sábado, 15 de febrero de 2014

Resúmenes Taller de investigación en Ciencias Sociales Parte 13

En la asignatura Taller de investigación en Ciencias Sociales del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré el siguiente resumen del primer capítulo del libro Trucos del oficio de investigador. Casos prácticos de investigación social. Daniel Guinea-Martin (Coordinador). Barcelona. Gedisa, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Capítulo 1: (D)escribir las prácticas o el secreto de los toldos rojos de Bolonia

11. Manos a la obra: planificación y corrección

Supongamos que ya tenemos un problema de investigación definido y que hemos sido obedientes y hemos seguido los consejos de escribir prosa de autor. Hay que planificar la escritura. La mayoría de los estudiantes creen que la versión final de un trabajo es el resultado de un acto espontáneo, algo ligado a “ciertas capacidades singulares”, a la inspiración que surge, al final de todo el proceso, cuando todo está registrado y ordenado en la cabeza. La escritura se debe planificar y esto no significa dedicarle menos a pensar sobre el tema, el destinatario, el género de escritura o el contexto de circulación del escrito peo sí a pensar en algunas de estas cosas. Borges imagina el comienzo y el final de su relato y va intentando averiguar cómo componer la trama que va de uno a otro pero tiene, también que pensar con qué hilos quiere tejer esa trama y señala la forma pronominal del escrito como uno de esos hilos. Hay que planificar la escritura, la prosa de lector:

  • El tema y el problema de investigación demandan un cierto estilo en la escritura: en la formulación del problema de investigación va implícito, lo quiera o lo sepa el investigador, lo que se busca o los objetivos que persigue. En este problema de investigación se busca una relación causal entre dos fenómenos y eso condiciona el tipo de relato que se va a construir. Los géneros discursivos son, tay y cómo los definió Bajtín, “tipos relativamente estables de enunciados” y en ellos podemos encontrar tonos, ritmos y efectos sobre los que conviene pensar.
  • El lector. A quién va dirigido el relato porque “un texto se escribe para que alguien lo actualice y actualizar un texto significa atender no sólo a su expresión superficial sino también a las presuposiciones, a los elementos no dichos”. Hay que pensar en el receptor potencial del relato y si va ser publicado o no. conviene averiguar cuáles son las exigencias del medio en el que se quiere publicar, no sólo las formales, también las que apelan al género y a las características internas del trabajo.
  • El autor. Es un problema no saber muy bien cuál es el “rol que debe(n) asumir como enunciador(es). Hay disciplinas como la antropología o ciertas corrientes de la historiografía, que han hecho de la presencia del autor una marca importante. No se debe confundir el yo empírico con el yo que aparece en el relato y que el propio relato ayuda a construir. Es éste último en que nos interesa aquí. Hay que pensar en las características de ese personaje, en el rol que va a jugar en el relato, si van a aparecer marcas de género o de ideología. También se puede pensar en un relato sin autor, a la manera tradicional, potenciando la ficción cientificista en su doble versión: “la realidad habla a través de mi” o “como todo el mundo sabe que detrás de todo relato hay un relator omitido el pronombre, lo doy por sobreentendido”. Ni la realidad habla sola sino que la hacemos hablar con las preguntas de investigación ni el sobreentendido amortigua el efecto legitimador de un enunciado impersonal.
  • Imagen general y melodía. Ese paisaje o melodía debería tener en cuenta los efectos que el relato pretende provocar en el lector modelo. Hay que pensar en cómo queremos ser leídos por ese lector ideal, Puede que pretendamos comunicar información, generar ideas nuevas en el lector o provocar en él un tipo de lectura simbolizante. Todo ello dependerá de cómo combinemos las convecciones del género y de las marcas características de cada disciplina. Los géneros académicos son más bien difusos y no es fácil describir sus características. Conviene saber cuáles son las marcas de las disciplina en la que se va a trabajar (incluso para desafiarlas).


Todos esos pasos son parte de esa planificación de la escritura necesaria para un texto final más ajustado, más acorde con los objetivos trazados por el escritor. La diferencias ente los escritores expertos y los que no lo son reside, entre otras cosas, en la capacidad de los primeros para atender a estas fases de la planificación, a la pre-escritura. Los estudiantes que se limitan a repetir la información recuperada en sus escritos tienen forma de lista mientras que los que aquellos que han tamizado esa información planificando la escritura “se parecen más a hojas de cálculo” donde se establecen relaciones entre las ideas de mayor complejidad y riqueza”.

