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sábado, 3 de septiembre de 2016

Michael M.J. Fischer. Emergent Forms of Life: Anthropology of Late Postmodernities

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Michael M.J. Fischer nos invita con este texto a explorar las diversas posibilidades existentes en un mundo tecnológicamente avanzado para las investigaciones antropológicas y la práctica etnográfica. Pero además esta relación se puede establecer en un marco recíproco de conocimientos entre diferentes disciplinas aparentemente distantes, pero que en la práctica pueden converger en un interés común de entedimiento científico.
Fischer señala las enormes posibilidades que tiene disponible la Antropología para relacionarse con otras áreas de conocimiento aparentemente tan alejadas del objeto de estudio antropológico. Además la Antropología se sitúa como palanca de arranque o mecanismo para que a su vez sea aprovechada por éstas, como por ejemplo con la biotecnología y otras ciencias basadas en las tecnologías. También es interesante lo que Fischer denomina como la tercera revolución industrial (también llamada posmodernidad, sociedad del conocimiento, sociedad posindustrial o sociedad de la información), que es la que se está dando en la actualidad con el avance de los medios electrónicos o la biología molecular, y una antropología que se puede acomodar a estas innovaciones formando parte de ellas.
Este es un texto que ofrece conocer una perspectiva de entendimiento entre disciplinas, y cómo se puede establecer vías de relaciones firmes entre la Antropología y otras ciencias. Por ello, y tal como afirma Fischer, en un mundo avanzado tecnológicamente como el nuestro suministra retos estimulantes para todos los niveles societarios como el social, cultural o la teoría psicológica, así como para la práctica etnográfica y la escritura antropológica. Igualmente ha sido esclarecedor, como lo fue en el el texto de George Marcus, que Fischer señalara la importancia de incorporar a la práctica etnográfica las técnicas multilocales o multisituadas como estrategias útiles.
Este texto de Fischer me ha hecho recordar el trabajo de 2008 de los hermanos Castro Nogueira (Laureano, Miguel Ángel y Luis -D.E.P-) ¿Quién tema a la naturaleza humana?. Una obra que intenta en gran medida, dar respuestas a esa formulación que se sugiere en el título del libro, y no para obtener una única respuesta a modo de axioma, siendo la pluralidad y la multidisciplinariedad la tónica general de este trabajo. Un texto que igual al de Fischer, defiende la confluencia de caminos; sociológicos, biológicos o filosóficos, desde una intensa reflexión alrededor de la naturaleza humana y su relación con las Ciencias Sociales. La pretérita jerarquía de saberes científicos y de evidencia antropológica a modo de castillo infranqueable queda atrás, para enfatizar sobre la conveniencia de afrontar una reconceptualización de las ciencias sociales, desde sus compromisos ontológicos y técnicos, y los más amplios horizontes teóricos y metodológicos, por la propia multidimensionalidad de nuestra naturaleza psicobiológica. Invitan a aceptar el desafío en incorporar modelos, que sean capaces de acoger esa realidad, que catapultaron fuera las teorías decimonónicas.
Fischer afirma que es importante complementar la práctica etnografica con el trabajo de otras disciplinas como por ejemplo historiadores, teóricos literarios, críticos, novelistas, periodistas, fotógrafos o cienastas. Me resulta interesante la ingente información que se mueve y almacena por internet, en los buscadores, en los blogs, en youtube, en toda la red. Como se relacionan, se entrecruzan o se fusionan informaciones y avances en código abierto, derivando y produciendo con ello, nuevas formas de conocimiento, con o sin autoría, pero las utilizamos y las hacemos nuestras. La mayor parte de esta información no sólo se almacena en digital sino además se genera por medios electrónicos, el código binario es parte de nuestro “gen” en las sociedades tecnológicamente avanzadas que nos toca vivir. El nativo digital (nuestros hijos) están socializándose desde que son muy pequeños, mucho antes de generar una palabra, en el manejo de aparatos electrónicos. Con un simple gesto son capaces de activar aplicaciones en la tablets para jugar e interactuar con multitud de posibilidades educativas (otras no tantas). Para la antropología se abre un mundo de posibilidades, uno que avanza a pasos agigantados. Puede que también sea el momento de avanzar en simultáneo con las metodologías que ponemos en marcha, porque abordar el objeto de interés de estudio antropológico es tan importante o más, que las herramientas de trabajo que vamos a poner en marcha. Y en este caso, aún no me ha llegado a mis manos innovaciones importantes en el campo de la recogida y tratamiento de la información. En definitiva, mi reflexión, como en otras tantas cosas en la vida, la tecnología va a un ritmo mayor que nuestro paso de científicos sociales. Aunque sin duda, sigue siendo muy útil una libreta un bolígrafo y una cámara de fotos.
Bibliografía
Castro Nogueira, L. et alia (2008) ¿Quién teme a la naturaleza humana?. Homo Suadens y el bienestar en la cultura: biología evolutiva, metafísica y ciencias sociales. Tecnos. Madrid.
Fischer, M.J. (1999) Emergent Forms of Life: Anthropology of Late Postmodernities, Annual Review of Anthropology, 28: 455-478.

