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martes, 8 de abril de 2014

Resúmenes Teoría Sociológica III: Contemporánea Parte 20

En la asignatura Teoría Sociológica III: Contemporánea del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los siguientes resúmenes del libro Teoría sociológica moderna de George Ritzer. MacGraw-Hill 2010, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Teorías del intercambio, de redes y de la elección racional. Teoría del intercambio y conductismo sociológico. Teoría de redes. Teoría de la elección racional. Capítulo 8 (335-378) Tomás Javier Prieto González // Estructuralismo, postestructuralismo y surgimiento de la teoría social posmoderna. Estructuralismo. Postestructuralismo: las ideas de Michel Foucault. Teoría social posmoderna. Capítulo 13 (559-600) Tomás Javier Prieto González // La metateorización sociológica. La metateorización en sociología. La sociología una ciencia multiparadigmática. Hacia un paradigma sociológico más integrado. Apéndice (601-618) Tomás Javier Prieto González

TEORÍA SOCIAL POSMODERNA

Smart  ha distinguido entre tres posiciones posmodernistas:

  1. Es que se ha producido una ruptura radical y que la sociedad moderna ha sido sustituida por una sociedad posmoderna.
  2. Es que aunque se ha producido un cambio, el posmodernismo nace y es continuación del modernismo.
  3. Está la posición que adopta el propio Smart según la cual en vez de considerar el modernismo y el posmodernismo como épocas, debemos verlos como mocimientos implicados en una larga serie de relaciones en la que el posmodernismo no deja de señalar las limitaciones del modernismo.


Es útil distinguir entre los términos “posmodernidad”, “posmodernismo” y “teoría social posmoderna”.

  • La posmodernidad hace referencia ala época histórica que, en general, sigue a la era moderna.
  • El posmodernismo a los productos culturales.
  • La teoría social posmoderna a un modo de pensar diferente de la teorúa social moderna.

Así lo posmoderno incluye una nueva época histórica, nuevos prodcutos culturales y una nueva forma de teorizar sobre el mundo social. Algo nuevo y diferente ha ocurrido en los últimos años que ya no puede ser descrito con el término “moderno” y que esos nuevos desarrolllos están sustituyendo a las realidades modernas.

Existe la creencia de que la era moderna está terminando o ha terminado y que hemos entrado en la nueva época histórica de la posmodernidad.

El posmodernismo, hace referencia al reino cultural donde los productos posmodernos han tendido a sustituir a los modernos. El surgimiento de una teoría social posmoderna y sus diferencias con la teoría moderna. La teoría social moderna buscaba un fundamento racional, ahistórico y universal para su análisis y crítica de la sociedad. Para Marx ese fundamento era el ser-genérico, mientras para Habermas era la razón comunicativa. El pensamiento posmoderno rechaza este “fundacionalismo” y tiende a ser relativista, irracional y nihilista. Los posmodernistas han puesto en cuestión esos fundamentos porque creen que privilegían a unos grupos y degradan el significado de otros, confieren poder a unos grupos y se lo quitan a otros.

Los posmodernistas rechazan la idea de una gran narrativa o de una metanarrativa. Lyotard comienza identificando el conocimiento moderno (científico) con el tipo de gran síntesis (o “metadiscurso”) que hemos asociado con la obra de teóricos tales como Marx y Parsons. Si Lyotard identifica el conocimiento moderno con las metanarrativas, entonces el conocimiento posmoderno implica un rechazo de estas grandes narrativas. Lyotard definió el término posmoderno como la incredulidad en las metanarrativas. El posmodernismo celebra que existan diversas perspectivas teóricas. La sociología ha dejado atrás la era moderna y ha entrado en la posmoderna en su búsqueda de una variedad de síntesis más específicas.

Baudrillard
Mientras Lyotard rechaza la gran narrativa en general, Baudrilllard rechaza la idea de una gran narrativa en sociología. Baudrillard niega la idea general de los social. Esto le lleva a un rechazo de la metanarrativa sociológica relacionada con la modernidad. La teoría social posmoderna defiende el rechazo de las metanarrativas en general y de las grandes narrativas en sociología.

La teoría social posmoderna ha sido producto de pensadores no sociólogos. Se puede considerar parte de la tradición sociológica clásica. Weinstein y Weintein reconocen que se puede defender con fuerza a Simmel como modernista liberal que pofrece una gran narrativa de la tendencia histórica hacia el dominio de la cultura objetiva: la “tragedia de la cultura”. Afirman que también se puede defender igualmente a Simmel como teórico posmoderno. Afirman que modernismo y posmodernismo no son alternativas que se excluyen. Son dominios discursivos con una frontera común. Consideran que Simmel se opone a las totalizaciones: de hecho, tiende a destotalizar la modernidad.

