Mostrando entradas con la etiqueta modernización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta modernización. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de diciembre de 2013

Resúmenes Sociología Política Parte 15

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

Democracia, crecimiento y crisis

Dentro de la sociología funcionalista se desarrolló en los 50 un análisis de la democracia como consecuencia del desarrollo económico, que también introduce un fuerte elemento determinista: el proceso de modernización que ha conducido al desarrollo industrial en Europa y Norteamérica es un proceso universal que todas las sociedades deben atravesar, pasando de sociedades tradicionales a sociedades modernas.

Lipset: la existencia de una correlación estadística entre desarrollo económico y democracia, utilizando como indicadores de desarrollo económico los niveles de riqueza, industrialización, educación y urbanización. Consideró dos grandes grupos de países (europeas y anglófonos, y latinoamericanos por otro) y los clasificó en cada caso según el grado de estabilidad democrática, distinguiendo en el primer grupo entre:

1.    Democracias estables
2.    Democracias inestables y dictaduras

Y en el segundo entre:

1.    Dictaduras inestables y democracias
2.    Dictaduras estables

“La riqueza media, el grado de industrialización y urbanización, y el nivel de instrucción son mucho más altos en todos los casos en los países democráticos…” (Lipset)

La definición de riqueza de Lipset implica una componente de igualdad y no el simple crecimiento económico, y que no pretende definir condiciones previas para la aparición de la democracia, sino los rasgos sociales que más se corresponde, empíricamente, con la existencia de democracia. Sus tesis pueden transformarse utilizando técnicas más elaboradas. Él supone que un nivel educativo satisfactorio favorece el desarrollo de los valores de tolerancia y diálogo que requiere una cultura política democrática. Pero esto sólo es así si comparamos individuos.

Respecto a las variables económicas en sí mismas, el razonamiento de Lispset es ya clásico: al crecer la economía, la mejora de los niveles de vida y de instrucción de la clases bajas reducen la credibilidad de las ideologías más extremistas. Crecen además las clases medias. La hipótesis central es que el crecimiento económico conlleva una mejor distribución del ingreso:

·      En los países más desarrollados la fracción más rica de la población recibe una proporción menor del ingreso total, y que la distribución de los bienes de consumo también es más igualitaria.
·      En los países más pobres la polarización es mayor, lo que no sólo favorece el extremismo entre las clases pobres sino también una conducta política despótica y arrogante de los estratos superiores, que tenderán a considerar a las clases inferiores “como seres que quedan fuera del ámbito de las sociedad humana”, lo que hará aún más difícil la aparición de la democracia y fomentará el extremismo en los sectores desfavorecidos.

Si desde la perspectiva de la teoría de la modernización se tendía a considerar la aparición de la democracia como una consecuencia natural del crecimiento económico, paralelamente se ha desarrollado otra tradición para la que la que la democracia es incompatible con el crecimiento económico. Ambas posiciones pueden combinarse en una misma fórmula: lo primero es el crecimiento económico, y la democracia vendrá después como consecuencia suya: no cabe esperar que se repita la experiencia de algunos países europeos.

El punto de partida de esta tradición es que el crecimiento económico, y la industrialización en particular, requieren altos niveles de inversión, que en los países de bajo nivel de desarrollo exigen limitar el consumo social, mantener niveles bajos de salarios y evitar una política pública de redistribución. Pero en una democracia es inevitable que surjan fuertes presiones sociales hacia el consumo inmediato, demandas salariales y de servicios públicos, que erosionan el ahorro y hacen imposible la inversión.

La modernización económica provoca movilización social, nuevas demandas al Estado y un estallido de expectativas y de demandas competitivas de los diferentes grupos sobre los recursos públicos. En países de insuficiente institucionalización política, el resultado inevitable será la inestabilidad. Un régimen democrático amplificará tales conflictos y difícilmente podrá hacer frente a las presiones y expectativas sociales que conlleva la modernización.

