jueves, 7 de junio de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 55


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



LA CONDICIÓN POSMODERNA DE JEAN-FRANCOIS LYOTARD

Lyotrad
Lyotard ha definido lo posmoderno como “una condición”, esto es, como un estado o situación en la que se halla algo o alguien. Est condición e caracteriza por el lugar que ocupa el conocimiento en las sociedades posindustriales y en las culturas posmodernas. En estas sociedades y culturas el control del flujo de idas y quién tiene acceso a ellas es un tema central.
Lyotard analiza el conocimiento como narrativa para destacar y analizar las diferencias entres las formas modernas y posmodernas de conocimiento y la manera en que las ideas son generadas y comunicadas. Lo que quiere enfatizar es que nuestra visión del mundo es producto de las muchas maneras que lo experimentamos y de las discusiones que entablamos sobre la realidad.
Al conjunto de reglas que determinan la legitimidad de las formas particulares de narrativa, Lyotard les llama metanarrativas y señala que éstas proveen criterios que permiten a uno juzgar qué ideas y enunciados son legítimos, verdaderos y éticamente aceptables para cada forma de narrativa.
Lyotard añade otro concepto clave, el de las grandes narrativas, que son los principios rectores de la modernidad y es a través de su análisis como Lyotard define este período y explica el paso a la posmodernidad. Las grandes narrativas construyen explicaciones de la sociedad humana y de su progreso. Señala que la idea central en las metanarrativas y las grandes narrativas es el desarrollo del conocimiento como progreso hacia la iluminación y la libertad.
La condición posmoderna se caracteriza por la demanda suprema de la economía capitalista y todos los desarrollos del saber están determinados por la lógica pragmática de los mercados y no por el sueño del bienestar humano.
Lyotard señala que el saber se ha convertido en una mercancía y que es la base del poder. La gente más poderosa y las sociedades más poderosas son y serán las que tengan acceso y produzcan conocimiento. La competición global por el poder, es a juicio de Lyotard, una lucha por el saber y el objetivo es la eficacia. El criterio para valorar una narrativa es su eficacia en hacer que el capitalismo funcione más rápido y mejor.
Para Lyotard, el mayor peligro que deben afrontar los miembros de las sociedades posmodernas es la reducción de todo conocimiento a un sistema cuyo único criterio es la eficacia.
Lyotard señala que la relación entre moderno y posmoderno toma la forma de una estructura tripartita. En la primera versión, identifica lo posmoderno como un nuevo período, estilo o moda que reemplaza a los anteriores. En la segunda, afirma que lo posmoderno es un momento en el que innovación y desarrollo no pueden identificarse con progreso. Y la tercera señala lo posmoderno como una continua relectura y crítica de los valores modernos y de sus proyectos. No lo sustituye sino que lo reconfigura.
Para Lyotard estas tres versiones deben ponerse en juego para definir este momento complejo.

LA MODERNIDAD SEGÚN JÜRGEN HABERMAS

Habermas
Todos los autores parecen coincidir en que la modernidad implica novedad.
Berman apunta a que la modernidad es por sobre todas las cosas cambio, rápido e inevitable, que afecta la vida de los seres humanos.
Uno de los trabajos imprescindibles en el análisis de la modernidad y posmodernidad lo representa “Modernidad: un proyecto inacabado” de Jürgen Habermas. Al igual que Berman considera al período como una etapa de continua transformación. Pero señala que la modernidad tiene muchos puntos de origen y precursores. Por ello, su objetivo es el análisis del discurso filosófico, como discurso auto-comprensivo; lo sitúa en el comienzo del siglo XIX con el giro autoreflexivo que toman los filósofos, científicos y artistas cuando empiezan a cuestionar las relaciones de sus respectivas disciplinas con los cambios revolucionarios que están teniendo lugar en aquel momento.
Habermas señala tres aspectos clave del discurso de la modernidad:

  1. La emancipación de la subjetividad de las visiones míticas y religiosas.
  2. La idea de historia como relato del progreso racional de la humanidad.
  3. Las posibilidades de resistencia y lucha contra la mercantilización de la vida cotidiana.

