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sábado, 15 de febrero de 2014

Resúmenes Taller de investigación en Ciencias Sociales Parte 13

En la asignatura Taller de investigación en Ciencias Sociales del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré el siguiente resumen del primer capítulo del libro Trucos del oficio de investigador. Casos prácticos de investigación social. Daniel Guinea-Martin (Coordinador). Barcelona. Gedisa, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Capítulo 1: (D)escribir las prácticas o el secreto de los toldos rojos de Bolonia

11. Manos a la obra: planificación y corrección

Supongamos que ya tenemos un problema de investigación definido y que hemos sido obedientes y hemos seguido los consejos de escribir prosa de autor. Hay que planificar la escritura. La mayoría de los estudiantes creen que la versión final de un trabajo es el resultado de un acto espontáneo, algo ligado a “ciertas capacidades singulares”, a la inspiración que surge, al final de todo el proceso, cuando todo está registrado y ordenado en la cabeza. La escritura se debe planificar y esto no significa dedicarle menos a pensar sobre el tema, el destinatario, el género de escritura o el contexto de circulación del escrito peo sí a pensar en algunas de estas cosas. Borges imagina el comienzo y el final de su relato y va intentando averiguar cómo componer la trama que va de uno a otro pero tiene, también que pensar con qué hilos quiere tejer esa trama y señala la forma pronominal del escrito como uno de esos hilos. Hay que planificar la escritura, la prosa de lector:

  • El tema y el problema de investigación demandan un cierto estilo en la escritura: en la formulación del problema de investigación va implícito, lo quiera o lo sepa el investigador, lo que se busca o los objetivos que persigue. En este problema de investigación se busca una relación causal entre dos fenómenos y eso condiciona el tipo de relato que se va a construir. Los géneros discursivos son, tay y cómo los definió Bajtín, “tipos relativamente estables de enunciados” y en ellos podemos encontrar tonos, ritmos y efectos sobre los que conviene pensar.
  • El lector. A quién va dirigido el relato porque “un texto se escribe para que alguien lo actualice y actualizar un texto significa atender no sólo a su expresión superficial sino también a las presuposiciones, a los elementos no dichos”. Hay que pensar en el receptor potencial del relato y si va ser publicado o no. conviene averiguar cuáles son las exigencias del medio en el que se quiere publicar, no sólo las formales, también las que apelan al género y a las características internas del trabajo.
  • El autor. Es un problema no saber muy bien cuál es el “rol que debe(n) asumir como enunciador(es). Hay disciplinas como la antropología o ciertas corrientes de la historiografía, que han hecho de la presencia del autor una marca importante. No se debe confundir el yo empírico con el yo que aparece en el relato y que el propio relato ayuda a construir. Es éste último en que nos interesa aquí. Hay que pensar en las características de ese personaje, en el rol que va a jugar en el relato, si van a aparecer marcas de género o de ideología. También se puede pensar en un relato sin autor, a la manera tradicional, potenciando la ficción cientificista en su doble versión: “la realidad habla a través de mi” o “como todo el mundo sabe que detrás de todo relato hay un relator omitido el pronombre, lo doy por sobreentendido”. Ni la realidad habla sola sino que la hacemos hablar con las preguntas de investigación ni el sobreentendido amortigua el efecto legitimador de un enunciado impersonal.
  • Imagen general y melodía. Ese paisaje o melodía debería tener en cuenta los efectos que el relato pretende provocar en el lector modelo. Hay que pensar en cómo queremos ser leídos por ese lector ideal, Puede que pretendamos comunicar información, generar ideas nuevas en el lector o provocar en él un tipo de lectura simbolizante. Todo ello dependerá de cómo combinemos las convecciones del género y de las marcas características de cada disciplina. Los géneros académicos son más bien difusos y no es fácil describir sus características. Conviene saber cuáles son las marcas de las disciplina en la que se va a trabajar (incluso para desafiarlas).


Todos esos pasos son parte de esa planificación de la escritura necesaria para un texto final más ajustado, más acorde con los objetivos trazados por el escritor. La diferencias ente los escritores expertos y los que no lo son reside, entre otras cosas, en la capacidad de los primeros para atender a estas fases de la planificación, a la pre-escritura. Los estudiantes que se limitan a repetir la información recuperada en sus escritos tienen forma de lista mientras que los que aquellos que han tamizado esa información planificando la escritura “se parecen más a hojas de cálculo” donde se establecen relaciones entre las ideas de mayor complejidad y riqueza”.

Planificada la escritura, la prosa de autor a mano sólo queda sentarse a escribir una versión de nuestro trabajo y versión porque las tareas de revisión y corrección deben acompañar este proceso. Cuando hablamos de revisión, evaluación y corrección no me refiero sólo a erratas y faltas gramaticales sino a la estructura del texto. Según Irene Klein y otros, los pasos del proceso de revisión, evaluación y corrección:

