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viernes, 28 de diciembre de 2012

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 9


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

Pluribus unum de la desviación

El estigma sería el factor que aglutina a los desviados. Desviados es una designación global, una designación “paraguas”, que cubre diferentes particularidades, distintas conductas desviadas. Una especie de cajón de sastre que condensa la pluralidad que las desviaciones muestran en su cotidianeidad social. Para Rock, no cree en la extinción de la sociología de la desviación, solo los sociólogos encuentran interesante e instructivo agrupar en un agregado común, bajo un epígrafe aglutinante, las diversas particularidades conductuales y las identidades a las que remiten (Sumner). La gente no suele aludir de forma genérica a los desviados, prefiere usar la alusión directa que especifique nominalmente las personas o grupos a los que se refiere.

La desviación sexual como referencia que aglutina conductas sexuales diversas se sigue utilizando en la literatura cínica. Karl Hanson remite a la desviación sexual, a la que define como una manifestación psicopatológica que puede describirse en términos de dimensión. El número óptimo de dimensiones para describir las conductas sexuales psicopatológicas se desconoce, pero debería incluir rasgos relacionados con la autorregulación de los problemas sexuales y reflejar la intensidad del deseo sexual. Según Hanson, estas tres condiciones son imprescindibles para facilitar la comunicación entre los profesionales de salud mental.

Gagnon y Simon las formas y los impactos sociales de las conductas sexualmente desviadas, cuanto las respuestas de la sociedad a esas formas e impactos varían de un contexto social a otro. No existe un universal de a desviación sexual. Para su interpretación se requiere situar y examinar previamente la sociedad y su contexto, ya que es en la concreción contextual situada el lugar que se establece la relación social entre costumbres, leyes y comportamientos. Que son los componentes sociosexuales que permiten afirmar o negar si existe desviación y en caso afirmativo especificar en qué consiste.

Gagnon y Simon distinguen tres categorías de desviación sexual:

1.    Desviación normal, no necesita de la organización de formas específicas de estructura en relación con la conducta sexual desviada. No existen grupos o colectivos organizados que integren en el espacio social que representan la actividad sexual desviada. Como ejemplos, la masturbación y los contactos bucogenitales.
2.    Desviación patológica, su práctica implica a pocas personas, pero también no hay grupos ni colectivos. Como ejemplos, incesto, pedofilia, exhibicionismo, el vouyerismo y las distintas formas de agresión sexual.
3.    Desviación innominada, Gagnon y Simon piensan en la prostitución y la homosexualidad de varones y mujeres. El dispositivo al uso son los bares, discotecas, saunas etc.

Según Rock los sociólogos son los únicos en emplear los términos desviación y desviados y los profesionales de salud mental los términos de parafilia y parafílico en su articulación con las conductas sexuales desviadas. Parafilias se refiere a las conductas sexuales realizadas por sujetos psiquiatrizados y psicopatologizados por los manuales de diagnóstico de los trastornos mentales. Las propuestas tratan, entre otras conductas, el sadismo y masoquismo sexual, el exhibicionismo, el vouyerismo, el froterismo y el fetichismo.

Si la información y el conocimiento de la desviación se mide por la frecuencia del registro de las conductas desviadas en los manuales, se asocia con el impacto epistemológico que a mayor frecuencia corresponde una mayor significación concedida a la conducta. La conducta cobra mayor protagonismo y se hace más relevante. La frecuencia es resultado de una mayor presencia real de la conducta en sociedad. Según Nieto, que con independencia de la mayor, menor o nula presencia de las desviaciones en los textos sociológicos, las conductas son:

·     Aspectos pluripresenciales: en forma de conductas en público o en privado, conductas en espacios abiertos o cerrados, en la intimidad más absoluta o en compañía, en la clandestinidad o en la provocación. Y todas ellas ceñidas a un continuum que matiza la polarización de lo expuesto y que hace que las conductas sean más o menos observables, que se pueden detectar en mayor o menor medida.
·      Aspectos multifactoriales: se expresan en función de la edad; el estado civil: soltería, matrimonio o relación de pareja; el género; tener o carecer de una discapacidad; la orientación sexual; practicar la conducta solo o en compañía; la identidad, etc.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 8


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, yo y Víctor Riesgo Gómez realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad - Tomás Javier Prieto González // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada – Tomás Javier Prieto González// Tema 4 De la desviación y de la diversidad – Tomás Javier Prieto González// Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología – Víctor Riesgo Gómez // Tema 6 Sociología de la diversidad – Tomás Javier Prieto González //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad – Tomás Javier Prieto González // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española – Tomás Javier Prieto González // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero – Tomás Javier Prieto González // Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias – Tomás Javier Prieto González

El estigma

De todas las conductas desviadas, relacionadas o no con la sexualidad se infiere que alguna de ellas, se dispone de una mayor información y, por tanto, más conocimiento. En tanto que otras, al ser silenciadas por los estudios, se desconoce todo o a penas de se sabe de ellas. Las conductas desviadas tienen poco en común, en ellas se encuentran más diferencias que similitudes. Acaso el denominador común de todos los desviados sea el estigma (Goffman). Pero la significación del estigma tiene que ser relativizada y valorada por sus características contextuales relacionales. 