sábado, 9 de junio de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 57 (última)


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



FEMINISMO POSMODERNO

A partir de los ’60 la aparición de nuevos movimientos sociales ha desafiado la tradicional política de lucha de clases y ha evidenciado la multiplicidad de lugares y mecanismos de poder y de dominación que no pueden reducirse a la clase y la explotación laboral. Laclau y Mouffe hablaron de la necesidad de distintas formas de lucha y Jameson, así como las feministas, la importancia de una política cultural y de políticas cotidianas.

En los ’80 se puso énfasis en las políticas de género, raza, etnicidad y de posiciones de sujeto. Esto se conoce como políticas de identidad y políticas de diferencia. Las políticas de la identidad intentan movilizar políticas basadas en la construcción de identidades a través de la lucha política y el compromiso.
Lo primero que resulta sospechoso, desde una perspectiva posmoderna, es el propio concepto de identidad. Las propias feministas han sido cautelosas y críticas con la modernidad que ha negado su posición de sujeto. La idea de hombre ocluye las diferencias entre hombres y mujeres y justifica la dominación de aquellos sobre éstas. El discurso humanista entronizó como común a todos los seres humanos lo que eran valores masculinos. Por cosas como ésta se ha dicho que el discurso posmoderno y el feminista se pueden ayudar mutuamente.

Algunas feministas consideran a la teoría posmoderna como invalidante para el feminismo, otras apelan a una síntesis entre feminismo y tensiones entre ambos. La teoría posmoderna sirve para validar cierto tipo de feminismo: el feminismo socialista, o el materialista  para criticar el liberal o especialista.

Algunas teóricas han criticado a la teoría posmoderna desde el feminismo señalando los peligros de una liquidación, demasiado rápida, de conceptos como razón, igualdad, emancipación  y han advertido de la irracionalidad en la que han caído algunos autores básicos para esta teoría y que lo que escondían era disgusto por la igualdad de sexos. Otras desconfían de una teoría que ataca al sujeto, a nuestra noción de sujeto, en un momento en que las mujeres están intentando aumentar su subjetividad y adquirir derechos negados. En cambio otras, señalan que la postura anti-esencialisa de los posmodernos es de gran ayuda para el feminismo, que así ve como se desplaza la atención hacia las instituciones que conforman y crean esas subjetividades. Las hay que creen que la teoría posmoderna, al acentuar la diferencia y la heterogeneidad, permite articular las muy diferentes necesidades e intereses de las mujeres: color, clase, etnia, preferencia sexual. Tampoco parece que el feminismo posmoderno haya encontrado respuestas fáciles o articulaciones sencillas a los complejos problemas de la posmodernidad.

¿ES EL POSMODERNISMO DE DERECHAS O DE IZQUIERDAS?

No puede decirse que el posmodernismo sea de derecha o de izquierdas. Hay representantes de la derecha política que apoyan la lógica posmoderna y gente de izquierda que también lo hace.
Existen, no obstante, ciertas incompatibilidades sustantivas entre posmodernismo y algunas corrientes de izquierda, como el marxismo.

Por ejemplo, los marxistas ortodoxos, materialistas y deductivistas rechazan el posmodernismo por considerarlo decadente y representativo del conservadurismo y del fundamentalismo religioso de las últimas décadas; frívolo e irresponsable por hacer demasiado hincapié en los fenómenos culturales en lugar de en los problemas económicos; inmovilista, porque se dedican a criticar lo existente pero no proponer alternativas claras y viables; reaccionario por haber abandonado la búsqueda de estándares universales de verdad, justicia y gusto, convocando al relativismo, pervirtiendo el compromiso político y abriendo el camino al totalitarismo.

