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lunes, 25 de marzo de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 29


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González


Los resultados laborales de los inmigrantes. Una perspectiva dinámica

Para esclarecer el proceso de incorporación laboral de los inmigrantes es necesario adoptar una perspectiva longitudinal. Se va a utilizar la construcción de «cohortes ficticias»; en el seguimiento de colectivos delimitados porque sus miembros comparten un mismo suceso en un mismo período. En nuestro caso el suceso compartido es la entrada en el mercado de trabajo y el momento de entrada se delimita por los períodos establecidos. Se representa el porcentaje de no ocupados, ocupados en las cinco categorías inferiores, y la de ocupados en las seis intermedias de los españoles e inmigrantes de cada cohorte. Se analiza de forma separada la evolución de mujeres y varones.

Se aprecia cómo el patrón general es de caída rápida de la desocupación durante los primeros años en el mercado de trabajo, tanto para españoles como para inmigrantes. Entre los varones existen diferencias en los últimos datos disponibles, correspondientes con la crisis. Para los españoles la antigüedad en el mercado laboral supone una protección frente al desempleo, mientras que los inmigrantes presentan al final del período estudiado la misma tasa de desocupación independientemente de la cohorte de entrada a la que pertenezcan. Existen también diferencias entre españoles e inmigrantes en la evolución del porcentaje de desocupados registrado en su primer año en el mercado laboral. Mientras que para los españoles el porcentaje inicial disminuye a medida que la cohorte es más joven, para los inmigrantes la tasa de desocupación inicial va en aumento a medida que la cohorte es más reciente.

En las mujeres la caída rápida de la desocupación durante los primeros años y, para las españolas, aumento en los años de la crisis, aunque considerablemente en menor medida que los hombres. Para las extracomunitarias no parece haber consecuencias de la crisis en la desocupación, excepto para las de la cohorte 2000-2003. También para las españolas se detecta una disminución de la tasa de partida a medida que la cohorte es más joven, patrón que, al igual que sucedía con los hombres españoles, se interrumpe en la última cohorte. Para las extranjeras la tasa inicial se mantiene prácticamente similar durante todo el período, a excepción
de la última cohorte.

El peso de los ocupados en las cinco categorías inferiores. El rasgo más característico es la diferencia de nivel en el porcentaje de españoles y extracomunitarios en este tipo de ocupaciones. La ocupación de los españoles aumenta ligeramente con la antigüedad en el mercado de trabajo y se experimenta un incremento notable entre el tercer y cuarto año para las dos cohortes más antiguas, que podría imputarse a los cambios metodológicos en la EPA en 2000 y 2005. La crisis no parece afectar sustancialmente a los españoles en estas ocupaciones, a excepción de las dos últimas cohortes, que no alcanzan los niveles de ocupación de sus predecesoras a igualdad de tiempo en el mercado laboral. En cuanto a los extracomunitarios, se registra un rápido aumento inicial de la ocupación en estas categorías y una caída notable al final del período, independientemente de la antigüedad de la cohorte, con la única excepción de un repunte en el último año de la cohorte 2006-2007.

También es reseñable la diferencia en el punto de partida de la última cohorte, no consiguiendo mejorar en los dos años posteriores. Entre las mujeres la ocupación en estas categorías inferiores es menor que la de los varones, tanto para españolas como para extracomunitarias. El patrón de las españolas es muy parecido al de los españoles. En cuanto a las mujeres extracomunitarias, la crisis apenas se nota, a excepción de las dos cohortes más antiguas. Entre las inmigrantes el mercado no está saturado, excepto quizás para la última cohorte, que parte de un porcentaje menor, aunque recupera parte de la diferencia gracias a la antigüedad en el mercado de trabajo.

El peso de las ocupaciones medias. Entre los españoles, la pauta general es de subida durante los primeros años con una posterior estabilización. Además, hay indicios de mejora en este tipo de ocupaciones, puesto que el porcentaje inicial aumenta con la juventud de la cohorte. Mientras que la crisis apenas afecta a las cohortes más antiguas, las tres más recientes sí sufren sus consecuencias, bien por una interrupción brusca del crecimiento (cohortes 2004-05 y 2006-07), o bien por una disminución del porcentaje inicial sin posterior subida (cohorte 2008-10). Entre los extracomunitarios, el porcentaje inicial apenas varía entre cohortes y la evolución general es de crecimiento. Coincidiendo con la crisis, se percibe una caída en estas ocupaciones, excepto en la cohorte 2004-05.

