lunes, 8 de abril de 2013

Resúmenes Cambio Social I Parte 6


En la asignatura de Cambio Social I del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sociología del cambio social de Piotr Sztompka. Derechos reservados, sus autores.

Capítulo 1 Conceptos fundamentales en el estudio del cambio social. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 2 Vicisitudes de la idea de progreso. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 3 La dimensión temporal de la sociedad: El tiempo social. Víctor Riesgo // Capítulo 4 Modalidades de tradición histórica. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 5 La modernidad y más allá. Víctor Riesgo // Capítulo 6 La globalización de la sociedad humana. Tomás Javier Prieto González // Capítulo 7 El evolucionismo clásico – Julia Ortega Trovar  // Capítulo 8 El neoevolucionismo - Julia Ortega Trovar // Capítulo 9 Teorías viejas y nuevas de la modernización – Andrea Fuente Fernández // Capítulo 10 Las teorías de los ciclos históricosBlas García Ruiz // Capítulo 11 El materialismo histórico - Blas García Ruiz  //Capítulo 12 Contra el desarrollismo, la crítica moderna Julio Monteagudo Diz // Capítulo 13 La historia como producto humanoGalaaz Vaamonde (9 octubre) // Capítulo 14 La nueva Sociología histórica - Galaaz Vaamonde // Capítulo 15 El devenir socialJesús Sánchez Azañedo // Capítulo 16 Las ideas como fuerzas históricas - Carlos Catalán Serrano // Capítulo 17 El surgimiento de lo normativo – María Purificación Moreno Moreno // Capítulo 18 Los grandes individuos como agentes de cambio social - María Purificación M. Moreno  

Un concepto alternativo de progreso

El desencanto y desilusión recientes con la idea de progreso está íntimamente imbricado con una erupción de crítica dirigida a las principales variedades de desarrollismo tradicional. La crítica a la “metáfora del crecimiento” y a las ”leyes de hierro de la historia”, tal como fueron proclamadas por las versiones dogmáticas, ortodoxas, del materialismo histórico son entendidas como si implicaran un rechazo necesario a la idea de progreso (Popper) ¿No es posible retener un concepto de progreso que deje a un lado las versiones tradicionales de desarrolismo con su inaceptable presunción de finalismo, fatalismo o determinismo?. ¿En qué fase del proceso es “anclado” el concepto de progreso, o de manera menos metafórica, que fase del proceso es su referente inmediato? Hay tres respuesta posibles:

1.    Refiere al progreso al resultado, el producto final del proceso definido tanto como un bosquejo general, una imagen compleja de la sociedad por devenir. Aquí puede hablarse de “progreso como un ideal”.
2.    En la que cada estadio es visto como una mejora respecto al anterior, y en sí perfectible, pero sin un fin último. Se puede hablar aquí de “progreso como mejoramiento”.
3.    El progreso con el mecanismo originador del proceso enfatizando la potencialidad o capacidad para el progreso inherente a la agencia humana. Aquí se trata la potencialidad para llegar a ser lo que deviene el significado central de progreso. No la consecución sino el conseguir, no el logro sino alcanzar, no el hallazgo sino la búsqueda.

E.H. Carr afirma “progreso ilimitado”: sin postular fin alguno a la historia, ha argumentado, los hombres y las mujeres aún pueden buscar mejoras “no sujetas a límites visibles, dirigidas hacia fines que sólo son definibles en tanto avanzamos hacia ellos”. Algunos afirman que los criterios o medidas de progreso son absolutos; invariables. Nos proporcionan una escala externa, independiente, con la que aprehender el proceso en marcha. La posición opuesta es relativista e historicista. Afirma que los patrones de progreso son en sí dinámicos, están en cambio permanente, evolucionando constantemente a medida que el proceso se despliega. Las necesidades, deseos, fines, valores, son modificados con su satisfacción o cumplimiento, nunca alcanzan una encarnación última, final. Lo que se persigue es cambiante y variable, pero la persecución en sí es constante. La medida del progreso ya no es externa sino, por el contrario, inmanente al proceso mismo.

¿Se refiere a necesidades o a posibilidades? Haban del progreso como algo inevitable, necesario, debido a leyes inexorables de la evolución o de la historia. Las teorías postdesarrollistas de la estructuración de la morfogénesis optan por una descripción diferente, como una oportunidad abierta para la mejora que, por tanto, no se produce de forma inevitable, y que incluso puede permanecer si ser reconocida por los actores humanos.