El precio del crecimiento para los países en desarrollo, por decirlo así, sería el autoritarismo político. Los países que han llegado a la industrialización después no tienen esa posibilidad: en el nuevo contexto económico se requieren fuertes inversiones iniciales, que superan las posibilidades del ahorro privado y exigen una acción centralizada del Estado, tanto para limitar el consumo como para dirigir la inversión.

Una variante de este planteamiento es la teoría del autoritarismo burocrático.  A partir de la experiencia de la industrialización sustitutiva de importaciones (según Prebisch y la CEPAL), se puede llegar también a una conclusión pesimista sobre la posibilidad de mantener la democracia en el paso de la primera (fácil) a la segunda fase (difícil) de dicha industrialización.

Si no se llega a esta segunda fase la continuidad del crecimiento dependerá de la continuidad importación de bienes de capital, y la caída relativa de los precios de las exportaciones tradicionales llevará a un endeudamiento que terminará por estrangular la economía. Se requieren fuertes inversiones que sólo pueden lograrse limitando el consumo interno y creando condiciones salariales que favorezcan la inversión. Para completar el proceso de industrialización es necesario un Estado autoritario y represivo cuya política económica esté en manos de una burocracia industrializadota racional.

La oleada de autoritarismo que cubrió buena parte de América Latina durante los 70 pareció confirmar plenamente la teoría del autoritarismo burocrático. Sin embrago a partir de 1982, la tendencia se invirtió con la redemocratización de casi toda la región. O´Donnell adoptó un enfoque centrado en las estrategias de los actores políticos, lo que suponía desbordar el marco de explicación estructuralista de la teoría del autoritarismo burocrático, y en general la idea de que las exigencias económicas determinan los acontecimientos políticos.

La idea de la superior adecuación del autoritarismo al crecimiento económico experimentó un nuevo impulso durante los 80, partir del análisis de las espectaculares experiencias de crecimiento de los países asiáticos. En razonamiento ahora se apoya en la necesidad de autonomía del Estado, tanto para hacer frente a las presiones hacia el consumo inmediato como para desarrollar políticas coherentes de crecimiento a medio y largo plazo. Las fuertes tasa de ahorro y de inversión de las economías del Pacífico serían la clave de su rápido desarrollo, y se explican por la existencia de administraciones burocrático-autoritarias con fuerte autonomía frente a los interese particulares y las presiones sociales.

Mientras que los defensores de la correspondencia entre autoritarismo y crecimiento comparan la experiencia del Pacífico con la de América Latina, puede resultar más significativa una comparación, dentro de América Latina, entre regímenes autoritarios y democráticos.

Si bien los nuevos países industriales del Pacífico han crecido bajo regímenes autoritarios, del desastre económico latinoamericanos en la década de los 80 fue experimentado a la vez por regímenes democráticos y autoritarios. Remmer mostró que se pone en duda la validez de la asociación entre autoritarismo y crecimiento:

1.    Las viejas democracias latinoamericanas habían contraído niveles de endeudamiento más bajos que los regímenes autoritarios.
2.    Las nuevas democracias consiguieron (en los 80) mejores resultados que los autoritarismos, en términos de crecimiento, de control de déficit y de reducción del peso de la deuda.

Remmel apoya la idea de que lo que explica el diferente comportamiento económico de los países no es tanto el tipo de régimen como el tipo de políticas que éstos ponen en práctica, lo cual a su vez depende de la estructura de oportunidades, de las coaliciones sociales que apoyan a los gobiernos, u del talante ideológico de éstos: la búsqueda de correlaciones entre resultados económicos u tipos de crecimiento podría ser de antemano engañosa y llevar a falsas relaciones causales.