POSMODERNISMO Y POLÍTICA

No existe un pensamiento posmoderno sino un conjunto de voces críticas a la modernidad. Algunos autores han intentado clasificar genéricamente a los posmodernos y los visualizan en dos grupos. Uno de ellos estaría formado por los pensadores posmodernos escépticos, para los que la política o el cambio radical no tienen sentido. Rechazan la idea de sujeto autónomo racional. No sólo creen que el sujeto sea una construcción, es también una ficción y una ilusión. El autor más representativo sería Baudrillard.
En un segundo grupo estarían los posmodernos afirmativos o reconstruccionistas quienes no predican el fin del sujeto sino su reconstrucción. Dentro de este grupo estarían Richard Rorty, Frederic Jameson. Para estos, el discurso posmoderno es un horizonte contra el que redefinir y reestructurar la teoría y la política modernas. Reconocen una forma de experiencia fragmentada, descoyuntada y discontinua como característica de la subjetividad posmoderna.
Algunas características de la participación política de estos sujetos son:

  1. Participan de maneras diferentes, favoreciendo la acción directa y las actividades de base, organizados, llegado el caso, a través de los movimientos sociales en lugar de partidos y grupos de interés. Las actividades políticas están menos estructuradas, son menos constantes en cuanto a membresía y agenda a lo largo del tiempo. Están menos relacionados con la estratificación social y económica y tienen que ver menos con la ideología, el interés y el poder. Los nuevos movimientos sociales, como los pacifistas, feministas y ecologistas son modélicos en este sentido.
  2. Los sujetos posmodernos están más orientados hacia el presente y motivados por el objetivo de la expresión, mientras que los modernos lo están hacia el futuro y hacia la auto-realización.
  3. Los sujetos posmodernos tienden a nuclearse en nuevos movimientos sociales que son organizaciones que imprimen un nuevo estilo de política, una política más politizada.

EL LIBERALISMO POSMODERNO DE RICHARD RORTY

Ha sido uno de los pocos pensadores posmodernos que se definió políticamente un liberal posmoderno de izquierdas.
Para él la democracia liberal es el sistema que debe promover la libertad individual y la tolerancia y minimizar la crueldad y el sufrimiento. Pero este sistema político está siendo amenazado. En Achieving Our Country: Leftist Thought in Twentieth Century America, define, al menos, cuatro niveles en las crisis que afectan a las democracias liberales contemporáneas y, específicamente, a la americana:

  1. Las políticas de izquierdas: una radicalizada que promueve el desprecio por los EEUU, convirtiendo a las políticas reformistas en sospechosas e impracticables. Y otra cultural, que es la prueba de que la frustración ha ocupado el lugar de la esperanza.
  2. La identidad nacional americana: falta de orgullo nacional.
  3. La presión de la globalización sobre las democracias: lo que ha hecho agudizar la crisis moral.
  4. La auto-imagen de las democracias liberales contemporáneas: desplazamiento de la noción igualitaria de democracia a la de noción de constitucionalidad, en donde el carácter constitucional no implica la necesidad de progreso moral en el sentido del desarrollo de un sistema igualitario.

Rorty
Para Rorty, la pérdida de esperanza social tiene que ver con los vocabularios políticos y con las ideas políticas vigentes que gobiernan y encuadran nuestras prácticas públicas. Un vocabulario que limita las posibilidades de pensamiento, que marca hasta dónde puede llegar nuestra imaginación. Estos vocabularios parecen pertinentes para sostener el constitucionalismo, pero ya no sirven para preservar el igualitarismo.
Por ello Rorty intenta reavivar y reformular las esperanzas de la sociedad libertal, por lo que cree necesario que tanto la sociedad como las instituciones políticas se impliquen con la idea de igualdad a través de los sentimientos sociales de fraternidad y solidaridad. Para salir de la crisis moral se debe apelar a procedimientos emocionales porque la moralidad tiene que ver con la capacidad para empatizar con la desgracia ajena. Además, también debe producirse un giro en las convicciones de los políticos que valore la relación entre los órdenes morales y políticos y ese habría de ser el principal cometido de la clase política. La primera tarea de un Estado debería ser prevenir las desigualdades sociales y económicas.