Weinstein y Weintein describen a Simmel como un flauneur, alguien desocupado u ocioso, como un sociólogo que desperdició su tiempo analizando una amplia serie de fenómenos sociales. En su opinión Simmel pasó su vida intelectual planteándose una amplia serie de fenómenos sociales y describiendo unos u otros en función de su humor.

Bricoleur es otro término que se usa para describir a Simmel; es una especie de intelectual habilidoso que construye algo con todo lo que tiene a su alcande. Ensambla todas las ideas a su alcande para arrojar luz sobre el mundo social.

Otro lugar donde buscar indicios de la teoría social posmoderna es entre los críticos de la teoría moderna dentro de la propia teoría sociológica. Una posición clave la ocupa C. Wright Mills:

  1. Mills usó realmente el término “posmoderno” para describir la era posilustrada en la que estábamos entrando.
  2. Mills criticó duramente la gran teoría moderna en sociología, especialmente la practicada por Talcott Parsons.
  3. Mills apoyó una sociología social y moralmente comprometida.

miércoles, 17 de abril de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 15


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

Más allá de la modernidad

Varios puntos de vista teóricos acerca del futuro de la sociedad humana. Uno de ellos está arraigado en el clima optimista y progresista de la sociología clásica y sigue la estructura teórica del evolucionismo. Afirma que las tendencias presentes, la mayoría de ellas beneficiosas, continuarán en el futuro, simplemente la modernidad evolucionará en la misma dirección alcanzando formas más maduras y perfectas. Las semillas del futuro se encuentran en el presente, en las sociedades del tipo más avanzado. Estos son los presupuestos fundamentales de la teoría de la sociedad postindustrial.

La imagen clásica de la sociedad postindustrial ha sido descrita por Daniel Bell (1974) y Alain Touraine (1974). Puede resumirse por medio de cinco tendencias que John Naisbit popularizó posteriormente como “megatendencias”.

  1. En el dominio económico hay un cambio consecutivo de sectores dominantes: siguiendo el movimiento de la producción agrícola a la industrial viene el cambio de la industria hacia los servicios, que abarca una gran variedad de ocupaciones y profesiones no directamente relacionadas con la producción.
  2. En la estructura de clase y en la jerarquía de la estratificación, hay una importancia numérica creciente, así como una importancia social, de la clase de servicios, y dentro de la clase de servicios de los grupos técnicos y profesionales (sector cuaternario) y en los “servicios humanos”
  3. En la tecnología, está el surgimiento de una nueva “tecnología intelectual” aplicada al procesamiento de la información.
  4. En la dinámica de la sociedad, el crecimiento tecnológico autosostenido deviene de importancia central.
  5. En el sistema de valores y en los temas dominantes de la vida cotidiana la atención se dirige hacia el conocimiento y su adquisición a través de los distintos tipos de educación permanente Peter Drucker habla de “sociedad del conocimiento” para subrayar la importancia de este aspecto.


Todos los rasgos del postindustrialismo señalan la intensificación de fenómenos o procesos claramente presentes en la modernidad. Los autores de esta tradición teórica presuponen su completo desarrollo en el futuro, intentan deducir los rasgos de los que vendrá de las semillas presentes.

Una perspectiva alternativa está enraizada en la nostalgia por los aspectos brillantes súbitamente redescubiertos de la sociedad tradicional. Hay numerosos llamados a reconstruir las comunidades humanas, a restablecer los lazos humanos primordiales, a revitalizar los grupos y relaciones básicas. Hay, de igual modo, enérgicas apelaciones a salvar y restaurar el medio ambiente natural de la sociedad, a combatir la contaminación, la destrucción ecológica y la explotación desenfrenada d ellos recursos naturales. Estas y parecidas ideas proporcionan principios de reunión para poderosos movimientos sociales.

Sin embargo, el empuje principal de la teoría social reciente es otro. Una tercera perspectiva que sostiene que las transformaciones sociales son irreversibles aunque, puedan dirigirse hacia un tipo cualitativamente nuevo de sociedad que surgirá de las cenizas de la modernidad. No está aún claro qué aspecto tendrá pero ya hay algunos nombres pegadizos para ella: “postmodernidad” (Lyotard 1984; Habermas 1987; Bauman 1989b) “posthistoria” y “postcivilización” Todos ellos conservan la actitud de mirar hacia el futuro de la que gusta la mayoría de la gente al tiempo que los distancia d elso aspectos negativos de la contemporaneidad.

