lunes, 4 de marzo de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 18


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González


5.3. El factor decisivo: la tasa de ocupación

Es sabido que el equilibrio del sistema de pensiones reposa sobre tres factores fundamentales:

  1. La relación entre el número de pensionistas y la población en edad de trabajar.
  2. La tasa absoluta de ocupación de la población en edad de trabajar.
  3. La cuantía de la pensión media respecto a la productividad media.

El primer factor se ha solido estudiar haciendo demografía poblacional, sin tomar en cuenta que la edad de trabajar no es un dato fijo, sino una realidad profundamente cambiante. Consecuentemente, los cálculos no han recogido variaciones y resultados de carácter decisivo.

Lo importante no es cuánta población hay en cada momento sino cuántos ocupados, y para ser más exactos, lo decisivo es la cantidad de afiliados en alta que cotizan a la Seguridad Social.

El crecimiento de la afiliación a la Seguridad Social es otro elemento que ha sorprendido a los analistas. Al margen de otras explicaciones sociológicas a este crecimiento, hay un elemento obvio y es que la economía sumergida ha disminuido considerablemente. Parece claro que el que se generalice el pago de las cotizaciones a todos los ocupados es otro de los factores básicos para que el sistema sea sostenible.

A pesar de las medidas tomadas a finales de la década de los noventa para facilitar la anticipación de la jubilación, la fuerza del proceso social prevaleció respecto a estos incentivos.

Es importante este proceso ya que cada año que un grabajador sigue cotizando es un año que se resta de gasto en pensiones y un año en el que sigue aportando su producción. Como consecuencia de las jubilaciones anticipadas se dan importantes exenciones de cotización a las empresas y a los trabajadores.

Por ello, en lugar de utilizar el concepto de jubilación como paso de la ocupación a la desocupación con cobro de pensión, es mejor usar el de abandono empírico de la ocupación, que incluye. Paro temporal o definitivo, baja indefinida, incapacidad laboral, etc. Aplicando este criterio, la edad media de “jubilación efectiva” en 2002 es sensiblemente más joven que la de 62,5 años que proporciona el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (MTAS). Que se refiere únicamente al paso administrativo a la jubilación.
A pesar de la reconocida relevancia del concepto de la tasa absoluta de ocupación, salvo el trabajo del MTAS de 1994, no se han realizado estudios que hagan prospectiva de las tasas previsibles de ocupación.

La ausencia de estos estudios se debe a varias razones:

La primera reside en la no disponibilidad de datos fiables de los que deducir de forma directa estas biografías formativas y ocupacionales. La Tesorería de la Seguridad social tiene importantes datos pero carece de variables individuales básicas (ejemplo: nivel de estudios).

La segunda razón estriba en que se parte del supuesto de que lo que define la oferta de trabajo es la delimitación legal de las edades potencialmente activas, condicionadas por las declaraciones de los interesados sobre su disponibilidad para el trabajo. Esto es la denominada Población Activa. Sin embargo, las edades nominales hace tiempo que no concuerdan con las empíricas y las declaraciones de disponibilidad no coinciden con la ocupabilidad objetiva.

La tercera razón se basa en el sobreentendido de que la ocupación es un elemento no directamente sensible a las políticas y que, si resulta necesario realizar ajustes, es más sencillo hacerlo sobre las reglas económicas que rigen el acceso y las cuantías de los derechos de pensión.

Apoyar estos estudios en la demografía de las edades sin entrar en un análisis más riguroso no sería grave en una economía estable, pero la evolución convulsa que ha sufrido el mercado de trabajo español desde el último cuarto de siglo y la transformación del nivel formativo de los futuros trabajadores hace que ignorar sus efectos laborales y productivos desvíe drásticamente cualquier proyección.

Otro elemento que aconseja considerar de forma separada a los parados de los ocupados es además de la cotización, la decisiva diferencia entre la producción de los efectivamente ocupados, de un lado, y el coste económico de los cubiertos por el seguro de desempleo y el coste individual y social de los que no lo está, de otro.

De este modo, la proyección de la ocupación dará como producto complementario una estimación de la dependencia económica entre ocupados y no ocupados.