  • Coherencia. Hay algo intuitivo en esa evaluación que persigue la coherencia entre las distintas partes del texto. Las ideas fundamentales deben ocupar el lugar que le corresponde y que sean inteligibles para el lector. Evitar redundancias e imprecisiones.
  • Marcadores y conectores entre párrafos. Los conectores son esas expresiones lingüísticas “que conectan un segmento precedente con el siguiente y establecen entre ambos una relación semántica determinada”. Los marcadores contribuyen a la organización del texto. Indican operaciones de reformulación, evidencian el orden de las partes e introducen actitudes del enunciador. Si no se usan estos marcadores o conectores más que un relato tendremos un listado de enunciados son coherencia entre sí no sentido.
  • Títulos y Subtítulos. El título es la tarjeta de visita del texto y su autor. El título y la portada nos ayudan a elegir los que nos interesan. Cuanto más preciso sea el título más posibilidades tendremos de que los buscadores den con él. El título nos permite expresarnos y a los lectores intuir el sesgo o la tendencia del escrito. No es lo mismo un título descriptivo que uno alegórico. Cada uno de ellos nos anticipa las características del trabajo. Los subtítulos son al título lo que los conectores son a los párrafos de un texto y tienen funciones distintas para el autor y para el lector. Organizar su pensamiento y exposición; le obligan a sintetizar enfocando aquello que es más importante para su argumento o sobre lo que quiere llamar la atención del lector y consolidan la coherencia del texto, permitiendo la progresión temática de los contenidos. Al lector, os subtítulos le informan de los datos esenciales; de los apartados que pueden interesarle y de los que no y, dependiendo de la capacidad expresiva de estos enunciados, atraen su atención.
  • Otras voces, como parte del aparato erudito. Es conveniente revisar cómo aparecen esos injertos, si son coherentes con el texto general, si permiten el flujo de la narración o la obstaculizan, qué estilo se aplica y los efectos que cada inserción de este tipo genera.
  • Conclusiones. Suele ser el último apartado del relato y es un fragmento muy importante en cualquier trabajo. Aquí aparecen los resultados de la investigación, una parte importante de lo que debería quedarle al lector después de la lectura del trabajo. Es muy importante la coherencia y consistencia interna de este último capítulo. Es importante que la coherencia y progresión temática, como el desarrollo de la argumentación sean impecables.


12. Aún más comentarios (discutibles) en el margen

Repasamos:

  • Se lee para movilizar el deseo de escribir.
  • No se sabe todo sobre la fisiología de la escritura.
  • La escritura es diferente entre culturas: in-scribe en Occidente y de-scribe en Oriente.
  • La escritura es un proceso de pensamiento gracias al que se establecen conexiones y asociaciones de elementos dispersos.. El saber aparece a través de la escritura.
  • La escritura debe acompañar todo el proceso de investigación desde el inicio. Prosa de autor; la que hace uno mismo y prosa de lector, la versión destinada a los lectores.
  • La prosa de autor se puede  registrar de muchas maneras; cada problema requiere prosas específicas.
  • Las fichas, las palabras clave pueden ayudar a registrar con éxito esa prosa propia.
  • Toda escritura exige planificación y revisión. Hay que pensar en el género, en las convecciones disciplinares, en el autor, el lector modelo y en los efectos de la escritura.
  • La corrección y la reescritura son etapas fundamentales. La coherencia, los títulos y la estructura interna, la forma en la que aparecen otras voces y las conclusiones son elementos a tener en cuenta en toda revisión de un texto.


13. La hora de la verdad

Llegados a este punto (y seguido) vuelvo a leer este ensayo. Lo releo después de haberlo leído muchas veces, lo evalúo, loo corrijo y aparece una extraña sensación; por ambigua, no por excepcional; esa percepción ambivalente que nos muestra:

  1. La distancia entre todo lo que queríamos decir y lo escrito.
  2. Nos sorprende porque el resultado de nuestra escritura tiene una unidad, una materialidad que no habíamos intuido en cada paso del proceso.


El misterio que acompaña a toda investigación y a la lectura y escritura que le son características, ha mostrado uno de sus costados pero se ha vuelto a replegar, nos ha permitido hablar de algunas de sus costuras pero nos ha enseñado que nunca lo desvelaremos por completo.

viernes, 14 de febrero de 2014

Resúmenes Taller de investigación en Ciencias Sociales Parte 12

En la asignatura Taller de investigación en Ciencias Sociales del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré el siguiente resumen del primer capítulo del libro Trucos del oficio de investigador. Casos prácticos de investigación social. Daniel Guinea-Martin (Coordinador). Barcelona. Gedisa, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Capítulo 1: (D)escribir las prácticas o el secreto de los toldos rojos de Bolonia

8. Leer para escribir

Aún sin saberlo ni quererlo, hace de la lectura otra forma de escritura. Al leer selecciona, expurga, recorta, interpreta y reconstruye otro texto, diferente al original. Lee para poder escribir. Es la suya una lectura llamada a la escritura, convocada por la escritura. Para Paoletti la lectura y la escritura son actividades articuladas y recursivas. No sólo están relacionadas sino que se pasa de una a otra de manera recurrente. En el trabajo académico también la lectura está soldada a la escritura, a varias formas de escritura: a la que representa toda la lectura y a la escritura de monografías, trabajos de curso, informes, ensayos, tesis o parciales. Y también en este nuestro mundo, la lectura y la escritura se complementan y entretejen de muy diversas maneras.

En la escritura, donde también habrá un producto (pero en proseo), se produce un cuerpo a cuerpo entre el papel y el escritor, hay algo (más) físico en juego: en la pluma que rasga el pergamino, en el pincel que acaricia el papel de arroz, en el bolígrafo que araña la cuartilla, o, incluso en la tecla que marca la pantalla porque “la relación con la escritura es la relación con el cuerpo”. En la escritura hay una devolución menos púdica que en la lectura, al menos en la lectura en voz baja, que es el tipo de lectura que practicamos hoy.

9. Ocho centésimas de segundo

“El gesto más brece” no puede descender por debajo de las ocho centésimas de segundo y que esa es la velocidad a la que ejecutamos los trazos elementales de nuestra escritura. Sabemos que trazamos letras en sentido contrario a las agujas del reloj; que somos más rápidos en hacer trazados largos que cortos, por lo que tardamos lo mismo en escribir una a que una d; que escribimos los palos superiores de las letras con más dificultad que los palos inferiores y que necesitamos más tiempo para escribir un punto que una coma porque la dificultad reside en levantar la pluma.

