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viernes, 7 de marzo de 2014

Resúmenes Teoría Sociológica III: Moderna Parte 3

En la asignatura Teoría Sociológica III: Moderna del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, elaboré los siguientes resúmenes del libro Teoría sociológica moderna de George Ritzer. MacGraw-Hill 2010, que forma parte de la bibliografía obligatoria de la asignatura.


Teorías del intercambio, de redes y de la elección racional. Teoría del intercambio y conductismo sociológico. Teoría de redes. Teoría de la elección racional. Capítulo 8 (335-378) Tomás Javier Prieto González // Estructuralismo, postestructuralismo y surgimiento de la teoría social posmoderna. Estructuralismo. Postestructuralismo: las ideas de Michel Foucault. Teoría social posmoderna. Capítulo 13 (559-600) Tomás Javier Prieto González // La metateorización sociológica. La metateorización en sociología. La sociología una ciencia multiparadigmática. Hacia un paradigma sociológico más integrado. Apéndice (601-618) Tomás Javier Prieto González

LAS IDEAS DE THOMAS KUHN

Unas de las metas de Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas era desafiar las suposiciones comunes acerca del modo en que la ciencia cambia. Desde el punto de vista de la mayoría de los profanos y de muchos científicos, la ciencia avanza de un modo acumulativo, de manera que cada avance se construye inexorablemente sobre todos los que le han precedido. La ciencia ha alcanzado su estatus presente a través de aumentos lentos y constantes de conocimiento. Y avanzará incluso más en el futuro. Pero Kuhn creía que esta concepción del desarrollo acumulativo de la ciencia era un mito, e intentó destruirlo.

Thomas Kuhn
Para él los principales cambios resultaban de las revoluciones. Creía que la ciencia estaba siempre dominada por un paradigma específico. La ciencia normal consiste en un periodo de acumulación de conocimientos en el que los científicos trabajaban para extender el paradigma dominante. Este trabajo científico inevitablemente genera anomalías, o hallazgos, imposibles de explicar mediante el paradigma dominante. Si estas anomalías aumentan se produce una etapa de crisis, que puede desembocar en una revolución científica. El paradigma dominante se abandona y se reemplaza por otro nuevo que ocupa su lugar en el núcleo de la ciencia. Nace un nuevo paradigma dominante, y de nuevo se repite el ciclo. En los periodos de revolución es cuando se producen los grandes cambios en la ciencia. Un paradigma sirve para diferenciar una comunidad científica de otra. También se puede utilizar para distinguir entre etapas históricas diferentes en el desarrollo de una ciencia. Los paradigmas pueden servir para distinguir entre grupos cognitivos dentr de una misma ciencia.

Un paradigma es una imagen básica del objeto de una ciencia. Sirve para definir lo que debe estudiarse, las preguntas que es necesario responder, cómo deben responderse y qué reglas es preciso seguir para interpretar las respuestas obtenidas. El paradigma es la unidad más general de consenso dentro de una ciencia y sirve para diferenciar una comunidad científica de otra.

Durkheim
Las teorías son sólo parte de los grandes paradigmas. Un paradigma puede abarcar dos o más teorías, así como diferentes imágenes del objetos, los métodos y los ejemplares proporciona la base para la perspectiva metateórica. En opinión de Ritzer hay tres paradigmas que dominan la sociología, junto a otros muchos que potencialmente pueden alcanzar el estatus de paradigma. Los denomina el paradigma de los hechos sociales, el de la definición social y el de la conducta social.

El paradigma de los hechos sociales

·       Ejemplar es la obra de Durkheim, Las Reglas del método sociológico y El Suicidio.
·       Imagen del objeto: Lo que Durkheim denominó hechos sociales, o las grandes instituciones y estructuras sociales. Se centran no sólo en estos fenómenos, sino también en su influencia sobre el pensamiento y la acción individuales.
·       Métodos: Es el método del cuestionario-entrevista y los métodos históricos comparados que los que se adhieren a otros paradigmas.
·       Teorías: Los teóricos del funcionalismo estructural tienden a considerar que los hechos sociales está estrechamente interrelacionados y que el orden se mantiene mediante el consenso general. Los teóricos del conflicto tienden a subrayar el desorden entre los hechos sociales, y comparten la idea de que el orden se mantiene mediante fuerzas coercitivas de la sociedad.

El paradigma de la definición social

·       Ejemplar: El modelo unificador es la obra de Max Weber sobre la acción social.
·       Imagen del objeto: La obra de Weber suscita un interés entre los estudiosos de la definción social por el modo en que los actores definen sus situaciones sociales y la influencia de estas definiciones en la acción y la interacción consecuentes.
·       Métodos: El método del cuestionario-entrevista, aunque suelen tender más a utilizr el método de la observación que los que se adhieren a otros paradigmas. La observación es el método distintivo de los partidarios de este paradigma.
·       Teorías: La teoría de la acción, el interaccionismo simbólico, la fenomenología, la etnometodología y el existencialismo.

