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domingo, 15 de diciembre de 2013

Karl Marx, no tan fiero

Artículo de Ángel Vivas publicado en El Mundo el 11/12/2013
Ilustración: Ulises
Un burgués revolucionario. Si esa frase parece contradictoria es porque Marx, Karl Marx, que es de quien hablamos, fue así, algo contradictorio. Fue, desde luego y como ya sabíamos, un revolucionario, más teórico que práctico, pero un profeta de la revolución. Y fue, en casi todos los aspectos de su vida privada, un burgués. Además, y en eso insiste Jonathan Sperber, el autor de la biografía más reciente del viejo barbudo ('Karl Marx. Una vida decimonónica', Galaxia Gutenberg), un hombre de su tiempo, del siglo XIX. Lo que implica que difícilmente sus ideas pudieron ser una guía adecuada para las revoluciones del siglo XX, ni -por la misma razón- cabe echar sobre sus espaldas la responsabilidad por los terribles regímenes que se establecieron en su nombre.
"Las ideas y la práctica política reales de Marx", escribe Sperber, "desarrolladas en la matriz de principios del siglo XIX, la época de la Revolución Francesa y sus ramificaciones, de la filosofía de Hegel y sus críticos, los Jóvenes Hegelianos, de la primera industrialización británica y de las teorías de la economía política surgidas de ella, guarda, a lo sumo, sólo una relación parcial con las ideas que sus posteriores acólitos y adversarios interpretaron en sus textos".
La referencia a la Revolución Francesa es pertinente porque Marx siempre tuvo en mente ese antecedente histórico y soñó con repetir la doble revolución de 1789 y 1793; una, democrática, y la otra, igualitaria y radical. Y la violencia que defendió como partera de la historia se parece más a la ejercida por Robespierre que a la que aplicaría más tarde Stalin, dice el autor de este libro.
No fui un santo
Sperber, desde luego, elude esa trampa de las biografías tipo "vidas ejemplares", en las que el biografiado aparece, no ya con una trayectoria rectilínea, sino, desde el primer momento, con rasgos anunciadores de lo que será en el futuro (como esos santos que, ya en la infancia, son obedientes y caritativos). Marx no tuvo esa vida intelectualmente lineal, más bien al contrario. Y mostró, dice Sperber, una curiosa forma de ejercer la autocrítica, criticando en otros lo que él mismo había dicho en un momento anterior: "Tomaba las ideas que había sostenido en otro momento y las proyectaba en otros pensadores, donde podía rechazarlas sin tener que criticarse a sí mismo... era la única forma de autocrítica que le permitía su personalidad".
Si bien es, lógicamente, difícil encontrar aspectos radicalmente novedosos sobre alguien tan estudiado, el libro de Jonathan Sperber pone el acento en algunos tal vez no suficientemente señalados en otras biografías. Así, la labor de periodista de Marx, es decir, de escritor y editor de periódicos. "La forma de acción política que mejor conocía [era] la dirección de un periódico combativo". Su trabajo en la 'Gaceta Renana' no sólo "fue un punto de inflexión en su desarrollo intelectual, personal y político" que "le permitió entrar en contacto con las ideas comunistas y estableció el marco para su autodefinición como comunista"; también fue capaz de llevar adelante una política editorial exitosa, aumentando considerablemente las ventas. Su labor causó impacto y la ganó una primera fama, hasta el punto de que la burguesía liberal de Colonia le ayudó económicamente y un primer ministro prusiano liberal llegó a ofrecerle un puesto en su gabinete en 1848, que, evidentemente, no aceptó.
Marx ya era entonces un revolucionario, cuyo instrumento de acción política era de nuevo un periódico, la 'Nueva Gaceta Renana'. Hasta tal punto se le identificaba con él que Marx y sus seguidores eran conocidos como "el partido de la 'Nueva Gaceta Renana'".
El autor llama la atención sobre la extraordinaria extensión de la obra periodística de Marx: sólo los artículos publicados entre el 53 y el 62 superan a todo el resto de su obra publicada en vida. Y así como nunca fue buen orador (ceceaba y mantenía un fuerte acento renano), sus dotes de escritor y polemista son indiscutibles. El 'Manifiesto comunista', que el marxista Hobsbawm definía como una "combinación irresistible de seguridad utópica, pasión moral, análisis implacable y, no en última instancia, oscura elocuencia literaria", al más distante Sperber le parece "una obra maestra literaria: un texto compacto, conciso, elegante, potente y a la vez sarcástico y divertido".
Su carácter de hombre del siglo XIX se aprecia en otros aspectos. Desde luego en el hecho de que su teoría económica bebió de las fuentes de los economistas clásicos, a los que pretendió reformular con más precisión antes que refutarlos; pero también en su concepción del imperialismo (muy distinta de la que tendría más tarde Lenin), en el que no dejaba de ver su capacidad civilizatoria y dinamizadora.
Por lo demás, Marx fue un pragmático capaz de abrazar el realismo político y de aplazar la revolución comunista el tiempo que, en su opinión, hiciera falta hasta que se dieran las condiciones adecuadas, mientras criticaba a los izquierdistas y a cualquiera que se desviara de lo que él veía como el camino correcto. Un tacticista que creó la Asociación Internacional de Trabajadores (la Primera Internacional) y contribuyó destacadamente a desactivarla, que mostró sus reservas ante la experiencia de la Comuna de París antes de identificarla (en 'La guerra civil en Francia') con el futuro comunista soñado por él.
Nunca fue un revolucionario profesional al estilo de Lenin y vivió gran parte de su vida dentro de una "pobreza distinguida". El amor a su mujer y sus hijos "sostuvo su vida" y tuvo un carácter más accesible, alegre y afable que su inseparable Engels.