El paso del papiro al pergamino condicionó las formas de lectura y escritura. Con el rotulus (rollo de papiro) el lector “no puede elegir su lectura sin partir del origen del rollo”, en cambio con el codex (cuaderno o libro de pergamino) “La mano elige la página, que se convierte en una unidad de pensamiento”.

Podemos reconocer dos marcas culturales distintas en la escritura de Occidente y Oriente. Una escritura que in-scribe y otra que de-scribre, que raspa o traza y otra que dibuja el significante. Escribimos casi siempre en negro o en azul y dejamos el rojo para la corrección.

La psicología cognitiva es una de la disciplinas, tal vez la que más, que ha estudiado la escritura y la define como “un proceso de pensamiento orientado hacia un fin, en el que se van dando distintos subprocesos mentales a través de los cuales el escritor lleva a cabo diversas operaciones: recupera conocimientos previos de su memoria, construye una idea de la tarea por resolver y de su destinatario, planifica su escrito, escribe y corrige. Tres ideas que desafían tres de los prejuicios más comunes entre los estudiantes:

1.    La escritura es un proceso de pensamiento.
2.    La escritura exige planificación por parte del escritor.
3.    La escritura demanda corrección.

9. Una libreta como guía

Don De Lillo señalaba que escribir es “una forma concentrada de pensar. A través del lenguaje se puede llegar a ideas a las que de otra manera no hubiéramos tenido acceso”. Beatriz Sarlo, afirma: “escribo porque quiero saber cómo es eso que estoy pensando y que no lograré saber si no lo escribo. Se piensa porque se escribe”. Irene Klein: “la escritura no como un medio para “expresar” lo que se piensa sino como un proceso por el que se descubre y transforma el conocimiento”. Escribir, narrar, relatar son formas de dar sentido y forma a la experiencia, maneras de tramar eso que resulta confuso y caótico. Cómo uno no escribe sólo para comunicar lo que se sabe o los resultados a los que ha llegado sino que escribe para saber, para tramar, asociar y establecer conexiones entre fenómenos hasta entonces inconexos y desorganizados. La escritura genera conocimiento, un saber que no estaba antes de emprender la tarea.

La escritura no puede ser la última fase de una investigación, como creen una buena parte de los estudiantes. Hay una escritura final: “prosa de lector” y una escritura que recorre, que debería recorrer toda la investigación desde las primeras lecturas, y que llamaremos “prosa de autor”: ésta escritura que se hace para uno mismo y que tiene una finalidad expresiva; la que se da a leer y cuyo objetivo es la comunicación.

·      Prosa de lector acompaña al proceso de descubrimiento del tema y gracias a ella el escritor puede “darse el lujo de prescindir momentáneamente de limitaciones formales del texto”
·      Prosa de autor son las asociaciones, comentarios, ocurrencias, derivas, repeticiones que nos asaltan durante todo el proceso de investigación.

Anotar ideas, junto con la información que vamos recogiendo descongestionará nuestra memoria que entonces estará abocada a tareas más creativas y servirá para testar cuáles de esas ocurrencias son productivas y cuáles son solamente dead ends sin mayores consecuencias.

Registrar los datos de los trabajos consultados; revelar en qué textos aparecen datos o ideas sobre un tema que interesa desarrollar; transcribir literalmente fragmentos de un texto importante para el problema a tratar; resumir y comentar los contenidos y la argumentación de la bibliografía usada. Estos registros se han volcado durante décadas en papel pero ahora hay dispositivos informáticos que permiten incorporar esta información en una ficha en el ordenador. La mayoría las utiliza de manera cotidiana durante la elaboración de su tesis doctoral y crea sus propias estrategias para escribir prosa de autor de ahí en más. Muchos investigadores sueñan con algún tipo de organización técnica que haga más llevadera esta fase de la investigación. Se trata de buscar el mejor procedimiento para cada trabajo y en cada momento, las prácticas que cada análisis requiere y reclama tomando la reflexión sobre la prosa de autor como parte del proceso de investigación.

Subrayar los textos y hacer comentarios en los márgenes puede ser una manera eficaz de capturar información y generar ideas. Si se tiene el problema bien definido y se descompone en palabras clave, éstas pueden ayudar para definir un texto y recomponer su argumento. Las palabras clave nos permiten condensar contenidos e ideas y también volver a desplegarlos con un simple vistazo. Ejercitarse en la prosa de autor, ejercitar la escritura para uno, la escritura expresiva que busca un camino, podría ser un buen consejo para desterrar la idea de que la escritura es lo último, esa aventura que debe emprender una vez que ya se todo lo que quiero decir. Parece que la aventura comienza al asomarse a la primera lectura y esa aventura puede ser más rica si consentimos llevar una libreta como guía.

jueves, 13 de febrero de 2014

Resúmenes Taller de investigación en Ciencias Sociales Parte 11

En la asignatura Taller de investigación en Ciencias Sociales del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré el siguiente resumen del primer capítulo del libro Trucos del oficio de investigador. Casos prácticos de investigación social. Daniel Guinea-Martin (Coordinador). Barcelona. Gedisa, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Capítulo 1: (D)escribir las prácticas o el secreto de los toldos rojos de Bolonia

5. Algunos comentarios (discutible) en el margen

Hay variadas formas de lectura. Los textos tienen una economía interna, “transmiten una información sobre su modo de empleo” no sólo a través de los contenidos sino de forma subliminal, a través de los paratextos pero esa economía puede ser alterada, sometida a la pregunta o a los propios intereses. Si no se somete a la pregunta propia nos quedamos en el territorio del resumen. La alteración de la economía propia del texto supone una responsabilidad, un riesgo. Leer implica siempre una actividad por parte del lector, un compromiso, un pillarse los dedos con los hilos del texto.

