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domingo, 3 de noviembre de 2013

Resúmenes Cambio Social II Parte 22

En la asignatura de Cambio Social II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


1- Los movimientos sociales como fuerzas de cambio “Sociología del cambio social” de Sztompka, capítulo 19, pp. 303 a 330. Tomás Javier Prieto González // “Las revoluciones: la cumbre del cambio social” de Sztompka, capítulo 20, pp. 331 a 350. Tomás Javier Prieto González 2- Los movimientos sociales: principales teorías Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación (Funes/Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 1, pp 21 a 58) // Tomás Javier Prieto González // El estudio del contexto político a través de la protesta colectiva. Participación y democracia (Adell, en Funes/Adell, capítulo 3, pp 77 a 108). // Julia Ortega Tovar Participación y democracia: Asociaciones y poder local (Brugué/Font en Funes/Adell, capítulo 4, pp 109 a 132). Julia Ortega Tovar 3- Los nuevos movimientos sociales en el contexto histórico y de la mundialización Génesis y desarrollo de los movimientos sociales desde una perspectiva histórica. El movimiento obrero (Pastor, en Funes/Adell, capítulo 2, pp 59 a 76). Tomás Javier Prieto González // La dimensión individual en la acción colectiva (Funes, en Funes/Adell, capítulo 8, pp 225 a 254). José Antonio Puig Camps // Los movimientos antiglobalización (Ibarra/Martí, en Funes/Adell, capítulo 10, pp 285). José Antonio Puig Camps 4- Estudios de caso y campañas Dimensión simbólica y cultural del movimiento feminista (Robles/de Miguel, en Funes/Adell, capítulo 5, pp 133 a 162). Víctor Riesgo Gómez // Identidad colectiva y movimiento gay (Monferrer, en Funes/Adell, capítulo 6, pp 163 a 190) //  Javier Hermoso Ruiz Organización y estructura del movimiento ecologista (Jiménez, en Funes/Adell, capítulo 7, pp 191 a 224). Blas García Ruiz


PARTICIPACIÓN Y DEMOCRACIA. ASOCIACIONES Y PODER LOCAL.


INTRODUCCIÓN: LAS DOS ALMAS DEL ÁMBITO LOCAL

La aproximación al ámbito local es una tarea siempre compleja, se citan dos mundos que representan lógicas y dinámicas diferentes. Jeremy Bentham  se refería ya en el siglo XVIII a los ayuntamientos como organizadores funcionales que contribuían, en tanto que protagonistas de la descentralización administrativa del estado, a mejorar la eficiencia de las actuaciones públicas.  John Stuart Mill se refería a  los municipios como escuelas de ciudadanía, como espacios de proximidad entre los gobernantes y los gobernados, y como una forma de dispersar el poder político sobre el territorio, caracterizados los ayuntamientos por su capacidad para impulsar y mejorar la democracia.

Desde entonces los ayuntamientos han mezclado y combinado el diferentes proporciones los dos enfoques. La tradición anglosajona subraya el alma eficientista de la administración local, mientras que la tradición francesa se decanta por el alma democrática.

El decantamiento hacia el alma eficientista nos sitúa en un escenario dominado por la lógica de la democracia representativa, mientras que el alma democrática nos acerca a los postulados de la democracia participativa. La democracia  representativa puede interpretarse como un mecanismo que nos permite seleccionar aquellas élites gobernantes que, a partir de la legítima elección, van a sumir las responsabilidades gubernamentales. La democracia participativa,  supone que la involucración de los ciudadanos en las tareas gubernamentales no pude ser secuencias, sino que debe canalizarse hacia el día a día de las actividades de gobierno. La democracia representativa deja poco margen de actuación al mundo asociativo, ya que prefiere la relación electoral. Las asociaciones pueden ser útiles  para colaborar en la organización  y la prestación de determinados servicios o como interlocutores con los que consultar determinados aspectos de la política local, partiendo  de un modelo de democracia participativa donde los ciudadanos y sus grupos pueden participar activamente en el día a día de las políticas municipales.