El paradigma de la conducta social

·       Ejemplar: Conducta social, la obra del psicólogo Skinner.
·       Imagen del objeto: es la conducta irreflexiva de los individuos. Las recompensas que provocan conductas deseables y los castigos que inhiben las conductas indeseables son de gran interés para los conductistas sociales.
·       Métodos: es el experimento.
·       Teorías: Es el de la sociología conductista, estrechamente relacionada con el conductismo psicológico puro, y también la teoría del intercambio.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La Filología inglesa y el inglés profesional y académico (IPA) II

Resumen extraído del capítulo 1 La filosofía inglesa y el inglés profesional y académico del libro El inglés profesional y académico de Enrique Alcaráz Varó. Alianza Editorial 2000.


3.  El Lenguaje y la lingüística

3.1 El lenguaje y las lenguas

El lenguaje es la capacidad que tiene los seres humanos para comunicarse entre sí por medio de signos lingüísticos, primariamente en el medio oral auditivo y en el medio visual o en el háptico o táctil.

Lengua es sinónima de idioma; el instrumento de comunicación de una comunidad. Se llama lengua estándar, o lengua común, a la utilizada como modelo, por estar normalizada, de acuerdo con las normas prescritas. Va desde la lengua coloquial, o lengua familiar, hasta la académica o solemne.

3.2 El lenguaje y el medio

Medio al soporte en que se apoya una lengua de acuerdo con los sentidos humanos. Puede haber tantos medios como sentidos, pero tres son los más importantes desde un punto de vista práctico: el oral-auditivo, el visual y el táctil o háptico.

·      El medio oral-auditivo, estudiado por la fonética, está formado por el aire, que es el medio físico transmisor de los sonidos articulados; se forman las pautas de rápida producción, aunque efímeras en el tiempo.
·      El medio visual, formado por los signos gráficos o escritos; son más lentas y elaboradas (pautas)en su confección que las anteriores, aunque también son más duraderas y fáciles de analizar.
·      El medio táctil o háptico, es el empleado por el sistema de escritura Braile. Las pautas son tridimensionales.

La misma lengua puede ser transmitida a través de distintos medios gracias a que la naturaleza del lenguaje reside en sus estructuras  y no en los soportes en que se apoya. Es posible expresar en el medio oral auditivo, por medio de la lectura en voz alta, lo que se manifiesta en el medio visual, es decir, lo que está escrito.

3.3 La lingüística general y la lingüística aplicada

 La lingüística es la ciencia o disciplina que estudia el lenguaje u las lenguas en las que éste se manifiesta: se llama lingüística teórica. Cuando su formulación es más abstracta cuando la especulación prima sobre el empirismo, se llama lingüística pura.

Para algunos la lingüística es una rama de la sociología (Saussure); para otros, una especialidad de la psicología (Chomsky), donde se encuadra la lingüística en el seno de las ciencias de la cognición, junto con las neurociencias, la inteligencia artificial, la epistemología y la psicología cognitiva. Para unos terceros es una subdivisión de la semiótica; el estudio de la comunicación por medio de signos.


El término lingüística aplicada se emplea en oposición al de lingüística teórica, para aludir a las aplicaciones prácticas que se han hecho de la lingüística teórica. La lingüística puede aplicarse a la teoría de la traducción o traductología, al análisis de textos o estilística, a la enseñanza de lenguas extranjeras, a las patologías del lenguaje, etc. Sen entiende casi siempre en su vertiente pedagógica; lingüística aplicada a la enseñanza de las lenguas extranjeras.

4.  El análisis de la realidad lingüística

Es imposible conocer cualquier aspecto de la realidad, lingüística o no lingüística, sin el apoyo de teorías, modelos o hipótesis. Las hipótesis también han jugado un papel importante en la compresión de la realidad lingüística, como la de Sapir-Whorf.

4.1 Las teorías, los modelos y las hipótesis

Una teoría es un sistema de principios conceptuales y metodológicos, cuyo objetivo es dar cuanta o explicar un conjunto o clase de hechos o fenómenos.

Un modelo es un esquema coherente; una estructura operativa definida, formada por componentes relacionados entre sí, que se emplea para tratar, representar, explicar, definir u justificar un concepto simple, un problema o un sistema complejo; en suma, cualquier cuestión investigadora o aspecto de la misma.

La hipótesis también desempeñan una función importante en nuestra comprensión de la realidad; son conjeturas que se hacen sobre la naturaleza del lenguaje o sobre algunos aspectos del mismo, constituyen los cimientos o puntos de partida de la edificación científica que culmina con la construcción de las teorías lingüísticas: son conjenturales.

4.2 Los paradigmas. Los cambios de paradigma

Paradigma acuñado por Thomas Kuhm: un paradigma consolidado debe entenderse como un marco de referencia, caracterizado por una homogeneidad relativa de pensamiento teórico básico que proporciona a la comunidad científica:

1.    Criterios para marcarse metas nuevas que estimulen la formulación de teorías enriquecedoras;
2.    criterios para seleccionar hechos relevantes que se conviertan en problemas de investigación; y
3.    criterios para proponer soluciones a los problemas anteriores dentro del paradigma.