La pauta para las mujeres españolas es muy parecida a la de los hombres. La única diferencia reseñable es que la cohorte más joven registra mayores aumentos de su presencia en estas ocupaciones intermedias con el tiempo en el mercado de trabajo. En las mujeres extracomunitarias, el patrón es de crecimiento, con un efecto variable de la crisis por cohorte de entrada: mientras que en la mayoría hay un repunte de la ocupación en categorías intermedias en los últimos dos años disponibles.

Encontramos indicios de que la crisis muestra una menor agresividad con el empleo de las mujeres. Además, la experiencia en el mercado de trabajo supone un escudo frente a los efectos negativos de la crisis sólo para los españoles, mientras que para los inmigrantes no implica ninguna protección adicional. Por otro lado, en el período estudiado parece existir una tendencia general a la mejora, tanto en términos de desocupación como de tipo de ocupaciones, del empleo de los españoles. Esta mejora se ve interrumpida claramente en las cohortes de entrada más reciente al mercado de trabajo. De forma opuesta, se detectan síntomas de saturación en el empleo de los hombres inmigrantes incluso desde antes del inicio de la crisis. Esta saturación sin embargo no se manifiesta en el empleo de las mujeres, a excepción de la última cohorte de entrada.


sábado, 16 de marzo de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 25


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González


LA FORMACIÓN LABORAL MASCULINA

La trayectoria de los varones con estudios superiores es relativamente independiente de los que no los tienen. A pesar del comportamiento cíclico de la ocupación, los efectos son tan claramente decrecientes al aumentar el nivel de estudios, que en los universitarios superiores son inapreciables para todas las cohortes en el tramo central de la trayectoria laboral (34-55).

A partir del 87 se pueden observar las trayectorias de los que cursaron FP1(se considera obligatoria) y los que cursaron BUP o equivalente. Pues bien, la integración de los que hicieron FP1 es superior a los de BUP. Esta tendencia parece indicar que la formación profesional apunta a liberarse de su dimensión de estudios “de segunda”, y que la especialización permite una inserción mas temprana y eficiente.
Proceso de salida de la ocupación: los cambios legislativos y de protección afectan escasamente a las cohortes de universitarios. Su reducida presencia y su posición favorable les protege respecto a otros trabajadores. Otra explicación es su mayoritaria integración en el sector público. Los aspectos distintivos de los universitarios son su alto nivel de ocupación, su indiferencia relativa a las crisis de empleo y la estabilidad de sus pautas de salida de la ocupación. Los que han cursado FP comparten cada vez más estos rasgos, aunque el porcentaje en las cohortes jubiladas hasta 2004 es pequeño para precisar su estabilidad al jubilarse.

1.4 La creciente participación laboral de la mujer

Hasta 1977, el comportamiento de la ocupación tanto en varones como en mujeres sigue una pauta biográfica estable. Es decir, lo que determina la situación de cada cohorte es la edad porque cada una sigue la pauta de la que la precedió. Después de este momento, ninguna cohorte posterior seguiría ya una trayectoria con esa configuración.
En el modelo tradicional, la participación laboral de las mujeres dependía sobre todo de la situación familiar. La trayectoria tradicional de la cohorte 1946-50 y las anteriores a ésta siguen casi el mismo itinerario laboral. Sin embargo, todas las posteriores cambian la pauta de una forma progresiva.

Analizamos las curvas de tiempo de 1977, 1984 y la década 1994-2004.

-       Curva de tiempo de 1977. Modelo tradicional: cohorte 1946-50 y anteriores. La participación de estas mujeres depende de su situación familiar (las posteriores dependerán de su nivel formativo). Las jóvenes (sin estudios en casi la totalidad de la cohorte), empezaban a trabajar en la segunda infancia o en la adolescencia y presentaban tasas de ocupación supriores al 60%. A partir de los 22 años, el matrimonio y la maternidad retiraba del trajo a 2 de cada 3 antes de los 30 años. Una vez que los hijos estaban crecidos, sólo volverían a trabajar 1 de cada 4 de las que se habían ido. Desde los 35 la TAO era aproximadamente del 25%.