El fortalecimiento de una u otra de las almas municipales depende de la tradición de cada país; también de la coyuntura y del momento histórico en el que nos encontremos. El modelo dominante de democracia local va a ser un condicionante esencial para entender el papel que juegan las asociaciones en cada caso.

Se contrasta el llamado modelo del municipio de bienestar con el actual municipio relacional. En el contraste entre ambos modelos destacar su relación con determinadas coyunturas históricas y sus implicaciones sobre la democracia local y el entorno asociativo que la acompaña. Tres grandes interrogantes que intentaremos profundizar en ellos: ¿el porqué, el quién, y el cómo de la participación?

  1. EL MUNICIPIO DE BIENESTAR Y LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA
Con Estado de bienestar nos referimos a una combinación de elementos económicos, sociales, tecnológicos, productivos y políticos que, sumados y entremezclados, generaron una situación de crecimiento económico y estabilidad social sin precedentes en nuestro entorno occidental. En este apartado destacaremos la relación entre los gobiernos locales, la democracia y la participación asociativa.

El Estado de bienestar hay quien lo ha definido como un pacto entre gobernantes y gobernados: los primeros ofrecerían un volumen creciente de servicios a cambio de que los segundos limitaran su participación política al momento electoral.  Intercambio entre eficiencia administrativa y pasividad política, ajustado a un modelo de democracia representativa y elitista. El Estado de bienestar ha venido acompañado de unas dinámicas democráticas caracterizadas tanto por desactivar el posible activismo de la sociedad civil como por potenciar la acumulación de responsabilidades púbicas en manos de las élites políticas y burocráticas. El resultado ha sido una democracia instrumental. La participación de las asociaciones se ve seriamente limitada.

Al Estado de bienestar los ayuntamientos tienen asignado un papel estrictamente ejecutor: acaparan todas las actividades y marginan el potencial participativo de la sociedad civil y el mundo asociativo. Los ayuntamientos se convierten en lo que Cockburn llamó Estado local, y resumió como el brazo ejecutor de las políticas de bienestar del Estado de Bienestar, lo que decanta al municipio del bienestar hacia su alma eficientista y hacia una visión estrictamente representativa e instrumental de la democracia local.  Deja poco espacio a la participación de las asociaciones.
Esta situación caracteriza el municipalismo español de los años ochenta; las administraciones locales  concentradas en tareas de construcción de los principales equipamientos, infraestructuras y servicios municipales, por lo que se impone la lógica eficientista, porque se trata de hacer cosas.

Las asociaciones pasan de un papel reivindicativo central en los inicios de la democracia local a una situación de letargo y domesticación, con un alto nivel de actividad y presencia. Los años ochenta fueron testigos de cambios importantes en el papel y la actividad de las asociaciones. La crisis del movimiento asociativo fueron los propios ayuntamientos democráticos, los cuales vaciaron a las asociaciones tanto de contenidos como de sus líderes. Se inicia un nuevo modelo de relación entre las asociaciones y los ayuntamientos. Estamos en una situación más madura, las asociaciones han de olvidar sus quejas y reivindicaciones para establecer alianzas de colaboración con los poderes públicos. Las nuevas relaciones se basan en la co-producción de servicios y en las subvenciones. El resultado es una nueva desactivación del tradicional potencial participativo de las asociaciones, que se trasladan a un espacio prestacional donde se convierten en una especie de pseudo-administración. A finales de los ochenta, los ayuntamientos han ganado colaboradores y las asociaciones disponen de recursos y soportes institucionales, mientras que la comunidad se ha quedado sin aquellos espacios donde volcar sus inquietudes, sus demandas y sus malestares.

