lunes, 4 de junio de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 52


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



KARL RAIMUND POPPER: EL RACIONALISMO CRÍTICO

Karl Raimund Popper nació en Viena el 28 de julio de 1902. Tanto su padre como la madre nacieron en la fe judía, pero se bautizaron en la comunidad luterana, deseando asimilarse a la sociedad mayoritariamente cristiana en la que vivían.

Desde muy joven tuvo profundas preocupaciones políticas y sociales. En el año 1918 se hizo miembro de una asociación socialista marxista llegando a considerarse comunista durante unos meses. En el año 1919 Popper se enfrentó con el comunismo, para luego alejarse por completo del socialismo; se enfrentó asimismo con la psicología de Alfred Adler y el psicoanálisis de Sigmund Freud, aunque su enfrentamiento con el marxismo fue con mucho el principal. Por otro parte, creyó encontrar en la actitud de  Albert Einstein ante sus logros científicos la clave de su racionalismo crítico, que es la base de toda su filosofía.

Popper
Su alejamiento del marxismo fue provocado por un incidente ocurrido en Viena, en el que varios jóvenes obreros socialistas fueron muertos por la policía en un tiroteo. Popper advirtió que el marxismo convertía en un deber el arriesgar la vida de otras personas, al propugnar la lucha de clases para acelerar la llegada del socialismo. Popper llegaría a la conclusión del carácter pseudocientífico del marxismo. Después de rechazar el marxismo, siguió siendo socialista durante varios años, hasta haber llegado a la conclusión de que era imposible armonizar el socialismo con la libertad individual, indispensable para que pudiera existir la igualdad.

Al mismo tiempo, Popper estudió las teorías físicas de Einstein. A pesar de que la física newtoniana pareciese definitivamente establecida debido a sus indudables éxitos, la física de Einstein significaba un avance sobre la de Newton. Popper comparó la actitud de Einstein con la de Marx, Freud y Alder. Lo que le impresionó fue la afirmación de Einstein de que consideraría su teoría como insostenible si no resistía ciertas tesis. Popper consideraba que esta era la verdadera actitud científica. Llegó a la conclusión de que la actitud científica era una actitud crítica, que no buscaba verificaciones, sino constataciones cruciales; constataciones que podrían “refutar” la teoría contrastada.

En lo esencial, la actitud crítica consiste en no dar nunca un valor definitivo al acceso a la realidad, y en buscar siempre la manera de refutar los conocimientos ya adquiridos como medio para progresar, a través del principio de falsación. Las hipótesis están presentes antes de la observación: tenemos conocimiento innato en formas de expectaciones latentes a ser activadas por estímulos, ante los cuales reaccionamos. De ahí que el método inductivo de la ciencia hubiera de ser reemplazado por el método deductivo, de ensayo y eliminación de error.

Según la terminología de Popper, la fase propuesta de una teoría es la fase “dogmática”, seguida de la fase “crítica” en la que ninguna se somete a contrastación experimental o falsación. Estas ideas fueron desarrolladas en sus principales obras filosóficas: La lógica de la investigación científica, Conocimiento objetivo, El desarrollo del conocimiento científico. Conjeturas y refutaciones, etc.

Ante los progresos del nacional-socialismo en su patria, Popper, de origen judío, emigró en 1937 a Nueva Zelanda, y permaneció allí hasta 1946. Redactó dos libros sobre temas  sociopolíticos, y que consideró como su aportación a la lucha por la democracia liberal a lo largo de la Segunda Guerra Mundial: Miseria del historicismo y La sociedad abierta y sus enemigos. En estos dos libros, Popper aplicó su teoría del conocimiento a los temas sociales y políticas. Según él, la actitud crítica en el cuerpo del conocimiento corre paralela a la sociedad abierta, que él defiende. Se trata de oponerse a cualquier tipo de totalitarismo político y social. El progreso social se lograra también mediante la eliminación de errores: el ideal de una sociedad perfecta debería sustituirse por la progresiva eliminación concreta de los defectos existentes en la sociedad, dentro del respeto a la libertad individual y a las diversas opiniones. Una política determinada es una hipótesis que debe ser confrontada y corregida a la luz de la experiencia. Las autoridades que prohíben un examen crítico previo de sus políticas, no sólo se condenan a sí mismos a cometer numerosos errores, que resultarán más caros y se descubrirán más tarde de lo necesario, sino que también se condenan a sí mismos a continuar con sus errores durante cierto tiempo, cuando se han comenzado a producir consecuencias inesperadas y perniciosas.