La elección de los distintos modo de lectura dependen tanto de la economía o naturaleza del texto como de los objetivos, del para qué del lector. No se puede eludir esta responsabilidad.

6. El preso 609, celda 584, pabellón 13

Una de las funciones de ese ejercicio repetitivo de lectura tenía más que ver con la necesidad de identificación con el novelista Proust, que le permitía a Paoletti verse como el escritor que había sido y quería seguir siendo, en lugar de recordar su situación de preso político. Es un ejercicio de personificación, de recuperación de una identificación, la de creador, negada o suspendida en la cárcel. No trataba de olvidarse del mundo sino de “inventar un punto de apoyo para agarrar ese mundo aquí y ahora”.

Lo que busca Paoletti  es la “impregnación del texto, reconocer la huella” que dejaba la escritura. La literatura y los relatos regalan espacio, casi como si nos cedieran un amplio horizonte, y es en ese (otro) espacio donde Paoletti  puede reconstruir un mundo distinto o suspender la dureza del que habita y recrear su posición en él. A Paoletti  la lectura le permite acceder, pasar a otro lugar donde articular su deseo.

  • La lectura de literatura no tiene nada que ver con la lectura de trabajos científicos. La lectura de obras literarias es un ejercicio de divertimento, la lectura de obras científicas es una lectura productiva.
  • La lectura de la que habla Paoletti  es una “lectura terapéutica” que le permite sobrevivir y afecta a las emociones, involucra todo su cuerpo y no a la racionalidad, que es lo que se mueve o dirige una lectura científica.
  • Porque su lectura de ficción que busca entretener puede hacer ese ejercicio de escritura, los poemas temáticos, que subvierten, alteran o desafían al texto de Proust. Se inventa un texto que no existe.

Podemos encontrar formas de lectura literaria, formas de lectura a secas me parece que sería más apropiado, que nos permitan avanzar en la lectura científica. Porque el científico no es un ser escindido que puede dejar de lado cuerpo y emociones y encender la racionalidad a voluntad porque, si bien “lo sensible ha sido destronado en provecho del conocimiento; ya es hora de que regrese a casa”. En la lectura se pone el cuerpo y los afectos y las aversiones (las conscientes y las que no siquiera se intuyen) y sólo se puede hacer una lectura productiva, una “Lectura viva” si se está preparado para salir del resumen e injertar una escritura irreverente; no como lectura irrespetuosa sino desacralizada. Leer siempre es seleccionar, depurar, cortar, empalmar, injertar e insertar…

Paoletti respecto a su lectura de Proust; esa forma de lectura simbolizante, porque explorar esta otra forma de lectura nos permita satisfacer mejor la demanda de originalidad que se nos pide como investigadores. No en el sentido del dolor y del sometimiento pero sí si nos atenemos a la discontinuidad y a la ruptura del flujo de la experiencia en uno y otro caso. La lectura simbolizante, en la medida en que aporta cierto sentido y orden a la experiencia permite recobrar cierta continuidad. La lectura simbolizante permite construir una posición de sujeto y ¿no es el sujeto con voz propia el protagonista de toda investigación social?

Todos podemos leer de esta manera como si fuéramos nómadas, si consentimos en hacerlo y si estamos dispuestos a abandonar el cómodo territorio de la verdad por el no siempre grato territorio de la responsabilidad (de lo que uno dice, de cómo lo dice y de porqué lo dice). Tal vez investigar, ser investigador y no sólo estudiante, exija este salto, este proceso de maduración personal a través de la práctica. Esta forma de lectura por simbolizante no depende de los textos sino de la posición del lector. La lectura simbolizante establece asociaciones inesperadas que no estaban en el “querer decir” del autor pero que tienen una marca en el texto. Estas asociaciones mueven, desplazan el sentido y permiten la aparición de otras ideas, de otras preguntas. Este diálogo con el texto genera nuevas metáforas, ese rico reino del “como si”, y esas figuras lanzan un eco al lector permitiéndole organizar su experiencia.

7. Más comentarios (discutibles) en el margen

  • Una investigación no es un informa detallado de lo que se ha escrito.
  • En toda investigación que se precie de ese nombre se inscriba la voz propia.
  • La lectura simbolizante, o la lectura “levantando cabeza”, permite encontrar esa voz propia siempre que se esté dispuesto a hacerse cargo de ese descubrimiento.
  • La lectura simbolizante desplaza el eje de la idea de verdad.
  • Ni siempre es necesario, y no conviene obsesionarse, por controlar todo lo que se lee.
  • La elección de un problema de investigación podría ser definida como una negociación entre el propio deseo y las necesidades de la disciplina.
  • Una buena pregunta de investigación está acotada. Si hay más de una hay que ordenarlas siguiendo algún criterio.
  • Cuanto más precisa y perfilada sea la pregunta de investigación habrá más posibilidades de desarrollarla en lugar de presentar un análisis impresionista que como quiere contestar a todo, al final, no responde a casi nada.


martes, 11 de febrero de 2014

Resúmenes Taller de investigación en Ciencias Sociales Parte 10

En la asignatura Taller de investigación en Ciencias Sociales del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré el siguiente resumen del primer capítulo del libro Trucos del oficio de investigador. Casos prácticos de investigación social. Daniel Guinea-Martin (Coordinador). Barcelona. Gedisa, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Capítulo 1: (D)escribir las prácticas o el secreto de los toldos rojos de Bolonia

2. Granos en la lectura

Éstas son algunas de esas creencias arraigadas y no dichas:

  • Leer consiste en saber y entender qué dice un texto.
  • En los textos literarios leer bien quiere decir recuperar lo que quiso decir el autor; en los científicos recabar la información que aportan.
  • Hay lecturas productivas y otras por placer (obras de ficción y obras científicas)
  • Las obras de ficción son mentiras, se inventan lo que dicen. Las obras científicas reproducen y analizan las cosas tal como son.
  • Las ciencias sociales trabajan con problemas científicos derivados de la observación de la realidad.
  • Esos problemas científicos de las CCSS exigen de un tipo de lectura que resuma la información que se tiene sobre el problema. Para leer bien hay que hacer resúmenes muy detallados sobre lo leído.
  • Esos resúmenes ordenados y organizados permiten formular un problema de investigación y, a continuación con toda la información reunida y resumida, escribir un texto.
  • Cuánto más resúmenes se tengan, productos de un buen número de lecturas, más posibilidades habrá de formular un problema de investigación.
  • Para poder formular un buen problema de investigación hay que leer todo lo que se ha escrito sobre el tema.
  • Un buen problema de investigación es omniabarcante, plantea la resolución de todas las cuestiones suscitadas con anterioridad.
  • Un buen problema de investigación no puede ceñirse a una pregunta, tiene que contener varias (cuanta más mejor) aunque no estén relacionadas entre sí.


3. Acumulación y originalidad

Entre el resumen y la opinión personal hay un enorme espacio de interacción al que se podía acceder si uno leía con la pregunta guía en la cabeza. Porque cada uno iba a interpretar la pregunta de forma diferente, tomando aquello que le resultara más revelador dependiendo de cómo había descompuesto el problema. Pero que no se trataba ni de resumir a los autores ni de decir lo que a uno le viniera en gana. Porque los autores no habían escrito sus artículos pensando en esa pregunta sino en otras pero que los estudiantes debían someter los textos a una lectura, la suya amparada en la pregunta, que les fuera permitiendo componer un texto propio y contestar a la pregunta guía.

Aún habiéndoles dado la pregunta de investigación, los problemas persistían porque la propia pregunta exigía de una interpretación que comprometía al investigador. Una enorme resistencia a entender que las primeras lecturas nos permiten componer un paisaje sobre el tema de investigación: qué se ha dicho, quiénes lo han hecho, cuáles son los puntos del debate, pero que del panorama genérico al problema de investigación, a la pregunta, hay necesariamente un salto o un pasaje del que el investigador es responsable y sobre el que tiene que dar cuenta. ¿Entre el resumen y la opinión personal existe un espacio de asociación y diálogo con el texto y que un trabajo académico no puede ser una simple yuxtaposición de fragmentos o resúmenes sino el desarrollo de una pregunta justificada?

4. La lectura del cazador

Sobrevalorar la información, que un trabajo de investigación es información ordenada obtenida de múltiples lecturas. “La estrategia del cazador”, un tipo de lectura en busca de una presa, sea ésta determinada información sobre una supuesta realidad externa o contenidos inscritos en el texto que nos hablan de un estado de cosas o situación. La lectura como instrumento de acceso a una información que proporciona un saber. Barthes tipificó esta lectura como ese placer en el que “el lector se siente como arrastrado hacia delante a lo largo del libro por una fuerza, que pertenece al orden del suspenso: el libro se va anulando poco a poco, y es en este desgaste impaciente y apresurado en donde reside el placer”. “Al final del libro tendré las claves de mi investigación”. El problema es que son muchos los libros y artículos que se deben leer y utilizar para poder plantear un problema de investigación y para desarrollarlo y ahí aparece el primer obstáculo.

El lector es un agente pasivo que simplemente debe comprender lo que el texto dice, debe hacer una “buena lectura” que coincide con recuperar los contenidos que el autor intentó exponer, comunicar o transmitir. De Certeau: “el sentido literal es el índice y el efecto de un poder social, de una élite que convierte el texto en una arma cultural un coto de caza reservado que legitima la interpretación de profesionales y de intelectuales socialmente autorizados”. Se trata de la secularización de la lectura que ya no depende de los clérigos sino de los maestros e intelectuales. El texto es un dispositivo de comunicación y es lo que dice lo que importa y el resumen es el destino de la buena lectura.

El del comentario de texto se emplea un tipo de lectura menos transparente y más enjundiosa donde se tienen en cuenta los contenidos del texto, la forma de enunciar o el contexto de la época. Hay un cierto desplazamiento de los contenidos a la forma de contar pero tanto en este caso como en el del resumen el objetivo de la lectura es la búsqueda de información concreta, sea ésta sobre las características anatómicas de la holutaria, las causas y consecuencias de la revolución industrial o acerca de las ideas más significativas en el pensamiento del filósofo Vico. Para ello es necesario someter los textos a otra economía, la que dicta la pregunta de investigación o los intereses del investigador y ahí el riesgo personal, la voz propia, es inevitable. Fomentando la presencia, el riesgo y la responsabilidad de los investigadores a través de lecturas menos literales y sacralizadas y más irreverentes.

lunes, 10 de febrero de 2014

Resúmenes Taller de investigación en Ciencias Sociales Parte 9

En la asignatura Taller de investigación en Ciencias Sociales del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré el siguiente resumen del primer capítulo del libro Trucos del oficio de investigador. Casos prácticos de investigación social. Daniel Guinea-Martin (Coordinador). Barcelona. Gedisa, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.

Capítulo 1: (D)escribir las prácticas o el secreto de los toldos rojos de Bolonia

1. Algunas razones y el secreto

La lectura y la escritura. Los científicos sociales leen y escriben. Los científicos sociales leen textos escritos pero también fotografías, paisajes, los datos de una encuesta, gráficas, una escena social, un poema, el rostro de un informante o de un desconocido. Escriben textos académicos, artículos, monografías, ensayos, notas en las que intentan comunicar nuevos contenidos pero en ese acto de transmisión dicen otras cosas, inscriben posiciones, perspectivas, estados de ánimo, que hacen de la escritura algo más que un mero acto informativo, “(ponen) en el trazado de una letra un poco más que la simple intención de comunicar”. Leer y escribir son actividades complejas.