La cuarta perspectiva es mucho más restringida en sus proyecciones que las teorías de la sociedad postindustrial y mucho menos grandiosa en sus pretensiones que las teorías de la postmodernidad. Se limita a una disección analítica detallada de la modernidad tal y como se presenta a finales del siglo XX sin prejuzgar la dirección en la que la sociedad humana se va a mover  o se ha de mover. Esta es la teoría de la “alta” modernidad o de la modernidad “tardía” propuesta por Anthony Giddens (1990)

Para él es prematuro hablar de postmodernidad, tan sólo estamos viviendo una fase de su radicalización, nos movemos hacia un periodo en el que las consecuencias de la modernidad se están haciendo más radicales y universales que nunca. Aparecen fenómenos cualitativamente nuevos que remodelan básicamente el mundo contemporáneo y nos introducen en un universo nuevo.

Giddens comenta los rasgos de la “alta modernidad” bajo cuatro rótulos: confianza, riego, opacidad y globalización.

La importancia crucial de la confianza se deriva de la presencia dominante en la vida moderna de “sistemas abstractos” cuyos principios de funcionamiento no son completamente transparentes a la gente corriente, pero sobre cuya fiabildad depende la vida cotidiana. Un gran número de estructuras complejas, enormes e impersonales que influyen poderosamente en la realidad social. La gente ha de aprender a usarlas y a depender de ellas. “con el desarrollo de sistemas abstractos, la confianza en los principios impersonales, así como en los otros anónimos, se hace indispensable para la existencia social” (Giddens 1990 p120)

El riesgo significa incertidumbre acerca de las consecuencias de las acciones propias, la probabilidad indeterminada de efectos dañinos al margen de la propia voluntad. Pero por ser más concretos, el “perfil de riesgo” de la alta modernidad está al margen de experiencias anteriores, tanto objetiva como subjetivamente; hay al tiempo una presencia real más fuerte de riesgo que nunca. Objetivamente observamos:

  1. La universalización del riesgo. La posibilidad nueva de catástrofes globales que ponen en peligro a todo el mundo, al margen de la clase, la etnia, la posición de poder. (una guerra nuclear, la destrucción ecológica)
  2. La globalización del riesgo. La extensión de los ámbitos de riesgo sobre grandes segmentos de la población humana, afectando a grandes masas de gente.
  3. La institucionalización del riesgo. La aparición de organizaciones en las que el riesgo es  el principio de su funcionamiento.
  4. La reflexividad del riesgo. La emergencia o intensificación del riesgo en tanto efecto colateral involuntario o efecto boomerang de las acciones humanas.


Subjetivamente hay factores añadidos que hacen más aguda la experiencia del riesgo:

  1. Una sensibilidad mayor hacia las amenazas y los peligros como resultado de la desaparición de las defensas y racionalizaciones mágicas y religiosas.
  2. Conciencia más común de las amenazas debido a unos niveles mayores de educación.
  3. Reconocimiento creciente de las limitaciones del conocimiento experto y de los fallos reiterados de funcionamiento de los “sistemas abstractos”.


El tercer rasgo central, la “opacidad”, la incertidumbre, el carácter errático de la vida social en las condiciones de la alta modernidad. Tal incertidumbre tiene diversas fuentes:

  1. Fallos de diseño, con tendencia a ocurrir en los sistemas abstractos particularmente grandes y complejos.
  2. Fallos del operador, inevitables debido a la participación humana en el funcionamiento y control de los sistemas abstractos.
  3. La inevitabilidad de los efectos involuntarios y no reconocidos.
  4. La reflexividad de conocimiento social, que, en el momento mismo en que explica la sociedad y hace que parezca más previsible, puede influir el curso de los procesos sociales de formas imprevisibles.
  5. La diferenciación extrema de poder, valores e intereses entre los miembros de la sociedad y sus agrupaciones, que da lugar a un relativismo absoluto y hace desaparecer las guías simples.