Quizá no sea el faro de las futuras revoluciones, pero el siglo XIX es ininteligible sin su figura y su obra.
Artículo de Ángel Vivas publicado en El Mundo el 11/12/2013

jueves, 18 de abril de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 16


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

LA GLOBALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD HUMANA

Del aislamiento a la globalización

Una de las tendencias históricas particularmente señaladas en la Era moderna es el movimiento hacia la globalización. Ésta puede definirse como “el conjunto de procesos que conducen a un mundo único” (Robertson). Las sociedades se vuelven interdependientes en todos los aspectos de su vida, político, económico y cultural, y el alcance de tales interdependencias deviene realmente global. “Ningún país es una isla autosuficiente” (Chirot). La humanidad se ha convertido en una entidad sociológica real, en una totalidad social de la mayor generalidad, que abarca a toda la gente que vive en el globo. Hoy podemos hablar de una estructura global de la política, de la economía, de las relaciones culturales. Numerosos sociólogos coinciden con Norbert Elias en que la sociología es posible sólo como sociología de la sociedad mundial.

La profundidad de los cambios puede aprehenderse mejor si comparamos dos casos polares, opuestos: uno del pasado histórico y otro del presente histórico. La sociedad pasada ha contemplado un heterogéneo mosaico de unidades sociales aisladas extremadamente diversificadas, plurales. Había múltiples entidades políticas separadas. Había economías independientes, cerradas, autárquicas, y había variadas culturas indígenas que conservaban su identidad única.

La sociedad presente muestra un cuadro completamente diferente. En el terreno político encontramos unidades supranacionales de diverso alcance. También percibimos fragmentos rudimentarios de un gobierno mundial en evolución cuando algunas funciones de autoridad son ejercidas por agencias con competencia supranacional y hay una creciente homogeneización política.

Si nos dirigimos al terreno económico observamos el papel creciente de la coordinación y la integración supranacionales, los acuerdos económicos regionales y mundiales, la división global del trabajo y el creciente papel de las corporaciones multinacionales o supranacionales. Con el fracaso de las economías planificadas, dirigidas, parece que el mercado se ha convertido en un “universal económico”, en un mecanismo económico común que abarca el globo.

En el área de la cultura contemplamos una progresiva homogeneización. Los medios de comunicación de masas, y en particular la televisión, han convertido el mundo entero en una “aldea global”, en la que la información y las imágenes de los sucesos más distantes llegan en “tiempo real”, se unifican gustos, percepciones y preferencias. Los movimientos actuales de personas proporcionan una familiarización directa, inmediata, con modelo extranjeros. La tecnología de los ordenadores refuerza otra unificación: la del software. La cultura de masas, de consumo, de tipo occidental se ha convertido en un “universal cultural” que impregna todo el globo.
Algunos historiadores afirman que durante las últimas décadas, más o menos a partir de mediados del SXX, la tendencia a la globalización ha cambiado la cualidad fundamental de los procesos históricos. Cualquier cosa que ocurra en cualquier lugar tienen determinantes globales y repercusiones globales. La escala nacional o la regional no bastan; las historias nacionales o regionales ya no tienen sentido. En el mundo globalizado, la historia circula de forma diferente, tiene nuevos agentes, nuevos mecanismos y nuevas direcciones, y esto no puede ignorarse por los historiadores.

Descripciones clásicas de la globalización

Hay tres descripciones teóricas de la globalización que ya pueden considerarse clásicas: la teoría del imperialismo, la teoría de la dependencia y la teoría del sistema mundial. Se ocupan principalmente de la esfera económica, y están dirigidas a desentrañar los mecanismos de la explotación y la injusticia. Por tanto, tienen claras raíces marxistas y son de orientación izquierdista.

