jueves, 18 de abril de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 16


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

LA GLOBALIZACIÓN DE LA SOCIEDAD HUMANA

Del aislamiento a la globalización

Una de las tendencias históricas particularmente señaladas en la Era moderna es el movimiento hacia la globalización. Ésta puede definirse como “el conjunto de procesos que conducen a un mundo único” (Robertson). Las sociedades se vuelven interdependientes en todos los aspectos de su vida, político, económico y cultural, y el alcance de tales interdependencias deviene realmente global. “Ningún país es una isla autosuficiente” (Chirot). La humanidad se ha convertido en una entidad sociológica real, en una totalidad social de la mayor generalidad, que abarca a toda la gente que vive en el globo. Hoy podemos hablar de una estructura global de la política, de la economía, de las relaciones culturales. Numerosos sociólogos coinciden con Norbert Elias en que la sociología es posible sólo como sociología de la sociedad mundial.

La profundidad de los cambios puede aprehenderse mejor si comparamos dos casos polares, opuestos: uno del pasado histórico y otro del presente histórico. La sociedad pasada ha contemplado un heterogéneo mosaico de unidades sociales aisladas extremadamente diversificadas, plurales. Había múltiples entidades políticas separadas. Había economías independientes, cerradas, autárquicas, y había variadas culturas indígenas que conservaban su identidad única.

La sociedad presente muestra un cuadro completamente diferente. En el terreno político encontramos unidades supranacionales de diverso alcance. También percibimos fragmentos rudimentarios de un gobierno mundial en evolución cuando algunas funciones de autoridad son ejercidas por agencias con competencia supranacional y hay una creciente homogeneización política.

Si nos dirigimos al terreno económico observamos el papel creciente de la coordinación y la integración supranacionales, los acuerdos económicos regionales y mundiales, la división global del trabajo y el creciente papel de las corporaciones multinacionales o supranacionales. Con el fracaso de las economías planificadas, dirigidas, parece que el mercado se ha convertido en un “universal económico”, en un mecanismo económico común que abarca el globo.

En el área de la cultura contemplamos una progresiva homogeneización. Los medios de comunicación de masas, y en particular la televisión, han convertido el mundo entero en una “aldea global”, en la que la información y las imágenes de los sucesos más distantes llegan en “tiempo real”, se unifican gustos, percepciones y preferencias. Los movimientos actuales de personas proporcionan una familiarización directa, inmediata, con modelo extranjeros. La tecnología de los ordenadores refuerza otra unificación: la del software. La cultura de masas, de consumo, de tipo occidental se ha convertido en un “universal cultural” que impregna todo el globo.
Algunos historiadores afirman que durante las últimas décadas, más o menos a partir de mediados del SXX, la tendencia a la globalización ha cambiado la cualidad fundamental de los procesos históricos. Cualquier cosa que ocurra en cualquier lugar tienen determinantes globales y repercusiones globales. La escala nacional o la regional no bastan; las historias nacionales o regionales ya no tienen sentido. En el mundo globalizado, la historia circula de forma diferente, tiene nuevos agentes, nuevos mecanismos y nuevas direcciones, y esto no puede ignorarse por los historiadores.

Descripciones clásicas de la globalización

Hay tres descripciones teóricas de la globalización que ya pueden considerarse clásicas: la teoría del imperialismo, la teoría de la dependencia y la teoría del sistema mundial. Se ocupan principalmente de la esfera económica, y están dirigidas a desentrañar los mecanismos de la explotación y la injusticia. Por tanto, tienen claras raíces marxistas y son de orientación izquierdista.

·      La teoría del imperialismo de Hobson y desarrollada por Lenin y Bujarin. El imperialismo es considerado el último estadio de la evolución del capitalismo. La expansión imperial es la estrategia del capitalismo para defenderse de su colapso inmediato. Sirve a tres fines económicos cruciales: obtener una fuerza de trabajo barata, adquirir materias primas baratas y abrir nuevos mercados para los productos excedentes. Como consecuencia de la dominación imperial, el mundo deviene asimétricamente dividido: con la minoría de los propietarios explotando a la inmensa mayoría de los desposeídos, en la que un limitado número de metrópolis capitalistas son vistas como explotadoras de la inmensa mayoría de sociedades menos desarrolladas o subdesarrolladas. El abismo entre países ricos y pobres se agranda. Los ricos se hacen más ricos, y los pobres más pobres. Solamente la revolución mundial de los explotados puede romper este círculo vicioso (Lenin).
·      La teoría de la dependencia tiene sus orígenes en América Latina y refleja principalmente los problemas de sus problemas. Fundada en el presupuesto que el subdesarrollo de los países latinoamericanos se debe no sólo a factores internos, sino en gran medida a constricciones externas. Paul Prebisch afirmaba que había una división fundamental de la economía mundial entre un “centro” dominante, compuesto por potencias industriales altamente desarrolladas, y una “periferia” de países principalmente agrícolas. Partiendo de aquí apareció una teoría de la dependencia más sofisticada: una es pesimista y la otra moderadamente esperanzada. André Gunder Frank enunció una visión pesimista del subdesarrollo permanente e irreversible de América Latina. Éste se debería a diversas razones:
1.    Hay unas relaciones completamente asimétricas entre las metrópolis capitalistas y los satélites dependientes. Los recursos locales son explotados y mucho producto excedente es apropiado por capital extranjero que fluye de los satélites a las metrópolis.
2.    Se engendra un tipo particular de intereses creados en las élites del país dependiente. Las élites dominantes son cooptadas al servicio del capital extranjero, convirtiéndose en verdaderos ejecutores de sus planes y proyectos. Se vuelven los guardianes deseosos o, a veces, inconsistentes del estatutos de dependencia de su país.