-       Curva de tiempo de 1984. Marca mínimos en la ocupación de las maduras. En la fase favorable 1986-1991, todas las cohortes más jóvenes que la de 1941-45 cambian de trayectoria respecto a las anteriores para incrementar de forma apreciable su ocupación.

-       La fase más significativa  de la trayectoria longitudinal de las mujeres es la que abarca el año 1994 y el 2004.  Se combinan en esta época dos factores. Ambos están relacionados con el vuelco formativo de las mujeres. Por una parte la prioridad que dan a la formación, y los resultados académicos superiores a los de los varones, posponen y problematizan la formación de parejas. Y por otra, mejor inserción laboral de las que tienen formación laboral estabiliza su ocupación al margen des su dedicación familiar. La ocupación tiene una relación directa con el nivel de estudios. Cuanto más joven es la cohorte más importante es el incremento de la ocupación. La tendencia es estabilidad en las crisis y crecimiento en las recuperaciones del empleo. La tasa de ocupación de las mujeres ha crecido en 10 años (1994-2004) un 62,4%.

1.5  Las cohortes de mujeres por niveles de estudios

LAS QUE NO TIENEN ESTUDIOS

Gracias a otras fuentes consultadas se comprueba que las cohortes más antiguas de analfabetas trabajaron en mayor medida en su juventud que las que están representadas en este tema.

Durante los 28 años aquí analizados (1976-2004) la participación de las analfabetas ha sido muy escasa.

Este colectivo es importante (24% de las mujeres) en la cohorte de la guerra (nacidas en 1936-40. Sólo 4 cohortes después, para las nacidas en 1956-60, no llega a un 4%. La ocupación de la cohorte de la guerra tiene una salida del trabajo acelerada a partir de la edad de 47-51 años que no se recupera con la bonanza económica de finales de los 90 en adelante. De aquí que se deduce que la estabilidad laboral no favorece a las mujeres sin estudios. Esto mismo se puede aplicar a la cohortes sin estudios más jóvenes. Las mujeres sin estudios no son las protagonistas del crecimiento de la ocupación de la mitad femenina.

LAS QUE TIENEN ESTUDIOS BÁSICOS.

Lo que se entiende por aprendizaje reglado básico se ha ido desplazando con el tiempo. Los efectos sociales y laborales que se daban con la enseñanza primaria se han ido trasladando primero a la EGB y luego a la ESO.

Las mujeres con estudios primarios que pertenecen a cohortes anteriores a la de 1946-50 tienen una biografía laboral típica siguiendo la trayectoria de sus madres. Pero es a partir de 1985 y desde la cohorte de las nacidas en 1946-50 hacia las posteriores que estas mujeres empiezan a innovar. El cambio de comportamiento se da en toda la población y en ellas también aunque en menor medida. De hecho en el quinquenio 1986-90 todavía se observan las últimas trazas de los comportamientos tradicionales, por ejemplo en la cohorte 1961-65, que baja la ocupación en las edades de la primera maternidad.

Los 8 años que van de 1997 a 2004 son los que presencian una mayor ocupación. Es posible que la inmigración haya colaborado.

El aumento del nivel educativo general de la población ha dado lugar a que este nivel formativo haya relevado a la primaria. La trayectoria de las mujeres es semejante al de las que fueron a la escuela primaria como nivel máximo.


LA FORMACIÓN PROFESIONAL DE LAS MUJERES

En la cohorte de la guerra sólo un 1,4 tenían FP1 y sólo un 0,7% tenían el FP2.

En 1971-75 las que tienen FP1 son un 8,7%  y FP2 un 12%.

Si comparamos el número de mujeres que cursaron FP2 en la cohorte de la guerra y las que tenían ese nivel de estudios en 2004 se observa que ha crecido un 3.900%.

Problemas:

-       La muestra de las generaciones más antiguas es tan pequeña que no se puede seguir con la misma estabilidad que en el resto de cohortes más próximas. Pero aunque se pudieran seguir no sería muy útil puesto que es tan evidente el cambio en la utilización laboral de estos estudios por parte de las mujeres que la trayectoria de las cohortes anteriores a la de 1946-50, no resulta indicativa de lo que vayan a hacer las más actuales.

