miércoles, 5 de febrero de 2014

Resúmenes Taller de investigación en Ciencias Sociales Parte 5

En la asignatura Taller de investigación en Ciencias Sociales del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los siguientes resúmenes de los capítulos del libro Cómo se hace un trabajo de investigación en sociología de Julio Alguacil Gómez, editorial Catarata (2011) que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Capítulo 2. Metodología y métodos en Sociología // Capítulo 4. El diseño de la investigación: La formulación de hipótesis // Capítulo 6. Las fuentes de datos // Capítulo 8. La pluralidad de técnicas y de sujetos // Capítulo 10. Estructura y redacción del trabajo de investigación

2.-¿A QUIÉNES SE APLICAN LOS DIFERENTES TIPOS DE TÉCNICAS?

Las técnicas se aplican siempre sobre el objeto de estudio, que en sociología es siempre un sujeto investigado. La sociedad es plural y está conformada por múltiples tipos de actores y pro grupos que reúnen a sujetos en función de que posean atributos equivalentes. Así se puede entender que los diferentes tipos de técnicas se pueden hacer corresponder con perfiles determinados de actores, aplicándose en función de las características de los mismos.

Las técnicas de análisis de redes sociales, han ganado protagonismo en unas sociedades crecientemente complejas, segmentadas y fragmentadas. Catells desarrolla la idea de que ya experimentamos una sociedad de redes, frente a la sociedad de las organizaciones propia de la modernidad. Éste un análisis como un método que despliega un conjunto de instrumentos para comprender las conexiones que se producen en el mundo de los actores. Pero ¿qué es una red social?

Desde la antropología se define como un conjunto de puntos que se conectan entre sí a través de líneas. Los puntos de la imagen son personas y/o grupos. Pero no hay una sola red. Tendríamos una constelación de redes, Además estas redes son multiformes, los hilos son de distinta longitud y grosor, y los nudos son de distinto tamaño, densidad y composición.

Desde la sociología denominamos red social al conjunto de actores y grupos de sujetos conectados entre sí que configuran un espacio territorial o social relativamente afianzado donde se establecen relaciones más o menos densas, intensas y continuas que conforman un sistema de comunicación multidireccional. Las relaciones son las interacciones directas o indirectas, flexibles e infinitas que a través de las comunicación pueden establecer vínculos recíprocos y retroactivos; relaciones que sostienen una sociedad y que permiten el acceso a la satisfacción de las necesidades humanas.

En una única red, o red simple, se identifican y se definen relaciones entre elementos. En una multiplicidad de redes se definen las relaciones entre las relaciones, difícilmente mensurables, sin dejar de representar una perspectiva fundamental desde el análisis de la realidad social y desde la acción sobre la realidad social. Este análisis no ha llevado desde las relaciones lineales que definen actitudes individuales hasta las relaciones múltiples que definen actitudes colectivas interdependientes. Estas son proclives a la consecución de la acción social, conformando categorías de redes que en sus vínculos pueden contener a la vez estrategias expresivas y estrategias instrumentales, y que en todo caso no son no excluyentes entre sí ni exclusivas.

Todo movimiento social se puede entender como un sistema de comunicación que, en momentos de fuerte intensidad, provoca la acción colectiva, la movilización social. Y en esta red, como en todas, se puede encontrar dos componentes principales:

a)    Los nudos o nodos de la red que pueden ser actores individuales o grupos de sujetos con capacidad y oportunidad para ser focos emisores y receptores de información que en determinados espacios de encuentro y confluencia, físicos o virtuales, producen, recogen y crean información, opinión o valores
b)    Los vínculos, que son los canales por donde fluye la información. Los nudos son mediadores en una estructura en red: los vínculos, el medio por donde circula la información.

Las redes se pueden clasificar de múltiples formas: según su grado de formalidad contractual, según el tipo de vínculos que se establecen entre los miembros de la red, según su grado de apertura o cerramiento, según su densidad, su intensidad o su continuidad.

Podemos clasificar las redes, en aquellas que tejen un tejido formal, entre organizaciones, y en aquellas otras de orden primario que tejen un tejido informal. Podemos establecer los perfiles de actores y sus características, de cara a la aplicación de las técnicas de investigación social.  Y nuestro foco de atención son los nudos, los actores, sus capacidades y sus potencialidades. Estos ocupan posiciones dentro de la red y desarrollan funciones, tienen pautas de actividad, conductas y comportamientos. La disposición de sus posiciones nos lleva a pensar en un tipo ideal de estructuras para identificar los perfiles de actores, así como las técnicas que mejor se acoplan a sus características.

El tejido formal se compone por todos aquellos actores o grupos de actores que está sujetos a relaciones contractuales, normativizadas o reconocidas legalmente. Así:

a)    Grupos institucionales: con una racionalidad separada del tejido social formal, protagonistas de la democracia formal y representan a todos aquellos sujetos y conjunto de sujetos que tienen una responsabilidad política y  gran capacidad de decisión. A los que tienen capacidad de decisión en el ámbito del mercado y, también, cada vez más frecuentemente, en el ámbito de la política. Grupos integrados en el primer sector y segundo sector.
b)    Grupos funcionales: aquellos sujetos que tienen una capacidad técnica y una ocupación profesional y funcionarial que en ocasiones los sitúa en posiciones mediadoras dentro de las estructuras, y entre los grupos institucionales y el tejido asociativo formal.
c)    Grupos formales: a las asociaciones y directivos de asociaciones que representan intereses de sus asociados o del conjunto de la comunidad en un sentido amplio. De corte más expresivo o instrumental de corto alcance o de gran alcance. Sujetos integrados en el tercer sector.