Ya que el proceso epistemológico no se produce sólo por acumulación de descubrimientos, de conocimientos y saberes, sino también y muy especialmente, por cambios de paradigmas, dado que gran parte de la investigación en general se basa en el hecho de que no siempre se han tenido los mismos puntos de vista con relación a la realidad, ni las misma motivaciones o intereses, ni los mismo objetivos no la misma finalidad en el análisis de un mismo fenómeno.

Cambio de paradigma: al abandono de los postulados y de las líneas maestras que han constituido el marco de investigación teórica y aplicada hasta determinado momento, y su sustitución por otro completamente distinto. Los tres grandes paradigmas son el estructuralista, el generativista y el de la pragmática.

4.3 El paradigma estructuralista

Adoptó una visión atomista de la realidad lingüística. De esa visión nacieron las unidades llamadas fonemas, monemas, sintagmas, etc. Y las teorías en las que se apoyan. Las destrezas lingüísticas, los drills, las prácticas estructurales (pattern practice), la lingüística contrastiva, por la perfecta descripción estructural de los niveles fonológico, sintáctico, léxico, etc. Del lenguaje.

4.4 El paradigma generativista

Cambió de rumbo la investigación lingüística, respecto de la línea marcada por el estructuralismo. La sido mentalista y se ha interesado por los problemas de la adquisición y el aprendizaje del lenguaje, y ha aportado la didáctica del inglés conceptos tan importantes como el análisis de errores, el interlenguaje y, sobre todo, el de competencia lingüística.

miércoles, 24 de julio de 2013

Conocimiento e imaginario social - David Bloor Parte 23


Conclusión ¿dónde nos encontramos?

Las categorías del pensamiento filosófico forman un paisaje intelectual. Sus grandes hitos se denominan “verdad”, “objetividad”, “relativismo”, “idealismo”; “Materialismo”, etc. La ciencia es causal, teórica, neutral, a menudo reduccionista como el sentido común; se opone a la teleología, al antropomorfismo y a lo que es trascendente. La estrategia global ha sido unir las ciencias sociales lo más estrechamente posible con los métodos de otras ciencias empíricas: basta con proceder como lo hacen las otras ciencias u todo irá bien.

Al delinear el programa fuerte en sociología del conocimiento, he intentado captar lo que pienso que realmente hacen los sociólogos cuando inconscientemente adoptan la postura naturalista en su disciplina. Sólo las visiones parciales serán presa de ciertas inconsistencias. Las ideas del conocimiento se basan en representaciones sociales, que la necesidad lógica es una especie de obligación moral y que la objetividad es un fenómeno social.

Aunque que he acentuado el carácter materialista de la aproximación sociológica, el materialismo tiende aún a ser pasivo y no activo. Espero que no puede decirse que no sea totalmente dialéctico, pero sin duda representa al conocimiento como teoría más que como práctica. Parecen tener, los críticos de la sociología del conocimiento, menos recursos para enfrentarse con el problema que quienes mantienen una aproximación naturalista. La filosofía de Popper hace de la ciencia un asunto de pura teoría en vez de una técnica en la cual podemos confiar. Sólo provee una ideología para el científico más puro y deja al ingeniero y al artesano sin auxilio.

La topografía del intelectual no es moralmente neutra. La Racionalidad y la Causalidad luchan entre sí como si fueran las fuerzas del Bien y del Mal. Las respuestas prefabricadas y las evaluaciones convencionales son tan inapropiadas para la sociología del conocimiento como predecibles por ella. El relativismo es simplemente lo opuesto al absolutismo, y seguramente es preferible a él.

Es innegable que el programa fuerte en la sociología del conocimiento descansa sobre una forma de relativismo. Éste adopta lo que se puede llamar “relativismo metodológico”, una posición resumida en los requisitos de simetría y reflexividad que fueron definidos al principio. Todas las creencias deben ser explicadas de la misma manera general, al margen de cómo se evalúen.

Una forma en la que la sociología del conocimiento podría autojustificarse polémicamente en su relativismo es insistir en que no es más no menos culpable que otras concepciones del conocimiento que normalmente escapan esta acusación. La sociología del conocimiento puede formular fácilmente lo esencial de su propio punto de vista en los términos de esa filosofía. Todo conocimiento es relativo a la situación local de los pensadores que lo producen: las ideas y conjeturas que son capaces de producir, los problemas que les inquietan la interacción entre presupuestos y crítica en su medio social, sus objetivos y pretensiones, las experiencias que tienen y los patrones y significados que aplican. Tampoco se altera la situación porque al explicar la conducta y la creencia algunas veces se establezcan suposiciones sobre el mundo físico que circunda a los actores. Si Popper está en lo cierto, este conocimiento también es conjetural. La explicación entera es una conjetura, aunque sea una conjetura sobre otras conjeturas.