-       En la EPA, la FP1 no se diferenció del bachillerato superior hasta el año 1987. Una opción sería unir FP1 y FP2 con el bachillerato superior. Pero hay dos razones que lo desaconsejan: - el diferente comportamiento frente a la maternidad entre las mujeres que cursan FP1 y las de FP2 , - la diferencia entre las bachilleres cuyo comportamiento laboral tiende a la estabilización, frente a la tendencia creciente en la ocupación de las que cursan FP2, que se asemeja a las mujeres que cursan estudios universitarios.

Como resumen de las trayectorias de la formación profesional se puede decir que en el pasado parecen haber sido más sensibles a las crisis que el resto de niveles educativos, probablemente por estar más asociados sus puestos a los sectores más cíclicos; que sus tasas de ocupación son sensiblemente más altas que las de los estudios básicos; y que las cohortes en el centro de la vida laboral tienden a mantenerlas. Para las de FP1, oscilan alrededor de un nivel próximo al 55% en un margen de 5 cohortes, mientras que las de FP2 tienen un resultado actual (hablamos de 2004) de un porcentaje cercano al 70%.

LA FORMACIÓN ACADÉMICA FEMENINA

Se refiere a enseñanzas que tienen como destino directo o indirecto la obtención de títulos universitarios.

Se analiza a partir de tres grupos: 1. Las mujeres que han completado los diferentes bachilleratos superiores y los cursos preparatorios para la universidad. 2. Las que tienen estudios universitarios medios (magisterio y enfermería hace elevar mucho el porcentaje). 3. Las que concluyen licenciaturas, masters y doctorados. En los tres se observa un comportamiento biográfico semejante.

Este nivel de estudios tiene un alto nivel de inserción en la administración pública con lo que la influencia de los ciclos no es apreciable. El incremento del nivel de participación de las mujeres se lleva a cabo de forma paralela por aumentos intracohortes (en cada cohorte crece la ocupación) e intercohortes (cada cohorte alcanza mayor ocupación que la anterior al cumplir las mismas edades).

  • Bachilleres: Las cohortes anteriores a la de 1941-45 sufren un descenso ante la crisis del petróleo y siguen con una evolución descendente tanto intra como intercohortes. La cohorte de 1941-45 es de transición. Se distingue de las anteriores por un aumento de ocupación entre 1987 y primeros de los 90, para luego volver a la trayectoria de las antecesoras. Las siguientes cohortes, con alguna excepción ya no bajan del 50% llegando la cohorte de 1976-80 a un 75,6%, que es el máximo del periodo estudiado.
  • Tituladas de grado medio: Semejante al caso anterior. Aunque mientras las bachilleres subían del 30 al 65%, las diplomadas lo hacen del 60 al 80%. La estabilidad y el alto nivel del de 1951-55 representa el techo (86,6% en el momento del estudio, 2004) de la ocupación de este nivel de estudios, superando en la mayor parte de su trayectoria el 80% y siendo prácticamente insensible a las crisis cíclicas.
  • Universitarias superiores: Debido a que no alcanzan el 1% de su cohorte hasta la de 1941-45, las trayectorias de las cohortes anteriores hay que entenderlas en semejanza estructural con las diplomadas. Son notablemente semejantes. La diferencia está en la edad de inserción laboral. Sólo en las cohortes con edades entre 45-55 años en el 2004 alcanzaron cotas superiores al 85%.

Teniendo en cuenta que las cohortes han ido disminuyendo de tamaño, se puede observar que cada 10 años se ha ido triplicando el número de universitarias superiores.
De la integración laboral de las mujeres tituladas indica una mejora de la situación del mercado laboral y un cambio en la estructura de las ocupaciones. Hablamos claro desde la visión que se tenía en el 2004.


viernes, 15 de marzo de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 24


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González 

1.3 La biografía de los varones por niveles de estudios.

A la hora de explicar la evolución del empleo suele priorizarse la influencia del sistema productivo sobre la estructura formativa. Las crisis de empleo consistían básicamente en la eliminación de los puestos de trabajo de baja productividad e ineficaces y eran asediados por la presión social, sindical y política. Esas presiones son las que expulsaban del espacio a las edades avanzadas en las que predominaba una formación insuficiente con la consecuente rigidez para la recualificación.

El nivel de ocupación depende de un modo básico del nivel educativo. Esta dependencia contiene de forma implícita un cierto grado de desplazamiento de los menos formados por parte de los más cualificados.

La división por estudios permite entender esa combinación de factores que han intervenido en la configuración de la salida de la ocupación.

