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domingo, 8 de enero de 2017

Cine etnográfico: Relato, discurso y teoría Elisenda Ardévol Parte II


Coordenadas de modernidad.
El cine etnográfico del siglo XX está marcado por las relaciones de alteridad y semejanza cultural del hombre moderno. Pivota discursivamente entre la concepción moderna, que organiza la diversidad cultural en base a un criterio evolutivo, y el cuestionamiento de esa propia perspectiva moderna.

La representación cultural que crea o reproduce la producción audiovisual participa de una doble dicotomía; como especie, avanza de lo primitivo a lo civilizado, y como ser histórico, atiende a su tradición cultural, la sociedad agraria, el desarrollo tecnológico, la industria y la urbanización. Se pasa de la nostalgia por lo tradicional y lo natural, a la proyección de un futuro tecnológico, con libertad, bienestar y riqueza.

Realizado por Dennis O’Rourke, narra el viaje de un grupo de turistas europeos y americanos a Papúa Nueva Guinea. Desde el análisis discursivo, se plantea un encuentro cultural entre aldeanos y turistas. Se alteran las coordenadas de lo exótico y los turistas se convierten en los alter culturales. Los habitantes de la isla ‘entienden’ por qué los van a visitar a ellos. Se producen desequilibrios comerciales en las transacciones, en una población que comienza a vivir procesos de colonización, aculturación y modernización. Comparten una misma historia, pero desigual. Teóricamente, se rompe con el proceso lineal, con dinámicas de transformación temporalmente distanciadas. El Otro cultural ya no es inferior sino sincrónico y dinámico (Teoría antropológica postmoderna, década de los 80).

Fotografía de Margaret Mead y Gregory Bateson en Bali.
Trance and dance in Bali, años 30. Narra la historia de dos antropólogos en Bali, que cuentan con máquina de escribir, cámara fotográfica, de cine, grabador de sonido, papel y lápiz para documentar. La cámara revolucionó la práctica etnográfica y la propia elaboración técnica, recogiendo secuencias de comportamiento y desarrollando teorías de comunicación no verbal o comportamiento gestual e interacción humana en las ciencias sociales.
La narración se convierte aquí en una trampa a la hora de teorizar. Lo que originariamente se concibe como una secuencia lineal de acción, Mead lo convierte en un mito que teatraliza el estudio antropológico. La película se narra en voice over y se utilizan recursos como la cámara lenta para enfatizar (metanarración). Aquí, la teoría pasa al primer plano y se manifiesta en la narración. El discurso o encuentro cultural se formula en términos de proximidad cultural, haciendo familiar lo extraño. Se plantea como un cuento tradicional. El encuentro está ausente en las imágenes, y se produce en la mediación del discurso racional, cognitivo, donde no cabe discusión política.
La película no cumple de manera estricta los requisitos para que se le considere una filmación etnográfica científica. Ésta debería contener una unidad de lugar, tiempo, grupo y acción,…rechazando escenas actuadas (Peter Fuchs). La filmación no manipulada es fiel al hecho que registra. Lo contrario, es huir de la objetividad. Sin embargo, aún a falta de criterios científicos, hablamos de cine etnográfico.

Ardévol, E. (2008) Cine etnográfico: relato, discurso y teoría. En El medio audiovisual como herramienta de investigación social. Documentos CIDOB. Dinámicas Interculturales; 12, Pp. 31-50. Fundación CIDOB. Barcelona.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Cine etnográfico: Relato, discurso y teoría Elisenda Ardévol Parte I