·      La teoría del imperialismo de Hobson y desarrollada por Lenin y Bujarin. El imperialismo es considerado el último estadio de la evolución del capitalismo. La expansión imperial es la estrategia del capitalismo para defenderse de su colapso inmediato. Sirve a tres fines económicos cruciales: obtener una fuerza de trabajo barata, adquirir materias primas baratas y abrir nuevos mercados para los productos excedentes. Como consecuencia de la dominación imperial, el mundo deviene asimétricamente dividido: con la minoría de los propietarios explotando a la inmensa mayoría de los desposeídos, en la que un limitado número de metrópolis capitalistas son vistas como explotadoras de la inmensa mayoría de sociedades menos desarrolladas o subdesarrolladas. El abismo entre países ricos y pobres se agranda. Los ricos se hacen más ricos, y los pobres más pobres. Solamente la revolución mundial de los explotados puede romper este círculo vicioso (Lenin).
·      La teoría de la dependencia tiene sus orígenes en América Latina y refleja principalmente los problemas de sus problemas. Fundada en el presupuesto que el subdesarrollo de los países latinoamericanos se debe no sólo a factores internos, sino en gran medida a constricciones externas. Paul Prebisch afirmaba que había una división fundamental de la economía mundial entre un “centro” dominante, compuesto por potencias industriales altamente desarrolladas, y una “periferia” de países principalmente agrícolas. Partiendo de aquí apareció una teoría de la dependencia más sofisticada: una es pesimista y la otra moderadamente esperanzada. André Gunder Frank enunció una visión pesimista del subdesarrollo permanente e irreversible de América Latina. Éste se debería a diversas razones:
1.    Hay unas relaciones completamente asimétricas entre las metrópolis capitalistas y los satélites dependientes. Los recursos locales son explotados y mucho producto excedente es apropiado por capital extranjero que fluye de los satélites a las metrópolis.
2.    Se engendra un tipo particular de intereses creados en las élites del país dependiente. Las élites dominantes son cooptadas al servicio del capital extranjero, convirtiéndose en verdaderos ejecutores de sus planes y proyectos. Se vuelven los guardianes deseosos o, a veces, inconsistentes del estatutos de dependencia de su país.

Como consecuencia de esto surge la cadena de dependencia. Implicada en el mecanismo de la explotación externa y admitida en una cierta participación de los beneficios, las elites locales no se preocupan de la obtención de soberanía económica. La única fuerza social potencialmente capaz de romper la cadena es la clase humilde que no participa de los beneficios pero que soporta el peso de la explotación.

Un cuadro ligeramente más optimista es el trazado por Fernando Cardoso y E. Faletto en su teoría del “desarrollo dependiente”. El principal problema es la falta de una tecnología autónoma y de un sector desarrollado de bienes capitales.

Pero hay un rayo de esperanza: la condición de dependencia produce algunos efectos colaterales involuntarios o de efecto boomerang, que lentamente van socavando su propia viabilidad. La inyección de inversiones extranjeras crea islas de alto desarrollo, empresas modernas en el mar del atraso y el tradicionalismo. Las motivaciones empresariales nacen y se extienden, surge lentamente una clase media local, comienza la acumulación de capital local. Estos cambios graduales, cuantitativos, pueden producir un salto cualitativo, un “despegue” del crecimiento y del desarrollo indígena.

El proyecto teórico más amplio dedicado al problema de la interdependencia económica mundial fue iniciado en 1970 por Immanuel Wallerstein bajo el nombre de “teoría del sistema mundial”. Distingue tres estadios principales en la historia:

·      El primer estadio es de los “minisistemas”, unidades económicamente autosuficientes relativamente pequeñas dotadas de una división interna del trabajo completa y de una estructura cultural singular.
·      A continuación los “imperios mundiales”: grandes entidades mucho más variadas que incorporan un número considerable de “minisistemas” anteriores. Se encuentran en economías agrícolas y reciben coordinación económica por medio de gobiernos militares y políticos fuertes, despiadada administración, impuestos rígidos y conscripción.
·      La época del la “economía mundial” o del “sistema mundial” surge alrededor del SXVI; surge el capitalismo como sistema económico dominante. El estado es apeado como agencia reguladora y coordinadora y es reemplazado por el mercado. El sistema capitalista muestra un enorme potencial para la expansión. También dispone de poder político y recursos militares que le permiten extender su dominio. La consecuencia es la desigualdad y la jerarquización de la sociedad global. Ésta se diferencia en tres niveles: sociedades centrales, sociedades periféricas y un tipo intermedio de sociedades semiperiféricas.

Partiendo del centro, las sociedades avanzadas de Europa occidental, el capitalismo se extiende hacia la semiperiferia y la periferia. Las sociedades periféricas, pobres, “fueron forzadas a entrar en el sistema mundial dominante dirigido por las sociedades centrales”. La transición hacía la economía capitalista de mercado que observamos tras el colapso de las economías dirigidas de los antiguos países comunistas ha borrado la última isla de desarrollo capitalista y parece corroborar esta observación con pruebas recientes. En el SXX la totalidad del globo se va incorporando gradualmente a un único sistema económico de interdependencias, aunque conserva el ritmo desigual del desarrollo y, por tanto, retiene la constitución asimétrica, muy desigualitaria, del sistema, con partes altamente desarrolladas, menos desarrolladas y relativamente subdesarrolladas. La teoría de Wallerstein sigue la afirmación más radical de la idea de globalización económica.

El enfoque de Wallerstein es, sin duda, una contribución significativa a la teoría del cambio. Las mayores limitaciones de la teoría son su fuerte inclinación económica y la extrapolación mecánica de la idea de desigualdades de clase ala escena internacional. Pronto se vio que la teoría del sistema mundial era insuficiente para comprender la complejidad de la sociedad global.

sábado, 2 de junio de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 50


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



LA LUCHA POR LA SUCESIÓN DE LENIN

La lucha por la sucesión de Lenin enfrentó dos concepciones distintas del modelo del Estado Soviético. Troski defendía la necesidad de que nuevos Estados abrazasen el socialismo, que no podría sobrevivir en un único Estado ni preparar el camino al comunismo, por lo que defendió la necesidad de la revolución permanente. Stalin defendió el socialismo en un solo país: una Unión Soviética se fuerte para facilitar su acceso al comunismo.