Como consecuencia de esto surge la cadena de dependencia. Implicada en el mecanismo de la explotación externa y admitida en una cierta participación de los beneficios, las elites locales no se preocupan de la obtención de soberanía económica. La única fuerza social potencialmente capaz de romper la cadena es la clase humilde que no participa de los beneficios pero que soporta el peso de la explotación.

Un cuadro ligeramente más optimista es el trazado por Fernando Cardoso y E. Faletto en su teoría del “desarrollo dependiente”. El principal problema es la falta de una tecnología autónoma y de un sector desarrollado de bienes capitales.

Pero hay un rayo de esperanza: la condición de dependencia produce algunos efectos colaterales involuntarios o de efecto boomerang, que lentamente van socavando su propia viabilidad. La inyección de inversiones extranjeras crea islas de alto desarrollo, empresas modernas en el mar del atraso y el tradicionalismo. Las motivaciones empresariales nacen y se extienden, surge lentamente una clase media local, comienza la acumulación de capital local. Estos cambios graduales, cuantitativos, pueden producir un salto cualitativo, un “despegue” del crecimiento y del desarrollo indígena.

El proyecto teórico más amplio dedicado al problema de la interdependencia económica mundial fue iniciado en 1970 por Immanuel Wallerstein bajo el nombre de “teoría del sistema mundial”. Distingue tres estadios principales en la historia:

·      El primer estadio es de los “minisistemas”, unidades económicamente autosuficientes relativamente pequeñas dotadas de una división interna del trabajo completa y de una estructura cultural singular.
·      A continuación los “imperios mundiales”: grandes entidades mucho más variadas que incorporan un número considerable de “minisistemas” anteriores. Se encuentran en economías agrícolas y reciben coordinación económica por medio de gobiernos militares y políticos fuertes, despiadada administración, impuestos rígidos y conscripción.
·      La época del la “economía mundial” o del “sistema mundial” surge alrededor del SXVI; surge el capitalismo como sistema económico dominante. El estado es apeado como agencia reguladora y coordinadora y es reemplazado por el mercado. El sistema capitalista muestra un enorme potencial para la expansión. También dispone de poder político y recursos militares que le permiten extender su dominio. La consecuencia es la desigualdad y la jerarquización de la sociedad global. Ésta se diferencia en tres niveles: sociedades centrales, sociedades periféricas y un tipo intermedio de sociedades semiperiféricas.

Partiendo del centro, las sociedades avanzadas de Europa occidental, el capitalismo se extiende hacia la semiperiferia y la periferia. Las sociedades periféricas, pobres, “fueron forzadas a entrar en el sistema mundial dominante dirigido por las sociedades centrales”. La transición hacía la economía capitalista de mercado que observamos tras el colapso de las economías dirigidas de los antiguos países comunistas ha borrado la última isla de desarrollo capitalista y parece corroborar esta observación con pruebas recientes. En el SXX la totalidad del globo se va incorporando gradualmente a un único sistema económico de interdependencias, aunque conserva el ritmo desigual del desarrollo y, por tanto, retiene la constitución asimétrica, muy desigualitaria, del sistema, con partes altamente desarrolladas, menos desarrolladas y relativamente subdesarrolladas. La teoría de Wallerstein sigue la afirmación más radical de la idea de globalización económica.

El enfoque de Wallerstein es, sin duda, una contribución significativa a la teoría del cambio. Las mayores limitaciones de la teoría son su fuerte inclinación económica y la extrapolación mecánica de la idea de desigualdades de clase ala escena internacional. Pronto se vio que la teoría del sistema mundial era insuficiente para comprender la complejidad de la sociedad global.