¿De qué hablamos cuando hablamos de cine etnográfico?
Atendiendo a la conceptualización y a los usos del cine, cuando hablamos de cine etnográfico nos referimos a varios tipos:
Documental etnográfico; representación audiovisual de diversidad cultural que realizan cineastas y antropólogos (tema y género).
Cine antropológico; se refiere a producciones sobre investigación antropológica (enfoque teórico) – Jack Rollwagen, 1988.
Etnografía visual; medio de escritura de la investigación antropológica (método) – Jay Ruby, 2000.
Materia de investigación; los dispositivos (la cámara,…) se convierten en instrumentos de registro, de obtención de datos.
Producciones nativas; material generado por investigadores que se convierten en objeto de estudio antropológico.
Esta diferenciación nos permite identificar la producción audiovisual como un objeto de estudio en antropología. Es a la vez, objeto y método en el estudio antropológico. La producción audiovisual representa y produce cultura. La imaginería muestra diversidad cultural y nos permite comparar productos audiovisuales, también diversos. Podemos encontrar el objeto de estudio en una producción de ficción, documental, en grabaciones caseras,… Y estas producciones abren un diálogo interdisciplinario con todos los factores representados, que se convierte en debate público en cuanto a las realidades culturales que refleja o proyecta.
Resumiendo, el cine etnográfico es una práctica de representación (cultural) que construye un objeto de conocimiento (Knorr Cetina, 2001).
El cine etnográfico como objeto de conocimiento
En la producción audiovisual se construye un relato, una narración (estructura de la producción), y se elabora un discurso ideológico (análisis de las relaciones de poder a través de las interrelaciones culturales), que contribuye a teorizar o a conocer la cultura (conocer el anthropos, la especie humana). Sobre la producción audiovisual se propone idear un método de análisis similar a la producción científica o de otro tipo, en tanto que se trata de una producción cultural.
Procedemos a analizar a través de varios ejemplos:
Flaherty, no antropólogo profesional. Documental ‘participativo’ por parte de una familia inuit en la que se describe su vida en el Ártico. Existe una estructura narrativa en la que los protagonistas se enfrentan a un medio hostil, utilizando la tecnología y la adaptación cultural como estrategia. Desde el punto de vista del discurso, representa un encuentro cultural entre los supervivientes del Ártico y el hombre blanco, una supervivencia a partir de relaciones intercomerciales. Dibuja un pueblo autóctono, una cultura autónoma sin relaciones de poder ni influencia de la cultura europea, y con un intercambio comercial libre. La película plantea, como teoría antropológica, el paradigma evolucionista de la época, una evolución hacia la complejidad tecnológica, y con injerencias culturales importantes. Representan las dos realidades evolutivas de la sociedad.

Biblografía


Ardévol, E. (2008) Cine etnográfico: relato, discurso y teoría. En El medio audiovisual como herramienta de investigación social. Documentos CIDOB. Dinámicas Interculturales; 12, Pp. 31-50. Fundación CIDOB. Barcelona.

 

sábado, 2 de julio de 2016

Michel Foucault. Un diálogo sobre el poder.