Leon Troski

León Troski
Lev Davidovitch Bronstein “Trotski”. (Ucrania 1879-México 1940) fue miembro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, colaborador de “Iskra” (La Chispa) y uno de los organizadores del soviet de San Petersburgo en la revolución de 1905, por lo que fue deportado a Siberia. Con su gran oratoria y capacidad de análisis y organización, jugó un papel fundamental en la revolución del 17, apoyando sin matices a Lenin en la insurrección de octubre que llevaría a los bolcheviques al poder. Tras encargarse de negociar la paz con Alemania, organiza el Ejército Rojo para combatir la guerra civil rusa. Tras la muerte de Lenin y su enfrentamiento con Stalin, sería desposeído de todos sus cargos, expulsado del Partido, deportado, obligado a exiliarse y asesinado en 1940.
Trotski desarrollo una amplia labor intelectual,  escribiendo “1905. Resultados y perspectivas” o “Historia de la Revolución Rusa”, entre otros títulos; pero su contribución doctrinal al marxismo llegaría tras la muerte de Lenin, al enfrentarse a las posiciones defendidas por Stalin. En “La revolución permanente” y “La revolución traicionada” realiza sus principales aportaciones teóricas al marxismo-leninismo, defendiendo la revolución internacional y permanente para el triunfo definitivo en todo el mundo. Las teorías de Trotski supusieron una contribución más al desarrollo del marxismo-leninismo aunque, sin posibilidad de aplicación debido a su derrota.
Tras la aprobación de la Constitución de 1936 en un contexto de persecución de todo tipo de disidencia y de purgas internas, Trotski definirá al sistema soviético, en “La revolución traicionada”, como un sistema intermedio que no podía ser calificado como capitalista pero tampoco como socialista ya que ni se habían eliminado las desigualdades sociales ni las clases sociales, sobre todo por la preeminencia de una casta dominante que acaparaba el poder y los recursos.
También aporto su idea de una nueva IV Internacional Comunista, independiente de la Segunda Internacional (socialista) y de la Tercera (comunista bajo control soviético). Considera que es necesario ayudar al proletariado a encontrar el puente entre sus reivindicaciones concretas (programa mínimo) y un programa más ambicioso que conduzca a la revolución socialista (programa máximo).

Iósif Stalin

Stalin
Iosif V. Dzhugashvili “Stalin” (Georgia 1878 – Moscú 1953). Estudió en el seminario de Tiflis, adhiriéndose pronto a los movimientos revolucionarios georgianos. Aunque no desataco como intelectual ni como pensador, de 1917 a 1923 fue Comisario del Pueblo para Asuntos Nacionales y en 1922 fue nombrado Secretario General del Comité Central del Partido Comunista, cargo en principio de importancia menor,  pero donde fue acaparando poder hasta situarse en primer plano coincidiendo con la enfermedad de Lenin. Tras la muerte de este, Stalin se posiciono, junto a Zinoviev y Kamenev, contra Trotski, inicialmente mejor posicionado. En el XV Congreso del Partido Comunista de 1927, consiguió la expulsión de los tres, aliando con el sector más a la derecha del partido, representado por Bujarin y Rikov. Tampoco estos tardarían en caer, consiguiendo concentrar todo el poder del Partido y del Estado en sus manos, extendiendo el terror a las purgas entre los propios miembros del Partido Comunista, dando comienzo a los planes de industrialización y colectivización agraria y alentando la construcción del socialismo en un solo país, la Unión Soviética.
En el texto Constitucional de 1936 se recogieron los principios económicos y sociales (concentración y centralización del poder) del Estado socialista configurado por Stalin: propiedad socialista (estatal o cooperativas) de los bienes de producción, planificación estatal y el principio de  “de cada uno según su capacidad, a cada uno según su trabajo”; sistema de partido único con el Partido Comunista como guía del Estado. Las reformas institucionales supusieron la fusión del Congreso de los Soviets de la URSS y del Comité Ejecutivo Central en el Soviet Supremo de la URSS, acumulando funciones legislativas y ejecutivas. Fue un régimen personalista y de terror, sustentado en la idolatría y las purgas indiscriminadas. La victoria de las tesis de Stalin condiciono la historia del comunismo hasta su práctica desaparición como modelo estatal. El estalinismo no fue una doctrina teórica pero sí una forma política: la aplicación sin límites del poder individual en nombre, eso sí, de la doctrina marxista-leninista, que le dotaba de la legitimidad y argamasa institucional necesarias para su permanencia.
Paradójicamente, el hecho de que la Unión Soviética se encontrase años después entre los países vencedores tras la segunda guerra mundial permitió la expansión de los sistemas comunistas por la Europa bajo ocupación de tropas soviéticas y, como resultado de la competencia con norteamérica, ampliará su esfera de influencia a prácticamente todo el planeta.