La cuarta característica de la alta modernidad es la globalización continua. La extensión de las redes de relaciones sociales, económicas, política y culturales a lo largo del globo. Esto da como consecuencia, entre otras cosas, la disminución del papel del estado-nación, que deviene, como ha señalado Daniel Bell “demasiado pequeño para los grandes problemas de la vida, y demasiado grande para los problemas pequeños de la vida” (en Giddens 1990: 65)

Giddens culmina su análisis de la alta modernidad con una discusión de las reacciones típicas que la gente produce para adaptarse a la incertidumbre y al riego dominantes:

  1. Aceptación pragmática; “esto es lo que hay que hacer”
  2. Optimismo sostenido, fe en que de alguna manera las cosas mejorarán gracias a la providencia, la ciencia, la tecnología o la racionalidad humana.
  3. Cínico pesimismo, perspectiva temporal a corto plazo, disfrutar del aquí y el ahora.
  4. Oposición radical a lo que se percibe como fuentes de peligro, vehiculada a través de la estructura de movimientos sociales.


La idea de modernidad tardía parece el instrumento más fructífero para el enfoque analítico, distanciado, de las amenazas así como de las promesas que nos ofrece la época que nos ha tocado vivir. 

jueves, 7 de junio de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 55


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



LA CONDICIÓN POSMODERNA DE JEAN-FRANCOIS LYOTARD

Lyotrad
Lyotard ha definido lo posmoderno como “una condición”, esto es, como un estado o situación en la que se halla algo o alguien. Est condición e caracteriza por el lugar que ocupa el conocimiento en las sociedades posindustriales y en las culturas posmodernas. En estas sociedades y culturas el control del flujo de idas y quién tiene acceso a ellas es un tema central.
Lyotard analiza el conocimiento como narrativa para destacar y analizar las diferencias entres las formas modernas y posmodernas de conocimiento y la manera en que las ideas son generadas y comunicadas. Lo que quiere enfatizar es que nuestra visión del mundo es producto de las muchas maneras que lo experimentamos y de las discusiones que entablamos sobre la realidad.
Al conjunto de reglas que determinan la legitimidad de las formas particulares de narrativa, Lyotard les llama metanarrativas y señala que éstas proveen criterios que permiten a uno juzgar qué ideas y enunciados son legítimos, verdaderos y éticamente aceptables para cada forma de narrativa.
Lyotard añade otro concepto clave, el de las grandes narrativas, que son los principios rectores de la modernidad y es a través de su análisis como Lyotard define este período y explica el paso a la posmodernidad. Las grandes narrativas construyen explicaciones de la sociedad humana y de su progreso. Señala que la idea central en las metanarrativas y las grandes narrativas es el desarrollo del conocimiento como progreso hacia la iluminación y la libertad.
La condición posmoderna se caracteriza por la demanda suprema de la economía capitalista y todos los desarrollos del saber están determinados por la lógica pragmática de los mercados y no por el sueño del bienestar humano.
Lyotard señala que el saber se ha convertido en una mercancía y que es la base del poder. La gente más poderosa y las sociedades más poderosas son y serán las que tengan acceso y produzcan conocimiento. La competición global por el poder, es a juicio de Lyotard, una lucha por el saber y el objetivo es la eficacia. El criterio para valorar una narrativa es su eficacia en hacer que el capitalismo funcione más rápido y mejor.
Para Lyotard, el mayor peligro que deben afrontar los miembros de las sociedades posmodernas es la reducción de todo conocimiento a un sistema cuyo único criterio es la eficacia.
Lyotard señala que la relación entre moderno y posmoderno toma la forma de una estructura tripartita. En la primera versión, identifica lo posmoderno como un nuevo período, estilo o moda que reemplaza a los anteriores. En la segunda, afirma que lo posmoderno es un momento en el que innovación y desarrollo no pueden identificarse con progreso. Y la tercera señala lo posmoderno como una continua relectura y crítica de los valores modernos y de sus proyectos. No lo sustituye sino que lo reconfigura.
Para Lyotard estas tres versiones deben ponerse en juego para definir este momento complejo.

LA MODERNIDAD SEGÚN JÜRGEN HABERMAS

Habermas
Todos los autores parecen coincidir en que la modernidad implica novedad.
Berman apunta a que la modernidad es por sobre todas las cosas cambio, rápido e inevitable, que afecta la vida de los seres humanos.
Uno de los trabajos imprescindibles en el análisis de la modernidad y posmodernidad lo representa “Modernidad: un proyecto inacabado” de Jürgen Habermas. Al igual que Berman considera al período como una etapa de continua transformación. Pero señala que la modernidad tiene muchos puntos de origen y precursores. Por ello, su objetivo es el análisis del discurso filosófico, como discurso auto-comprensivo; lo sitúa en el comienzo del siglo XIX con el giro autoreflexivo que toman los filósofos, científicos y artistas cuando empiezan a cuestionar las relaciones de sus respectivas disciplinas con los cambios revolucionarios que están teniendo lugar en aquel momento.
Habermas señala tres aspectos clave del discurso de la modernidad:

  1. La emancipación de la subjetividad de las visiones míticas y religiosas.
  2. La idea de historia como relato del progreso racional de la humanidad.
  3. Las posibilidades de resistencia y lucha contra la mercantilización de la vida cotidiana.

