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miércoles, 9 de abril de 2014

Resúmenes Teoría Sociológica III: Contemporánea Parte 21

En la asignatura Teoría Sociológica III: Contemporánea del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los siguientes resúmenes del libro Teoría sociológica moderna de George Ritzer. MacGraw-Hill 2010, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.

Teorías del intercambio, de redes y de la elección racional. Teoría del intercambio y conductismo sociológico. Teoría de redes. Teoría de la elección racional. Capítulo 8 (335-378) Tomás Javier Prieto González // Estructuralismo, postestructuralismo y surgimiento de la teoría social posmoderna. Estructuralismo. Postestructuralismo: las ideas de Michel Foucault. Teoría social posmoderna. Capítulo 13 (559-600) Tomás Javier Prieto González // La metateorización sociológica. La metateorización en sociología. La sociología una ciencia multiparadigmática. Hacia un paradigma sociológico más integrado. Apéndice (601-618) Tomás Javier Prieto González

Teoría social posmoderna moderada: Fredric Jameson

Hay algunos teóricos posmodernos que afirman que aunque la posmodernidad difiere de modo importante con la modernidad, tienen también elementos comunes. La posición marxiana de Fredric Jamenson de que el capitalismo, ahora en su fase “tardía”, sigue siendo el rasgo dominante del mundo actual, pero ha creado una nueva lógica cultural; el posmodernismo. Aunque la lógica cultural haya cambiado, la estructura económica fundamental tiene continuidad con la de las primeras formas del capitalismo. Además, el capitalismo sigue dependiendo de sus viejos trucos para generar una lógica cultural con el fin de mantenerse a sí mismo.

Jamenson está rechazando explícitamente la afirmación de muchos posmodernistas de que la teoría marxiana es tal vez la gran narrativa por excelencia y que, por lo tanto, carece de espacio e importancia en la posmodernidad. Jamenson no sólo rescata la teoría marxiana, se esfuerza también por mostrar que ofrece la mejor explicación teórica de la posmodernidad. Es también criticado especialmente por los marxistas por ofrecer un análisis inadecuado de la base económica de este nuevo mundo cultural.

Jamenson identifica características negativas y positivas, “catástrofe y progreso a la vez”, en la sociedad posmoderna. Jamenson identifica tres fases en la historia del capitalismo:

  1. La primera analizada por Marx, es el capitalismo de mercado o el surgimiento de los mercados nacionales unificados
  2. La segunda, analizada por Lenin, es la fase imperialista en la que surgió una red capitalista global.
  3. La tercera, llamada “capitalismo tardío” implica “una expansión prodigiosa del capital en áreas hasta ahora no mercantilizadas”


Para Jamenson, la clave del capitalismo moderno es su carácter multinacional y el hecho de que se ha extendido enormemente el alcance de la mercantilización. Jamenson asocia la cultura realista con el capitalismo de mercado, la cultura modernista con el capitalismo monopolista y la cultura posmoderna con el capitalismo multinacional.

Jamenson llama a esta nueva forma “dominante cultural”. Como dominante cultural, el posmodernismo se describe como “un campo de fuerza en el que tipos muy diferentes de impulsos culturales… tienen que seguir su camino”. Jamenson sugiere explícitamente que aunque la cultura posmoderna es la dominante, existen otras y diversas fuerzas dentro de la cultura actual.

Frederic Jamenson ofrece una imagen relativamente clara de una sociedad posmoderna compuesta de cuatro elementos básicos:
  1. La sociedad posmoderna se caracteriza por la superficialidad y la falta de profundidad.
  2. El posmodernismo se caracteriza por el desvanecimiento de la emoción o el afecto. Hay un tipo peculiar de euforia asociado con estos sentimientos posmodernos, a los que Jamenson prefiere denominar “intensidades”:
  3. Hay una pérdida de historicidad. No podemos conocer el pasado. Lo único a lo que podemos acceder es a los textos sobre el pasado, y todo lo que podemos hacer es producir otros textos. Esta pérdida de historicidad ha generado la “canibilización aleatoria de todos los estilos del pasado”. Como es imposible que los historiadores encuentren la verdad sobre el pasado, o incluso que hagan una historia coherente sobre él, se satisfacen con crear pastiches o combinaciones de ideas a veces contradictorias y confusas sobre el pasdo. El pasado y el presente están inextricablemente unidos. Esta pérdida de temporalidad, esta incapacidad de distinguir entre el pasdo, el presente y el futuro, se manifiesta en el nivel individual en un tipo de esquizofrenia. Para el individup posmoderno, los eventos están fragmentados y son discontinuos.
  4. Existe una nueva tecnología asociada con la sociedad posmoderna. En lugar de tecnologías productivas como la cadena de montaje del atomóvil, tenemos el dominio de tecnologías reproductivas, en especial los medios electrónicos como el aparato de televisión y el ordenador. Las tecnologías implosionadoras y aplanadas de la era posmoderna dan lugar a productos culturales muy diferentes de los que generaron las tecnologías expansivas de la era moderna.