5.4. La dimensión generacional del trabajo de los varones

En el año 1964 la mitad de los varones ya trabajaban a la edad de 15 años. Para que la mitad de los mayores hubiesen dejado el empleo tenían que alcanzar los 67 años de edad. Desde esta perspectiva, la vida laboral media duraba 52 años. En 1994 las edades correspondientes eran 24 y 59 años. Los 52 años de tres décadas atrás se habían reducido a 35. Respecto a esta última duracn transversal, los 17 años de disminución suponen la mitad de la vida laboral actual.

Pero esta forma de entender la evolución de la vida laboral es engañosa. Los que en 1994 alcanzan los 59 años de edad pertenecen a la quinta de 1935, en la que la mayor parte empezó a trabajar a edades tempranas. El 50 por ciento ya estaba ocupado, durante la difícil posguerra, antes de cumplir los 14 años y una cuarta parte trabajaba sin llegar a los 12 años. Por ello, el cálculo transversal de su vida laboral les resta cuando menos 10 años respecto a la evaluacn longitudinal. Por otra parte, su temprana integración laboral dificultó e incluso impidió su formación básica. Esas carencias se traducirían medio siglo después en un serio obstáculo para ser muy productivos en sus trabajos o para adaptarse a nuevos puestos con nuevos requerimientos de cualificacn, tal como exia la modernización del sistema productivo.

Del mismo modo, la cohorte de los nacidos en 1984, que en 2004 alcanza a la edad de 20 años el 50 por ciento de ocupación, es más que previsible que no llegue a la mitad de su ocupación a los 59 años, como la que lo hacía e1994, ni siquiera a la de 62 años, como lo hacen los de esa edad en 2004, sino, muy probablemente, más tarde. Además su nutrida formacn profesional y universitaria les permiti una flexibilidad laboral incomparablemente mayor que la que poseían sus antecesores.

Visto en términos de dependencia masculina. La jornada media de los varones en 1964 era de 51,7 horas a la semana y en 1994 la jornada semanal pasó a ser de 19,1 horas. Desde este punto de vista se puede decir que el progreso técnico y organizativo de la sociedad española ha liberado en gran medida del trabajo a los varones. La mayor parte de esa “liberación” se produce entre 1974 y 1985 acompañando a la transición política.

Sería un error considerar que esos cambios representan tendencias estables y no fenómenos transitorios que no sólo no continuarán en esa línea, sino que probablemente cambiarán de sentido.

De la dedicación a la producción de los varones puede decirse algo muy semejante. Si en 1994 trabajaban el 53,4% de los mayores de 15 años, en 2004 ya lo hacían el 62,6%. Tampoco esta evolución es extrapolable al futuro por mucho que suponga un acercamiento a las economías del entorno.


domingo, 3 de marzo de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 17


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González

Tema 5. Elementos de contexto para el análisis


5.1. La presencia del pasado

Cuando nacían los españoles en 1936, se producía una guerra civil que generaba un decisivo retraso en el sistema productivo. Se produjo una brecha demográfica profunda, la ruralización de la sociedad, una fractura económica, una parálisis política, una desconexión internacional y un empobrecimiento cultural y formativo difícil de restañar. La estructura sectorial anterior no se recuperaría hasta 1964.

A partir de esta fecha aquella generación disfrutó en su juventud del desarrollo económico, se casó más y le sobrevivieron más hijos que nunca y protagonizó la transición democrática antes de alcanzar la madurez. Tras la integración europea se están beneficiando de la jubilación más temprana, más protegida y más segura de la historia de España.

Se puede afirmar que el comportamiento laboral global de los españoles con importantes diferencias de edad ha sido, es y será notablemente diferente. Sin lugar a dudas las edades a las que se jubilarán los jóvenes de hoy será diferente (posterior) a las edades en las que se han jubilando y se están jubilando actualmente.

Los muy distintos niveles educativos de las sucesivas generaciones son la base en la que se fundan esas diferencias.

Se parte de que la mayoría de las reconversiones del empleo de las dos recesiones del último cuarto del siglo anterior (1976-1985 y 1991-1994) son fenómenos transitorios. Su carácter convulso está asociado a una cierta forma de arreglo de cuentas en relación al atraso previo y a las importantes diferencias sociales y económicas respecto a Europa de la España autárquica de la dictadura.