Se descubriría que para la sociedad mongo de la República Democrática del Congo, la ausencia de pestañas y cejas se valora, que los dientes ennegrecidos son otro plus de atractivo  para los yapeses de las islas Carolinas de Micronesia y que los pechos flácidos y caídos atraen a los hombres de la sociedad ganda de Uganda. Desde Malinowski la antropología de la sexualidad dispone de evidencias sociales que detallan en qué consiste el atractivo físico en diferentes sociedades, por ejemplo la sociedad tiv en Nigeria se recrean la visión de pantorrilas gruesas, en la de ila de Zambia los ombligos muy marcados y salientes, los masai de Kenia se apasionan con lenguas y encías negras y los kwakiutl de la Columbia Británica de Canadá se encandilaban con las cabezas comprimidas “aplastadas”. Los pies reducidos de las chinas; la fuerza e intensidad de la mirada cruzada de los bizcos de la cultura maya y la motivación sexual, por la atracción que ejercían a los hombres, de las gigantes nalgas de las mujeres de a sociedad hotentote/khoisan.

Se puede afirmar que el concepto de belleza tiene que ser relativizado. No existen criterios universales, que estén programados biológicamente y que garanticen el éxito reproductor del atractivo físico, como asegura Buss. La salud, la juventud, la jovialidad y algún otro componente muy genérico de las personas pueden considerarse criterios universales de atractivo físico, pero de esta consideración a extrapolar que existe una definición universal de belleza hay una largo camino por recorrer. Significa la inexistencia de criterios universales que relacionen el estigmata (lo estigmatizado) con el estigma. Para que el estigma esté presente en una sociedad tiene que producirse un vínculo negativo entre el atributo o atributos que define/n el estigmata y el contexto social que lo genera.

El estigma no puede ser interpretado por los rasgos que a modo de signos de identificación, en aislamiento del sujeto, lo definen. Llámese rasgos, signos o atributos, su fuerza interpretativa reside en la lectura que otros sujetos sociales hacen de ellos. Se caracterizan por el lenguaje relacional y de asignación denominativa, alimentada de prejuicios, que generan en otros, éstos aisladamente interpretados, no son nada o, de ser algo, son un vacío conceptual. Están exentos de proyección, requieren de la percepción y simbolización social que se haga de ellos. Por la lectura social negativa que se otorga a los rasgos del estigmatizado que, se confiere el estigma la condición de atributo individual dominante. El estigma funciona socialmente como un master status. El estigma como el sexo, el color de la piel, la ocupación o la orientación sexual, al ser percibidos y clasificados por otros como rasgos individuales dominantes, logra imponerse como estatus superior. Así el estigma se apodera del sujeto y con ello, logra su anulación social.

Según Goffman, el sujeto estigmatizado no encuentra diferencia alguna con relación a cualquier otro ser humano. Para sí mismo no es un diferente. Pero, el mismo sujeto y aquellos sujetos que se sitúan en su entorno lo definen como un ser aparte, marginal. La contradicción deber ser imputable también a los sujetos que contribuyen a la formación del estigma del sujeto estigmatizado. Este trata de evadirse, esforzándose por salir y distanciarse del estigma, rompiendo el dilema que atenaza su vida. Goffman sentencia que la manera de salir del estigma es mediante códigos que, por un lado desvelan su condición y, por otro, la ocultan. Goffman no concede a los entornos la importancia que concede a los momentos.

Según Goffman, los entornos están subordinados a los momentos. Los segundos tiene más relevancia que los primeros. Son los momento los que explican los fenómenos sociales, se caracterizan por la interacción ritual de los encuentros o las conductas face to face, que un sujeto social reclama para sí mismo, y además, está relacionado con los patrones y actitudes, verbales y no verbales que otros asumen que ha mostrado en sus encuentros particulares; los encuentros rituales se acomodan a las fuerzas sociales, no a las leyes naturales y se apoyan (los encuentros) en la simbología de las representaciones colectivas durkheimianas. Las conductas interactivas frente a frente se deben más que a la confianza social de los débiles, al producto de acciones cuasifraudulentas impuestas por los poderosos. De acuerdo con Sumner, la interpretación de los condicionantes de la interacción ritual se realiza desde un posicionamiento acrítico con el poder.