Un sociólogo puede asumir la insistencia de Popper en que lo que establece el conocimiento científico no es la verdad de sus conclusiones sino las reglas de procedimiento, los patrones y las convenciones que los conforman.

Considerar todo conocimiento como algo conjetural y falible es realmente la forma más extrema de relativismo filosófico. Lo que constituye la misma existencia de la ciencia es su condición de actividad en proceso; es un modelo de pensamiento y conducta, un estilo de abordar las cosas que tienen sus normas y valores característicos. Si podemos vivir con el relativismo moral, podemos vivir con el relativismo cognitivo.

La ciencia puede ser capaz de funcionar sin verdad absoluta, aunque tal verdad podría subsistir. Este sentimiento residual seguramente descansa sobre una confusión entre la verdad y el mundo material. Pero creer en un mundo material no justifica la conclusión de que exista un estado final o privilegiado de adaptación a él que constituya el conocimiento o la verdad absoluta. Como ha sostencito Kuhn con gran claridad, el progreso científico (que es bastante real) es como la evolución darwiniana. Hemos alcanzado la posición actual en el progreso y evolución de nuestro conocimiento, de igual manera que ocurre en la evolución de nuestras especies, sin faro ni meta alguna que nos guíe.

Se acusa a la sociología del conocimiento de relativismo como de subjetivismo. Si no se hubiese sostenido la existencia de la objetividad no habría habido necesidad de desarrollar una teoría para describirla. Son otras teorías de la objetividad las que quedan refutadas mediante un análisis sociológico, no el fenómeno mismo. Una teoría sociológica de la objetividad probablemente otorga a ésta un papel más prominente en la vida humana del que ellos mismos le conceden. Desde esta teoría, el conocimiento moral también puede ser objetivo. El conocimiento parece diferente al percibirse desde diferentes ángulos. Basta aproximarse a él por un camino inesperado, observarlo desde una perspectiva inusual, para que no sea reconocible a primera vista.

Me siento más que feliz cuando veo a la sociología descansando en los mismos fundamentos y supuestos que las otras ciencias, cualquiera que sea su categoría y su origen. Realmente, la sociología no tiene otra elección que la de descansar en esos fundamentos, ni tampoco ningún otro modelo más apropiado que adoptar. Pues ese fundamento es nuestra cultura misma. La ciencia es nuestra forma de conocimiento. Que la sociología del conocimiento se mantenga o sucumba junto a las otras ciencias me parece muy deseable como destino y altamente probable como predicción.

jueves, 11 de julio de 2013

Conocimiento e imaginario social - David Bloor Parte XI


Otra variable: el saber amenazado

Exige algunos comentarios a la luz de la teoría durkheimiana que habíamos reformulado: si el conocimiento está tácitamente revestido de un carácter sagrado, como consecuencia de la imbricación de sus representaciones con las representaciones sociales, entonces tanto el programa popperiano como el kuhniano habrían de oponerse por igual a la sociología del conocimiento. Una de las principales quejas de los seguidores de Popper es que, en lo fundamental, el trabajo de Kuhn es una obra de historia sociológica, y de ahí las críticas de subjetivismo, irracionalismo y relativismo que se le han dirigido.

Es muy plausible esperar que ambos enfoques del conocimiento se opongan por igual a un estudio científico de la ciencia. Ambas maneras de pensar el conocimiento son simétricas, aunque sean bastantes distintas tanto las estrategias como las respectivas líneas de ataque y defensa. El estilo popperiano de escamotear el análisis social de la ciencia consiste en atribuir a la lógica y la racionalidad una objetividad a-social. Con ello sus fronteras metodológicas se conviertes en distinciones metafísicas y ontológicas.

Ambos estilos de pensamiento se pueden poner en sintonía con un enfoque perfectamente naturalista. El carácter individualista del pensamiento de las Luces sugiere que su desarrollo natural le lleve a la psicología. Si recordamos a los primeros utilitaristas queda claro que su modelo de hombre económico, racional y calculador, estaba en relación muy estrecha con su representación psicológica de lo que pudiera llamarse hombre hedonista, cuyos cálculos sobre placeres y sufrimientos se basaban en las reglas definidas por la psicología asociacionista. El resultado extremo de esta serie de vinculaciones históricas es quizá el psicólogo Skinner, cuyo conductismo recalcitrante es completamente naturalista: toda conducta, ya sea la de las palomas o de los humanos debe investigarse con los mismo métodos y explicarse con las mismas teorías. La sociedad es la fuente de esos “programas de refuerzo” que cumplen un papel crucial para modelar la conducta. El psicólogo ha de llegar a las normas sociales partiendo de los individuos, pero también aquellas que parten de las entidades sociales han de garantizar que sus teorías desciendan al nivel individual.