jueves, 3 de mayo de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 28

En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo




Jeremy Bentham

Nace en 1748 en una familia de clase media acomodada que le paga sus estudios en la Universidad de Oxford los cuales comienza de manera precoz, a los 12 años. Desde pronto es admitido como abogado aunque le repugna el ejercicio de esta profesión y pronto también lo abandona, dedicándose desde entonces a escribir sobre la ley y a diseñar proyectos que facilitaran la vida en sociedad o a especular respecto de los efectos de la legislación sobre los individuos.
Sus primeros trabajos van en esta línea. Los “Preparatory Principles” traban de crear una terminología legal más adecuada a las necesidades reales, más precisa y de más fácil comprensión. En el primer libro importante de Bentham, “A Fragment on Govenment” (1776) arremete contra un clásico de la literatura legal británica William Blackstone. Siguiendo a Cesare Beccaria reflexionó acerca de la mejor forma de tratar el delito y al delincuente.
A pesar de que sus trabajos no tuvieron demasiada repercusión en en la Inglaterra de entonces mantuvo correspondencia con gobernantes e intelectuales de la época como D´Alambert, Voltaire, o los Zares Catalina y Alejandro I entre otros.
Durante la década de los 80 del siglo XVIII emprendió junto a su hermano un viaje a Rusia. El hermano de Bentham era un experto en ingeniería y mecánica y trabajaba entonces para la nobleza rusa. Esto, y la oportunidad de conocer otras realidades diferentes a las de su Inglaterra natal, influyó en las ideas de Bentham. El estallido de a Revolución Francesa le inspiró la idea de crear y enviar a Francia diversos textos legislativos. Esta tarea de acuñar nuevas legislaciones la extendió a los liberales españoles o portugueses y a las nuevas repúblicas independientes de América del Sur.
Su interés por la aplicación de las leyes y la reforma de aspectos concretos de la realidad condujo a Bentham hacia la reforma política. Pasando así de una anterior etapa en la que era más proclive a una especie de despotismo ilustrado. Esta nueva perspectiva la desarrolló de la mano de James Mill con quien mantuvo un trato asiduo desde 1808.
A partir de entonces dedicó su tiempo a estudiar las posibilidades de la ley como mecanismo de control de los gobernantes haciendo una apuesta firme por la democracia y el sufragio universal intentando diseñar una democracia alejada de las teorías contractualistas y ligada a los principios de utilidad.
Para extender sus teorías creo junto a James Mill la “Westminster Review” en 1823 y que se convirtió en referente intelectual.
Su pensamiento se centra en la viabilidad que ofrece la legislación como instrumento de reforma política y social. Cree necesario reformular la ley sobre nuevos principios alejados de la casuística  o del iusnaturalismo. Su ideal es una ley positiva, concreta y efectiva. El principio sobre le que Bentham quiere reformular la ley es el de utilidad Del mismo modo desea depurar el lenguaje jurídico evitando en lo posible términos confusos.
Rechaza Bentham de la misma forma el iusnaturalismo, plasmado en las declaraciones de derechos, como el contractualismo de John Locke. En el primer caso duda del “tipo de objeto que es un derecho”. En el segundo caso piensa que la idea de contrato es poco realista y en su opinión el origen de la las comunidades debe ser buscado en la fuerza y no en el acuerdo.
Otra contribución capital es la definición del principio de utilidad definido así:
“La naturaleza ha colocado a la humanidad bajo el dominio de dos amos soberanos, el dolor y el placer. Son ellos los que señalan lo que debemos hacer, a la vez que determinan que haremos. Por una parte el criterio de lo correcto o lo incorrecto, por otra, la cadena de causas y efectos, están sujetos a su trono”
