domingo, 23 de febrero de 2014

Pierre Bourdieu - Razones Prácticas sobre la teoría de la acción


El texto propuesto para este comentario está extraído del libro de Pierre Bourdieu, Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción, en su capítulo quinto Espíritus de estado. Génesis y estructura del campo burocrático, anexo El espíritu de familia. Es una compilación de conferencias pronunciadas por Bourdieu en varias instituciones prestigiosas en diferentes partes del mundo.

Breve nota sobre el autor

Pierre Bourdieu (1930-2002), sociólogo y antropólogo social francés, fue catedrático de sociología del Collége de France. Ha sabido reunir a tres de los padres fundadores de la sociología, “que tradicionalmente se consideraban opuestos: Karl Marx, Émile Durkheim y Max Weber” (Corcuff, 2005:30). Son destacados sus trabajos centrados en la “reproducción de la dominación cultural mediante el sistema escolar y universitario” (Giner, 2006:71), como los referentes a los procesos sociales y cognitivos que generan las prácticas culturales, como es el caso del texto que nos ocupa en este trabajo (Raisons pratiques, 1994), como otros que les dedicó el mismo objeto de estudio (Le sens pratique, 1980; La misere du monde, 1993; Esquisse d´une théorie de la pratique, 1972).
La sociología de Bourdieu es una sociología crítica, de análisis del poder, con el objeto de descubrir los mecanismos no visibles que les permiten ejercer esa dominación económica y simbólica por medio de la legitimación de su poder por los dominados. Intentó distanciarse de las “representaciones tradicionales de la jerarquía social” (Wilkis, 2004:128), y lo hizo dando a conocer el mundo social estructurado conforme propiedades relacionales que intervienen como poderes. Al final del prólogo de Razones Prácticas, Bourdieu se refiere a su propio trabajo como una “sociología de la libertad”, que viene defendiendo desde hace treinta años. Esta sociología de la libertad “(…) ofrece algunos de los medios más eficaces para acceder a la libertad que el conocimiento de los determinismos sociales permite conquistar contra los determinismos” (Bourdieu, 1997:10).
Localización

La sociología de Bourdieu aparece como una de las más significativas que ha conocido Francia después de la guerra, tanto por sus desarrollos teóricos como por la diversidad de sus aportaciones empíricas. Bourdieu siempre procuró que la elaboración teórica nunca estuviese completamente desligada de la investigación, interesándose fundamentalmente por la observación de la desigualdad y la distinción de clases en la perspectiva estructural más que ideológica, aunque sin someterse frente a lo que llamó “la ilusión objetivista del estructuralismo” (Lechte, 2010:116). Su idea se fundamentaba desde la máxima por conseguir que la ciencia se liberara de su dependencia de todo modelo, para obtener así capturar la verdadera naturaleza de la vida social y sus relaciones con la praxis del conocimiento. Las ciencias humanas han de desconfiar de modelos que expliquen las acciones, ya que “muy pocos comportamientos se rigen por intenciones estratégicas” (Rodríguez, 1997:1). 
Lo que Bourdieu designó como “constructivismo estructuralista” condensa la originalidad de su enfoque, y lo define como la conciliación de lo objetivo y lo subjetivo, una orientación donde reside la idea de ruptura epistemológica. En definitiva, el acercamiento de las ciencias sociales a las de la naturaleza. Bourdieu intenta vincular el estructuralismo y el constructivismo, aunque en su trabajo se puede observar una cierta inclinación hacia el estructuralismo, por lo que se le ha considerado un posestructuralista. Su constructivismo rechaza la subjetividad y la intencionalidad, lo significativo es conocer el modo en que las personas, “sobre la base de su posición en el espacio social, perciben y construyen el mundo social” (Ritzer, 2010:488). Sin embargo, la percepción y la construcción que tienen lugar en el mundo social es animada y constreñida por las estructuras.
Siguiendo particularmente la filosofía de Wittgentein, Bourdieu elaboró una sociología de la acción que se origina desde una crítica de las perspectivas intelectualistas, aquellas teorías de la acción que condensan: “el punto de vista intelectual de aquel que la observa” (Corcuff, 2005:36), en perjuicio de aquel de quien actúa. Y lo hace distinguiendo la postura del observador que reflexiona y razona sobre la acción, y la del agente que actúa. La sociología de la acción propuesta por Bourdieu se fija en la cuestión de las lógicas prácticas:
“La teoría de la acción que propongo (con la noción de habitus) equivale a decir
que la mayor parte de las acciones humanas tienen como principio
algo absolutamente distinto de la intención, es decir disposiciones
adquiridas que hacen que la acción pueda y tenga que ser interpretada
como orientada hacia tal o cual fin sin que quepa plantear por ello que
como principio tenía el propósito consciente de ese fin”.
(Bourdieu, 1997:166)