Una de las dificultades consiste en creer que leer y escribir son actividades sencillas que implican resumir lo que dice este o aquel autor y, después de haber leído a todos los que han trabajado un tema, recomponer un texto con esos hallazgos. Como si resumir, “cortar y pegar” de los programas informáticos, fuera la manera idónea de construir un texto propio. No resulta operativo cuando hablamos de un texto más exigente, como puede ser una tesos de maestría o de doctorado. En casos así no se puede resumir y pegar los trozos, se debe formular una pregunta relevante que debe ser justificada y eso exige otras formas de lectura y escritura. Un buen trabajo no debería ser el resumen de lo dicho sino una propuesta que utiliza lo ya dicho para componer o formular una nueva pregunta.

Los estudiantes pueden emplear o adaptar la teoría de la elección racional a su problema de investigación, utilizar técnicas cuantitativas sin demasiados problemas o lidiar con la etnometodología aplicada a sus intereses analíticos pero que los bloqueos se producen antes, en el pasaje del tema al problema de investigación o en la fase de escritura que se dilata hasta el último momento, convencidos de que “hay que tenerlo todo en la cabeza” para ponerse a ello. La dificultad y la falta de soltura en las actividades de lectura y escritura están relacionadas, entre otras cosas, con dos cuestiones:

  • Con exigencias que son contradictorias: se demanda un trabajo novedoso fundado en una pregunta de investigación original, pero, al mismo tiempo, se alienta formas de lectura y escritura que favorecen la acumulación y la repetición de información y conocimientos.
  • Con cierta improvisación práctica: porque si el investigador accede a otras maneras de leer y escribir, más acordes con esas exigencias de novedad y originalidad, lo hace a tientas, intuitivamente en medio de una maraña de procesos que no tiene nombre y que han sido, deliberadamente o no, silenciados.


La investigación está más emparentada con la creación que con la repetición y que muchas veces lo que hace de un trabajo algo digno de ser leído y utilizado no es sólo la información utilizada, ni los métodos empleados sino la mirada del investigador, las asociaciones que establece, esa manera de combinar los contenidos y de desplegarlos en su texto. Debe poder tener una voz propia, conocer hablar y discutir sobre esas prácticas íntimas y supuestamente inconfesables, que son la manera particular de hacerse con esas reglas. Aquello de lo que no se habla no existe es una falacia. Lo que se silencia no está ausente, es una presencia insidiosa que opera de otra manera.

La de seguir manteniendo los estándares de coherencia, consistencia y riqueza de la argumentación y dotarlos de expresividad, de una mayor capacidad productora del texto. Descubrir, nombrar y hablar de algunas de estas microprácticas, de esos gestos cotidianos que componen la investigación social y que contribuyen a darle forma, a hacer comunicable nuestro trabajo es el propósito de estas páginas.


sábado, 8 de febrero de 2014

Resúmenes Taller de investigación en Ciencias Sociales Parte 8

En la asignatura Taller de investigación en Ciencias Sociales del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los siguientes resúmenes de los capítulos del libro Cómo se hace un trabajo de investigación en sociología de Julio Alguacil Gómez, editorial Catarata (2011) que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Capítulo 2. Metodología y métodos en Sociología // Capítulo 4. El diseño de la investigación: La formulación de hipótesis // Capítulo 6. Las fuentes de datos // Capítulo 8. La pluralidad de técnicas y de sujetos // Capítulo 10. Estructura y redacción del trabajo de investigación.

5.- EL PLAGIO

Los investigadores nos vemos obligados a conocer y utilizar las ideas de otros para construir nuestras propias hipótesis, ideas y creaciones. La creación solo puede ser sobre la base de la creación de otros.

Esto conlleva la necesidad de tener la destreza de saber utilizar ideas sin usurparlas, usándolas de palanca para crear otras hipótesis e ideas originales. A través de una correcta “textualización” y de una correcta utilización de las citas y sus referencias bibliográficas: “intertextualidad”, un procedimiento que debe saber utilizar el conocimiento creado para desarrollar aspectos originales. Hay que tener honestidad intelectual al utilizar las creaciones de otros, reconocer las autorías, y saber expresar y deslindar nuestras aportaciones originales de las de otros. Nos movemos siempre entre teorías creadas por otros en el marco de una extensa bibliografía. El plagio es potencialmente constitutivo de delito, es la acción de hacer pasa como nuestros ideas o textos que pensaron otros y que nos fueron transmitidos por ellos, bien por escrito, bien oralmente o por algún otro mecanismo de comunicación:

1.    Se produce plagio cuando alguien escribe más de cuatro palabras de un texto publicado sin hacer referencias a su autoría y si entrecomillado, independientemente del idioma original del texto.
2.    Cuando la expresión de un concepto original que tiene autoría.
3.    Cuando se usa una frase de otro realizando tan solo unos pequeños cambios, precisamente con la intención de apropiársela. Cuando se sustituyen palabras del texto original por sinónimos o bien cuando solo se cambia la estructura de la oración.
4.    Las ideas deben citarse expresando siempre la autoría. Es necesario citar la página o páginas si la idea necesita de un parafraseado extenso y se refiere a un aspecto muy preciso o limitado en la obra del autor de referencia.
5.    Incluso aunque hay referencia al autor, si se utiliza un parafraseado extenso y continuado sin establecer una conexión que clarifique cuáles sin los puntos de vista del autor referenciado y son que se reseñen las páginas concretas de la fuente utilizada.