¿Cuál es la naturaleza sustantiva de esta fuerza causal, generativa que produce el progreso?. Pueden señalarse cuatro respuestas típicas:

1.    La doctrina del “providencialismo”: sitúa la fuerza divina la providencia, a intervención de Dios.
2.    La doctrina del “heroísmo” sitúa la agencia en los talentos excepcionales de los grandes hombres: reyes, profetas, líderes, legisladores, revolucionarios, generales, etc. Depende de las propensiones genéticas, más o menos accidentales, de personas individuales.
3.    La doctrina del “organicismo” introduce el componente social; se ocupa de la agencia causal como ago inherente al funcionamiento del organicismo social, como una propensión interna al crecimiento, a la evolución, al desarrollo. Los orígenes del progreso son sociales. Si en algún caso aparece la gente, lo es sólo en su capacidad de marionetas completamente maleables, ejecutores inconscientes, portadores de veredictos preordenados de la historia; como encarnaciones de fuerzas productivas, de tendencias tecnológicas, de propensiones demográficas, de élan revolucionario.
4.    Sólo con la doctrina del “contructivismo” cambia el énfasis hacia los individuos socializados reales, y la fuerza motriz del cambio, la agencia es situada en sus actividades sociales normales y cotidianas. En su mayor parte es concebido aquí como un resultado involuntario y a menudo no reconocido de los esfuerzos humanos, como el producto de una “mano invisible” (Adam Smith). La agencia es finalmente humanizada y socializada al mismo tiempo. La gente corriente vuelve aparecer en el cuadro y adquiere una dimensión verdaderamente humana, como consciente aunque no omnisciente, poderosa pero no omnipotente, creativa pero con constricciones, libre pero no ilimitada. Tal descripción de la agencia es presupuesta y sostenida por las teorías de las estructuración de la morfogénesis.

Se afirma que la nueva orientación teórica del postdesarrollismo, y en particular la estructuración de la morfogénesis, sugiere una nueva aproximación al progreso social:

1.    Como una capacidad potencial, en lugar de un logro último.
2.    Como una cualidad dinámica, en evolución, relativa a un proceso concreto, en lugar de cómo un patrón absoluto, universal, externo.
3.    Como una posibilidad histórica, como una oportunidad, una opción abierta, en lugar de una tendencia necesaria, inevitable, e inexorable.
4.    Como un producto, a menudo involuntario e incluso reconocido, de la acciones plurales y colectivas humanas.

En la reconstrucción propuesta, el progreso está íntimamente ligado a una agencia fuerte, cualquier agencia parece mejor que ninguna. Para tener progreso, necesitamos un cambio direccional, y si concebimos el cambio direccional como producido por los seres humanos, entonces alguna agencia humana es un prerrequisito obvio del progreso. Pero esta operación sólo es una condición necesaria, y en ningún modo suficiente, para que de ello se siga el progreso. El cambio direccional también puede tener una dirección de retroceso: puede producir regresión en lugar de proceso. Sólo es una agencia específicamente constituida; la que presenta la potencialidad para el progreso. ¿Qué rasgos de la agencia son especialmente relevantes en esta conexión?

1.    Las características de los actores, que pueden ser creativos, innovadores, orientados al logro, o pasivos, conservadores, reconciliados con las posiciones que tiene adscritas. Pueden enfatizar la autonomía, la independencia, la integridad personal, o exhibir conformidad adaptación, dependencia. Una autoconciencia adecuada de su situación social o ser completamente ignorantes, estar atrapados en la mitología o en la falsa conciencia.
2.    Las características de las estructuras son igualmente importantes. Pueden ser ricas en opciones, plurales, heterogéneas, complejas; o todo lo contrario; pobres en opciones, limitadas, homogéneas y simples. El tipo de estructuras que engloben a la mayoría de los actores quedará reflejado en la cualidad de la agencia.
3.    Las características del ambiente natural en el que la sociedad está situada ejercen su impacto en dos niveles: por medio de las condiciones objetivas y por medio de las actitudes subjetivas. Las condiciones natrales pueden ser benignas, ricas en recursos, maleables o duras, pobres y coactivas. La gente puede intentar aprovechas, moldear y dominar la naturaleza, para adaptarla a sus necesidades y aspiraciones, o puede desear meramente adaptarse a la naturaleza, permanecer en el estado de subyugación y pasividad.
4.    Las características de la tradición, parece importar si a tradición está caracterizada por a continuidad, la consistencia, la larga duración, o más bien por las rupturas, las discontinuidades, las ambigüedades. Subjetivamente, la actitud de orgullo, respeto, arraigo en la tradición puede oponerse al presentismo y al rechazo acrítico del pasado.
5.    Las características del futuro esperado. La actitud de optimismo y esperanza se opone al pesimismo, al catastrofismo y a la desesperación. La creencia en que el futuro es contingente que da pie a escenarios alternativos dependientes de los esfuerzos humanos, se opone a todo tipo de fatalismo y finalismo.

