domingo, 12 de abril de 2015

Evaluación del impacto del terremoto en Haití: Resultados, desafíos y lecciones

El economista del «Instituto de investigación para el desarrollo de Francia» Javier Herrera nos presenta los resultados de un proyecto que se elaboró para evaluar el impacto que tuvo el terremoto de Haití (12/01/2010), uno de los seísmos más graves de los últimos 20 años, en términos de destrucción y de pérdidas humanas que ocasionó. Con una escala de 7.3 en la Escala de Richter afectó en su mayoría a la capital, Puerto Príncipe.
Haití es uno de los países más pobres del mundo, de ahí que esté más expuesto e indefenso a padecer con mayor intensidad las catástrofes naturales y epidemias, ya que la mayor parte de la población es más vulnerable, debido a las condiciones precarias de vida que padecen. Las consecuencias del terremoto en Haití “fueron mucho más dramáticas que en otros países con la misma intensidad sísmica” (Herrera, 2014:2). Según subraya Amnistía Internacional (2015) “el sector de la vivienda vivía una crisis ya antes del terremoto”, un fenómeno que destruyó o dañó seriamente 250.000 viviendas, lo que provocó la pérdida del hogar a 2 millones de personas. Que se vieron obligadas a trasladarse a infraviviendas, en campos de desplazados -refugiados-, Internal Displaced Persons -IDP- alredor del país (Phillips, 2011:1).
El principal objetivo de este estudio se centró en evaluar tanto el impacto inmediato -exogenous shock- como los efectos colaterales o indirectos de este fenómeno -social impact- (Herrera, 2014:8). Esta investigación surge a petición de las autoridades haitianas y francesas con el propósito de intentar explicar cómo catástrofes de mayores magnitudes que se han producido en otros países menos vulnerables, han tenido menores consecuencias que este. Y su existencia se justifica por la ausencia de estudios sobre el impacto de catástrofes naturales. Herrera afirma que en el caso de terremotos, a día de hoy sólo cinco de ellos enfocan el tema de la vulnerabilidad, y son los que afectaron a El Salvador, Perú, Turquía, Japón y el terremoto y Tsunami en Indonesia.
Los estudios sobre terremotos se pueden establecer desde un enfoque microeconómico, como es el caso de los cinco citados anteriormente, y por otro lado está la dimensión macroeconómica, que busca evaluar el impacto de estos terremotos en términos estrictamente económicos. La debilidad de este enfoque más económico reside en que reposan en supuestos e hipótesis que no consideran los diversos contextos específicos de las zonas afectadas, por tanto generalizan y dan por supuesta la misma vulnerabilidad para todos los hogares. Herrera sostiene que en los análisis sobre las consecuencias de los choques se pueden distinguir diversos factores como la exposición a las sacudidas, la vulnerabilidad, las medidas en las que puede afectar según las características de la población y por último la respuesta de los hogares, en otras palabras, su capacidad de resiliencia.
La evaluación del impacto del terremoto se puede abordar según Herrera, desde varias perspectivas meteorológicas:
  • Por un lado, un estudio cualitativo, el cual es útil para entender los mecanismos de causalidad –concepto central en la epistemología- y las relaciones complejas existentes en una sociedad. Esto ayuda en la comprensión, pero presenta la limitación de que sus conclusiones no se pueden extrapolar al conjunto de la realidad.
  • Por otro lado, tenemos el estudio cuantitativo, el cual busca representar el conjunto de la realidad, y que permite saber si hay o no sesgo en la selección de la muestra. Al mismo tiempo, el estudio cuantitativo permite conocer los márgenes de error estadísticos asociados. En todo caso, la encuesta cuantitativa no está exenta de enfoques cualitativos. En el caso de Haití, esta encuesta planteó desafíos específicos; la gran cantidad de fallecidos, la destrucción de viviendas y el estado completamente desactualizado del censo -el último era de 2003- proporcionaron una situación bastante compleja para poder establecer un punto de partida; a esto hay que añadir la aparición de una población muy variable en torno a los campos de refugiados.