sábado, 2 de junio de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 50


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



LA LUCHA POR LA SUCESIÓN DE LENIN

La lucha por la sucesión de Lenin enfrentó dos concepciones distintas del modelo del Estado Soviético. Troski defendía la necesidad de que nuevos Estados abrazasen el socialismo, que no podría sobrevivir en un único Estado ni preparar el camino al comunismo, por lo que defendió la necesidad de la revolución permanente. Stalin defendió el socialismo en un solo país: una Unión Soviética se fuerte para facilitar su acceso al comunismo.

Leon Troski

León Troski
Lev Davidovitch Bronstein “Trotski”. (Ucrania 1879-México 1940) fue miembro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, colaborador de “Iskra” (La Chispa) y uno de los organizadores del soviet de San Petersburgo en la revolución de 1905, por lo que fue deportado a Siberia. Con su gran oratoria y capacidad de análisis y organización, jugó un papel fundamental en la revolución del 17, apoyando sin matices a Lenin en la insurrección de octubre que llevaría a los bolcheviques al poder. Tras encargarse de negociar la paz con Alemania, organiza el Ejército Rojo para combatir la guerra civil rusa. Tras la muerte de Lenin y su enfrentamiento con Stalin, sería desposeído de todos sus cargos, expulsado del Partido, deportado, obligado a exiliarse y asesinado en 1940.
Trotski desarrollo una amplia labor intelectual,  escribiendo “1905. Resultados y perspectivas” o “Historia de la Revolución Rusa”, entre otros títulos; pero su contribución doctrinal al marxismo llegaría tras la muerte de Lenin, al enfrentarse a las posiciones defendidas por Stalin. En “La revolución permanente” y “La revolución traicionada” realiza sus principales aportaciones teóricas al marxismo-leninismo, defendiendo la revolución internacional y permanente para el triunfo definitivo en todo el mundo. Las teorías de Trotski supusieron una contribución más al desarrollo del marxismo-leninismo aunque, sin posibilidad de aplicación debido a su derrota.
Tras la aprobación de la Constitución de 1936 en un contexto de persecución de todo tipo de disidencia y de purgas internas, Trotski definirá al sistema soviético, en “La revolución traicionada”, como un sistema intermedio que no podía ser calificado como capitalista pero tampoco como socialista ya que ni se habían eliminado las desigualdades sociales ni las clases sociales, sobre todo por la preeminencia de una casta dominante que acaparaba el poder y los recursos.
También aporto su idea de una nueva IV Internacional Comunista, independiente de la Segunda Internacional (socialista) y de la Tercera (comunista bajo control soviético). Considera que es necesario ayudar al proletariado a encontrar el puente entre sus reivindicaciones concretas (programa mínimo) y un programa más ambicioso que conduzca a la revolución socialista (programa máximo).

Iósif Stalin

Stalin
Iosif V. Dzhugashvili “Stalin” (Georgia 1878 – Moscú 1953). Estudió en el seminario de Tiflis, adhiriéndose pronto a los movimientos revolucionarios georgianos. Aunque no desataco como intelectual ni como pensador, de 1917 a 1923 fue Comisario del Pueblo para Asuntos Nacionales y en 1922 fue nombrado Secretario General del Comité Central del Partido Comunista, cargo en principio de importancia menor,  pero donde fue acaparando poder hasta situarse en primer plano coincidiendo con la enfermedad de Lenin. Tras la muerte de este, Stalin se posiciono, junto a Zinoviev y Kamenev, contra Trotski, inicialmente mejor posicionado. En el XV Congreso del Partido Comunista de 1927, consiguió la expulsión de los tres, aliando con el sector más a la derecha del partido, representado por Bujarin y Rikov. Tampoco estos tardarían en caer, consiguiendo concentrar todo el poder del Partido y del Estado en sus manos, extendiendo el terror a las purgas entre los propios miembros del Partido Comunista, dando comienzo a los planes de industrialización y colectivización agraria y alentando la construcción del socialismo en un solo país, la Unión Soviética.
En el texto Constitucional de 1936 se recogieron los principios económicos y sociales (concentración y centralización del poder) del Estado socialista configurado por Stalin: propiedad socialista (estatal o cooperativas) de los bienes de producción, planificación estatal y el principio de  “de cada uno según su capacidad, a cada uno según su trabajo”; sistema de partido único con el Partido Comunista como guía del Estado. Las reformas institucionales supusieron la fusión del Congreso de los Soviets de la URSS y del Comité Ejecutivo Central en el Soviet Supremo de la URSS, acumulando funciones legislativas y ejecutivas. Fue un régimen personalista y de terror, sustentado en la idolatría y las purgas indiscriminadas. La victoria de las tesis de Stalin condiciono la historia del comunismo hasta su práctica desaparición como modelo estatal. El estalinismo no fue una doctrina teórica pero sí una forma política: la aplicación sin límites del poder individual en nombre, eso sí, de la doctrina marxista-leninista, que le dotaba de la legitimidad y argamasa institucional necesarias para su permanencia.
Paradójicamente, el hecho de que la Unión Soviética se encontrase años después entre los países vencedores tras la segunda guerra mundial permitió la expansión de los sistemas comunistas por la Europa bajo ocupación de tropas soviéticas y, como resultado de la competencia con norteamérica, ampliará su esfera de influencia a prácticamente todo el planeta.