Planificada la escritura, la prosa de autor a mano sólo queda sentarse a escribir una versión de nuestro trabajo y versión porque las tareas de revisión y corrección deben acompañar este proceso. Cuando hablamos de revisión, evaluación y corrección no me refiero sólo a erratas y faltas gramaticales sino a la estructura del texto. Según Irene Klein y otros, los pasos del proceso de revisión, evaluación y corrección:

  • Coherencia. Hay algo intuitivo en esa evaluación que persigue la coherencia entre las distintas partes del texto. Las ideas fundamentales deben ocupar el lugar que le corresponde y que sean inteligibles para el lector. Evitar redundancias e imprecisiones.
  • Marcadores y conectores entre párrafos. Los conectores son esas expresiones lingüísticas “que conectan un segmento precedente con el siguiente y establecen entre ambos una relación semántica determinada”. Los marcadores contribuyen a la organización del texto. Indican operaciones de reformulación, evidencian el orden de las partes e introducen actitudes del enunciador. Si no se usan estos marcadores o conectores más que un relato tendremos un listado de enunciados son coherencia entre sí no sentido.
  • Títulos y Subtítulos. El título es la tarjeta de visita del texto y su autor. El título y la portada nos ayudan a elegir los que nos interesan. Cuanto más preciso sea el título más posibilidades tendremos de que los buscadores den con él. El título nos permite expresarnos y a los lectores intuir el sesgo o la tendencia del escrito. No es lo mismo un título descriptivo que uno alegórico. Cada uno de ellos nos anticipa las características del trabajo. Los subtítulos son al título lo que los conectores son a los párrafos de un texto y tienen funciones distintas para el autor y para el lector. Organizar su pensamiento y exposición; le obligan a sintetizar enfocando aquello que es más importante para su argumento o sobre lo que quiere llamar la atención del lector y consolidan la coherencia del texto, permitiendo la progresión temática de los contenidos. Al lector, os subtítulos le informan de los datos esenciales; de los apartados que pueden interesarle y de los que no y, dependiendo de la capacidad expresiva de estos enunciados, atraen su atención.
  • Otras voces, como parte del aparato erudito. Es conveniente revisar cómo aparecen esos injertos, si son coherentes con el texto general, si permiten el flujo de la narración o la obstaculizan, qué estilo se aplica y los efectos que cada inserción de este tipo genera.
  • Conclusiones. Suele ser el último apartado del relato y es un fragmento muy importante en cualquier trabajo. Aquí aparecen los resultados de la investigación, una parte importante de lo que debería quedarle al lector después de la lectura del trabajo. Es muy importante la coherencia y consistencia interna de este último capítulo. Es importante que la coherencia y progresión temática, como el desarrollo de la argumentación sean impecables.


12. Aún más comentarios (discutibles) en el margen

Repasamos:

  • Se lee para movilizar el deseo de escribir.
  • No se sabe todo sobre la fisiología de la escritura.
  • La escritura es diferente entre culturas: in-scribe en Occidente y de-scribe en Oriente.
  • La escritura es un proceso de pensamiento gracias al que se establecen conexiones y asociaciones de elementos dispersos.. El saber aparece a través de la escritura.
  • La escritura debe acompañar todo el proceso de investigación desde el inicio. Prosa de autor; la que hace uno mismo y prosa de lector, la versión destinada a los lectores.
  • La prosa de autor se puede  registrar de muchas maneras; cada problema requiere prosas específicas.
  • Las fichas, las palabras clave pueden ayudar a registrar con éxito esa prosa propia.
  • Toda escritura exige planificación y revisión. Hay que pensar en el género, en las convecciones disciplinares, en el autor, el lector modelo y en los efectos de la escritura.
  • La corrección y la reescritura son etapas fundamentales. La coherencia, los títulos y la estructura interna, la forma en la que aparecen otras voces y las conclusiones son elementos a tener en cuenta en toda revisión de un texto.


13. La hora de la verdad

Llegados a este punto (y seguido) vuelvo a leer este ensayo. Lo releo después de haberlo leído muchas veces, lo evalúo, loo corrijo y aparece una extraña sensación; por ambigua, no por excepcional; esa percepción ambivalente que nos muestra:

  1. La distancia entre todo lo que queríamos decir y lo escrito.
  2. Nos sorprende porque el resultado de nuestra escritura tiene una unidad, una materialidad que no habíamos intuido en cada paso del proceso.


El misterio que acompaña a toda investigación y a la lectura y escritura que le son características, ha mostrado uno de sus costados pero se ha vuelto a replegar, nos ha permitido hablar de algunas de sus costuras pero nos ha enseñado que nunca lo desvelaremos por completo.