En esta lista de características unas determinan si la gente querrá actuar hacia la transformación de la sociedad; esas variables moldean las motivaciones orientadas a la acción. Otras determinan si la gente será capaz de actuar; esas variables modelan las oportunidades conducentes a la acción. La agencia puede considerarse progresiva sólo so produce juntos esos dos prerrequisitos: motivaciones y oportunidades; sólo si la gente desea actuar, y puede actuar al unísono.

Nos aproximamos a tal situación por la conjunción de condiciones en los polos opuestos iniciales de cada dicotomía, esto es por la combinación de:

1.    Actores creativos, autónomo y autoconscientes.
2.    Estructuras ricas y flexibles.
3.    Un medio natural benigno y activamente confrontado.
4.    Una tradición continua y orgullosamente afirmada.
5.    Una anticipación, una planificación optimista y a gran escala del futuro.

Éste es el tipo ideal de una “sociedad activa” (Amitai Etzioni) que genera una agencia orientada hacia el progreso, una sociedad situada en la vía e autotransformaciones progresivas.

¿Cuál es el modus operandi de la agencia situada dentro del conjunto de condiciones e influencias, estructurales, personales, naturales e históricas, contenidas en nuestro tipo ideal?

Serán descritas por dos nociones generales y sintéticas: la libertad y la autotrascendencia. La agencia viable, orientada hacia el progreso es un alguna medida libre; en el sentido de libertad negativa (Libertad de); comporta un cierto nivel de autonomía e independencia de las constricciones; y es libre en el sentido de la libertad positiva (libertad para); tiene la capacidad de influir, modificar, remodelar constricciones y aumentar recursos.

El ir más allá de sí misma, el superar las limitaciones, el romper con las constricciones, el cruzar “fronteras”. La autotrascendencia, el ir más allá de sí misma, el superar las limitaciones, el romper con las constricciones, el cruzar “fronteras”. La autotrascendencia acontece en tres “fronteras” de la condición humana: la trascendencia de la naturaleza aprovechándola, controlándola y regulándola a través del trabajo; a trascendencia de naturaleza aprovechándola, controlándola y regulándola a través del trabajo: la trascendencia de las estructuras sociales mediante las evasiones, las desviaciones, las reformas y las revoluciones; y por último, pero no menos importante, la autotrascendencia de los actores humanos a través del aprendizaje.

Esta propensión puede explicarse como el fruto de dos rasgos fundamentales del mundo humano: la creatividad (innovación) de los actores, que produce objetos, ideas e instituciones nuevas y originales; y el carácter acumulativo de la experiencia humana, constantemente ampliada y enriquecida, aprendida individualmente en el lapso biográfico, y transmitida socialmente (culturalmente) en el lapso histórico. La fuente principal de progreso se encuentra en la ilimitada creatividad y educabilidad de los seres humanos, capaces de concebir la novedad y de heredar, y también transmitir, las innovaciones, aumentando de forma permanente su depósito común de conocimientos, habilidades, estrategias, técnicas, etc.

No hay necesidad de progreso, porque no está preordenado que la gente esté dispuesta y sea capaz de ejercer su capacidad creativa. La tradición, puede quebrarse (la calidad de la familia, la escuela, la iglesia, los medios de comunicación y otras instituciones pueden ser decisivos aquí). Es más probable que se produzca estancamiento o regresión que progreso. La progresividad última de la agencia reside en el hecho de que no sólo estimula el progreso sino de que efectivamente progresa ella misma. Es un resultado histórico acumulativo de su propio funcionamiento.