LOS VARONES QUE NO SABEN LEER.

La evolución longitudinal de la ocupación del grupo de los analfabetos es significativa por dos motivos:

-       Su presencia en las cohortes que ya se han jubilado es superior a la que suman los jubilados de todas las enseñanzas laborales juntas.

-       Efecto que tiene la carencia de conocimientos en un mundo productivo en transformación.

La cohorte de 1936-40 o antes contiene una importante presencia de varones que no saben leer. La TAO en la parte central de la trayectoria laboral en los años 70 está por encima del 70%. Tanto si en ese grupo se han contabilizado otras limitaciones, básicamente deficiencias mentales, como si tenemos en cuenta de que en los años de los que estamos hablando hay una tasa media de ocupación del 95%, se puede afirmar que en los últimos años 70 la participación laboral de los analfabetos era más que mayoritaria.

La forma en que serán expulsados del mercado de trabajo es indicativa de la vulnerabilidad de sus posiciones. Esa debilidad era con seguridad una combinación de la escasa productividad de sus puestos, de la reducida organización de las empresas en las que trabajaban (jornaleros en la agricultura y peones en la construcción) y de la incapacidad personal para cambiar de tareas.

Se puede observar en las 6 cohortes entre 1911 y 1940 (escogidas por ser las que contiene más analfabetos) que cuanto más mayores son sus miembros al empezar la crisis en 1976, menor es su resistencia a la salida del empleo. Cuando el descenso empieza, todo lo que consiguen las fases favorables del ciclo es frenarlo. Prácticamente no se detectan recuperaciones. Las expulsiones del trabajo se convierten en definitivas para la mayoría.

Mieentras que la media de todos los ocupados perdía el 11% en el embate de la crisis 1976-85, antes de acercarse a la edad de jubilación, el colectivo que nos ocupa pierden entre el 20 y el 30%. De forma más clara que el resto del colectivo, esa pérdida no la recuperan, lo que se puede interpretar como una jubilación más que anticipada. Podríamos hablar de una incapacidad laboral formativa.

LOS QUE SABEN LEER, PERO NO TERMINARON LA PRIMARIA.

En 2004 el contingente de varones que no acabaron la primaria son 500.000  respecto a los más de 12 millones en total entre 16 y 64 años.
Al preguntarnos si la situación del mercado tratará a este colectivo del mismo modo en el que las crisis de 1976-85 y de 1990-94 trataron a los analfabetos, la respuesta es alentadora si observamos la trayectoria de la cohorte de 1951-55. En la fase alcista 1995-2002 ha recuperado la ocupación a pesar de ser sólo el 7%. En las cohortes anteriores los márgenes de integración han ido en disminución confirmando la progresiva desaparición de puestos para los que no tenían estudios.

LOS ESTUDIOS PRIMARIOS TERMINADOS Y LA EGB2

En los últimos años… (alrededor de 2004) se aprecia un adelanto biográfico en la incorporación laboral, que es síntoma de bonanza de la economía. Pero se observa también que aun así no hay plena ocupación.

Efecto de la competencia sobre los varones de menos estudios: si los estudios miden el valor relativo de los trabajadores, el mercado responderá con precios relativos. Al jubilarse las generaciones con niveles inferiores de estudios, los que pasan a ser los “últimos” es probable que sufran una expulsión semejante a la que les tocó a sus predecesores.

La observación conjunta de los tres niveles de estudios analizados y los dos siguientes evidencia que a medida que se avanza hacia niveles más altos, disminuyen a la vez la sensibilidad a las crisis y la proporción de no-ocupados.

Si tomamos la cohorte 1966-70, la que sufrió en la juventud la crisis de mediados de los 80, están sin empleo el 90% de los analfabetos, el 60% de los que no tenían estudios, el 40% los que sólo tenían estudios primarios, el 30% de los bachilleres. Cuando llega el 2000 los bachilleres tienen un 90% de ocupación, los que tienen estudios primarios un 80% y los que no tienen estudios no llegan a un 70%.

Parece claro  que los cambios en la estructura ocupacional que se han resuelto como crisis de empleo han constituido una verdadera “reconversión de las ocupaciones” expulsando a los trabajadores en proporción inversa a su cualificación.

Se observa una anticipación de la integración laboral de los jóvenes en la primera mitad del 2000 de los niveles bajos en formación.