LA DERIVA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

Tras la muerte de Stalin en 1953, el periodo conocido como el deshielo trajo consigo una tímida apertura y una pequeña liberalización a medio camino entre el reconocimiento de las atrocidades cometidas y la necesidad de articular cambios indispensables para la supervivencia del propio régimen. Jruschov denuncio el culto a la personalidad y en 1961 anuncio el comienzo de una nueva etapa que incluía la transformación estatal, pasando de la dictadura del proletariado al “Estado de todo el pueblo”. En 1962 comenzó el trabajo para la elaboración de una nueva constitución, frenada tras su caída en 1964. La llegada de Brézsniev dio paso a un período de estancamiento económico, atraso tecnológico, crecimiento del gasto y de las dimensiones del sector militar, y de intensificación de la presencia internacional.
En 1972 se emprendió la elaboración del nuevo texto constitucional, que permitiría su uso como propaganda internacional por la inclusión en ella de los derechos humanos, que la URSS acababa de suscribir. Esta Constitución no cambió mucho la estructura estatal, ni el teórico objetivo final de disolución del Estado, pero sí reconoció un hecho incontrovertible: el Partido Comunista, era la fuerza dirigente y orientadora de la sociedad soviética y el núcleo de su sistema político y de las organizaciones estatales y sociales.
El sistema soviético comenzó a dar señales de crisis en los 70 y más en los 80. En 1982 murió Brézsniev, sustituido por Andrópov y en 1984 por Chernienko. En 1985 fue elegido Secretario General del PCUS Gorbachov, cuando la imparable crisis hacia evidente la necesidad de cambios en el sistema. Fue el periodo conocido como la “perestroika” (reestructuración), que trajo consigo grandes cambios al relajarse la política exterior, liberalizarse la economía y flexibilizarse la política informativa (glásnost). Los siguientes años, conformaron una época de luchas internas de la elite soviética por salvaguardar su posición y por hacerse con el control del poder, en una contienda entre dos grandes proyectos, uno que formalmente apostaba por la democracia y el capitalismo, representado por Boris Yeltsin que pretendía la aceleración de las reformas, y otro de corte conservador dispuesto a todo con tal de preservar los privilegios. Las modificaciones del Estado se reflejaron en continuas reformas constitucionales. En 1988 se dio paso a un nuevo Congreso de Diputados Populares y a unas elecciones en condiciones semidemocráticas. En1990, se creó la figura del Presidente de la Unión Soviética y se acabó con el monopolio político del PCUS. Los cambios agrandaron la distancia entre las posturas intensificando su radicalización. La oscilación de Gorbachov entre un grupo y otro, la presión nacionalista y el empeoramiento de la situación económica termino concitando la oposición a su figura que tuvo su máxima expresión en el golpe de Estado de agosto de 1991, cuyo fracaso acelero vertiginosamente los cambios haciendo inevitable la desaparición de la Unión Soviética en las navidades de ese mismo año.

LOS SISTEMAS COMUNISTAS

La expansión de los Estados socialistas tuvo tres grandes momentos. Uno coincidente con la instauración y consolidación del Estado soviético. Un segundo, entre 1945 y 1948, en el que numerosos países del este de Europa, donde al finalizar la II guerra mundial estaban presentes tropas soviéticas, constituyeron gobiernos dominado por los comunistas. Y un tercero, que coincidiría con la propagación a distintas zonas de África, Asia y América Latina.
En Europa del Este fue un proceso en cadena en la zona de protección ganada por los rusos al IIIº Reich, comenzando por Checoeslovaquia que ya en 1943 firmó un tratado de amistad con la URSS. En los primero años tras la IIª GM harían lo propio otros países, conformando una red de relaciones económicas y diplomáticas que serian el primer paso para la consecución del poder por parte de los comunistas, bien a través de elecciones libres o por otros métodos; y distinguiendo aquellos países que habían formado parte del grupo de vencedores: Polonia, Yugoslavia y Checoslovaquia, y aquellos que habían sido aliados de Alemania, como Rumania, Hungría y Bulgaria. Una vez en el poder, los nuevos Estados socialistas reprodujeron el referente soviético estalinista. La tónica dominante fue marcada por el curso de los acontecimientos en la URSS. Las crisis e intervenciones soviéticas en Hungría y Checoslovaquia dejaban claro que la autonomía de estos países quedaba condicionada por la presencia del Ejército Rojo en sus territorios. Solo la disolución del poder soviético permitió la desaparición del bloque del Este al liberarse estos países de sus ataduras.
Lenin
El tercer momento, el resto de casos se incorporaron al bloque marxista-leninista en un contexto internacional de competencia entre las dos grandes potencias, la “guerra fría”. En un escenario de descolonización de las antiguas colonias europeas, la lucha consistía en conseguir atraer a los nuevos Estados, como Vietnam o Corea hacia uno de los dos grandes modelos. Numerosos movimientos revolucionarios contaron con ayuda económica y militar soviética. Y algunos de esos estados, como Cuba o Corea del Norte, perduraron tras la caída de la URSS.
El caso chino, por sus particulares características, tiene connotaciones diferentes. Aunque sus transformaciones y evolución posterior no han seguido igual camino, su modelo de Estado fue semejante en lo esencial al soviético. El maoísmo, teoría desarrollada por Mao Zedong, máximo dirigente del Partido Comunista de China y fundador de la República Democrática China, reclama parte de la tradición marxista-leninista más ortodoxa. Mao utilizo los planteamientos del marxismo-leninismo pero reservando un papel principal al campesinado en lugar de a la clase obrera. Si para Lenin o Stalin los campesinos eran de poco fiar por su escasa ideologización y menor movilización, además de sus tendencias burguesas propietarias, para Mao eran el motor de la revolución, un potencial movilizador que, bien dirigido por el Partido, permitiría alcanzar el Estado. Su planteamiento de la estrategia política en término de lucha armada y su teoría sobre la guerra de guerrillas hizo de él un referente y modelo para no pocos grupos de terroristas y movimientos guerrilleros de todo el mundo.