La sociedad abierta popperiana se identifica básicamente con la democracia liberal. Popper sostiene que lo importante no es saber donde reside la soberanía, sino cómo se fiscaliza a los gobernantes. Define la democracia como “el derecho del pueblo a juzgar y expulsar del poder a los gobernantes”. Es decir, en una democracia, el gobierno puede ser explusado sin derramamiento de sangre. Popper no comparte la definición de la democracia como gobierno de la mayoría. Preconizó, en sus últimos escritos, el bipartidismo como sistema electoral de distritos unipersonales de sufragio mayoritario, es decir, el vigente en Inglaterra; y rechazó el sistema proporcional. A su juicio, los partidos no debían representar distintas concepciones del mundo, porque la función del ganador era simplemente gobernar y la del perdedor es fiscalizar.

La sociedad abierta ha de considerarse como un agregado de individuos, en oposición al holismo -globalismo- característico de los regímenes totalitarios. Una sociedad abierta requiere igualmente de un mercado libre. Sin éste ningún sistema económico puede satisfacer las demandas del consumidor. No obstante, el Estado debe ejercer alguna intervención para evitar los abusos de poder de los monopolios, trust y sindicatos. Siguiendo a Hayek, Popper estima que la intervención económica debe ser institucional e indirecta, en vez de personal y directa.

La sociedad cerrada se identifica con el totalitarismo. Popper pretendió comprender y explicar el atractivo de las ideas totalitarias mediante el concepto sociopsicológico de “tensión de civilización”. La mayoría de la gente no desea realmente la libertad, porque la libertad implica responsabilidad. Y es que aceptar la responsabilidad implica enfrentarse continuamente a elecciones y decisiones difíciles, y sufrir sus malas consecuencias. Pero con la desaparición del tribalismo y la aparición de la tradición crítica, aparecieron nuevas exigencias: los individuos deben cuestionar la autoridad, poner en duda las tradiciones y asumir responsabilidades. El totalitarismo es un intento de retorno a las certezas de la sociedad cerrada. A juicio de Popper, los profetas del retorno a la sociedad cerrada son tres: Platón, Hegel y Marx, que fueron víctimas de su perspectiva historicista. Popper entiende por historicismo un enfoque de las ciencias que supone que la predicción histórica es el fin primordial de éstas, y que supone que este fin se puede alcanzar mediante el descubrimiento de “ritmos” o “modelos”, “leyes” o “tendencias” subyacentes a la evolución histórica. La misma apelación a la necesidad histórica se producía tanto en el racismo nacional-socialista como en la socialización comunista. Si en el racismo el pueblo elegido es sustituido por la raza elegida, en el comunismo sería sustituido por la clase elegida. Ambas doctrinas tienen por base la convicción de que el proceso histórico se encuentra regido por leyes inexorables e inmutables. Para el racismo, se trata de una ley natural de la superioridad biológica; para el marxismo, de la ley económica de la lucha de clases.

Según Popper, el historicismo no es racionalmente sostenible; porque no es falsable. La lucha contra el totalitarismo ha de partir de las premisas epistemológicas del racionalismo crítico, desde cuya perspectiva el futuro no está predeterminado; es libre y abierto. Frente al historicismo, Popper estima que ningún sistema de predicción, sea científico o una calculadora, puede predecir científicamente sus propios resultados futuros. Con el colapso de la noción de que el futuro es predecible científicamente, la noción de una sociedad totalmente planificada debe ser abandonada.

Por todo ello, se debe abandonar no sólo la idea de una sociedad perfecta, sino la de revolución. En la sociedad abierta, el político ha de seguir el método de la ingeniería social fragmentaria, es decir, reformista, frente a la ingeniería social holística, propia de los revolucionarios. El principio general que debería guiar a la política pública sería el de “reducir al mínimo el sufrimiento evitable” y “aumentar al máximo la libertad de los individuos para vivir como quieran”.

En 1945, Popper recibió un ofrecimiento de Hayek para trabajar como profesor en la London School of Economics. A comienzos de 1946, Popper llegó a Londres. Su reputación fue en aumento y se convirtió en un prestigioso profesor universitario. En 1965 recibió el título de “Sir” por la reina Isabel II. Cuatro años después, se retiró de la vida académica activa. Murió en Londres el 17 de septiembre de 1994.