jueves, 2 de abril de 2015

Marca ciudad como gubernamentalidad neo-liberal. Gisela Cánepa Koch III

I.5 Performatividad como participación ciudadana
La participación ciudadana se constituye como uno de los criterios principales en los procesos de evaluación y acreditación a través de los cuales las gestiones municipales reciben reconocimiento y se legitiman a nivel nacional e internacional. En otras palabras, el buen desempeño de la gestión municipal en la aplicación de programas específicos está estrechamente vinculado a su capacidad de ponerla en escena. Es decir, que la eficiencia y la eficacia de la gestión municipal dependen tanto de su desempeño en un sentido técnico, como de su performance en un sentido cultural. Sin embargo, Cánepa nos cuenta que, durante la investigación, observa una serie de tensiones y paradojas, como por ejemplo, las contradicciones entre participación ciudadana y desempeño institucional, que eventualmente dan lugar al descuido de los intereses de orden público a favor de los intereses del aparato burocrático y político, así como la limitación de la participación ciudadana a asuntos meramente técnicos en detrimento de aquellos de relevancia política.
Asimismo, se subraya que ni los usuarios ni las agrupaciones pueden intervenir en la negociación sobre los términos en los que se dará la participación de las empresas o de los proveedores de servicios en el «Muévete, San Borja». Por ello, en este caso, los intereses públicos pueden verse perjudicados por los criterios de orden técnico y político de la gestión y del marketing, que son por los que se rigen el gobierno municipal y la actividad empresarial.
I.6 Diseño y regulación de espacio -escénico-
Cánepa reconoce que el área que rodea el Pentagonito no solamente ha sido recuperada como espacio civil, sino también como un lugar seguro y sano. Advierte que la capacidad de convocatoria del «Muévete, San Borja» es incuestionable, y que las actividades que ahí se realizan obligan a los usuarios a entrenarse en el uso adecuado del espacio y en el respeto de los demás. Por otro lado, este espacio constituye una puesta en escena de los contenidos atribuidos a la identidad del distrito, ya que ofrece circuitos para realizar actividades acordes con los valores promocionados: estilos de vida saludables, cuidado del medio ambiente y vida en familia. En ese sentido, su regulación se rige principalmente por una lógica escénica, que introduce una forma de diseñar el espacio y de regular su uso que termina por convertirlo en una especie de parque temático.
Sin embargo, Cánepa afirma que, si bien se trata de un espacio público en el sentido de que está abierto a todos y ofrece una serie de servicios gratuitos, termina siendo excluyente para aquellas iniciativas de participación ciudadana que no encajan en los mandatos establecidos por la marca «Muévete, San Borja» y su puesta en escena, y los argumentos que se dan nunca son de orden ideológico, sino técnico. Así, se afirma, por ejemplo, que ciertas actividades no guardan coherencia temática, estética o de estilo con los contenidos y valores que se quiere promover en el espacio o con los públicos objetivos. De esta manera, lo que prima es el criterio escénico sobre los intereses de los usuarios.
I.7 Identidad compartida: distrito-persona

Cánepa afirma que en el proceso de construcción de la marca «Muévete, San Borja», se va gestando una identidad que es atribuida tanto al distrito como a la propia gestión, e incluso a la figura misma del alcalde Alberto Tejada. Este es un personaje muy interesante, pues no es solo político, sino médico -urólogo- y deportista -ha sido árbitro de fútbol-. Así, su participación en las distintas actividades y sus permanentes apariciones en los carteles y en la revista municipal promocionando ese hecho, lo presentan como la encarnación propia de los valores y prácticas que identifican al programa y a la comunidad. Por lo tanto, el alcalde, como figura política, se establece como un sujeto participativo, “su capacidad de gobernar está estrechamente vinculada a la excelencia con que practique el autogobierno que se le pide al propio sujeto de gobierno” (Cánepa, 2012:53). De este modo, y para el caso de San Borja como distrito saludable, se establecen los criterios de liderazgo y legitimidad política en el campo de la performance.
I.8 Conclusión
Cánepa llega a la conclusión de que «Muévete, San Borja» no solamente es un programa de salud preventiva, sino que tiene que ver con una biopolítica, es decir, con una manera de ejercer el gobierno y de construir sujetos de gobierno. En su acepción foucaultiana, el concepto de biopolítica nos lleva a la falsa antinomia del poder y libertad,  donde se establecen definitivamente como una unidad solidaria. “La lógica ideal del poder de normalización es dar libertad a la identidad, asegurando su expresión, su reconocimiento, y evitar su no-funcionamiento y disfuncionalidad a través del otorgamiento de derechos como proveer al grupo de espacios y de momentos, para la comunalización identitaria de rasgos (…)” (Sarkis, 2010:63).
Una lógica ésta, que es evidente en la configuración capitalista y en sus políticas neoliberales puestas en marcha. El neoliberalismo entendido como un marco ideológico, político y económico, donde la participación opera como una fuerza normativa que es legitimada como garantía de la eficiencia con capacidad para la transformación (Canepá, 2013:9). La gestión global de los individuos es ordenada en un sentido empresarial, un principio que se encuentra “en concordancia con valores como eficiencia, eficacia, y efectividad” (Canepá, 2012:51); la lógica que influye en los discursos y prácticas de las comunidades, y que es elevado como un axioma de nuestro tiempo. También es patente la cristalización de una nueva forma de liderazgo político (lógica de marca) establecida desde la praxis, desde la acción como agencia sustantiva de transformación, que se retroalimenta a su vez, con la imitación de la propia comunidad que recibe e influye en ese cambio.
A modo de síntesis, el caso del programa municipal «Muévete, San Borja» da cuenta de mucha participación, intenso uso del espacio público, significativo contacto con la autoridad, pero de un desempeño pobre en cuanto a la constitución de institucionalidad democrática. Por lo tanto, es un programa exitoso, pero también muy problemático en el contexto peruano, en el que la necesidad de construir institucionalidad democrática está todavía en la agenda política.