viernes, 1 de junio de 2012

Historia de las ideas Políticas resúmenes Parte 49


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



LA REVOLUCIÓN ¿EN RUSIA?

Engels
La revolución de octubre de 1917 no solo no encajo en el modelo de levantamiento proletario de Marx y Engels, previsto para una potencia industrial, sino que tuvo un carácter específicamente ruso: un país con apariencia de Imperio pero en realidad atrasado, con unas estructuras políticas y estatales rígidas, de espaldas a los movimientos liberales del resto de Europa, un país agrícola en el que pervivían un atraso feudal y una pobreza extrema. Su derrota en la guerra de Crimea (1853-56) obligó a algunas reformas como la abolición de la servidumbre, lo que posibilito la aparición de una mano de obra que tendría gran importancia en el desarrollo industrial posterior. La apertura política se evito por todos los medios, radicalizando más a los pequeños grupos de la oposición revolucionaria, especialmente a anarquistas y marxistas.
Con la industrialización comenzada en 1890, apareció de una clase industrial que reivindico las ideas liberales. De este modo, la revolución de 1905 enfrentó a la anticuada autocracia zarista con dos nuevos grupos: una clase media liberal y una clase trabajadora. 1905 fue la suma de un movimiento reivindicador impulsado por los valedores de las ideas liberales y de una revuelta obrera y campesina. Una serie de concesiones liberales, como la creación de un Parlamento (la Duma), tranquilizaron a la nueva clase urbana, y la formación del primer soviet de diputados de San Petersburgo relajo los ánimos en las clases mas desfavorecidas.
En febrero de 1917, la situación volvió a repetirse, pero acabando en la abdicación del zar. El frente fue doble: Un Gobierno Provisional de corte liberal acabó con el poder de la autocracia y se recupero el soviet de 1905. Regresaron numerosos revolucionarios , como Lenin, que se dedico a analizar la situación y preparar la definitiva revolución. En sus “Tesis de abril” definió los acontecimientos de febrero como una revolución burguesa que daría paso a una revolución socialista. En agosto, estudio y escribió las características de la futura estructura estatal postrevolucionaria. El triunfo de la revolución de octubre supuso la ruptura con el Gobierno liberal y el comienzo del Estado socialista. Un último obstáculo para el definitivo triunfo bolchevique fue la elección de la nueva Asamblea Constituyente en la que, pese a haber encabezado el proceso revolucionario, los seguidores de Lenin apenas consiguieron el 24% de los votos. Ante este contratiempo, Lenin disolvió por la fuerza la Asamblea, dejando expedito el camino al control del poder de los bolcheviques.