Diferenciamos entre distintos tipo de plagio:

1.    Involuntario o accidental, o por la combinación de ambos: por la inexperiencia, por la presión de la entrega de la investigación y por la deficiente organización y tratamiento de la bibliografía trabajada. Es importante establecer un método sistemático de organización de la bibliografía. Evitaremos la confusión acerca de a quién le corresponde la autoría de un frase o de un párrafo.
2.    Premeditado o intencional: la apropiación de la información producida por otros, ya sean métodos, textos largos, capítulos, artículos, secciones, páginas, párrafos, frases, hipótesis o datos. El plagio intencional con el asentimiento y la colaboración del autor plagiado, es aquella acción dirigida a comprar la elaboración del trabajo de investigación.

Ya es una obligación de los tutores o directores de trabajos de investigación académica advertir a los estudiantes tutorizados, tesinandos o doctorandos, sobre este fenómeno tan destructivo para la labor investigadora.

Hay que saber utilizar adecuadamente la red de internet:

1.    Con precisión en cuanto a los descriptores que utilizamos.
2.    Con garantías de fiabilidad, utilizando fuentes seguras de instituciones, editoriales, universidades, equipos de investigación así como autores solventes y reconocidos.
3.    Evitando el vulgar “corta y pega” sin orden ni concierto. Todos los textos que recopilemos deben ser convenientemente archivados y codificados.
4.    La masiva recogida de información por Internet también puede llevar a un plagio indirecto, dando por buenas autorías que son falsas, correspondiendo realmente esas ideas a otros autores ocultados. La obtención de información por Internet necesita de comprobaciones posteriores y garantizar la fiabilidad de las mismas.

Otra modalidad de plagio es el denominado autoplagio. Aunque resulta impreciso y difícil de identificar lo que es fraudulento de lo que no lo es. Se considera que es fraude cuando hay intencionalidad al utilizar un trabajo propio que, cambiando en las formas gramaticales, mantiene los argumentos y las ideas principales. También es cuestionable usar ideas de trabajos propios anteriores, aunque sea para desarrollarlos y mejorarlos, si no se advierte que es un texto sometido a una transformación o reciclaje del mismo. Cuando se tiene una línea de investigación es habitual fundamentarse en la propia experiencia, en trabajos anteriores que ayudan a desplegar nuestros argumentos. Siempre que se utilicen, deben ser referenciados de acuerdo con los criterios anteriormente expuestos.

6.-ALGUNAS SUGERENCIAS FINALES

En esta recta final el investigador necesita mirar su trabajo desde fuera, a través de otros ojos. Es imprescindible que el texto final sea leído detenidamente por el tutor o director de la investigación y, por supuesto, habrá que seguir sus indicaciones al respecto. Pero también es muy aconsejable que también sea leído con atención por otros colegas, compañeros o amigos. Sus apreciaciones serán importantes para contrastar si la investigación está realmente bien articulada y expresa conceptos e ideas comprensibles por un lector que, en el ámbito científico y académico será muy exigente y puntilloso.

La lectura o exposición del trabajo frente al tribunal o comisión de evaluación nos ubica en una última fase de la investigación: su devolución y difusión. Un hito (quizás único) en este proceso de devolución es la lectura o exposición de nuestro trabajo. Debe mostrar la capacidad de comunicar sus hallazgos y cómo ha llegado a ellos, Su preparación es importante. Precisa de una enorme capacidad de síntesis, dando cuenta de las hipótesis, la metodología, los hallazgos más relevantes y las conclusiones. Para ello dispondrá de unos 20 minutos a una hora. Es muy conveniente tener el texto escrito. Será un ejercicio que ayudará a controlar la situación y a cumplir con otro requisito: saber modular los tiempos. La preparación de este acto académico debe ensayarse, procurando hacer una exposición no leída. El ensayo tiene que simular lo má fielmente posible la realidad esperada en el acto, por lo que la exposición debería realizarse en varias ocasiones frente a colegas o amigos. La exposición puede acompañarse de diapositivas, pues eso aligera la densidad de la exposición. Pero no pueden ser muchas, tienen que ser las justas, muy claras y concisas, de modo que faciliten su visualización en el tiempo que le corresponde a cada una.

Después vendrán las preguntas de los miembros de la comisión. Al respecto, es aconsejable ponerse en lugar del otro, de los miembros de la comisión, y pensar en las posibles preguntas y respuestas. Se podrá responder, según criterio del presidente de la comisión o tribunal, a cada una de las preguntas por separado o en su conjunto. Lo habitual es responder a todos los miembros de la comisión en un solo bloque.

Pero con esto no ha finalizado esta última etapa del trabajo de investigación.. La devolución no queda ahí. Tenemos compromisos con las personas que han colaborado en el trabajo de campo. A ellos les debemos, en gran medida, el haber podido realizarlo, por lo que se merecen tener un ejemplar de la investigación. Y, además, nos queda un último esfuerzo: intentar publicarlo en forma de artículos para revista científicas o como un libro. Ahí culmina nuestro proceso, devolviendo nuestro fruto a nuestro objeto de investigación, que en sociología es siempre un sujeto: la sociedad.

viernes, 7 de febrero de 2014

Resúmenes Taller de investigación en Ciencias Sociales Parte 7

En la asignatura Taller de investigación en Ciencias Sociales del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los siguientes resúmenes de los capítulos del libro Cómo se hace un trabajo de investigación en sociología de Julio Alguacil Gómez, editorial Catarata (2011) que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Capítulo 2. Metodología y métodos en Sociología // Capítulo 4. El diseño de la investigación: La formulación de hipótesis // Capítulo 6. Las fuentes de datos // Capítulo 8. La pluralidad de técnicas y de sujetos // Capítulo 10. Estructura y redacción del trabajo de investigación.