Una crítica más de la de Przworski y Limongi, si suponemos que los regímenes políticos no influyen per se en los resultados económicos, pero que los autoritarismos son más frágiles frente a una crisis, se puede prever que, tomando una muestra de países sobre un largo periodo de tiempo, los regímenes totalitarios mostrarán mejores resultados económicos promedio. Se plantea el problema de que la mayor parte de los regímenes autoritarios no son burocracias industrializadotas racionales, sino que pueden ser regímenes depredadores, o bien burocracias clientelares y corruptas, sensibles a las vez a las presiones de los grupos de interés y a la tensión del rápido enriquecimiento personal.

Si se parte de una burocracia racional y honesta, un régimen autoritario tiene una fuerte limitación: garantizar las condiciones institucionales para la inversión. En la medida en que un régimen autoritario asume la dirección de la política de inversiones puede cometer errores estratégicos que hipotequen el futuro económico del país. Y a la inversa, un régimen democrático puede tener autonomía frente a las presiones de los grupos de interés si la gravedad de la situación económica es percibida socialmente y se traduce en una amplia coalición política de respaldo a las medidas de reforma. Las demandas de redistribución dependen de las expectativas de los actores.

En situaciones de crecimiento, la tentación de buscar popularidad, introduciendo medidas de redistribución incompatibles con el crecimiento a medio plazo, no es necesariamente mayor para las democracias que para las dictaduras. La dinámica de los procesos electorales no sólo se traduce para el gobernante democrático en tentaciones de popularidad a corto plazo, sino y también en la v+necesidad de acumular un capital político (credibilidad) a medio plazo, necesidad que le puede llevar a superar aquellas tentaciones.

Lo esperable es que los estudios estadísticos que tratan de evaluar el efecto de la democracia económica en el crecimiento económico no arrojen resultados concluyentes. Existen estudios que parecen demostrar que los regímenes democráticos ofrecen mejores resultados económicos cuanto menor es la desigualdad social. En los regímenes autoritarios no se observa esa correlación entre menor desigualdad y mayor crecimiento.

El impacto de la democracia en la reducción de las desigualdades sociales tampoco ofrece un balance concluyente: la variable decisiva sea la ideología de los gobiernos, pero la efectividad de las políticas macroeconómicas dependen los recursos necesarios para que un gobierno pueda reducir eficazmente la desigualdad si se propone hacerlo así. No parece fácil, encontrar una variable política única que explique el crecimiento o la mayor igualdad social. Es preciso analizar las estrategias disponibles para los actores sociales y políticos, así como la estructura de oportunidades de los gobiernos, para dar cuenta de los resultados económicos o sociales.

Las ideas dominantes en este campo han experimentado una evolución notable, y se diría que positiva, tanto por sus repercusiones políticas como por su mayor realismo. Se puede abordar el análisis y la práctica de las nuevas democracias sin fatalismos, y “defender que éstas pueden perdurar aun en medio de dificultades serias. En muchos lugares de América Latina y del Este de Europa estas razones no son ni obvias ni irrelevantes”.

Resumen

La democracia tal y como la conocemos se forma en un proceso paralelo al de la aparición de la sociedad industrial. Existe una notable correlación entre desarrollo económico y democracia, lo que puede llevar a cer la segunda como una consecuencia del primero.

El capitalismo crea las condiciones para la aparición de la democracia porque provoca la aparición de nuevos grupos sociales (la burguesía, la clase obrera) que compiten con la clase propietaria tradicional por el acceso al poder político. Se pone así en marcha un doble proceso de competición entre élites y de ampliación de los derechos políticos hasta su universalización. También influyen las instituciones e ideas existentes en cada época y en cada país concreto. Hoy las ideas dominantes niegan la posibilidad de una democracia excluyente como las que eran norma en el siglo pasado.