LA DERIVA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

Tras la muerte de Stalin en 1953, el periodo conocido como el deshielo trajo consigo una tímida apertura y una pequeña liberalización a medio camino entre el reconocimiento de las atrocidades cometidas y la necesidad de articular cambios indispensables para la supervivencia del propio régimen. Jruschov denuncio el culto a la personalidad y en 1961 anuncio el comienzo de una nueva etapa que incluía la transformación estatal, pasando de la dictadura del proletariado al “Estado de todo el pueblo”. En 1962 comenzó el trabajo para la elaboración de una nueva constitución, frenada tras su caída en 1964. La llegada de Brézsniev dio paso a un período de estancamiento económico, atraso tecnológico, crecimiento del gasto y de las dimensiones del sector militar, y de intensificación de la presencia internacional.
En 1972 se emprendió la elaboración del nuevo texto constitucional, que permitiría su uso como propaganda internacional por la inclusión en ella de los derechos humanos, que la URSS acababa de suscribir. Esta Constitución no cambió mucho la estructura estatal, ni el teórico objetivo final de disolución del Estado, pero sí reconoció un hecho incontrovertible: el Partido Comunista, era la fuerza dirigente y orientadora de la sociedad soviética y el núcleo de su sistema político y de las organizaciones estatales y sociales.
El sistema soviético comenzó a dar señales de crisis en los 70 y más en los 80. En 1982 murió Brézsniev, sustituido por Andrópov y en 1984 por Chernienko. En 1985 fue elegido Secretario General del PCUS Gorbachov, cuando la imparable crisis hacia evidente la necesidad de cambios en el sistema. Fue el periodo conocido como la “perestroika” (reestructuración), que trajo consigo grandes cambios al relajarse la política exterior, liberalizarse la economía y flexibilizarse la política informativa (glásnost). Los siguientes años, conformaron una época de luchas internas de la elite soviética por salvaguardar su posición y por hacerse con el control del poder, en una contienda entre dos grandes proyectos, uno que formalmente apostaba por la democracia y el capitalismo, representado por Boris Yeltsin que pretendía la aceleración de las reformas, y otro de corte conservador dispuesto a todo con tal de preservar los privilegios. Las modificaciones del Estado se reflejaron en continuas reformas constitucionales. En 1988 se dio paso a un nuevo Congreso de Diputados Populares y a unas elecciones en condiciones semidemocráticas. En1990, se creó la figura del Presidente de la Unión Soviética y se acabó con el monopolio político del PCUS. Los cambios agrandaron la distancia entre las posturas intensificando su radicalización. La oscilación de Gorbachov entre un grupo y otro, la presión nacionalista y el empeoramiento de la situación económica termino concitando la oposición a su figura que tuvo su máxima expresión en el golpe de Estado de agosto de 1991, cuyo fracaso acelero vertiginosamente los cambios haciendo inevitable la desaparición de la Unión Soviética en las navidades de ese mismo año.

LOS SISTEMAS COMUNISTAS

La expansión de los Estados socialistas tuvo tres grandes momentos. Uno coincidente con la instauración y consolidación del Estado soviético. Un segundo, entre 1945 y 1948, en el que numerosos países del este de Europa, donde al finalizar la II guerra mundial estaban presentes tropas soviéticas, constituyeron gobiernos dominado por los comunistas. Y un tercero, que coincidiría con la propagación a distintas zonas de África, Asia y América Latina.
En Europa del Este fue un proceso en cadena en la zona de protección ganada por los rusos al IIIº Reich, comenzando por Checoeslovaquia que ya en 1943 firmó un tratado de amistad con la URSS. En los primero años tras la IIª GM harían lo propio otros países, conformando una red de relaciones económicas y diplomáticas que serian el primer paso para la consecución del poder por parte de los comunistas, bien a través de elecciones libres o por otros métodos; y distinguiendo aquellos países que habían formado parte del grupo de vencedores: Polonia, Yugoslavia y Checoslovaquia, y aquellos que habían sido aliados de Alemania, como Rumania, Hungría y Bulgaria. Una vez en el poder, los nuevos Estados socialistas reprodujeron el referente soviético estalinista. La tónica dominante fue marcada por el curso de los acontecimientos en la URSS. Las crisis e intervenciones soviéticas en Hungría y Checoslovaquia dejaban claro que la autonomía de estos países quedaba condicionada por la presencia del Ejército Rojo en sus territorios. Solo la disolución del poder soviético permitió la desaparición del bloque del Este al liberarse estos países de sus ataduras.
Lenin
El tercer momento, el resto de casos se incorporaron al bloque marxista-leninista en un contexto internacional de competencia entre las dos grandes potencias, la “guerra fría”. En un escenario de descolonización de las antiguas colonias europeas, la lucha consistía en conseguir atraer a los nuevos Estados, como Vietnam o Corea hacia uno de los dos grandes modelos. Numerosos movimientos revolucionarios contaron con ayuda económica y militar soviética. Y algunos de esos estados, como Cuba o Corea del Norte, perduraron tras la caída de la URSS.
El caso chino, por sus particulares características, tiene connotaciones diferentes. Aunque sus transformaciones y evolución posterior no han seguido igual camino, su modelo de Estado fue semejante en lo esencial al soviético. El maoísmo, teoría desarrollada por Mao Zedong, máximo dirigente del Partido Comunista de China y fundador de la República Democrática China, reclama parte de la tradición marxista-leninista más ortodoxa. Mao utilizo los planteamientos del marxismo-leninismo pero reservando un papel principal al campesinado en lugar de a la clase obrera. Si para Lenin o Stalin los campesinos eran de poco fiar por su escasa ideologización y menor movilización, además de sus tendencias burguesas propietarias, para Mao eran el motor de la revolución, un potencial movilizador que, bien dirigido por el Partido, permitiría alcanzar el Estado. Su planteamiento de la estrategia política en término de lucha armada y su teoría sobre la guerra de guerrillas hizo de él un referente y modelo para no pocos grupos de terroristas y movimientos guerrilleros de todo el mundo.