Jamenson nos presenta una imagen de la posmodernidad en la que las personas van a la deriva y son incapaces de comprender el sistema capitalista multinacional o la cultura crecientemente explosiva en la que viven. A diferencia de muchos posmodernistas, Jamenson, como marxista, no está dispuesto a abandonarlo y presenta una solución al menos parcial para el problema de la existencia en una sociedad posmoderna. Lo que necesitamos, dice, son mapas cognitivos para encontrar nuestro camino.

Estos mapas cognitivos pueden derivarse de varias fuentes: de teóricos sociales, novelistas y gente común que pueden trazar un mapara de sus propios espacios. Los mapas no son fines en sí para un marxista como Jamenson, sino que deben usarse como la base de la acción política radical en la sociedad posmoderna.

Jamenson vincula la idea de los mapas cognitivos con la teoría marxiana, especificamente con la idea de la conciencia de clase, sólo que propone la necesidad de un tipo de conciencia de clase nuevo y hasta ahora no imaginado al tiempo que impulsa el argumento en la dirección de esa nueva espacialidad implícita en lo posmoderno.

La gran fuerza de la obra de Jamenson reside en su esfuerzo por sintetizar la teoría marxiana y el posmodernisnmo. Algunos marxistas critican el grado en el que Jamenson ha aceptado el posmodernismo como un dominante cultural, y algunos posmodernistas critican su aceptación de una teoría totalizadora del mundo.

viernes, 8 de junio de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 56


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



EL MARXISMO POSMODERNO DE FREDRIC JAMESON


Jameson intenta vincular la crítica cultural y literaria marxista con los debates posmodernos. Ha intentado aprovechar las contribuciones del posestructuralismo y del posmodernismo para enriquecer la teoría cultural marxista.
Jamenson
Para Jameson el posmodernismo no es sólo un estilo o una estética sino una forma de conciencia y una manera de experimentar el mundo, propias del tardo capitalismo.
Los efectos del capitalismo multinacional son analizados por Jameson, quien señala que no se trata sólo de la emergencia de nuevas formas de organización de los negocios, con las multi y las transnacionales, sino de una visión del sistema capitalista mundial muy distinta a la del imperialismo.
El capitalismo multinacional ha generado su propia estética, su conciencia propia, el posmodernismo, la lógica cultural de ese estadio económico. Las características de esa forma de experiencia son muy variadas, pero la fundamental para entender el diagnóstico y el pronóstico de Jameson es la mercantilización de la cultura que ha provocado la disminución de la distancia crítica desde la que resistirse y oponerse al capitalismo. Jameson habla de la mercantilización de todos los órdenes de la vida como la característica básica del capitalismo tardío. Introduce el concepto inconsciente reformulado a partir de la propuesta de Freud, para explicar el alcance de la colonización capitalista. Como consecuencia de este proceso el sujeto se ha visto fragmentado, desorientado y es sobre esta desorientación sobre la que Jameson intentará actuar.
Antes los productos se evaluaban de acuerdo con su utilidad, ahora su valor depende de lo que son capaces de significar. Esto ha generado una “nueva superficialidad” en la que cada mercancía no es más que una nueva imagen intercambiable que el consumidor puede comprar para realzar su estilo de vida.
Lo que preocupa a Jameson es la falta de espacio para la crítica y para la resistencia activa que parece ofrecer la posmodernidad, habitada por consumidores que han perdido todo sentido de la totalidad. Jameson pretende rechazar la cultura consumista del tardo capitalismo e intenta generar una versión posmoderna, actualizada de crítica que se resista a la mercantilización de la experiencia: un marxismo posmoderno que desafíe al capitalismo tardío.
Para poder formular esto propone un proceso que llama “mapeado cognitivo” o “cartografía cognitiva” que les permitirá a los sujetos descentralizados y desorientados de la posmodernidad reconocer el terreno que pisan e idear estrategias de resistencia.
Uno de los problemas del sujeto posmoderno es la brecha entre su experiencia de vida o existencial y todas las relaciones y estructuras que lo condicionan y mediatizan. La función de la ideología es inventar una forma de articular estos dos espacios, de permitir al sujeto apropiarse de aquello que no ve pero que le afecta.
El mapeado cognitivo supone la necesidad de una metodología totalizante que los posmodernistas rechazan por reduccionista. Jameson señala que la diferencia no puede ser entendida fuera del contexto sistémico y relacional y que un análisis totalizante es necesario para mapear los efectos homegeneizadores del capitalismo. Para Jameson sin esa idea de totalidad cognitiva no hay política socialista. Sin la categoría de totalidad las alternativas políticas son el reformismo o la reproducción de las dinámicas represivas.
Lo que más le importa a Jameson en términos políticos es la desorientación espacial de los sujetos en este mundo descentrado de redes de comunicación capitalista. Un mundo en el que los sujetos no saben cómo posicionarse individual y colectivamente, no tienen la noción de diferencia que proporciona la conciencia histórica. En estos términos, la apuesta de Jameson es una apuesta marxista pero no del tipo obrerista sino cercana a la política de alianzas de los nuevos movimientos sociales.
Jameson es el teórico más comprometido con mantener vivas las políticas de resistencia heredadas del marxismo. Señala que cada posición que uno adopte sobre el posmodernismo es, inevitablemente, una postura política hacia la naturaleza del capitalismo multinacional hoy. Para Jameson, como para Marx, el posmodernismo es una superestructura determinada por la transformación de las bases económicas de la sociedad tardo-capitalista.
Jameson intenta reconstruir la capacidad crítica del marxismo a través de los mapas cognitivos que permitan a los sujetos posicionarse ante la totalidad de lo social.