POSMODERNISMO Y POLÍTICA

No existe un pensamiento posmoderno sino un conjunto de voces críticas a la modernidad. Algunos autores han intentado clasificar genéricamente a los posmodernos y los visualizan en dos grupos. Uno de ellos estaría formado por los pensadores posmodernos escépticos, para los que la política o el cambio radical no tienen sentido. Rechazan la idea de sujeto autónomo racional. No sólo creen que el sujeto sea una construcción, es también una ficción y una ilusión. El autor más representativo sería Baudrillard.
En un segundo grupo estarían los posmodernos afirmativos o reconstruccionistas quienes no predican el fin del sujeto sino su reconstrucción. Dentro de este grupo estarían Richard Rorty, Frederic Jameson. Para estos, el discurso posmoderno es un horizonte contra el que redefinir y reestructurar la teoría y la política modernas. Reconocen una forma de experiencia fragmentada, descoyuntada y discontinua como característica de la subjetividad posmoderna.
Algunas características de la participación política de estos sujetos son:

  1. Participan de maneras diferentes, favoreciendo la acción directa y las actividades de base, organizados, llegado el caso, a través de los movimientos sociales en lugar de partidos y grupos de interés. Las actividades políticas están menos estructuradas, son menos constantes en cuanto a membresía y agenda a lo largo del tiempo. Están menos relacionados con la estratificación social y económica y tienen que ver menos con la ideología, el interés y el poder. Los nuevos movimientos sociales, como los pacifistas, feministas y ecologistas son modélicos en este sentido.
  2. Los sujetos posmodernos están más orientados hacia el presente y motivados por el objetivo de la expresión, mientras que los modernos lo están hacia el futuro y hacia la auto-realización.
  3. Los sujetos posmodernos tienden a nuclearse en nuevos movimientos sociales que son organizaciones que imprimen un nuevo estilo de política, una política más politizada.

EL LIBERALISMO POSMODERNO DE RICHARD RORTY

Ha sido uno de los pocos pensadores posmodernos que se definió políticamente un liberal posmoderno de izquierdas.
Para él la democracia liberal es el sistema que debe promover la libertad individual y la tolerancia y minimizar la crueldad y el sufrimiento. Pero este sistema político está siendo amenazado. En Achieving Our Country: Leftist Thought in Twentieth Century America, define, al menos, cuatro niveles en las crisis que afectan a las democracias liberales contemporáneas y, específicamente, a la americana:

  1. Las políticas de izquierdas: una radicalizada que promueve el desprecio por los EEUU, convirtiendo a las políticas reformistas en sospechosas e impracticables. Y otra cultural, que es la prueba de que la frustración ha ocupado el lugar de la esperanza.
  2. La identidad nacional americana: falta de orgullo nacional.
  3. La presión de la globalización sobre las democracias: lo que ha hecho agudizar la crisis moral.
  4. La auto-imagen de las democracias liberales contemporáneas: desplazamiento de la noción igualitaria de democracia a la de noción de constitucionalidad, en donde el carácter constitucional no implica la necesidad de progreso moral en el sentido del desarrollo de un sistema igualitario.

Rorty
Para Rorty, la pérdida de esperanza social tiene que ver con los vocabularios políticos y con las ideas políticas vigentes que gobiernan y encuadran nuestras prácticas públicas. Un vocabulario que limita las posibilidades de pensamiento, que marca hasta dónde puede llegar nuestra imaginación. Estos vocabularios parecen pertinentes para sostener el constitucionalismo, pero ya no sirven para preservar el igualitarismo.
Por ello Rorty intenta reavivar y reformular las esperanzas de la sociedad libertal, por lo que cree necesario que tanto la sociedad como las instituciones políticas se impliquen con la idea de igualdad a través de los sentimientos sociales de fraternidad y solidaridad. Para salir de la crisis moral se debe apelar a procedimientos emocionales porque la moralidad tiene que ver con la capacidad para empatizar con la desgracia ajena. Además, también debe producirse un giro en las convicciones de los políticos que valore la relación entre los órdenes morales y políticos y ese habría de ser el principal cometido de la clase política. La primera tarea de un Estado debería ser prevenir las desigualdades sociales y económicas.