Ni las ideas ilustradas ni las románticas determinan por sí mismas el que hayan de emplearse a favor o en contra de la sociología del conocimiento, pues de ellas no se deduce necesariamente una lectura naturalista no una de tipo mistificador. Está en función de si la representación social que presupone es la de una sociedad amenazada o bien la de una sociedad estable.

Quienes defienden la sociedad de algo que perciben como amenaza tienden a mistificar sus valores y sus normas, su forma de conocimiento; quienes se sienten satisfechos y seguros, o quienes están ascendiendo y se enfrentan a las instituciones establecidas, se complacerán en tratar los valores y las normas como algo accesible, como algo de este mundo y no como algo que los trasciende.

La ley de mistificación: si un grupo emergente amenaza a un grupo establecido que profesa una ideología romántica, ese grupo utilizará espontáneamente como arma los conceptos ilustrados; el estilo ilustrado se volverá entonces un tanto naturalista mientras que el estilo romántico quedará deificado.

La lección a aprender

Si no enfocamos de un modo científico el estudio de la naturaleza del conocimiento, todo lo que digamos sobre él no pasará de ser una proyección de nuestros supuestos ideológicos. Nuestras teorías del conocimiento experimentarán los mismos éxitos y fracasos que sus correspondientes ideologías, al faltarles cualquier autonomía y fundamento para mantenerse por sí mismas.

Consideremos, en primer lugar, el análisis kuhniano de la ciencia, que es naturalista y sociológico; su objetivo es explicar un amplio abanico de materiales históricos. La historia como cualquier otra disciplina empírica, tiene su propia dinámica.

Bien distinto es el caso de las concepciones del conocimiento que intentan desgajarlo del mundo y rechazan un acercamiento naturalista. Una vez que el conocimiento ha sufrido ese trato especial, se pierde cualquier posible control de las teorías que se elaboren sobre su naturaleza, los análisis mistificadores están condenados a terminar su existencia bajo las mismas cadenas con que la comenzaron.

La filosofía no sigue la misma dinámica que los estudios empíricos e históricos, pues para ella no hay incorporación controlada de nuevos datos. Al reflexionar sobre los primeros principios, nuestra razón pronto alcanza ese punto en el que ya no puede plantearse más preguntas ni encontrar más justificaciones. Entonces la mente llega al nivel de lo que se le muestra como evidente; de lo que depende es de los procesos de pensamiento que se dan por supuestos por cierto grupo social.

Una ciencia dinámica puede ignorar perfectamente el origen de sus ideas, pero una disciplina que se limita a atrincherarse en su punto de partida y a reelaborarlo permanentemente debería ser mucho más sensible a la cuestión de los orígenes. ¿Cómo puede superarse el miedo a violar la sacralizad del conocimiento? Ese miedo sólo pueden superarlo aquellos cuya confianza en la ciencia y en sus métodos es casi total, aquellos que la dan completamente por supuesta, aquellos que no cuestionan en absoluto su creencia explícita en ella. Una actitud que podríamos caracterizar como una forma natural e inconsciente de autoconciencia; esa actitud puede conseguirse mediante la aplicación de procedimientos contrastados y acertados y de técnicas de investigación consolidadas. El escepticismo siempre encontrará útil la sociología del conocimiento. El escéptico intentará utilizar las explicaciones de una creencia para establecer su falsedad, con lo que acabará destruyendo toda pretensión de conocimiento. Sólo una seguridad epistemológica en nosotros mismos, que nos haga sentir que podemos explicar sin destruir, aportará una base sólida para la sociología del conocimiento.

Hay ciertamente algo de verdad en la convicción de que el conocimiento y la ciencia dependen de algo exterior a la mera creencia, pero esa fuerza exterior que los sostiene no es trascendente. Hay algo de lo que el conocimiento participa, pero no en el sentido en que Platón dice que las cosas de este mundo participan de las Ideas. Ese algo que es exterior al conocimiento, que es mayor que él y que lo sustenta, no es, sino la propia sociedad; en la medida en que uno crea en su permanencia y desarrollo el conocimiento siempre estará ahí para seguir sosteniendo las creencias que se investiguen, los métodos que se usen y las conclusiones a que pueda llegar la propia investigación.

En la conciencia de la unión indisoluble entre sociedad y conocimiento está la respuesta al temor de que éste pueda perder su eficacia y autoridad si se vuelve sobre sí mismo. Si el conocimiento fuera una ley para sí mismo, esa actitud nos llevaría a la confusión; pero la actividad reflexiva de la ciencia aplicada sobre sí misma no puede secar la fuente real de energía que sostiene el conocimiento.

miércoles, 10 de julio de 2013

Conocimiento e imaginario social - David Bloor Parte X


Ideología ilustrada contra ideología romántica

El enfrentamiento entre Kuhn y Popper representa un caso casi puro de la oposición entre las que pudieran llamarse ideologías ilustrada y romántica.