LA DEMOCRACIA RADICAL DE LACLAU Y MOUFFE

Laclau
Ernesto Laclau y Chantal Mouffe intentan repensar el marxismo a través de la teoría posestructuralista para llegar a una teoría y una práctica políticas de pluralismo radical y democrático. La democracia radical será el modelo político postulador por estos dos teóricos.
Para ambos la tradición marxista sufre de un reduccionismo lógico e impide la comprensión o el entendimiento de ciertos aspectos como: la naturaleza plural de la sociedad, la autonomía de los diversos grupos oprimidos, el carácter contingente y abierto de toda identidad y lucha políticas. Critican a esta tradición de reducir la realidad a la producción, la lucha de clases y toda la multiplicidad de posiciones de sujeto a posiciones de clase. Todos los cambios que se operan después de la Segunda Guerra Mundial han generado nuevas formas de resistencia que se expresan en los nuevos movimientos sociales que no pueden ser reducidos a lógicas productivistas o a posiciones de clase.

Laclau y Mouffe analizan la sociedad desde la perspectiva de la teoría del discurso que abre la posibilidad de una creación lingüística de la realidad. Adoptan posiciones posetructuralistas, posmarxistas y posmodernas pero se resisten al nihilismo y al cinismo de los radicales. Al igual que Habermas consideran que la modernidad es un proyecto inacabado pero son mucho más críticos con el racionalismo y el universalismo ilustrado que Habermas.

Mouffe
La propuesta de estos dos autores aparece muy clara en un ensayo titulado “Política y los límites de la modernidad”, en el que intentan ver cómo la crítica posmoderna puede desafiar lo moderno sin por ello renunciar a sus propósitos emancipatorios. Para Laclau el paso de lo moderno a lo posmoderno no implica el abandono de valores como la justicia, la libertad o la verdad, pero sí redefinirlos de tal forma que puedan ser considerados y practicados sin el recurso a las categorías universalistas como la de hombre, totalidad social o el concurso de las grandes narrativas.
Para Laclau y Mouffe es posible repensar los contenidos emancipatorios de la modernidad partiendo de un nuevo imaginario radical. Para ello emplean una categoría, la de hegemonía. Construyen la genealogía del concepto mostrando cómo ha recibido definiciones muy diferentes en contextos distintos.

El modelo político de Laclau y Mouffe se autodefine como plural porque estará constituido por la multiplicidad de identidades políticas y ese pluralismo se convierte en radical porque esas identidades son validadas como autónomas y sujetas a una alianza. El pluralismo radical es democrático porque ningún grupo se verá privilegiado y cada grupo extenderá la revolución democrática burguesa a todos los aspectos de la vida. El socialismo en la democracia pluralista radical no es una ruptura con el pasado sino un momento interno de la revolución democrática. El socialismo implica la erradicación de las jerarquías y de la desigualdad a favor de la equidad y de la autonomía y una extensión de la revolución democrática hincada por la burguesía.

Sus trabajos han recibido numerosas críticas. Entre ellas, se ha señalado su peculiar lectura de la tradición marxista, el uso de la teoría discursiva y de sus teorías sobre la democracia, el socialismo y la política de alianzas. Otra crítica se dirige al uso de la teoría discursiva que les lleva a la arbitrariedad de la sociedad y la historia. También se les critica porque no reparan en que no puede haber democracia si se renuncia al discurso de lo universal.

Laclau y Mouffe son muy críticos con el socialismo obrerista y con la noción de que la clase obrera debía ser la vanguardia revolucionaria. Gracias a su concepto de hegemonía integran en el juego político a muy diferentes actores sociales, entre los que las mujeres son un grupo muy importante.