La incorporación a la Unión Europea, la equiparación educativa y el proceso general de integración de la sociedad española permite prever una mayor estabilidad y un acercamiento a las estructuras productivas de nuestro entorno europeo.

5.2. El vuelco formativo de los españoles

Es un tópico científico consolidado que, en España, la participación en el trabajo extradoméstico está fuertemente asociada a la estructura de la formación por varios factores. El más decisivo es la influencia del nivel de cualificación en la oferta de trabajo femenino.

Por otra parte, en el último cuarto de siglo las sucesivas reconversiones del empleo han afectado en mucha mayor medida a los varones cuanto menor fuese su nivel formativo. Hay una asociación entre bajos niveles de estudios y salida anticipada del empleo tanto en varones como en mujeres.

En función de sus efectos sobre el trabajo, los diferentes niveles formativos se pueden agrupar en tres colectivos diferentes:

  1. Los que no han terminado el primer nivel de la formación reglada. Este grupo se puede denominar “sin estudios”.
  2. Los que han realizado estudios reglados básicos de carácter general (Enseñanza Primaria, ESO, EGB2 y Bachillerato Elemental). Este grupo se puede denominar de “estudios básicos”.
  3. Los que han obtenido el título correspondiente a una formación aceptada para las tareas que se llevan a cabo en los puestos de trabajo (Bachillerato Superior, Formación Profesional y Estudios Universitarios). Este grupo se puede denominar de formación “laboral”.

Las tres características que tienen la formación laboral son la cualificación aplicada al trabajo, la especialización y la orientación terminal.

Si bien el bachillerato superior y los cursos de preparación para la universidad no reunían estos tres rasgos, se han considerado como estudios laborales porque el alto nivel relativo de quienes los habían cursado facilitaba su inserción laboral, especialmente para la gestión administrativa.

La tabla de los niveles de estudios por cohortes en la EPA del tercer trimestre de 2004 muestra las proporciones de cada nivel de estudios en cada cohorte desde la nacida en 1916-20 hasta 1981-85. Aparecen destacados dos cohortes, la de 1936-40, caracterizada porque la mayoría se jubilaron en 2004 y la de 1966-70, cuya proyección es la jubilación en 1930.

Para estudiar la ocupación en función de los estudios, se puede considerar consolidada la nacida en 1971-75 porque ya ha estabilizado las proporciones de sus niveles formativos.
Del total de la población que han terminado los estudios, la mitad son los que tienen formación básica. Y mientras decrecen los que no tienen estudios, en proporción semejante aumentan los que los tienen de carácter laboral, mostrándose con claridad un vuelco formativo.

La cohorte nacida en 1936-40 fue la que marcó la primera frontera del cambio de niveles formativos. Primero fueron los analfabetos los que llegaron a proporciones residuales, y a continuación se produjo la progresiva desaparición del resto del grupo.

La formación básica va teniendo una mayor variación entre las mujeres que entre los varones. Se pasa de un 45% en las mujeres nacidas entre 1916-20 a un 66% en las nacidas entre 1946-50. A partir de esa cohorte el incremento formativo de las mujeres cobra una apariencia imparable. La proporción de las que no tienen estudios se reduce entre las más jóvenes por debajo del 1%, mientras que la formación básica pierde (entre las de 1976-80) su característica de contener a la mitad de la población para aproximarse a una cuarta parte.
Los varones, partiendo de niveles formativos superiores, se encuentran actualmente en niveles sensiblemente inferiores a las mujeres.

El centro de la evolución educativa se muestra fundamentalmente en los estudios laborales. Los varones nacidos a principio de siglo conseguían títulos “laborales” en más de un 10%. Por entonces las mujeres sólo terminaban estos estudios en un 3%. En la cohorte de 1976-80, los varones han obtenido títulos laborales en un 61% mientras que sus compañeras ya han terminado ese tipo de estudios en un 73%.

Si se atiende a su composición, conviene como mínimo observar la cohorte de 1971-75 la mayoría de cuyos componentes ya ha terminado de estudiar. En ella los varones han concluido los estudios universitarios en un 23% y las mujeres en un 32%. Aunque en todos los niveles de estudios laborales la ventaja de las mujeres sobre los varones se incrementa en cada cohorte, entre los universitarios el margen a favor de la smujeres es mayor y crece más deprisa.