Por tanto tenemos dos sensaciones, dolor y placer, que rigen y determinan las actuaciones de los humanos. Bajo estas premisas supone Bentham que es posible predecir y evaluar los comportamientos humanos. Este principio, entendido como una regla objetiva, puede ser empleado para diseñar una teoría de la moral. A pesar de los problemas que reconoce para la comprobación de este principio confía en su aplicabilidad como criterio de validación. Pretende así estudiar los comportamientos humanos del mismo modo que se estudian los fenómenos físicos. Algunos autores llegaron a rebautizarle por esta contribución como el “Newton del derecho” ya que construye una metodología puramente empirista para el análisis de las actuaciones humanas. Si bien Bentham se basa en el pesimismo antropológico para elaborar dicho principio matiza que el hombre puede alcanzar placer con una conducta que también produzca felicidad a los demás. Llega  a acuñar un término, “sanción de simpatía”, que se produce cuando un individuo recibe una gratificación por la felicidad obtenida por otro ser humano siempre y cuando el no haya recibido un perjuicio a cambio. Empleando un criterio aritmético afirmaba que el interés de la comunidad era la suma de los intereses individuales.  Señalando, eso si, que el objetivo es la satisfacción para el mayor número y no para la mayoría. Era consciente de que en la sociedad los conflictos serían siempre la nota dominante.  La idea de la mayoría implicaba un sometimiento de la minoría. Por tanto era necesario procurar una armonización artificial de los intereses por medios legales y/o políticos, regidos por por el principio de utilidad. De tal manera que la ley busque una maximización de la felicidad.
Placer y dolor son sensaciones mensurables, considera por tanto el dinero como un elemento operativo para medir la naturaleza de las cosas. A partir de esta apreciación crea el concepto de utilidad marginal decreciente que viene a afirmar que una unidad de dinero aporta menos valor cuanto más cantidad tiene el individuo que la recibe. Desde este principio, combinado con la idea de que el mejor medio para alcanzar la seguridad es el desarrollo económico y la redistribución de la riqueza, impulsó medidas como seguros de vejez, enfermedad o vida, supresión de impuestos en los bienes de primera necesidad, regulación de leyes de herencia, etc. Desde la protección a la propiedad privada se puede considerar estas propuestas un adelanto de las teorías de bienestar.
 Entendía la ley como el mecanismo para lograr el bienestar para el mayor número. Los códigos debían, por tanto,suprimir los daños y asegurar los derechos entendiendo el derecho penal como la parte represora del daño y el derecho civil la parte aseguradora de los derechos. 
Su pensamiento político se puede dividir en dos fases. La primera, hasta principios del siglo XIX, fue partidario de que las reformas corrieran a cargo de los gobernantes.
Con el paso del tiempo advirtió que los gobernantes no siempre buscaban los intereses de la comunidad, sino que, utilizaban el poder para buscar el mayor beneficio para ellos mismos. Esto unido al trato con James Mill le fue conduciendo hacia la reforma política. Ya que los gobernantes persiguen su propio interés y que en ocasiones pueden poner en peligro el interés común se hace imprescindible desarrollar mecanismos de control de sus actuaciones. Por tanto apoyó que los electores pudieran designar o deponer a sus elegidos. Propuso un escrupuloso control del gasto público para evitar el influjo de intereses perversos. Abogó por una selección del personal de la administración mediante exámenes y que pudiera ser expulsado en caso de incompetencia o corrupción.
La idea de la política que sostiene Bentham afirma que todos los individuos son perfectamente capaces de perseguir su interés para la consecución de sus ideales de felicidad, por tanto todos están capacitados para participar en política. Solicita así el sufragio universal, su ejercicio en secreto. El único criterio imprescindible era el de la alfabetización.
Por tanto Bentham abogaba por una democracia basada en el control de los gobernantes y la presunción de igualdad de todos los individuos, hombres y mujeres, para perseguir sus intereses. Evitando buscar el origen en teorías contractualistas y buscando el objetivo de hallar la maximización de los intereses de los individuos.
Sus ideas sobre a democracia fueron recogidas en artículos y libros pero sobre todo en el “Constitucional Code” escrito a petición de las Cortes de Portugal y fue publicado en 1830. Uno de los asuntos que plantea en este texto es el su oposición a la idea de soberanía absoluta. Consideraba la idea de soberanía de cierta vaguedad e imprecisión. Siempre se mantuvo atento a las ideas liberales que alertaban del peligro de las tiranías de las mayorías sobre las minorías. Sus obras reúnen las aportaciones de sensualistas y empiristas británicos remodeladas y proyectadas hacia el futuro.