El estigmatizado, según Goffman, sea un sujeto como cualquier otro ser humano puede ser interpretado, en su ambivalencia, como una reducción de la humanidad a la unidad o como una amplificación del estigma al universal humano. Que la estigmatización, según el estigma que se contemple, tiene respuestas sociales diferentes, con niveles o gradientes para el estigmatizado que difieren en función de los que representa en sociedad la intensidad del prejuicio y la discriminación que los genera, es una evidencia constatable. Los diferentes niveles del estigma se pueden instrumentar tanto en la intensidad que marque la lectura social que se haga de la singularidad y de los rasgos que definen y diferencian a todos y cada uno de ellos, como en función de la diferenciación en cuanto a género que se realice socialmente de la estigmación.

Preves cuestiona a Goffman en lo que se refiere al impacto de a estigmación que tiene de sí mismo el sujeto estigmatizado:

·      Según Goffman una vez que este sujeto ha profundizado internamente el estigma, no necesita de otros para perpetuarlo. La internalización, en estas circunstancias, es tan intensa que daña irreparablemente el autoconcepto, su autopercepción positiva mutua para transformarse en autopercepción negativa. El sujeto se odia así mismo, su identidad queda deteriorada o destruida. Una vez arruinada su identidad, la normalización de sujeto estigmatizado es imposible, a lo más que puede aspirar es a rebajar la intensidad de sufrimiento que el estigma le ocasiona, ya que no se puede liberar del mismo.
·      Según Preves, la permanencia enquistada del estigma, que al estar siempre presente en el sujeto, lo perpetúa no se puede aplicar a todo tipo de estigmatización y en concreto a los intersexos. El estigma y sus consecuencias, el secreto, la vergüenza, e sufrimiento y la baja autoestima se puede superar por el sujeto mediante la reivindicación de sus rasgos identitarios. El sujeto en lugar de aislarse, puede adoptar medidas de mayor exposición y visibilidad social, en lugar de recluirse, reclamar una mayor autonomía, mostrar una mayor activismo político en pos de unos derechos que se le niegan: la mayor actividad y presencia social del estigmatizado se corresponde a una menor estigmatización, y que se consigue según Preves recorriendo un itinerario social que tiene cinco niveles:

1.    El sujeto tiene que ser conciente y reconocer su inconformidad y rechazo al estigma.
2.    Debe aceptar su diferencia; asumir el reconocimiento de ser diferente con respecto a los “normales”.
3.    Tiene que buscar la relación y el encuentro con otros sujetos diferentes de sus mismas características, con los que compartirá y socializará espacios, situaciones y tiempos.
4.    Debe de estar orgulloso, no avergonzarse de su identidad “periférica”.
5.    Tiene que hacer todo lo posible para integrar su identidad en el contexto social en que vive.

Cinco niveles que permiten que la igualdad social y la diferencia individual no sean incompatibles, que la intersexualidad, en lugar de situarse en los márgenes de la sociedad, sea una identidad indiscriminada.

Preves, marca un recorrido social que podríamos llamar “itinerario de liberación del estigma”. Plummer establece un recorrido para el estigmatizado que le permita adaptarse a la situación personal de la mejor forma posible, al que llamó “itinerario de adaptación al estigma”.

En la negación, el estigmatizado no solo asume el estigma, sino que además lo rechaza. Se “desentiende” del mismo, salta del ámbito privado al ámbito público. En la neutralización el estigmatizado, además de exponer su cuerpo al exterior, expone su conducta, pero no acepta la lectura social que se hace de la misma. Pare el estigmatizado su proceder conductual tiene un significado diferente al que la sociedad registra. Lo desestigmatiza, practicando la política de “la mejor defensa es un buen ataque”. En la adaptación, según Plummer, es cuando el estigmatizado logra reorganizar su identidad. Pero solo si las conductas des estigmatizado han sido previamente codificadas y los símbolos que las definen identificados y reconocidos es cuando su identidad, además de aceptada y asumida, queda cristalizada. El estigmatizado practica, así, la política de “tierra quemada”.

Plummer, al referirse a la conveniencia de exponer públicamente las narrativas sexuales personales, ilustra, cómo los elementos comunes que las definen se pueden centrar en tres estadios

1.    El sufrimiento: estadio que se concentra la tensión de la narrativa, según Nieto, con la negación del estigma.
2.    La epifanía: es el momento en que debido a la crisis personal el estigmatizado decide que hay que abandonar la pasividad y romper el silencio, “hacer algo”.
3.    La transformación: la estrategia de adaptación al estigma.

En la práctica no suelen presentarse de manera que etapas y estrategias puedan diferenciarse nítidamente unas de otras. La realidad muestra que los dos itinerarios transcurren con ambigüedad, pudiendo coincidir una etapa o estrategia con la que la antecede o la sigue, superponiéndose.

Con independencia que cómo transcurran los itinerarios para el sujeto estigmatizado, es condición necesaria e indispensable que exista una legislación favorecedora que dicte normativas de reconocimiento de los derechos de los sujetos diferentes. La normativa legal desestigmatizadora debe proceder al proceso social desestigmatizador.