Foucault señala que los intelectuales han descubierto que las masas no los necesitan para saber. Sin embargo, sostiene que hay un sistema de poder que intercepta e invalida ese saber de las masas, y donde los mismos intelectuales forman parte de ese sistema de poder. El papel del intelectual sería entonces luchar contra las formas de poder allí donde es a la vez su objeto e instrumento: en la dimensión del “saber”, del “discurso”, de la “verdad”, de la “consciencia”. Con ello la teoría no expresaría una práctica, sino que es la práctica, pero no totalizadora, sino local.
Foucault ha puesto entre paréntesis una serie de postulados tradicionales en los análisis del poder. En este diálogo con Deleuze realizan una crítica al poder, a la posición del intelectual y a los medios de lucha frente a la totalización del poder. Ese diálogo comienza con la disertación acerca las relaciones entre teoría y práctica. Éste señala que la práctica se ha concebido o bien como aplicación de la teoría o como inspiradora de la misma. Eran relaciones concebidas bajo la forma de un proceso de totalización, sin embargo ahora las relaciones teoría-práctica son más parciales y fragmentarias: una teoría siempre se aplica a un pequeño campo, y en cuento se profundiza en ella aparecen obstáculos y tropiezos que hacen que sea relevada por otro tipo de discurso. La práctica es un conjunto de relevos de un punto teórico a otro, y la teoría un relevo de una práctica a otra. En este contexto el intelectual teórico ya no es una consciencia representativa.
Deleuze afirma que la teoría no totaliza, es el poder el que realiza esas totalizaciones. La teoría es como una caja de herramientas y es preciso que funcionen para la gente, darle voz a estas personas sería una de las preocupaciones de la antropología. Considerando la situación actual, el poder tiene una visión total o global. Las actuales formas de represión se totalizan fácilmente desde el punto de vista del poder: por ejemplo en la enseñanza o contra la juventud en general. En cualquier caso, formas diversas de exclusión social que las etnografías deberían recoger, como discursos que deben ser interpretados por la Antropología (Los “vínculos laterales” que señala Foucault, como mecanismo para enfrentarse a la política global de poder).
Puedo relacionar este texto con las reflexiones de George Ritzer (2010) respecto a la identificación de las dos ideas nucleares de la metodología de Focault: la “arqueología del saber” y la “genealogía del poder”. Ritzer sistiene que la  preocupación de “decir la verdad” guarda relación directa con la genealogía del poder de Focault. La genealogía es un tipo muy característico de historia intelectual pues está reñida con otros tipos de estudios históricos que atribuyen centralidad a esas leyes o necesidades; es intrísicamente crítica e implica una “interrogación constante de lo que supuestamente es dado, necesario, natural o neutral” (Ritzer, 2010:568).
A Focault le preocupa el modo en que las personas se gobiernan a sí mismas y gobiernan a otras mediante la producción de conocimiento. Pues ese conocimiento genera poder al convertir a las personas en sujetos y al gobernarlos mediante el uso del mismo. Entonces interesaría identificar las técnicas, las tecnologías que se derivan de ese conocimeinto y por el modo en que las utilizan diversas instituciones a fin de ejercer poder sobre las personas. Focault cree que el conocimiento-poder siempre genera oposición; siempre hay resistencia contra él. Lo que le interesa fundamentalmente es el mundo moderno: “escribo la historia del presente” desde el uso crítico para hacer inteligibles las posibilidades del presente.
La paradoja del poder es la de ser visible e invisible a la vez, la de estar presente y oculto al mismo tiempo, indica Foucault. Como podemos observar en el ámbito político actual, seguimos sin saber aún quién detetenta realmente el poder, quién lo ejerce exactamente: nadie es su titular o todos a la vez y, sin embargo, el poder se ejerce en determinada dirección en la clásica dicotomía: unos a un lado (derecha y centro derecha) y otros en el otro (izquierda, centro izquierda); aún no sabiendo quién lo detetenta exactamente, sabemos con certeza quién no lo tiene; una vez más los ciudadados. En todo caso, y tal como hemos podido extraer del texto, de esta indefinición resulta la dificultad para encontrar las formas de lucha adecuadas. Y las luchas se vienen desarrollando alrededor de lugares específicos de poder, como pueden ser un jefe, un funcionario, un profesor, un cocinero, un estudiante, etc., los que algunos hablan de ese “cambio necesario desde abajo”, como prácticas o micro prácticas que realizamos o reproducimos todos los actores societarios. Designar esos lugares, denunciarlos públicamente, es la lucha política continua, porque aunque algunos no quieran hacerlo, obliga a tratar este asunto, forzando a todos los actores del tapete político a abordarlo, quién ha hecho qué, por qué y con qué objetivo; esto es un primer paso necesario y tremendamente sustantivo para la lucha contra el poder.
Bibliografía
Foucault, M, (2012). Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones. Alianza Editorial. Madrid. 
Ritzer, G. (2010) Teoría Sociológica Moderna. McGraw Hill. Madrid.