3.-LAS CITAS Y LAS NOTAS A PIE DE PÁGINA

Citar consiste en reproducir ideas, datos, palabras o cualquier otra creación oral o publicada producida por otros y que referenciamos en el trabajo de investigación, contextualizándolo, como apoyo para el desarrollo de nuestro propio discurso. Debe ser uniforme y consistente a lo largo de todo el trabajo.

Harvard-APA es el modelo que se está consolidando en los trabajos de carácter académico y consiste en insertar en el texto tras la cita literal entre comillas la referencia bibliográfica entre paréntesis, indicando el apellido del autor, seguido del año de publicación y la página de la que se toma el extracto:

(Apellido, año: página)

Cuando se expresa una idea de algún otro autor sin utilizar palabras literales, es decir, cuando interpretamos con nuestras propias palabras una idea de otro (paráfrasis), porque así se inserta mejor en el contexto de nuestro trabajo, debemos referenciarlo como si de una cita literal se tratara. La forma de proceder será estableciendo entre paréntesis el apellido de cada autor y el año de publicación separados por un punto y coma.

(Ibáñez, 1991; Morin, 1993; Navarro, 1997)

Otro sistema consiste en hacer referencia bibliográfica de la cita en notas a pie de página, o al final del capítulo, artículo o libro. Es más frecuente en obras de ensayo que suelen precisar observaciones adicionales separadas del texto general.

Según el sistema Harvard, la forma más aceptada en sociología para la realización de las citas y referencias bibliográficas se encuentran en las Normas ISO 690.

Las citas que extraigamos de los discursos obtenidos en el trabajo de campo cualitativo (entrevistas en profundidad y grupos de discusión) se deben presentar (en cursiva o con otro tipo de letra) separadas del texto general en párrafos aparte. Hay que señalar detrás de la cita, entre paréntesis, el perfil del informante, salvaguardando su identidad.

Mediante las notas a pie de página, el autor puede aclarar conceptos, ampliar o explicar ideas, clarificar datos, definir siglas o indicar la fuente de la que se han extraídos datos o ideas de otros autores.

En las notas a pie de página, cuando un libro o un artículo de revista se cita reiteradamente, se utiliza la expresión latina op.cit (obra citada).

Si la nota se refiere al mismo autor y al mismo libro, pero distinta página, se pone la palabra ibídem (lo mismo), y el número de página. Si la nota se refiere al mismo autor, libro y página, se pone loc.cit (en el lugar citado).

Las notas deben ir siempre numeradas correlativamente a lo largo del documento. Tendremos que respetar las normas que se hayan establecido desde la universidad, departamento o institución. Cada vez es más común que se sugiera su uso limitado.

4.- LA BIBLIOGRAFÍA

En sociología señala la Norma ISO 690:1987 (para documentos en formato papel) y la Norma ISO 690-2:1999 (para documentos en formato electrónico).

Estas Normas ISO establecen los criterios para elaboración de las referencias bibliográficas de los documentos utilizados, así como el orden que han de seguir los elementos que componen cada una de las entradas o referencias bibliográficas.

1.    La autoría. Siempre se señalan en primer lugar los apellidos y, tras la coma, el nombre. Apellidos, Nombre // Apellidos, N. En el caso de utilizar y citar obras de un mismo autor publicadas en el mismo año, estas se identifican con la adscripción al año, mediante letras en minúsculas y en orden alfabético: Touraine, 2005b: 134. Cuando son más de tres autores se señala el primero seguido de “et al.” O “otros”. Si nos encontramos con una obra si autor específico (anónima) la referencia será el título. Si la autoría es de una entidad se usará como referencia dicha entidad.
·      Entidades de gobierno: la referencia es el nombre geográfico, seguido del nombre de la institución.
·      Grupos de trabajo: la referencia es el nombre de dicho grupo de trabajo.
2.    Tras nombrar la autoría el documento hay que señalar si se trata del director, compilador, coordinador o editor.
·      Director: (dir.)
·      Coodinador: (coord.)
·      Compilador: (comp.)
·      Editor: (ed.)
3.    La referencia bibliográfica del documento en cuestión debe hacerse de forma diferente en función de si este documento es un libro o monografía, un artículo de revista o un capítulo de una compilación.
·      En cuanto a las monografías y libros en formato papel, el orden ha de ser el siguiente: APELLIDOS, nombre (año de edición): título (cursiva), número de edición, traductor, editorial, lugar de edición.
·      Si se trata de libros y monografías en formato electrónico: APELLIDOS, nombre (año): título (en cursiva), número de edición, editorial, lugar de edición. Disponible en www…:
·      En cuanto a los artículos de revistas en formato papel, el orden será el siguiente: APELLIDOS, nombre (año): “título del artículo”, nombre de la revista (cursiva), vol., nº, mes, páginas de inicio y final.
·      Si están publicados en formato electrónico: APELLIDOS, nombre (año): “título del artículo”, nombre de la revista (en cursiva), vol., nº, páginas de inicio y final. Disponible en www…
·      Finalmente, cuando se trate de capítulos de compilaciones, colaboraciones en obras colectivas y de documentos con múltiples autores en los que hay un editor o compilador, la forma de hacer la referencia bibliográfica es:
Si se trata de documentos en formato papel: APELLIDOS, nombre (año): Título de la contribución”, en APELLIDOS, nombre: título de la obra (cursiva), editorial, lugar de edición, páginas del documento citado.
Si se trata de documentos en formato electrónico: APELLIDOS, nombre (año): “título”, en APELLIDOS, nombre (año): título de la obra (cursiva), editorial, lugar de edición, páginas del documento citado. Disponible en: www…. (fecha de consulta: dd/mm/aaaa)

En ningún caso debe dejarse para el final la organización de las citas y los aspectos formales, ya que las prisas pueden inducir a múltiples errores.