Un alto nivel de desarrollo económico no es una condición previa para la aparición de la democracia, ni hay fundamento sólido para la idea de que los regímenes autoritarios son los más aptos para hacer crecer la economía. Hay razones para pensar que las democracias establecidas crean mejores condiciones de igualdad y para un crecimiento económico estable.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Resúmenes Sociología Política Parte 10

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

Los efectos de la modernización

A partir de excedentes agrarios (laborales y de rentas), fue como comenzó posteriormente a producirse la verdadera revolución industrial en las ciudades, que sólo fue posible cuando se decidión invertir en manufacturas urbanas los beneficios extraídos del campo, empleando en ellas a los antiguos campesinos libres que emigraban alas ciudades con la esperanza de convertirse en asalariados.

El hecho fue que las ciudades industriales pasaron a ser un poderoso imán que traía tanto a las poblaciones de campesinos emigrantes como a los capitales, que pasaron a invertirse en las nacientes industrias fabriles. Y una vez iniciado ese proceso se perpetuó e hizo autosostenido, reproduciéndose automáticamente. Las principales consecuencias de la modernización son siempre poblacionales, y cabe descomponerlas en cuatro rasgos relacionados entre sí: migración, urbanización, crecimiento de la población y transición demográfica.

Consecuencias sociales

Se produce como consecuencia un crecimiento exponencial del número y el tamaño de las ciudades industriales: tanto de las viejas capitales mercantiles que se industrializan como de las nuevas ciudades surgidas en torno a los emplazamientos de las manufacturas industriales. Aparece un extraordinario crecimiento de los efectivos humanos, cuya sobrepoblación genera conflictos sociales y crisis políticas a causa de las tensiones maltusianas, reforzando las tendencias migratorias y ocasionando el procesos de transición demográfica.

La primera consecuencia de la Revolución industrial fue lo que se ha llamado el crecimiento moderno de la población. Este crecimiento exponencial de la población europea decimonónica es el que hoy se está dando, pero más agudizado, en los países del Tercer Mundo que se hallan en trance de modernización, con la significativa diferencia de que estos últimos, a diferencia de aquellos otros, ya no cuentan con territorios vírgenes o transoceánicos a los que emigrar.

McKeown demostró que la causa más importante del descenso de la mortalidad no fue la mejora de la salubridad, que por el contrario empeoró en un comienzo como efecto de los hacinamientos urbanos, sino la mejora cuantitativa y sobretodo cualitativa de la nutrición, que elevó el estado de salud de la población como consecuencia del incremento de la oferta alimentaria por efecto de la revolución agraria.

Wrigley ha demostrado que la caída de la mortalidad por mejora de la alimentación sólo explicaría un tercio del crecimiento poblacional, pues los dos tercios restantes serían consecuencias de los cambios en las estrategias matrimoniales de los asalariados urbanos que pasaron a incrementar espectacularmente su nupcionalidad y su fecundidad dadas las excelentes oportunidades de empleo asalariado que las ciudades ofrecían.

Pero el resultado de este boom demográfico fue la superpoblación, con sus consiguientes tensiones maltusianas que, en la medida en que no pudieron ser más que parcialmente aliviadas por la emigración, desencadenaron una serie de cambios en las relaciones familiares que hoy conocemos con el nombre de transición demográfica: designa el lento proceso histórico por el cual se pasa desde una población estable pero que presenta muy elevadas tasas vitales de natalidad y mortalidad que mutuamente se compensan a otra población también estabilizada pero ya con tasas vitales reducidas al mínimo, pues al estar tecnológicamente controlada la mortalidad también la natalidad cae al mínimo posible. El proceso tiene dos fases muy distintas:

  • La mortalidad cae mucho mientras la natalidad todavía se sostiene a niveles elevados, con lo que el saldo poblacional crece extraordinariamente.
  • La mortalidad ya no desciende apenas, por estar ya controlada, y sí lo hace pronunciadamente la natalidad, que cae en picado.


Ahora se está dando en el Tercer Mundo donde las tasas de mortalidad han bajado al mínimo desde un comienzo, cuando no lo han hecho aún en medida suficiente las de natalidad.