Lo que llamo pensamiento social ilustrado hace especial referencia a la noción de contrato social. El mito del contrato social se corresponde con el mito de un estado de naturaleza anterior a lo social. A veces, éste se concibe como un estado más o menos salvaje del que el hombre es rescatado por la sociedad y, otras veces, se presenta, de forma algo más elaborada, como el estado en el que caeríamos si la sociedad se derrumbara. La concreción de estos derechos y los modos de manejar la metáfora del contrato varían considerablemente, pero como tema general es típico de los escritores del SXVIII.

Pero el estilo metodológico del pensamiento ilustrado es más importante y sólido que sus doctrinas sobre las leyes naturales. Podemos distinguir en él cuatro características:

1.    Es individualista y atomista: concibe lo global y colectivo como si fuera equivalente a conjuntos de unidades individuales. Las sociedades son colecciones de individuos cuyas naturaleza e individualidad esenciales no están vinculadas con lo social.
2.    Este individualismo está estrechamente asociado con un enfoque estático del pensamiento. Las variaciones históricas son secundarias en relación con lo intemporal y universal.
3.    La tercera característica del pensamiento de las Luces; su reductivismo abstracto: los fenómenos sociales particulares o los casos concretos de comportamiento individual se calaran al ponerlos en relación con principios generales abstractos, ya sean principios morales, de razonamiento, o leyes científicas.
4.    Se refiere al modo en que se utilizan las anteriores, como el pensamiento ilustrado tiende a tener un tono fuertemente prescriptivo y moralista; es un pensamiento que no trata de ser vehículo de descripciones neutras sino un modo de que el deber ser reformista pueda enfrentarse al recalcitrante así es de la sociedad. El universalismo abstracto de las Luces permite mantener principios generales y claros, cuya gran distancia de la realidad vale para poder criticarla y para definir objetivos a conseguir.

En el que puede llamarse pensamiento romántico no considera ningún entramado de derechos naturales, contratos sociales o estados de naturaleza. Es la sociedad lo que es natural. Las calculadas armonías del contrato social son reemplazadas por las imágenes orgánicas de la unidad familiar. Las relaciones familiares sugieren que los derechos, los deberes, las obligaciones y la autoridad no deben distribuirse uniformemente, sino en función de las generaciones, rangos y papeles. La justicia adopta con mayor naturalidad una forma autocrática que se ajusta gradualmente a las variaciones de edad, responsabilidad y condición de sus miembros.

El estilo metodológico del pensamiento romántico puede contrastar punto por punto con el del pensamiento ilustrado:

1.    No es atomista no individualista; las entidades sociales se tratan como algo dotado de propiedades especiales. Las distintas entidades sociales reclaman estudios independientes. Los individuos sólo se entienden en su contexto.
2.    Lo concreto e histórico es más importante que lo universal e intemporal. Las distintas formas de reaccionar y adaptarse están condicionadas por el lugar, así como por la creencia; es algo influido por la historia y que encuentra en la historia su lugar de desarrollo.
3.    El pensamiento romántico enfatiza la individualidad concreta: el caso particular.
4.    Es la contrapartida de la tendencia normativa y moralizante del pensamiento ilustrado. Se subrayan la globalidad, complejidad e interconexión de las prácticas sociales. Tienden a considerar que los valores están íntimamente ligados y mezclados con los hechos, que son inmanentes a éstos.
Popper pertenece a la categoría de los pensadores ilustrados y Kuhn a la de los románticos. Popper es individualista y atomista al tratar la ciencia como una selección de teorías aisladas. Su unidad de análisis elemental son las hipótesis teóricas individuales, y las características lógicas y metodológicas de estas unidades. Se interesa principalmente por los atributos intemporales y universales del pensamiento científico correcto. Puede verse un paralelismo entre su concepción de la ciencia y el mito del contrato social. Popper caracteriza dicha base diciendo que la comunidad científica toma la decisión de aceptar ciertos enunciados básicos como hechos; esos enunciados son, en realidad, hipótesis, como todos los enunciados de la ciencia. Los contratos y las decisiones pueden construirse con demasiada facilidad como motivos y no como procesos, como cosas sin estructura ni historia, como acontecimientos súbitos.

Los aspectos románticos del análisis de Kuhn también son evidentes. Las ideas científicas individuales siempre forman parte de una tradición de investigación que las abarca como una totalidad. En su visión de la ciencia predominan los elementos comunitarios y el carácter autoritario del proceso educativo que esos elementos implican. No hay una separación neta entre los procesos lógicos y metodológicos de falsación: se recurre a juicios intuitivos. Las tradiciones de investigación no tienen constituciones escritas. El tono descriptivo del análisis kuhniano son más implícitos que explícitos, también se ajusta al estilo romántico.

La ubicación histórica de las ideologías

Los estereotipos responden a dos reacciones básicas (las de aceptación y de rechazo) que se manifiestan ante los grandes acontecimientos sociales que tuvieron lugar entre el final del SXVIII y los comienzos del SXX. Cuando están en juego nuestros destinos e intereses, nos vemos abocados a reflexionar y tomar partido de manera clara. Se invocan ideas como las Dios, el Hombre o la Naturaleza para explicar las iniciativas que tomamos y para justificar las situaciones en las que nos vemos envueltos o las acciones que nos sentimos inclinados a emprender.