Estos tres perfiles están integrados en procedimientos de acción institucional o social que muestran un nivel alto de conocimientos sobre el ámbito, estructura y organización donde actúan. En función de ellos las técnicas a aplicar son:

·      Las entrevistas en profundidad.
·      El análisis estructural de textos
·      La técnica Delphi
·      Los talleres proyectivos

Estas técnicas grupales ofrecen una enorme potencia al establecer una estrategia que pone en relación las relaciones que se producen entre los diferentes perfiles. Pueden motivar una construcción conjunta en alguna orientación o acción de interés para la resolución del problema de investigación.

El tejido social informal se compone por aquellos sujetos o grupos de actores que no están sujetos a una formalidad contractual. Con las redes sociales de orden primario y con los movimientos sociales:

a)    Grupos animadores: que tienen un horizonte ideológico y/o de transformación social del ámbito o sector en el que se sitúan. Su pretensión de organizar, estructural y activar la comunidad precisa unos métodos adaptados al territorio y la conexión con las redes sociales. Necesitan una metodología capaz de establecer una estrategia relacional del tipo “pensar global, actual local” y “pensar local, actuar global”. Grupos que tienen una dedicación y un activismo considerable. Son los verdaderos motores del despliegue de los movimientos sociales, siempre que tengan capacidad para conectar e incidir sobre la base social ciudadana y articular redes de organizaciones del tercer sector. A este perfil se le aplican las mismas técnicas que a las figuras que hemos situado en el tejido formal.
b)    Sectores activos informales: representan una categoría imprecisa y difusa como fundamental a la hora de activar una comunidad, resultan imprescindibles para la implicación de los ciudadanos en proyectos y procesos sociales. Sectores que viven la vida de comunidad y reproducen cotidianamente pautas de conducta propias de cada lugar presentando rasgos de liderazgo social, en ámbitos o sectores concretos. Gozan de determinado prestigio y reconocimiento por su disposición, su personalidad, su dedicación, su generosidad o su antigüedad. Por su capacidad de liderazgo. Tiene un gran influjo sobre el círculo de personas en las que se integran como mediadores sin saberlo. Líderes naturales de la comunidad, los que permiten la incorporación de innovaciones culturales y promueven actitudes o movilizaciones.
Es el perfil más adaptado a las técnicas grupales, al grupo de discusión, pues reproducen los discursos de grupo, clase, cultura o comunidad territorial. Dan juego en ámbito micro, pero presentan dificultades para investigaciones macro. La conformación de un grupo precisa de incentivos materiales que motiven la participación.
c)    Sectores funcionalmente pro-activos: en la medida en que en nuestras sociedades, aquejadas de una enorme segmentación, no siempre es fácil identificar y contactar con los sectores activos. Y son funcionales porque pueden favorecer la acción a través del hecho mediador de su función. Ocupan una situación en cierta medida funcional, por su profesión u ocupación desarrollada en la comunidad o en la organización. Posición privilegiada desde la perspectiva de la acción social y de la articulación de las redes sociales. Se encuentran en contacto con un círculo amplio de personas y son susceptibles de ser vinculados en los proyectos y procesos de investigación. Se trata de una figura que tienen un conocimiento no sistematizado sobre el contexto y el círculo de personas con las que se relaciona en función de su actividad, siendo las técnicas más adecuadas en su caso la entrevista en profundidad y los talleres proyectivos
d)    Base social: somos todos. Es el conjunto de los ciudadanos, como elementos que se relacionan, se comunican, interaccionan, experimentan la vida cotidiana y potencialmente pueden incorporarse a la acción colectiva. El sujeto llamado a impulsar la transformación como tal, que experimenta las necesidades imbricadas en un territorio concreto donde se materializan. No concurren actitudes o intenciones de superar sus condiciones de partida, en principio, si no se reciben estímulos desde el interior de la comunidad. Esta base social puede trocarse en base potencial si la articulación compleja de las redes establece el nivel de comunicación y organización suficientes para superar estrategias individuales o parciales y para recrear, en definitiva, sentimientos de solidaridad, identidad y pertenencia a una comunidad.
Las estrategias de investigación de carácter extensivo son las predominantes a la hora de estudiar las bases sociales, los universos. Por ejemplo, las encuestas de opinión electoral y de intención de voto en unas elecciones generales. La técnica más significativa es la encuesta, que aplica una perspectiva objetiva-distributiva. Individualiza para luego agrupar distribuyendo frecuencias. Desde el campo de las técnicas cualitativas la técnica que mejor de ajusta a la base social es la historia de vida.
La base social en escalas pequeñas puede ser incorporada a procesos de Investigación-Acción Participativa, en el ámbito territorial u organizacional, siempre y cuando hay una apertura suficiente de los vínculos de la herradura que gráficamente conforma la estructura de una red social. Cuando los vínculos establecen una comunicación fluida y multidireccional, y las figuras mediadoras pueden activarse a pleno rendimiento y jugar eficazmente su rol mediador, estamos en un contexto de una enorme cohesión social en donde el conjunto de actores que hemos desarrollado pueden entrar en interacción sinérgica para que, al conocer la realidad conjuntamente, puedan tener la posibilidad de construir reflexivamente.