Se creía, como efecto del funcionalismo parsoniano, que la modernización de la familia consistía en el paso de un modelo de familia premoderna supuestamente extensa a otro modelo polarmente contrapuesto de familia urbana típicamente nuclear-conyugal. Lo planteamiento más recientes han terminado por deshacer ese mito.

Donde ya se ha terminado el proceso de transición demográfica, la modernización de las relaciones familiares ha supuesto pasar de una sociedad de familias a una sociedad de individuos. Cambio familiar producido como consecuencia de:

  • La imparable salarización del trabajo.
  • Y la creciente participación laboral de las mujeres.


La extensión de la alfabetización y la escritura entre el conjunto de la población urbana, la elevación del capital humano agregado como consecuencia de la escolarización universal prolongada y la extensión generalizada de los medios de comunicación de masas. La progresiva pérdida de influencia de las religiones premodernas tradicionales, según lo que a partir de Weber se conoce como proceso de secularización o desencatamiento del mundo.

Respectos a las consecuencias sociales, cuando las expectativas se ven confirmadas la modernización es percibida como un cambio positivo hacia mejor. Pero cuando se frustran esas expectativas sobrevienen las protestas individuales y colectivas, abriéndose un periodo de a veces apasionadas críticas antimodernas.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Resúmenes Sociología Política Parte 9

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

La mundialización de la economía

Tanto por causas políticas como económicas lo cierto es que la modernización histórica, aparecida originalmente durante la segunda mitad del SXVIII en torno a las Islas Británicas y el curso inferior del río Rin, pronto comenzó a extender su influencia primero al resto noroccidental de Europa y después a sus extremos meridional y oriental, provocando además al mismo tiempo prolongaciones extraeuropeas en Japón y Norteamérica durante la segunda mitad del SXIX. Lo que antes se conocía como desarrollo económico del Tercer Mundo y que ahora se prefiere llamar mundialización o globalización de la economía.

Primera revolución industrial a la primitiva industrialización originaria, surgida a finales del SXVIII en UK y basada en pequeñas manufacturas independientes dirigidas por sus propietarios que producían para el mercado para le mercado sin directa intervención gubernamental. Esta etapa es contemporánea de la revolución burguesa o construcción del Estado liberal de Derecho. Pero a finales del SXIX se produce la llamada segunda revolución industrial, basada en grandes empresas burocráticamente dirigidas que practican economías de escala y exigen fuerte intervención gubernamental a fin de garantizar su competencia frente al exterior.

Esta segunda etapa instaura el fordismo (cadenas de montaje y producción en masa), extiende el capitalismo imperialista por todo el mundo colonial, agudiza la lucha de clases entre la burguesía propietaria y el movimiento obrero organizado y asiste a la quiebra del decimonónico Estado liberal, incapaz de impedir el estallido de dos guerras mundiales. Tras la IIGM, este sistema fordista es capaz de rehacerse a sí mismo mediante la edificación del llamado Estado del bienestar y, a través de políticas keynesianas de concertación social logra instaurar la más larga etapa de crecimiento económico sostenido que ha presenciado el capitalismo occidental. La denomina revolución de los servicios ha determinado la terciarización de la economía, concluyendo por desnaturalizar el viejo industrialismo hasta convertirlo en lo que se ha llamado el advenimiento de la sociedad posindustrial.

Se produce así la gran crisis del desempleo de los 80 y arroja al endeudamiento y la pobreza a los países del Tercer Mundo: la segunda ruptura industrial, que pone fin al fordismo e instaura un nuevo sistema productivo denominado por algunos especialización flexible.

La nueva revolución industrial o revolución asiática ha venido a trastocar todas las imágenes que teníamos sobre las relaciones económicas internacionales, que ahora suponíamos jerarquizadas en torno a un centro capitalista-occidental. Los teóricos más antioccidentales o anticapitalistas suponían que el subdesarrollo de estos últimos países se debía precisamente a su dependencia del capitalismo central. El nuevo orden económico internacional que está surgiendo tras la crisis de los 70 parece estar desmintiendo tanto a la óptica occidentalista como la tercermundista.