Por lo que respecta a los conservadores, se han opuesto al posmodernismo por considerarlo decadente, amoral, hedonista, oportunista, desestabilizador, rupturista, anarquista, izquierdista y lo han calificado como refugio de ex marxistas.  Difieren de los posmodernos en puntos muy importantes: la verdad, la razón y la importancia de la historia como forma de transmisión de las tradiciones humanas de generación en generación. Se oponen al relativismo posmoderno que, según ellos, no distingue el bien del mal, lo verdadero de lo falso.

Resultan interesantes las coincidencias que manifiestan marxistas ortodoxos y conservadores en su crítica al posmodernismo. Ambas corrientes critican la lógica cultural de decadente, representante, para unos del neoconservadurismo actual y, para oros, del radicalismo sesentista; frívola e irresponsable porque su posición antifundacionista, antirepresentacionista y relativista impide, para unos, el cambio revolucionario y para otros, ataca los fundamentos de la tradición; reaccionaria y radical porque intenta subvertir la autoridad y se opone a las jerarquías.

Tal vez la distancia entre los presupuestos del marxismo ortodoxo y del conservadurismo no sea tal y participen de un mismo universo de sentido y significación el que el posmodernismo ha irrumpido con una lógica irreductible.

DE INCERTIDUMBRES, SUJETOS DESCENTRADOS, MAPAS Y DEMOCRACIAS RADICALES

En las distintas aproximaciones al fenómeno posmoderno los teóricos parecen haber desplazado el eje de análisis de la realidad económica a los efectos culturales. Así Lyotard centra su estudio en torno a la producción de conocimiento. La incredulidad hacia las grandes narrativas parece ser uno de sus rasgos más notables. Si, como señala Habermas, la modernidad supuso la aparición de una nueva subjetividad, la incorporación de la idea de progreso histórico y la introducción de la idea de cambio radical, el posmodernismo se puede considerar como una reacción crítica hacia esos tres supuestos.  La modernidad prometió el fin del reino de la necesidad y auguró un nuevo inicio para la humanidad. El conocimiento científico y el desarrollo técnico liberarían al género humano de las más variadas dependencias y lo conducirían al reino de la libertad. Casi un siglo y medio después de esas promesas, esa realidad no se ha hecho presente. Por lo que nadie se atreve, según Lyotard, a llamar al desarrollo progreso.

En medio de este panorama incierto y desconcertante, algunos teóricos han intentado buscar alternativas, salidas políticas. Han sido los herederos del marxismo (posmarxistas y neomarxsistas) los más interesados en reflotar y resignificar esa tradición de crítica y de resistencia políticas. Laclau señala que no son los ideales de la modernidad los que se han puesto en tela de juicio en la posmodernidad sino la forma de entenderlos y justificarlos. Por lo que para Laclau y Mouffe la democracia liberal debe ser contestada desde la democracia pluralista radical.

Por otro lado, lo que preocupa a Jameson es la desorientación de los sujetos posmodernos, esa incapacidad para ligar la experiencia individual y ubicarla en la totalidad que conformas las estructuras sociales. Por lo que propone la creación de mapas cognitivos a través de los que situarse y diseñar posibles frentes de resistencia y lucha. Ni de izquierdas ni de derechas, el posmodernismo parece apelar a otra lógica y por ello resulta, a veces, tan difícil de entender y representar.

