domingo, 4 de junio de 2017

La voz, la autoridad y la autoría. El dilema documental Parte II


Respuesta de los documentalistas

La comunidad documental independiente respondió a través de un aporte metodológico diferente. A medida que las nociones de objetividad fueron desafiadas por actitudes tendentes a la construcción social, algunos realizadores reconocieron que su autoría no siempre tenía la misma implicación. Hoy, el documentalista tiene la obligación de no parecer neutral, de crear un film reflexivo. La forma tradicional del documental periodístico objetivo no sólo se niega la voz a los sujetos sino también a los realizadores; no son autores sino reporteros. En cine camina hacia un formato multivocal. Ahora la imagen se convierte en un vehículo para la transmisión del mensaje, limitado por el rango de expresión socialmente construido.

Cine de realidad ¿el poder de la gente?

La llegada del sonido sincrónico portátil asociado al cine directo o vérité potenció la utilización de la entrevista con cámara. La gente adquiría autoridad para representarse a sí mismos sin las restricciones de la voz en off o la superficialidad de la entrevista. El documental se convierte en participativo, lo que supone un cambio en la concepción de la autoría. Habla con un tercero y no de él, aunque el control siga en manos del realizador. Para dar mayor voz y autoridad para el sujeto se entiende que existe la suposición tácita de que lo que dicen los sujetos y su situación es cierta pero sujeto a interpretación. Se llega a permitir a los sujetos la revisión del bruto de las imágenes sin cortar cara y voces, creando un vínculo de confianza, un cine vérité. El consentimiento informado en la producción documental es un tema espinoso y fundamental en la relación realizador – sujeto. Pero aún con la cooperación entre las partes, las películas producidas de manera cooperativa, la carga moral de autoría todavía reside en el cineasta. El enfoque multivocal da poder a los sujetos pero no absolverá al realizador de la responsabilidad ética e intelectual de la película.

Compartir Autoridad: Cooperativa, Comunidad y películas de colaboración

La participación del sujeto en la realización implica más poder. Cuando directores y sujetos determinan el contenido y la forma de la película hablamos de cooperación o comunidad. Son películas de colaboración en las que las partes implicadas son iguales en competencias y distribuyen equitativamente su trabajo. Hubo un programa en EEUU en el que se intentó implantar la metodología, con un resultado de éxito solo temporal. El proyecto supuso la enseñanza de los valores de la clase blanca, y el juego de poder sobre los indios, una vez más, para beneficio de los primeros. Las producciones de colaboración implican generalmente a antropólogos en busca de retroalimentación como medio de verificación. Rouch fue pionero de un estilo reflexivo en el que lo sujetos participaron en la producción, pero su trabajo no fue lo suficientemente reconocido y hoy, las películas de colaboración se ven como algo imposible. La colaboración requiere que los participantes tengan algún tipo de paridad técnica, intelectual y cultural. Y si los sujetos se vuelven más informados realizadores con el fin de ser colaboradores, ¿No querrían ellos hacer sus propias películas?

En los años ’70 surgió un movimiento de desacuerdo político, artístico y económico contra Hollywood de la llamada Nueva Izquierda de EEUU. Se descentralizó el acceso a la producción de imágenes y se producen películas colectivas políticas, pero quizás debido a su movimiento marxista y a la creencia de posesión de la verdad absoluta, el movimiento no evolucionó. Y es que, la creación de una forma cinematográfica que permite a minorías expresar singularmente su identidad cultural puede ser importante sólo si se está tratando de reestructurar la sociedad fundamentalmente.

El poder de representación de estos medios se identificaba con el poder de conferir valor y significado a través de nuevas metodologías. La adquisición de capacidad de los medios para la política cultural de potenciación se manifiesta en dar una cámara de vídeo a personas en su confrontacion con otra sociedad La capacidad de los medios de comunicación para trascender los límites del tiempo, el espacio o el lenguaje son utilizados de manera efectiva para la mediación ante rupturas sociales históricamente producidas, con el fin de ayudar a construir nuevas identidades en la reproducción y la transformación cultural. Aquí, lo que no se discute es la autoridad, pero la retórica política que suele acompañar a las minorías y la participación indígena en la construcción de imágenes en ocasiones oscurece la complejidad de algunos de los temas.

Tal vez, la idea de hacer un documental es subversiva para la identidad de todos fuera de la comunicación occidental. El acceso a los medios de producción de su propia imagen puede costar la vida cultural y la identidad que buscó cultivar en su película. Dado que los atributos formales y la práctica social de la imagen fueron inventados en un mundo occidental de clase media, todos los que adquieran las habilidades técnicas pueden también adquirir la visión del mundo en el proceso.

Cuando nos enfrentamos a las minorías lingüísticas, religiosas, étnicas o sexuales, la respuesta histórica de la industria ha sido aniquilar al grupo. Si bien es cierto que la mayoría de las personas obtienen información sobre los acontecimientos del mundo en televisión, que un grupo rara vez aparezca en la televisión supone un grave problema. La perpetuación de estos clichés hizo que la industria de la televisión se convirtiera en susceptible a la crítica liberal. Por ello, se diseña un cambio necesario en la representación. Durante las últimas dos décadas ha habido algunos progresos por parte de locutores a los que se les permite conservar sus acentos regionales, más afroamericanos, asiático-americanos, las mujeres o los hispanos. Los sistemas de cable y satélite proporcionan acceso a un gran número de canales y es importante tener en cuenta que la forma en que se ha introducido la diversidad no amenaza seriamente la estructura de poder ya existente. La diversidad está integrada, tiene la apariencia de la representación minoritaria aunque, como concluyen  Gerbner y Gross, la televisión en abierto (cable o satélite), es incompatible con nociones de autonomía cultural y la diversidad.

El movimiento hacia un documental multivocal abre un gran número de oportunidades pero en su desarrollo siempre hay que aceptar que en el documento aparezca la voz del autor. Dando paso a los sujetos, el creador también habla de sí mismo, de su proyecto. La voz del nativo solamente será la que transmita si éste está detrás de la cámara. De la otra manera, está bajo el control del autor. Algunos autores experimentan con el fin de deshacerse de esta responsabilidad, pero de momento, la preminencia del autor en el documental sigue siendo el eje del desarrollo técnico de la política, así como de la posterior transmisión de valores culturales y/ o sociopolíticos. 

Ruby, J. (1991) Speaking for, Speaking about, Speaking with, or Speaking Alongside. An Anthropological and Documentary Dilemma. Visual Anthropology Review Fall 1991. Volume 7. Number 2.