La Revolución francesa de 1789 fue uno de los principales acontecimientos de este tipo. La Revolución disolvió y atomizó las estructuras que articulaban el todo social. Los pensadores reaccionarios de Gran Bretaña, Francia y Alemania construyen su retórica y sus análisis precisamente como reacción contra estas alarmantes tendencias. La razón con que contamos es el saber colectivo de nuestra sociedad; las normas sociales.

La costumbre tiene la inestimable ventaja, sobre la razón individual y calculadora, de estar en armonía con la acción y genera continuidades. Uno de los temas más interesantes de Burke es el de la simplicidad y la complejidad, así como las conexiones que tienen ambas con las reglas que deben regir la conducta humana. Quienes se limitan a propugnar simples leyes para dirigir nuestros asuntos ignoran groseramente su oficio o desconocen sus deberes. En Burke se representan muy claramente muchos de los aspectos del estilo romántico de pensamiento. Quienes busquen cómo poder criticar la concepción popperiana de la ciencia pueden sacar muchas ideas de él, de su desprecio reaccionario hacia los descubrimientos, de su desprecio por la complejidad y su rechazo de la simplificación, del papel que atribuye a la costumbre y a las ideas recibidas y de su reflexión sobre la cohesión social frente al individualismo crítico, origen de tantas divisiones.

El énfasis por dividir, separar y distinguir es una característica típica de los pensadores ilustrados: separan los valores de los hechos, la razón de la sociedad, los derechos de las tradiciones, lo racional de lo real, lo verdadero de los sostenido por mera creencia, lo público de lo privado. A Müller entrelaza y reúne sistemáticamente todas esas categorías, destruyendo todo el trabajo de distinción y acotamiento que es el sello de la clarificación propia de las Luces. Desde un punto de vista práctico, los románticos toman la división estructural de la sociedad como un hecho, mientras que los ilustrados la disuelven en una homogeneidad atomizada.

La idea central del romanticismo es de que una parte o elemento de un sistema está en íntima unión con el todo. Las hipótesis científicas no son unidades de pensamiento aisladas sino una especie de micro-cosmos del paradigma del que forman parte. La intuición de la que surge una hipótesis no forma parte de la vida privada del científico no, por tanto, debe tenerse como una cuestión psicológica más que propiamente científica, ni confinarse, en consecuencia, en un artificioso contexto de descubrimiento más que en el contexto de justificación. El proceso de creación es parte integral de la empresa científica como un todo y no debe separarse de ella mediante un principio abstracto de demarcación. Müller continúa aplicando su enfoque unificador a la relación del conocimiento con la sociedad o de la ciencia con el Estado. Ambos no deben ser sino uno, como el cuerpo y el alma.

El pensamiento ilustrado está fuertemente representado en economía por los partidarios del laissez-faire y los economistas clásicos de la escuela de Adam Smith y Ricardo. Smith matiza su defensa general de la libertad de contratación individual en cuestiones de mercado aceptando que debe haber ciertas restricciones legales referentes a una tasa máxima de interés en el préstamo de dinero. Smith cree que sin esa limitación la mayor parte del dinero que se prestara iría a parar a manos de “despilfarradores y promotores”. A lo que Bentham replicó: ¿y qué? Sin promotores no habría progreso; y el riesgo que se corre forma parte de la esencia misma de la actividad económica y de la creación de riqueza. El riesgo intelectual que se corre pertenece a la esencia misma de la actividad científica y de la creación de conocimiento. Bentham plantea que la gente debe calcular por sí misma las pérdidas, ganancias y riesgos que van asociados con las acciones que emprendan y afirma que el medio más seguro para alcanzar la máxima satisfacción es dejar que cada individuo busque su máxima satisfacción. Este individualismo corre parejo de un modo natural con la tendencia a considerar la totalidad social como una mera suma de sus partes atómicas.

La moralidad, para Betham, es análoga a los mecanismos del mercado. Es “la naturaleza” la que nos ha situado bajo el placer y el sufrimiento. La razón, el cálculo, la simplicidad y la inteligibilidad son temas centrales en el pensamiento de las Luces. Bentham reconoce que esa representación racionalista es una abstracción, pero una abstracción que considera necesaria.

Las teorías de los economistas clásicos desembocan de lleno en lo que suele llamarse darwinismo social. Se fundamenta en la concurrencia económica individual y la pone en relación con la necesidad natural de la lucha, del esfuerzo individual y de la supervivencia de los más aptos y la eliminación de los débiles e ineficientes. La teoría de Popper sobre la “refutación estricta” es darwinismo social en el campo de la ciencia, una afinidad que matizará en sus últimos trabajos.