LENIN Y LA CONFORMACIÓN DEL MARXISMO-LENINISMO

Vladimir Lenin
La aportación de Lenin al marxismo fue completar las lagunas de Marx y Engels y trasladar a un escenario como el de Rusia los problemas de organización política que el partido podría encontrar. El marxismo-leninismo pondría así las bases del desarrollo de los sistemas políticos comunistas que surgieron durante el siglo XX y perviven en el XXI.
Lenin fue articulando poco a poco, mezclando teoría y acción, su aportación a la historia de las ideas (el marxismo-leninismo) y de las formas políticas (el comunismo). En “¿Qué hacer?” planteo algunas cuestiones fundamentales relacionadas con los objetivos, organización y estrategia de todo el partido revolucionario que pretendiera conseguir el triunfo, definiendo las características y táctica a seguir para llegar a la victoria revolucionaria, pero entendiendo la revolución como un objetivo a corto plazo y no como un horizonte difuso de lucha. Para ello es necesario establecer una estrategia bien organizada y guiada por el partido con mano firme. Al frente del partido, orientando la acción, un pequeño núcleo centralizado de auténticos revolucionarios profesionales y un periódico que organice colectivamente, difunda ideología y propague las actividades realizadas y por realizarse.
Otra aportación decisiva de Lenin fue completar la teoría marxista del Estado: el control del Estado era necesario no sólo para alcanzar el comunismo, sino a corto plazo para acabar con el enemigo. En el “Estado y la revolución” (1917) sentó las bases de lo que debía hacer el Estado tras la revolución: ser instrumento de represión que asegurara el proyecto revolucionario; mantener la organización social; modificar la estructura económica, social y política y preparar la llegada del socialismo y del comunismo.
Según Lenin la supresión del Estado proletario solo es posible por medio de un proceso de “extinción”. Lenin suponía que muchas de las funciones estatales se simplificarían, ya que es más sencillo el control de la minoría por parte de la mayoría. Las funciones de instituciones represivas (ejército, policía, justicia) podrían ser asumidas por otras formas de organización como los soviets (consejos). Lenin dejo clara la necesidad de hacerse con el control del Estado existente para permitir la transición al comunismo. El planteamiento teleológico de la cuestión, que convertía a los escritos de Marx en dogma de fe, evitaba el cuestionamiento de lo que ocurría en Rusia. Los hechos solo interesaban en tanto en cuanto encajaban en el modelo historicista que hacía inevitable el destino final comunista de la sociedad, pero sin aclarar cómo se llegaría a él.
Al referirse a la transición del capitalismo al comunismo, en la quinta parte de El Estado y la revolución, Lenin afirma que bajo el capitalismo hay un Estado en el sentido estricto de la palabra, una maquinaria para la represión de de la mayoría por la minoría; en la transición al comunismo la represión todavía es necesaria, pero ya es la represión de una minoría de explotadores por la mayoría de los explotados; la necesidad de esa maquinaria de represión comienza a desaparecer finalmente: en el comunismo no hay nadie a quien reprimir en el sentido de clase o de una lucha sistemática contra determinada parte de la población. Al suprimirse la explotación, la penuria y la miseria de las masas, los excesos en la infracción de las reglas de convivencia desaparecerán, aunque no sabemos con qué rapidez y gradación, y con ellos, se extinguirá también el Estado.
Lenin antepuso como primera labor la construcción del Estado socialista proletario, se aprobó la creación de la República Soviética Socialista Rusa y comenzó la elaboración de la constitución de junio de 1918 que establecería la dictadura del proletariado urbano y rural y del campesinado pobre como instrumento provisional para establecer progresivamente el socialismo. La articulación de la dictadura del proletariado la realizarían los soviets, institución que permitiría erigir un nuevo tipo de Estado en el que no habría diferencias entre gobernantes y gobernados. La fuente del poder eran los soviets, mientras que su ejercicio correspondía al Congreso de los soviets de Rusia y a  su Comité Ejecutivo Central.
La guerra civil que siguió a la revolución tuvo un gran coste material, humano y político para los bolcheviques. Una vez finalizada la guerra se procedió a organizar el sistema político bajo un principio federal, y se crea la URSS y la nueva constitución del 1924; pero, pese a estas reformas, se avanzo hacia mayores cotas de centralismo político al crearse el Presidium del Comité Ejecutivo Central cuyo presidente en la práctica ejercía de jefe de Estado. 

jueves, 31 de mayo de 2012

Historia de las Ideas Políticas Resúmenes Parte 48


En la asignatura de Historia de las Ideas Políticas del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Ideas y Formas Políticas: Del triunfo del Absolutismo a la Posmodernidad, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s.  Derechos reservados, sus autores.

José Rodrigo Crespo - Tema 1 El triunfo del absolutismo // Elisa Ruiz Rodríguez - Tema 2 De la Ilustración al Estado Liberal // Alejandro Gessé Ponce - Tema 3 Los fundamentos de la democracia: de Rosseau a la Revolución Francesa // María Hernando García - Tema 4 El idealismo // Tomás Javier Prieto González - Tema 5 Tradicionalismo y Conservadurismo // Mónica Platero - Tema 6 El pensamiento político norteamericano: de los Founding Fathers a la consolidación de la nación americana // Juan José Amate Ruiz - Tema 7 El liberalismo posrevolucionario // Víctor Riesgo Gómez - Tema 8 Utilitarismo y liberalismo en Inglaterra // Pedro Medina Charavía - Tema 9 Del socialismo utópico al anarquismo // Carla Torres Segura - Tema 10 El anarquismo // Antonio Jesús Acevedo Blanco - Tema 11 Karl Marx y el Marxismo // José Bargallo Roges - Tema 12 El nacionalismo en el siglo XXI // Julio Monteagudo Diz – Tema 13 Totalitarismo (I): Fascismo y Nacional-Socialismo // Inocencia González Fernández Tema 14 Totalitarismo (II): El Comunismo Marxista-Leninista // Eva Del Riego Eguiluz – Tema 15 Los Liberalismo de posguerra // Carolina Judith Rabazo Pérez - Tema 16 Políticas del posmodernismo



