lunes, 10 de febrero de 2014

Resúmenes Taller de investigación en Ciencias Sociales Parte 9

En la asignatura Taller de investigación en Ciencias Sociales del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré el siguiente resumen del primer capítulo del libro Trucos del oficio de investigador. Casos prácticos de investigación social. Daniel Guinea-Martin (Coordinador). Barcelona. Gedisa, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.

Capítulo 1: (D)escribir las prácticas o el secreto de los toldos rojos de Bolonia

1. Algunas razones y el secreto

La lectura y la escritura. Los científicos sociales leen y escriben. Los científicos sociales leen textos escritos pero también fotografías, paisajes, los datos de una encuesta, gráficas, una escena social, un poema, el rostro de un informante o de un desconocido. Escriben textos académicos, artículos, monografías, ensayos, notas en las que intentan comunicar nuevos contenidos pero en ese acto de transmisión dicen otras cosas, inscriben posiciones, perspectivas, estados de ánimo, que hacen de la escritura algo más que un mero acto informativo, “(ponen) en el trazado de una letra un poco más que la simple intención de comunicar”. Leer y escribir son actividades complejas.

Una de las dificultades consiste en creer que leer y escribir son actividades sencillas que implican resumir lo que dice este o aquel autor y, después de haber leído a todos los que han trabajado un tema, recomponer un texto con esos hallazgos. Como si resumir, “cortar y pegar” de los programas informáticos, fuera la manera idónea de construir un texto propio. No resulta operativo cuando hablamos de un texto más exigente, como puede ser una tesos de maestría o de doctorado. En casos así no se puede resumir y pegar los trozos, se debe formular una pregunta relevante que debe ser justificada y eso exige otras formas de lectura y escritura. Un buen trabajo no debería ser el resumen de lo dicho sino una propuesta que utiliza lo ya dicho para componer o formular una nueva pregunta.

Los estudiantes pueden emplear o adaptar la teoría de la elección racional a su problema de investigación, utilizar técnicas cuantitativas sin demasiados problemas o lidiar con la etnometodología aplicada a sus intereses analíticos pero que los bloqueos se producen antes, en el pasaje del tema al problema de investigación o en la fase de escritura que se dilata hasta el último momento, convencidos de que “hay que tenerlo todo en la cabeza” para ponerse a ello. La dificultad y la falta de soltura en las actividades de lectura y escritura están relacionadas, entre otras cosas, con dos cuestiones:

  • Con exigencias que son contradictorias: se demanda un trabajo novedoso fundado en una pregunta de investigación original, pero, al mismo tiempo, se alienta formas de lectura y escritura que favorecen la acumulación y la repetición de información y conocimientos.
  • Con cierta improvisación práctica: porque si el investigador accede a otras maneras de leer y escribir, más acordes con esas exigencias de novedad y originalidad, lo hace a tientas, intuitivamente en medio de una maraña de procesos que no tiene nombre y que han sido, deliberadamente o no, silenciados.


La investigación está más emparentada con la creación que con la repetición y que muchas veces lo que hace de un trabajo algo digno de ser leído y utilizado no es sólo la información utilizada, ni los métodos empleados sino la mirada del investigador, las asociaciones que establece, esa manera de combinar los contenidos y de desplegarlos en su texto. Debe poder tener una voz propia, conocer hablar y discutir sobre esas prácticas íntimas y supuestamente inconfesables, que son la manera particular de hacerse con esas reglas. Aquello de lo que no se habla no existe es una falacia. Lo que se silencia no está ausente, es una presencia insidiosa que opera de otra manera.

La de seguir manteniendo los estándares de coherencia, consistencia y riqueza de la argumentación y dotarlos de expresividad, de una mayor capacidad productora del texto. Descubrir, nombrar y hablar de algunas de estas microprácticas, de esos gestos cotidianos que componen la investigación social y que contribuyen a darle forma, a hacer comunicable nuestro trabajo es el propósito de estas páginas.