Esta realidad genera una transformación tanto en el mercado de trabajo como en la constitución y consolidación de las parejas. Su efecto sobre la fecundidad marcará la pauta reproductiva del próximo futuro. Sin embargo, en el terreno de la jubilación, estas cohortes tardarán más de cuarenta años en jubilarse, y por lo tanto quedan relativamente fuera del espacio analítico que aquí se plantea.

Es importante constatar que el 85% de los varones que se jubilaron el último cuarto del siglo XX no tenían estudios de mayor nivel que los primarios. Esa jubilación tiene una clara dimensión de mejora de la cualificación de los ocupados ya que esos jubilados con escasa o nula formación han sido sustituidos por jóvenes con un nivel educativo muy superior.

sábado, 2 de marzo de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 16


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González


IV. INMIGRACIÓN “ECONÓMICA IRREGULAR” ¿UNA REFORMA LABORAL ENCUBIERTA?

En términos de fiscalidad general, es probable que la crisis conlleve serias dificultades a los contribuyentes para cumplir con puntualidad sus obligaciones tributarias. Sin embargo, el estudio de la comparación entre la disminución del empleo que estima la EPA y la caída que se ha producido en el conjunto de las afiliaciones a la seguridad social da una impresión contradictoria.
  1. Desde el año 2005, se mantiene la diferencia absoluta y disminuye el porcentaje de irregulares.
  2. A partir del cuarto trimestre de 2008, sigue cayendo la diferencia relativa y disminuye en mayor medida el empleo EPA que el número de afiliaciones en alta a la seguridad social.

En cuanto a los extranjeros:

  1. desde 2000 hasta 2004 fue creciendo la diferencia entre los trabajadores extranjeros ocupados en la EPA y las afiliaciones a la seguridad social de los extranjeros.
  2. La regularización de 2005 consigue una importante disminución inicial de esa diferencia en términos absolutos y relativos.
  3. Pero a partir de 2006 se estabiliza la proporción de extranjeros laboralmente irregulares, con una media del 29%, que es la que se mantiene el primer trimestre de 2010.

Esta presencia de forma continuada de un contingente tan numeroso de trabajadores radicalmente fuera del sistema fiscal español ha supuesto una especie de “reforma laboral” en el margen de las ocupaciones de menor nivel en nuestro sistema productivo que no encontrarían demanda solvente si cumplieran con sus obligaciones institucionales y fiscales vigentes.
Este contingente es la diferencia entre el ritmo de entrada de la inmigración económica y el ritmo de regularización de los que estaban residiendo  y trabajando. Ésto ha supuesto una especie de coste  por la regularización que los nuevos inmigrantes han tenido que pagar. Si se ralentiza  el ritmo de entrada  de nuevos inmigrantes, la regularización de la totalidad de los que residan en España hará desaparecer esos puestos por la ausencia de demanda solvente. El hecho de que la proporción de irregulares respecto a la seguridad social se ha mantenido durante la crisis, implica que se han perdido en la misma proporción puestos regulares e irregulares. Si les hubiese sucedido lo mismo que a los españoles, habrían perdido una mayor proporción de puestos irregulares. Los grandes números que ésto implica supone un problema que merece más atención de la que se le dispensa: la masiva importación de desigualdad que ha supuesto la inmigración, ha supuesto una reforma laboral parcial y encubierta de hecho, que no de derecho.

VII. CONCLUSIONES

Éstas son de tipo analítico, heurístico y propositivo

  1. Las sucesivas crisis de empleo que han tenido lugar en España en las tres últimas décadas han ido expulsando de las ocupaciones a los trabajadores varones con menor nivel formativo. Por el contrario, desde 1985, los que tienen estudios universitarios superiores han mantenido su alto nivel de ocupación, sin que éste sufriese variaciones en función de la fase del ciclo económico.
  2. El caso de los que tienen estudios primarios es especialmente preocupante porque en las edades que son la cima de su carrera sólo tienen una tasa de ocupación del 66.7%. El tamaño de este colectivo disminuye rápidamente por lo escaso de su reposición. El problema en el futuro inmediato es la importante caída de los que tienen como máximo la ESO y que son un colectivo estable de más de 3 millones de varones, y que probablemente ocupen su posición.
  3. La cronificación de la situación de no-empleo de una parte creciente de los que tienen un menor nivel formativo plantea una posible carencia de demanda solvente  para contratar a los menos cualificados a los costes mínimos existentes. La reducción del coste laboral de los trabajos que requieren escasa cualificación es especialmente problemática.
    1. Por lo ajustado de la relación entre los salarios y el coste de algunos gastos fijos como la vivienda
    2. Porque una posible bonificación de las cotizaciones para esos empleos podría generar adaptaciones espurias a esa solución.