Algunos países llamados de reciente industrialización o de industrialización tardía, que han sabido escapar de la trampa del subdesarrollo y han logrado iniciar sendas duraderas de crecimiento autosostenido. Los llamados tigres del Pacífico bajo el liderazgo de Japón desde antiguo, están consiguiendo unas ingentes tasas de crecimiento económico.

Esto ha hecho que se haya trastocado el viejo sistema económico internacional, que ya no es unicéntrico no está liderado por Nueva York y Londres como antes, sino que ahora es multicéntrico y está tan liderado por Tokio o Hong Kong como puede estarlo por Berlín o Nueva York. Son los conglomerados autóctonos los que lideran el proceso por propia iniciativa, sin sombra de propiedad extranjera. De ahí lo que se ha llamado la mundialización de la economía, consecuencia de su nuevo carácter multilateral, multipolar y policéntrico. Si cabe hablar de nueva o tercer revolución industrial es porque el modelo institucional que está detrás de esta nueva industrialización tardía se aparta bastante de lo ya conocido.

Lo característico de la reciente industrialización asiática son dos rasgos que difieren de los previos modelos de industrialización histórica: un sorprendente igualitarismo social y un claro intervencionismo gubernamental. Igualitarismo que acompaña a unas relaciones laborales rígidas y autoritarias, con bajos niveles salariales, pero desde luego es muy superior al vigente en Norteamérica y Latinoamérica, por ejemplo, y se acerca claramente al promedio europeo.

El dirigismo estatal, no es comparable al socialista o corporatista, pues respeta la propiedad privada absolutamente y deja plena libertad de mercado, pero se opone de frente al típico laissez faire liberal que se estila en el capitalismo anglosajón. Este intervencionismo estatal practica la reciprocidad selectiva: sólo otorga subvenciones proteccionistas a aquellas empresas que, como contrapartida, se comprometan a la inversión en investigación tecnológica, la formación continua de su personal y la conquista de cuotas de mercado en la exportación.


Cuando la modernización se plantea en términos de mundialización, surge la misma disyuntiva entre la centralización política y la apertura al comercio externo que caracterizó el origen de la modernización histórica.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Resúmenes Sociología Política Parte 5

En la asignatura Sociología Política del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria de la asignatura. Derechos reservados, sus autores.


TEMA 1: Las múltiples relaciones entre sociedad y política. El campo de estudio de la sociología política. "Sociedad y política: una relación multidimensional" Autores: Maria Luz Morán y Jorge Benedicto. Capítulo 1 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 // TEMA 2: El proceso histórico de modernización. Estado y mercado, las dos instituciones claves “Modernización y cambio sociopolítico" - Autor: Enrique Gil Calvo. Capítulo 11 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009) // TEMA 3: El surgimiento y desarrollo de la democracia en la sociedad capitalista "Democracia y sociedad industrial" - Autor: Ludolfo Paramio. Capítulo 5 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 4: Las bases sociales de la política democrática "El concepto de cleavage en las ciencias sociales" Autora: Susana Aguilar. Capítulo 1 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007. "Elecciones para elegir" Autora: Elisa Chuliá. Capítulo 6 del libro de S. Aguilar y E. Chuliá, Identidad y opcion. dos formas de entender la política, Madrid, 2007.// TEMA 5: La construcción de los universos políticos de los ciudadanos. Socialización y cultura política "La construcción de los universos políticos de los ciudadanos" Autor: Jorge Benedicto. Capítulo 8 del libro de J. Benedicto y M.L. Morán, Sociología Política, Temas de Sociología política, Madrid, 1995 (1º reimp. 2009). // TEMA 6: Participación y acción colectiva "Perspectivas teóricas y aproximaciones metodológicas al estudio de la participación" Auotres: Maria Jesus Funes y Jordi Monferrer. Capítulo 1 del libro de R. Adell y M.J.  Funes, Movimientos Sociales: Cambio social y participación. Madrid, UNED, 2003. "Participación política, grupos y movimientos". Autor: Gianfranco Pasquino. Capítulo 5 del libro de G. Pasquino y otros, Manual de Ciencia Política. Madrid, Alianza Editorial, 1991.