viernes, 8 de junio de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 56


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



EL MARXISMO POSMODERNO DE FREDRIC JAMESON


Jameson intenta vincular la crítica cultural y literaria marxista con los debates posmodernos. Ha intentado aprovechar las contribuciones del posestructuralismo y del posmodernismo para enriquecer la teoría cultural marxista.
Jamenson
Para Jameson el posmodernismo no es sólo un estilo o una estética sino una forma de conciencia y una manera de experimentar el mundo, propias del tardo capitalismo.
Los efectos del capitalismo multinacional son analizados por Jameson, quien señala que no se trata sólo de la emergencia de nuevas formas de organización de los negocios, con las multi y las transnacionales, sino de una visión del sistema capitalista mundial muy distinta a la del imperialismo.
El capitalismo multinacional ha generado su propia estética, su conciencia propia, el posmodernismo, la lógica cultural de ese estadio económico. Las características de esa forma de experiencia son muy variadas, pero la fundamental para entender el diagnóstico y el pronóstico de Jameson es la mercantilización de la cultura que ha provocado la disminución de la distancia crítica desde la que resistirse y oponerse al capitalismo. Jameson habla de la mercantilización de todos los órdenes de la vida como la característica básica del capitalismo tardío. Introduce el concepto inconsciente reformulado a partir de la propuesta de Freud, para explicar el alcance de la colonización capitalista. Como consecuencia de este proceso el sujeto se ha visto fragmentado, desorientado y es sobre esta desorientación sobre la que Jameson intentará actuar.
Antes los productos se evaluaban de acuerdo con su utilidad, ahora su valor depende de lo que son capaces de significar. Esto ha generado una “nueva superficialidad” en la que cada mercancía no es más que una nueva imagen intercambiable que el consumidor puede comprar para realzar su estilo de vida.
Lo que preocupa a Jameson es la falta de espacio para la crítica y para la resistencia activa que parece ofrecer la posmodernidad, habitada por consumidores que han perdido todo sentido de la totalidad. Jameson pretende rechazar la cultura consumista del tardo capitalismo e intenta generar una versión posmoderna, actualizada de crítica que se resista a la mercantilización de la experiencia: un marxismo posmoderno que desafíe al capitalismo tardío.
Para poder formular esto propone un proceso que llama “mapeado cognitivo” o “cartografía cognitiva” que les permitirá a los sujetos descentralizados y desorientados de la posmodernidad reconocer el terreno que pisan e idear estrategias de resistencia.
Uno de los problemas del sujeto posmoderno es la brecha entre su experiencia de vida o existencial y todas las relaciones y estructuras que lo condicionan y mediatizan. La función de la ideología es inventar una forma de articular estos dos espacios, de permitir al sujeto apropiarse de aquello que no ve pero que le afecta.
El mapeado cognitivo supone la necesidad de una metodología totalizante que los posmodernistas rechazan por reduccionista. Jameson señala que la diferencia no puede ser entendida fuera del contexto sistémico y relacional y que un análisis totalizante es necesario para mapear los efectos homegeneizadores del capitalismo. Para Jameson sin esa idea de totalidad cognitiva no hay política socialista. Sin la categoría de totalidad las alternativas políticas son el reformismo o la reproducción de las dinámicas represivas.
Lo que más le importa a Jameson en términos políticos es la desorientación espacial de los sujetos en este mundo descentrado de redes de comunicación capitalista. Un mundo en el que los sujetos no saben cómo posicionarse individual y colectivamente, no tienen la noción de diferencia que proporciona la conciencia histórica. En estos términos, la apuesta de Jameson es una apuesta marxista pero no del tipo obrerista sino cercana a la política de alianzas de los nuevos movimientos sociales.
Jameson es el teórico más comprometido con mantener vivas las políticas de resistencia heredadas del marxismo. Señala que cada posición que uno adopte sobre el posmodernismo es, inevitablemente, una postura política hacia la naturaleza del capitalismo multinacional hoy. Para Jameson, como para Marx, el posmodernismo es una superestructura determinada por la transformación de las bases económicas de la sociedad tardo-capitalista.
Jameson intenta reconstruir la capacidad crítica del marxismo a través de los mapas cognitivos que permitan a los sujetos posicionarse ante la totalidad de lo social.

LA DEMOCRACIA RADICAL DE LACLAU Y MOUFFE

Laclau
Ernesto Laclau y Chantal Mouffe intentan repensar el marxismo a través de la teoría posestructuralista para llegar a una teoría y una práctica políticas de pluralismo radical y democrático. La democracia radical será el modelo político postulador por estos dos teóricos.
Para ambos la tradición marxista sufre de un reduccionismo lógico e impide la comprensión o el entendimiento de ciertos aspectos como: la naturaleza plural de la sociedad, la autonomía de los diversos grupos oprimidos, el carácter contingente y abierto de toda identidad y lucha políticas. Critican a esta tradición de reducir la realidad a la producción, la lucha de clases y toda la multiplicidad de posiciones de sujeto a posiciones de clase. Todos los cambios que se operan después de la Segunda Guerra Mundial han generado nuevas formas de resistencia que se expresan en los nuevos movimientos sociales que no pueden ser reducidos a lógicas productivistas o a posiciones de clase.