Introducción
Marx y Engels analizaron el funcionamiento y evolución del sistema capitalista. Para Marx y Engels la sociedad capitalista de mediados del XIX, describiendo y definiendo sus características para intentar anticipar su futuro y predecir una nueva sociedad comunista. La revolución acabaría pronto con el capitalismo, apoyado en unas relaciones económicas injustas en las que los privilegiados, (burguesía), oprimían a los más débiles, (proletariado) y donde el Estado solo era un instrumento represivo al servicio de la lucha de clases utilizado por la burguesía para reprimir a la clase obrera y asegurar el correcto funcionamiento del sistema capitalista, por lo que, el proletariado solo abandonaría su opresión a través de una revolución violenta que sustituyera el Estado burgués por el Estado proletario primero y suprimiera el propio Estado, después. Sin embargo, para alcanzar ese estadio de libertad y sin división de clases eran necesarias tres etapas: la dictadura del proletariado, el socialismo y el comunismo. La dictadura que instaure el proletariado permitía ese primer paso que solo puede ocurrir por medio de operaciones despóticas sobre el derecho de propiedad y las relaciones burguesas de producción.
La dictadura y el socialismo, son concebidas como una preparación para la última y definitiva fase de la historia a de la humanidad: una sociedad comunista, sin conflictos y donde resplandecerán la libertad y la igualdad. La necesidad de abolir el Estado inmediatamente o después de una etapa de transición fijo el debate entre los anarquistas, partidarios de lo primero y los marxistas, defensores de la dictadura del proletariado. La ruptura de la Primera Internacional, con la expulsión del anarquista Bakunin, se produjo como consecuencia de la oposición de los anarquistas a la creación de un Estado proletario.
Marx y Engels no realizaron ni un pequeño esbozo de cómo debía ser ese Estado, sus características, organización o estructura, aunque Marx tenía intención de hacerlo en un cuarto libro de El Capital. Tampoco dieron muchas pistas sobre como tendría lugar la revolución, quién la organizaría o cuando debería producirse, siendo incluso contradictorios incluso respecto a la posibilidad del carácter violento de la misma. Su activismo político y sus múltiples actividades, provocaron no pocas lagunas en sus teorías.
Más tarde sería Lenin quien, consciente de estas carencias fundamentales y condicionado por sus necesidades revolucionarias, completo las teorías marxistas del partido revolucionario, la revolución socialista y el Estado. Su objetivo práctico era la organización de un partido político revolucionario dirigido a la consecución del poder y la determinación de las características del nuevo Estado revolucionario. Sus aportaciones conformarían el  llamar marxismo-leninismo, cuya ideología y programa político condicionaron la historia del siglo XX.

LENIN: TRAYECTORIA VITAL
Vladimir Ilich Ulianov. (Simbirsk 1870- Moscú 1924) De familia acomodada de clase media de pequeña nobleza, con rasgos asiáticos calcumos. Su padre (de temprano fallecimiento) era profesor de matemáticas e inspector de educación y su madre ama de casa instruida. Su hermano Alexander, relacionado con un grupo revolucionario, se vio implicado en un intento de atentado contra el Zar y fue ejecutado.
 Se matricula en la universidad de Kazan,.es acusado de actividad revolucionaria y condenado a arresto domiciliario, donde se dedico a la lectura de literaturasocial rusa y de autores como Marx o Chernishevski. En 1892 acaba derecho en la Univ. de San Petersburgo, donde conocería su mujer Nadiejda Krupskaia, quien le introdujo en ambientes políticamente más comprometidos. Viaja a Suiza para contactar con el marxismo ruso exiliado y en 1895 es detenido por su actividad subversiva y paso una temporada en la cárcel antes de ser desterrado a Siberia, donde permaneció hasta 1900 traduciendo, leyendo y estudiando junto a su mujer. Al finalizar su destierro toma el nombre del rio Lena para adoptar el apodo de “Lenin”.
Tras el destierro huye a suiza, y edita un periódico socialista: Iskra, “La Chispa”. En 1902 escribió una de sus importantes obras “¿Qué hacer?”, poniendo las bases de un partido rígidamente disciplinado, obediente, en parte clandestino, profesionalizado y dirigido a la consecución rápida del poder. Precisamente, el diseño del Partido acabó dividiendo en 1903 a los miembros del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia: los seguidores de Lenin formarían parte del grupo denominado bolchevique (mayoritario) y sus opositores, encabezados por Martov, del menchevique (minoritario). En 1909 publico su principal obra filosófica, “Materialismo y empirocriticismo”, donde desarrolla conceptos clave de la filosofía marxista, realizo una dura crítica del empirocriticismo idealista del s. XIX centrado en el análisis crítico de la experiencia.
La revolución de febrero de 1917 cogió a Lenin por sorpresa y dedicado a finalizar su libro “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, y le empujo a una actividad frenética. Un mes después regresaría a su país, a través de una Europa en guerra, gracias al apoyo del Estado Mayor alemán, que organizo el viaje para favorecer la presencia de Rusia de quien abogaba por la retirada inmediatamente de las tropas y el fin de la guerra. En los meses siguientes redactaría las “Tesis de abril”, defendiendo el abandono de la guerra, la retirada de apoyo al Gobierno Provisional y la entrega de todo el poder a los soviets. Escapado en Finlandia por el intento de insurrección de julio, redactaría “El Estado y la revolución” y organizaría y dirigiría el proceso de toma de poder de los bolcheviques. A partir de entonces y durante  cinco años, ejerció el poder prácticamente sin oposición: creo la policía secreta (Cheka), disolvió la Asamblea Constituyente, organizó con Trosky el ejécito rojo, firmo la paz con Alemania  e hizo frente a la guerra civil. En 1921 prácticamente había aplastado toda oposición a los bolcheviques, en especial al resto de la izquierda, había vencido a los ejércitos blancos y había puesto en marcha la Nueva Política Económica. Tras transformar el viejo imperio ruso en la nueva Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (URSS), en 1922 sufrió varios ataques de hemiplejia que le fueron retirando del poder hasta su fallecimiento en 1924.