  1. No sólo hay una mayor desocupación en España que en el resto de países europeos de similar tamaño, sino que la observación de las tasas de desocupación trimestral nos muestran que también hay una rotación mucho mayor.
  2. La comparación intersexual de las dos medidas de la desocupación (anual y trimestral) a lo largo de la última década, junto con el estudio del ritmo de recuperación del empleo, da resultados muy diferentes para cada sexo.Durante los años de expansión los varones tenían la mitad de desocupación que las mujeres y un ritmo de recuperación del empleo algo más rápido y más completo. La llegada de la crisis ha igualado en gran medida la situación de ambos sexos, ya que los varones han visto empeorar su situación. Este proceso de igualación de las dinámicas de pérdidda y recuperación del empleo entre ambos sexos por empeoramiento de la situación de los varones se produce de manera muy semejante cuando se estudian únicamente los asalariados del sector privado de la industria y los servicios.
  3. Si se considera lo perjudicial que resulta pasar periodos de no ocupación, y se constata el enorme contingente que sufre esa situación cada año, esta forma de adaptación a las reglas de nuestro mercado de trabajo no parece aceptable.
  4. El crecimiento del empleo público durante la última década ha venido acompañado de un incremento de la temporalidad de los contratos. La temporalidad en el sector público ha llegado hasta el extremo de coincidir con la del sector privado cuando la crisis ha provocado el descenso de esta última.
  5. Frente a una importante disminución de la irregularidad entre los españoles, los extranjeros desde 2007 han mantenido estable su proporción de irregulares. El gran número (una media de 715.000 irregulares durante los últimos 6 años) se puede interpretar como una reforma laboral espuria y encubierta.

Todo lo dicho sugiere la necesidad de una profunda reforma del mercado de trabajo con 2 objetivos prioritarios:

  1. Evitar la cronificación de la progresiva caída de la tasa de empleo de los descualificados. Se entiende la gran dificultad que encierra encontrar el equilibrio entre unos costes que posibilitasen la aparición de una demanda solvente para unos trabajos de reducida productividad y las motivaciones para aceptarlos por parte de unos potenciales trabajadores que pueden encontrar otras soluciones para el mantenimiento de su desocupación. Ya que cuanto más cercanos estén los rendimientos del trabajo y del no-trabajo, mayor será la rotación entre ambas situaciones. A este respecto, convendría buscar soluciones eficientes para hacer accesible a los empleadores el coste total de estos contratos, sin perder su aceptabilidad.
  2. Reducir de forma eficiente la desmesurada dinámica de la desocupación, en la medida en que depende de la regulación de la contratación: sería recomendable la creación de una sola forma de contrato, siempre con duración indeterminada, con una progresión tan continua de la cuantía por año trabajado de la indemnización por despido que eliminase la funcionalidad económica de los constantes vencimiento, y con ella, las finalizaciones de la relación laboral sin otra causa que las actuales ventajas (directas o indirectas) asociadas al final del plazo del contrato. 



viernes, 1 de marzo de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 15


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González 



IV. LA CRISIS Y LA ROTACIÓN LABORAL

1. Empleo y temporalidad en el sector público

Son muy conocidas las ventajas de la estabilidad laboral. Las administraciones públicas tienen en su legislación una amplia proporción de puestos (sobre todo los de más cualificación) cuyos contratos tienen carácter vitalicio. Para acceder a estos puestos, hay que superar procesos selectivos que, planteados en igualdad de oportunidades deben primar el mérito y la capacidad. La estabilidad empírica de los Estados permiten cumplir estos compromisos.

En nuestro país, en la década de 2000 a 2010 se ha producido en este ámbito un notable incremento de la proporción de contratos temporales en las administraciones públicas, paralelamente al enorme crecimiento del personal contratado por las comunidades autónomas (de unos 700.000 a 1.700.000) efecto de las transferencias de la seguridad social a las autonomías.