Laclau y Mouffe analizan la sociedad desde la perspectiva de la teoría del discurso que abre la posibilidad de una creación lingüística de la realidad. Adoptan posiciones posetructuralistas, posmarxistas y posmodernas pero se resisten al nihilismo y al cinismo de los radicales. Al igual que Habermas consideran que la modernidad es un proyecto inacabado pero son mucho más críticos con el racionalismo y el universalismo ilustrado que Habermas.

Mouffe
La propuesta de estos dos autores aparece muy clara en un ensayo titulado “Política y los límites de la modernidad”, en el que intentan ver cómo la crítica posmoderna puede desafiar lo moderno sin por ello renunciar a sus propósitos emancipatorios. Para Laclau el paso de lo moderno a lo posmoderno no implica el abandono de valores como la justicia, la libertad o la verdad, pero sí redefinirlos de tal forma que puedan ser considerados y practicados sin el recurso a las categorías universalistas como la de hombre, totalidad social o el concurso de las grandes narrativas.
Para Laclau y Mouffe es posible repensar los contenidos emancipatorios de la modernidad partiendo de un nuevo imaginario radical. Para ello emplean una categoría, la de hegemonía. Construyen la genealogía del concepto mostrando cómo ha recibido definiciones muy diferentes en contextos distintos.

El modelo político de Laclau y Mouffe se autodefine como plural porque estará constituido por la multiplicidad de identidades políticas y ese pluralismo se convierte en radical porque esas identidades son validadas como autónomas y sujetas a una alianza. El pluralismo radical es democrático porque ningún grupo se verá privilegiado y cada grupo extenderá la revolución democrática burguesa a todos los aspectos de la vida. El socialismo en la democracia pluralista radical no es una ruptura con el pasado sino un momento interno de la revolución democrática. El socialismo implica la erradicación de las jerarquías y de la desigualdad a favor de la equidad y de la autonomía y una extensión de la revolución democrática hincada por la burguesía.

Sus trabajos han recibido numerosas críticas. Entre ellas, se ha señalado su peculiar lectura de la tradición marxista, el uso de la teoría discursiva y de sus teorías sobre la democracia, el socialismo y la política de alianzas. Otra crítica se dirige al uso de la teoría discursiva que les lleva a la arbitrariedad de la sociedad y la historia. También se les critica porque no reparan en que no puede haber democracia si se renuncia al discurso de lo universal.

Laclau y Mouffe son muy críticos con el socialismo obrerista y con la noción de que la clase obrera debía ser la vanguardia revolucionaria. Gracias a su concepto de hegemonía integran en el juego político a muy diferentes actores sociales, entre los que las mujeres son un grupo muy importante.

miércoles, 6 de junio de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 54


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo




INTRODUCCIÓN

Desde finales de la Segunda Guerra Mundial se han producido en el mundo cambios económicos, sociales, políticos y culturales de notable envergadura. Estas transformaciones han afectado a la forma de concebir e interpretar la realidad, así como la manera de experimentarla y todo ello ha puesto en tela de juicio los modelos de organización política. Todos estos procesos de cambio se han asociados a un adjetivo complejo y ambiguo, el de posmoderno. Con este término se alude a dos realidades diferentes aunque íntimamente imbricadas: la posmodernidad, que hace referencia a una época con características específicas que las diferencias de otro momento, el de la modernidad; y el posmodernismo con el que se intenta definir una lógica cultural, una manera de entender el mundo y la realidad.
Finales de los ’70, ’80 y principios de los ’90 es el período en que ambos conceptos adquieren una presencia dominante en las culturas europeas y norteamericana.
Lo posmoderno ha sido definido de diversas maneras, pero la más aceptada es la que describe esta lógica cultural como una reacción contra la modernidad, una nueva sensibilidad que pone en tela de juicio los presupuestos “naturalizados” de ese gran período histórico que se desarrolla en torno al programa de la Ilustración. Se trataría, pues, de un movimiento cultural muy amplio que adopta una actitud escéptica hacia muchos de los principios  presupuestos del mundo occidental en los últimos siglos, como la idea de realidad y su correlato, la noción de verdad, la idea de tiempo y la fe en el inexorable progreso humano y la noción moderna de sujeto.
La llegada de la modernidad fue una auténtica revolución en el mundo occidental que, con el tiempo, afectaría a todo el planeta.
La modernidad erosionó la visión religiosa del mundo en la que los hombres estaban a merced de los designios divinos. Este giro humanista rescató la idea de libertad individual y la posibilidad de que los hombres fueran constructores de su propia historia y de su propio destino. La llegada de la modernidad inaugura una nueva configuración temporal, la del tiempo lineal y progresivo. La modernidad pretende, gracias al concurso de la razón, convertir el reino de la necesidad en el reino de la libertad.
La idea de sujeto fue otra idea contra la que se rebelaron los posmodernos.
Los posmodernistas sugieren que todos los conceptos, ideologías o sistemas de pensamiento traen consigo o acarrean las semillas de su propia destrucción. Los posmodernos, saben que su propia revuelta epistemológica está sujeta para siempre a los esfuerzos reconstructivos de los otros. No hay final en el juego de la política. Llevan hasta tal punto el escepticismo que es su afán por mostrar que no hay verdad última que nunca podrán estar seguros de que esto sea cierto. Por ello, porque la verdad es inalcanzable o no sabemos si podremos alcanzarla es por lo que el conocimiento adquiere valor.
En resumen, los posmodernos critican a la modernidad el haber confundido el conocimiento con la verdad. Caracterizar lo posmoderno como reacción contra la modernidad parece concitar cierto consenso y esa reacción consiste, por un lado, en el profundo cuestionamiento a la idea de progreso histórico, y por otro, un profundo escepticismo hacia la concepción de sujeto autónomo, racional y centrado que acompañaron a la emancipación política de la modernidad.