El origen de la modernización

El origen no debe entenderse sólo su lugar de comienzo cronológico, sino además la discusión sobre su origen fue endógeno o exógeno; si fue bilateral o multilateral, y sobre todo cuál fue la principal institución responsable de su génesis.

La primera modernización tuvo un origen endógeno, ya que no había ningún otro modelo externo anterior, mientras que todas las demás modernizaciones posteriores deberían poseer un origen exógeno: tanto porque conscientemente quisieran imitar o modificar el modelo precursor como porque se vieran obligadas a competir con él, tratando de resistirse a su influencia. La llamada teoría de la dependencia entre otras, explican el subdesarrollo de los países pobres por su relación de dependencia económica respecto al centro del neoimperialismo capitalista, es decir, por razones exógenas, y no endógenas.
Una forma cómoda y elegante de resolver el problema de dónde localizar la primacía originaria, si en factores internos o externos, es partir del supuesto de que el origen sea relacional o bilateral; simultáneamente endógeno y exógeno, en la medida en que los factores endógenos sólo llegarían a movilizarse por su relación con el entorno exterior.

La clave del problema reside en la frontera entre lo endógeno y lo exógeno. Tilly y otros rechazan que se pueda reconocer a la Sociedad, definida coextensivamente por el conjunto de los ciudadanos de un Estado como una unidad cerrada de acción histórica.

Puede distinguirse entre la causalidad exógena bilateral, que se manifiesta sobre todo en las fronteras políticas entre los Estados, y la causalidad exógena multilateral, que suele manifestarse sobre todo en la dimensión internacional y cosmopolita del mercado, y la sociedad civil.

¿Qué institución proporcionó el primer motor de la modernización? Es la religión, según la conocida tesis weberiana del ascetismo intramundano protestante como difusor de una ética productivista y racionalizadota. También la ciencia; la familia troncal o de linaje. Las dos principales agencias institucionales motoras de la modernización pasan por ser el Estado-nación como consecuencia de la modernización. El Estado moderno es una innovación europeo-occidental que sólo aparece hacia 1500, y el capitalismo moderno es otra innovación europeo-occidental que sólo se extiende en el SXVII, en tanto que instituciones destinadas a colonizar todo el sistema mundial.

Una mayoría de autores herederos de Marx, Spencer y Durkheim, que consideran el capitalismo, la sociedad civil o la división social del trabajo como la causa última de la modernización: son los neomarxistas, los funcionalistas y los liberales, que entienden el cambio modernizador como una obra reductible a la iniciativa privada de los actores individuales. Hay una minoría, herederos de Weber y Hintze, que rechazan esa reducción en definitiva economicista y reivindican el papel protagonista de las instituciones políticas centradas en el Estado moderno.

Hoy las tornas se han invertido, y los autores estatalistas parecen ser mayoritarios, en comparación con los marxistas y funcionalistas, que se baten en retirada. Sólo los neoliberales insisten en reconocer nada más que la iniciativa privada, desconociendo el papel histórico de las instituciones no económicas. Como Skocpol propone, en lugar de tomar partido por una u otra institución (Estado o mercado), como causa última de la modernización, parece mejor considerar la interacción interdependiente entre ambas como la arena de juego en la que se desenvuelven los procesos de modernización. Así, ambas instituciones, Estado y mercado (o poder y capital) serían igualmente corresponsables del cambio modernizador. Ésta será la perspectiva que aquí se usará.