Con respecto a la temporalidad de los puestos:

-       Durante la expansión, la cantidad de puestos temporales de la administración central son 1/3 de los del sector privado y de los de la administración municipal. Los de la autonómica se hallan en un punto intermedio entre ambos.
-       Al llegar la crisis y la consecuente expulsión de los temporales en el sector privado, éste sector disminuye su temporalidad, situando a un nivel prácticamente igual la totalidad del sector público, el sector privado y las autonomías. Este dato no concuerda con las grandes diferencias en la dinámica de la ocupación y desocupación de esos puestos, por lo que se puede deducir que en las administraciones autonómica y municipal hay mucho más encadenamiento de contratos que en el sector privado. Sería interesante analizar en qué tipo de puestos se produce este fenómeno, ya que si fuese apreciable entre los puestos cualificados, se podría pensar en un incumplimiento del espíritu de la ley de dar estabilidad a los empleados públicos en oposiciones abiertas en lugar de optar por encadenar contratos al arbitrio de los directivos de esas administraciones.

2. La excesiva rotación laboral del sector privado:

En el sector privado, la diferencia de estabilidad se establece entre contratos de duración determinada y de duración indeterminada, o indefinidos. Éstos consisten en que van acumulando un seguro contra el despido que pagan los empleadores y que crece a medida que aumenta la antigüedad en el puesto. Tanto la procedencia del cobro, como la cuantía se dirime mediante la tutela judicial. Uno de los núcleos de debate se centra en la cuantía de ese seguro y en la forma y eficacia de esa tutela judicial. El hecho de la alta temporalidad incluso durante la expansión, la pone en cuestión por no cumplir una de las condiciones básicas de una legislación justa: la igualdad ante la ley.

Se podría argumentar que esa desigualdad se debe a las diferentes características básicas de los distintos puestos, pero la dinámica de contratación pone en entredicho ese argumento: de los cerca de 20 millones de finalizaciones de contratos anuales en el 2004-2005, aproximadamente la mitad antes o después vuelven a su empresa anterior. Esta enorme cantidad de finalizaciones no puede justificarse por las características del puesto de trabajo, sino más bien por una perversa forma de adaptación a un a reglamentación que se mantiene gracias a que la situación de la otra mitad contratada de un modo indefinido, es difícil alcanzar el consenso.

Los que padecen esta situación han ido adaptando su comportamiento para poder convivir con ella sin que los daños sean insoportables. Sin embargo, ésto ni siquiera es así en muchos casos individuales y aún es peor  si se considera la situación en su conjunto: estas condiciones vitales sobre todo en la época de incorporación y consolidación en el mercado de trabajo, les impide planificar el resto de componentes fundamentales de su biografía, a la vez que les desmotiva para mejorar en lo que hacen, para identificarse con la empresa (no ayuda estar esperando un despido no relacionado con su rendimiento) lo que impide el nivel general un aumento de la productividad en términos de costes, calidades  e innovación.

V. LA DESOCUPACIÓN: UNA APROXIMACIÓN DIFERENTE AL ESTUDIO DE LA ROTACIÓN

1. Concepto de desocupación y entorno europeo

Dada la dinámica de multiplicación de finalizaciones que no tienen efecto sobre el mantenimiento en el puesto de trabajo, para captar la rotación real es necesario medir las situaciones de no-empleo, estudiando la distribución y la dinámica de la desocupación.

-       Por un lado se mide la desocupación simultánea o anual: los que habiendo trabajado el año anterior actualmente no trabajan a pesar de estar en edades activas.
-       Por otro lado se mide la desocupación trimestral o colectivo que ha dejado de trabajar hace 3 meses o menos.

Para hacer una medida relativa de la desocupación, se elaboran los porcentajes de esos 2 colectivos respecto a la ocupación actual. Con esta perspectiva no se considera especialmente relevante la declaración de la situación alternativa (inactividad, estudios, tareas domésticas...) simplemente la salida del trabajo como hecho relevante de la dinámica del mercado de trabajo.