LA POSMODERNIDAD COMO CONTEXTO.

No resulta fácil definir la posmodernidad como período histórico ni rastrear su aparición en algún momento concreto del pasado. Tampoco encontrar definiciones comprensibles de esta época tan compleja.
No obstante, algunos autores como John Gibbins y Bo Reimer, utilizando los análisis parciales de otros teóricos, han intentado caracterizar la posmodernidad y han singularizado los siguientes aspectos:

  1. El capitalismo desorganizado: hay un flujo creciente de productos y personas que se mueven a más velocidad y que alcanzan grandes distancias, haciendo imposible la sincronización de los procesos de producción y distribución. En la posmodernidad los consumidores valoran la capacidad para elegir entre productos alternativos, en donde el componente cultural y estético de un producto determina cada vez más su valor.
  2. El proceso de globalización: estos procesos están moldeando la posmodernidad. Vivimos en un mundo en el que las cosas que pasan en una parte del planeta pueden afectar en otro lugar del mundo. Esta interdependencia ha llevado a algunos autores a hablar de sociedades de riesgo. Una de las cuestiones fundamentales que afectan a la globalización es política, es el papel del Estado Nación y su futuro. Otra cuestión también importante es económica, distancia cada vez mayor entre ricos y pobres; pero la globalización también es cultural, que también están desigualmente distribuidos.
  3. Las sociedades de medios de comunicación de masas: los medios de comunicación mediatizan y condicionan nuestra experiencia en la vida cotidiana. A causa de esta influencia se percibe una pérdida de la existencia de límites en la realidad y ficción. Cuatro tendencias de los medios pueden hacer inteligible este proceso de pérdida del sentido de la realidad: la cultura de los medios es cada vez más visual. Los medios de comunicación están cada vez más implicados en procesos transnacionales. Los medios obedecen a criterios más acusadamente comerciales y hay una concentración de la propiedad de los medios en torno a un conjunto pequeño de corporación. Por último, la significación de los medios en la vida cotidiana ha provocado un aumento de la intertextualidad, esto es de la autorreferencialidad de los medios de comunicación que cada vez se refieren a sí mismos y a su propia producción y menos a la supuesta realidad externa.

El sujeto posmoderno está localizado en un espacio más inseguro que el moderno, en la intersección entre un conjunto plural de localidades, nacionalidades y estructuras internacionales. Éste tiene que hacer constantes elecciones incluso cuando preferiría no tener que hacerlas. El mundo posmoderno obliga a los sujetos a elegir pero no proporciona criterios para saber qué elecciones son mejores. La identidad de los sujetos sigue siendo una construcción social, lo que significa que sus elecciones tendrán en cuenta las experiencias relacionadas con el grupo o el medo cultural concreto.
Los valores son las creencias que tenemos sobre lo que está bien y lo que está mal y son importantes porque son principios que ordenan las acciones políticas. Los valores posmodernos son poco evaluativos o lo son a un nivel muy general. En este sentido son menos una orientación y más un esquema cuya regla esencial consiste en que cada quien debe ordenar sus preferencias, valores y actitudes por sí mismo.