Las teorías económicas abstractas y universales debían reemplazarse por un tipo de análisis que prestara la debida atención a las diferentes condiciones económicas de los distintos momentos y lugares; y así nació la escuela histórica de economía. Cuyos principios historicistas se adecuaban estrictamente al estereotipo romántico: la economía debía ser una rama de la historia y de la sociología, que situara la actividad económica en su contexto social y no la tratara de un modo abstracto y universal. Wihelm Roscher esbozó el programa de la escuela histórica según las siguientes líneas:

1.    La economía política es una ciencia que sólo puede explicarse en estrecha relación con otras ciencias sociales.
2.    Un pueblo es algo más que una masa de individuos, por lo que el estudio de su economía no puede basarse en una mera observación de las relaciones económicas del momento.
3.    Para poder obtener leyes a partir de muchos fenómenos debe compararse el mayor número posible de pueblos.
4.    El método histórico se abstendrá de alabar o censurar las instituciones económicas.

En los campos de la jurisprudencia y la legislación también se hizo sentir esta misma polarización ideológica entre la ilustración y el romanticismo. Bentham, afirmaba que la “legislación, que hasta ahora ha descansado principalmente en las arenas movedizas del instinto y la costumbre, debe situarse por fin sobre la base inmutable de los sentimientos y la experiencia”. La consigna de Bentham era la “codificación”.

La oposición de los modelos ilustrado y romántico también se manifiesta en el campo de la teoría moral. La moral utilitaria del radicalismo filosófico fue combatida ferozmente al final del SXIX por los idealistas ingleses. Bosanquet despreció la idea de que las acciones pueden basarse en cálculos o derivarse de principios utilitaristas abstractos, lo que no puede llevar sino a la hipocresía. Los principios morales tampoco son universales, pues la esencia de la moralidad está en las diferencias. Bosanquet ataca el planteamiento individualista de Bentham, sobre el compromiso político, recuperando la noción roussoniana de la “voluntad general” de una sociedad para oponerse a la idea de que la voluntad es un fenómeno individual y hedonista. Eso que está por encima de los individuos y se les impone viene, tanto para Bosanquet como para Durkheim, de algo que es exterior a los individuos mismos y más grande que ellos.
El carácter sistemático y penetrante de la oposición ideológica entre dos conjuntos de valores y dos estilos o modelos de pensamiento. Aunque esta oposición no era ciertamente estática sino que el equilibrio de fuerzas entre las representaciones en pugna variaba según los momentos y lugares. Tampoco es una conexión simple la que se da entre los pensadores individuales y ambos estilos de pensamiento, que por usarse frecuentemente en polémicas tendían a presentarse como casos puros. Así, Burke fue un liberal en lo económico pero un conservador en lo político. Bentham empezó como un político conservador opuesto a la idea de los derechos humanos.

Los estereotipos representan agrupamientos típicos de ideas, agrupamientos que naturalmente no les parecen verdaderos a quienes se oponen a ellas, aunque quienes los mantengas estén más cualificados y sean más exigentes. Para completar el resumen de las similitudes estructurales entre Popper y Kuhn, por un lado, y las ideologías ilustrada y romántica, por el otro, estableceré ciertas semejanzas de contenido que revelan sus metáforas sociales subyacentes:

1.    La teoría de Popper es antiautoritaria y atomista, mientras que la de Kuhn es autoritaria y holista.
2.    La teoría de Popper sobre la unidad racional de la humanidad y el libre intercambio de ideas contrasta con la condición de cierre intelectual propia de un paradigma y con la riqueza especial de su lenguaje propio.
3.    La antítesis entre el ansia de codificación y de claridad de Bentha, y el papel que Burke atribuye a la tradición se corresponden con la legislación metodológica y la delimitación de fronteras en Popper y el énfasis kuhniano en el dogma, la tradición y el juicio.

El vínculo entre los debates epistemológicos y los ideológicos

Hay una estrecha semejanza de estructura y contenido entre dos posiciones epistemológicas importantes y una serie de debates ideológicos ligados entre sí. Lo que queda por estudiar es el mecanismo de transferencia de ideas de un ámbito al otro. En el ritmo pausado de las experiencias sociales y a través de la búsqueda de modelos y estructuras de comprensión, los dos arquetipos se van instalando en cada uno de nosotros hasta constituir un fundamento y una fuente de recursos para nuestro pensamiento.

Los significados de las palabras están indisociablemente cargados de asociaciones y connotaciones, que siguen ciertas pautas o ligan entre sí ciertas ideas y experiencias mientras que rechazan o disocian otras, como bien lo señala Raymond Williams. Esos arquetipos sociales que parecen influir en las teorías del conocimiento que estamos considerando ¿no los tenemos ya interiorizados, a través de nuestra propia experiencia social y lingüística en la vida cotidiana.

El vínculo entre las ideologías sociales y las teorías del conocimiento no es, pues, ningún misterio sino una consecuencia completamente típica y natural del modo en que vivimos y pensamos. Las ideologías sociales son tan penetrantes que estructuran nuestros conceptos, y es casi imposible evitar que las empleemos continuamente como metáforas implícitas.