Así observamos que a pesar de tener España una desocupación trimestral y anual durante la expansión de las mayores en comparación con el resto de países europeos (sólo superado por los varones de Finlandia) es máxima la proporción de los que recuperan el trabajo al llegar al 4º trimestre, por lo que hay una mayor rotación con desocupación incluso en la fase en la que el paro se reducía de forma apreciable.

2. La desocupación por situación profesional

Comparamos aquí la evolución de la desocupación simultánea por posiciones respecto a la producción (situación profesional según la EPA) . Por desocupación simultánea se entiende el conjunto de trabajadores que dejaron su trabajo durante el último año y que siguen sin encontrar trabajo (que a su vez sólo representa una parte de los que han tenido algún episodio de desocupación durante ese año). Separamos las estimaciones por género ya que llevan una dinámica diferente. Además dada la configuración de la crisis actual separaremos a los asalariados del sector privado en 2 grupos: Primario y construcción, y por otro lado industria y servicios.

-       La desocupación de las mujeres supone el doble que la de los varones durante la expansión. A partir del 3º trimestre de 2007 con la crisis :

* En el sector primario/construcción, los hombres llegan hasta a triplicar su tasa de la fase de expansión, en cambio la de las mujeres incluso disminuye (aunque parte de unas tasas muy altas, y es un colectivo muy reducido y con una fuerte estacionalidad)
* Entre las asalariadas públicas también se produce menos desocupación con respecto a los hombres.
* Las empleadas que son mayoría (4 millones) trabajan en la industria y los servicios privados. Son las que ven aumentar su desocupación en un 23%, cambio limitado en comparación con los varones que ven duplicarse su desocupación.
* La desocupación entre los autónomos tiene una forma semejante entre varones y mujeres, aunque la desocupación previa de las mujeres doblaba la de los varones con los que estos no llegan a alcanzar la desocupación de las mujeres en la expansión.
* Entre los empleadores, las mujeres también sufren una menor desocupación.
* Podríamos decir que las mujeres no ven cambiar notablemente la proporción de desocupadas
* Hay una marcada diferencia entre sexos y entre las posiciones del sistema productivo: los que trabajan por cuenta propia es mucho mayor que entre los asalariados.

3. Dinámica de la desocupación de los asalariados del sector privado

Observamos la evolución de la misma durante la última década. La diferencia entre los sexos en la desocupación trimestral y anual es muy importante:

-       Medias de 9'8% y 22'2% entre las mujeres
-       Medias de 5'9% y 12'5% entre los hombres

La crisis reduce drásticamente la ventaja de los varones sobre las mujeres en términos de desocupación anual y trimestral:

  1. Las mujeres no sufren un aumento significativo de su desocupación trimestral mientras que los hombres casi la duplican.
  2. En cuanto a la probabilidad de recuperar la ocupación, los hombres pierden la ventaja hasta el extremo de que las mujeres recuperan el empleo con una ligera ventaja.

Esta diferencia se podría atribuir a varios factores principales:

·       El sector de la construcción causante de la virulencia de la crisis y el más afectado por ella.
·       La presencia mayoritaria de los varones inmigrantes en el sector de la construcción.

Para comprobar si esta atribución es correcta, analizamos a los asalariados españoles (nacidos en España) del sector privado que trabajan en los sectores de la industria y de los servicios. Una vez apartados inmigrantes y los sectores más variables (primario y construcción) observamos un comportamiento que se asemeja sobremanera a la media.

En cuanto a los inmigrantes:

·       La desocupación de las mujeres inmigrantes (fuera de la UE) tiene unas pautas muy semejantes a las de las españolas.
·       Las de los varones son semejantes a las de los españoles durante la expansión, la diferencia es que los inmigrantes se recolocan mucho más rápida y completamente que los españoles. La crisis los desocupa cada trimestre el doble que a los españoles  y las pautas de recuperación empeoran hasta hacerse semejantes a las de los españoles.

Por otro lado, si observamos los resultados de estudio de la desocupación mediante la estadística de flujos de la EPA (encuesta de panel rotante, pregunta la situación laboral de los entrevistados durante 6 trimestres seguidos (cada trimestre se renueva 1/6 de la muestra) se muestran unos resultados sobre la dinámica del mercado de trabajo tanto en la dimensión de la desocupación y la dinámica de la recuperación del trabajo) consistentes con el método utilizado en este estudio.