miércoles, 6 de junio de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 54


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo




INTRODUCCIÓN

Desde finales de la Segunda Guerra Mundial se han producido en el mundo cambios económicos, sociales, políticos y culturales de notable envergadura. Estas transformaciones han afectado a la forma de concebir e interpretar la realidad, así como la manera de experimentarla y todo ello ha puesto en tela de juicio los modelos de organización política. Todos estos procesos de cambio se han asociados a un adjetivo complejo y ambiguo, el de posmoderno. Con este término se alude a dos realidades diferentes aunque íntimamente imbricadas: la posmodernidad, que hace referencia a una época con características específicas que las diferencias de otro momento, el de la modernidad; y el posmodernismo con el que se intenta definir una lógica cultural, una manera de entender el mundo y la realidad.
Finales de los ’70, ’80 y principios de los ’90 es el período en que ambos conceptos adquieren una presencia dominante en las culturas europeas y norteamericana.
Lo posmoderno ha sido definido de diversas maneras, pero la más aceptada es la que describe esta lógica cultural como una reacción contra la modernidad, una nueva sensibilidad que pone en tela de juicio los presupuestos “naturalizados” de ese gran período histórico que se desarrolla en torno al programa de la Ilustración. Se trataría, pues, de un movimiento cultural muy amplio que adopta una actitud escéptica hacia muchos de los principios  presupuestos del mundo occidental en los últimos siglos, como la idea de realidad y su correlato, la noción de verdad, la idea de tiempo y la fe en el inexorable progreso humano y la noción moderna de sujeto.
La llegada de la modernidad fue una auténtica revolución en el mundo occidental que, con el tiempo, afectaría a todo el planeta.
La modernidad erosionó la visión religiosa del mundo en la que los hombres estaban a merced de los designios divinos. Este giro humanista rescató la idea de libertad individual y la posibilidad de que los hombres fueran constructores de su propia historia y de su propio destino. La llegada de la modernidad inaugura una nueva configuración temporal, la del tiempo lineal y progresivo. La modernidad pretende, gracias al concurso de la razón, convertir el reino de la necesidad en el reino de la libertad.
La idea de sujeto fue otra idea contra la que se rebelaron los posmodernos.
Los posmodernistas sugieren que todos los conceptos, ideologías o sistemas de pensamiento traen consigo o acarrean las semillas de su propia destrucción. Los posmodernos, saben que su propia revuelta epistemológica está sujeta para siempre a los esfuerzos reconstructivos de los otros. No hay final en el juego de la política. Llevan hasta tal punto el escepticismo que es su afán por mostrar que no hay verdad última que nunca podrán estar seguros de que esto sea cierto. Por ello, porque la verdad es inalcanzable o no sabemos si podremos alcanzarla es por lo que el conocimiento adquiere valor.
En resumen, los posmodernos critican a la modernidad el haber confundido el conocimiento con la verdad. Caracterizar lo posmoderno como reacción contra la modernidad parece concitar cierto consenso y esa reacción consiste, por un lado, en el profundo cuestionamiento a la idea de progreso histórico, y por otro, un profundo escepticismo hacia la concepción de sujeto autónomo, racional y centrado que acompañaron a la emancipación política de la modernidad.

LA POSMODERNIDAD COMO CONTEXTO.

No resulta fácil definir la posmodernidad como período histórico ni rastrear su aparición en algún momento concreto del pasado. Tampoco encontrar definiciones comprensibles de esta época tan compleja.
No obstante, algunos autores como John Gibbins y Bo Reimer, utilizando los análisis parciales de otros teóricos, han intentado caracterizar la posmodernidad y han singularizado los siguientes aspectos:

  1. El capitalismo desorganizado: hay un flujo creciente de productos y personas que se mueven a más velocidad y que alcanzan grandes distancias, haciendo imposible la sincronización de los procesos de producción y distribución. En la posmodernidad los consumidores valoran la capacidad para elegir entre productos alternativos, en donde el componente cultural y estético de un producto determina cada vez más su valor.
  2. El proceso de globalización: estos procesos están moldeando la posmodernidad. Vivimos en un mundo en el que las cosas que pasan en una parte del planeta pueden afectar en otro lugar del mundo. Esta interdependencia ha llevado a algunos autores a hablar de sociedades de riesgo. Una de las cuestiones fundamentales que afectan a la globalización es política, es el papel del Estado Nación y su futuro. Otra cuestión también importante es económica, distancia cada vez mayor entre ricos y pobres; pero la globalización también es cultural, que también están desigualmente distribuidos.
  3. Las sociedades de medios de comunicación de masas: los medios de comunicación mediatizan y condicionan nuestra experiencia en la vida cotidiana. A causa de esta influencia se percibe una pérdida de la existencia de límites en la realidad y ficción. Cuatro tendencias de los medios pueden hacer inteligible este proceso de pérdida del sentido de la realidad: la cultura de los medios es cada vez más visual. Los medios de comunicación están cada vez más implicados en procesos transnacionales. Los medios obedecen a criterios más acusadamente comerciales y hay una concentración de la propiedad de los medios en torno a un conjunto pequeño de corporación. Por último, la significación de los medios en la vida cotidiana ha provocado un aumento de la intertextualidad, esto es de la autorreferencialidad de los medios de comunicación que cada vez se refieren a sí mismos y a su propia producción y menos a la supuesta realidad externa.

El sujeto posmoderno está localizado en un espacio más inseguro que el moderno, en la intersección entre un conjunto plural de localidades, nacionalidades y estructuras internacionales. Éste tiene que hacer constantes elecciones incluso cuando preferiría no tener que hacerlas. El mundo posmoderno obliga a los sujetos a elegir pero no proporciona criterios para saber qué elecciones son mejores. La identidad de los sujetos sigue siendo una construcción social, lo que significa que sus elecciones tendrán en cuenta las experiencias relacionadas con el grupo o el medo cultural concreto.
Los valores son las creencias que tenemos sobre lo que está bien y lo que está mal y son importantes porque son principios que ordenan las acciones políticas. Los valores posmodernos son poco evaluativos o lo son a un nivel muy general. En este sentido son menos una orientación y más un esquema cuya regla esencial consiste en que cada quien debe ordenar sus preferencias, valores y actitudes por sí mismo.