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domingo, 25 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 25


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

Logro y adscripción en el Japón Moderno.

Las sociedades industriales requieren un sistema de clases con relativamente más criterios de logro en la ubicación de clase que los sistemas de estratificación preindustriales del feudalismo o de castas, que tienen más elementos de adscripción. Una sociedad moderna no puede ser competitiva si la mayoría de los miembros reciben una formación alta u ocupan posiciones altas de autoridad debido al estatus que les confiere su nacimiento, raza, religión u otros criterios adscritos. Japón tiene un grado más alto de igualdad de oportunidades, lo que significa que en Japón operan más factores de logro que en los Estados Unidos u otras sociedades industriales. Sin embargo, hay algunas excepciones muy importantes a la constatación de que Japón presenta una mayor igualdad de oportunidades.

Discriminación racial, étnica y sexual en Japón.

Sorprende la discriminación que en esta sociedad existe contra las mujeres y las minorías étnicas; los occidentales suelen creer que el estatus de la mujer es bajo en las sociedades asiáticas y que siempre lo ha sido, esta impresión no es acertada. Japón es para los estadounidenses la sociedad más sexista de todas las naciones industriales. Pero no siempre ha sido así en la historia de Japón.

Con respecto a las minorías étnicas, la población de Japón es en un 97-98% racial y étnicamente japonesa. El 2 ó 3% restante la forman minorías chinas o coreanas. La discriminación basada en la etnia podría ser considerada un problema menor, pero esta suposición también está lejos de ser acertada.

Discriminación sexual.

Este concepto es bastante nuevo para muchas sociedades. Lo que para algunos es discriminación sexual, para otros son divisiones sexuales de rol “normales” o “tradicionales”. Para la mayoría de los hombres, e incluso para muchas mujeres japonesas, lo que existe en Japón son divisiones sexuales de rol, no discriminación sexual.

La discriminación en Japón comienza en el hogar a edades muy tempranas. A las niñas no se les anima tanto como a los niños a progresar en sus estudios. Se supone que estos no son tan importantes para las niñas; más bien se piensa que un exceso de formación puede perjudicar sus perspectivas de matrimonio.

Van a la universidad más hombres que mujeres, solo el 12% de mujeres frente al 39% de los chicos. El 90% de estudiantes de enseñanza semisupeior son mujeres y el 40% se especializa en economía doméstica. En las universidades más prestigiosas, la proporción de mujeres es inferior al 10%.

En Japón, la mayoría de la gente se casa más tarde que en Estados Unidos (a los 25-30 años) los hombres a veces con más edad, esto significa que la mayoría de la gente conoce a su futuro marido después de sus estudios y con frecuencia en el trabajo. Lo que esto quiere decir para las mujeres es que el empleo suele llegar después de los estudios y antes del matrimonio (hay que señalar que Japón tiene una de las tasas más altas de gente casada del mundo). Cuando se casa, y especialmente tras el nacimiento de los hijos, se supone que la mujer debe dejar de trabajar. De hecho en el pasado se despedia a las mujeres cuando se casaban. Aunque obligar a la mujer a dejar su trabajo cuando se casa va contra la ley; en el Japón de hoy en día, sigue ocurriendo informalmente. La participación de la mujer en la fuerza de trabajo es alta en los primeros 20, luego desciende hasta llegar a los 40 y sus hijos ya se han ido de casa. Los empleos abiertos a las mujeres de Japón no suelen ser empleos susceptibles de promoción. Hay una alta concentración de mujeres en puestos de servicios y en empleos bajos de cuello blanco temporales. Existe un alto grado de desigualdad de renta entre los hombres y las mujeres; las mujeres se encuentran mucho más concentradas en el sector periférico que en el sector central de la economía; en un grado mucho más alto que en los Estados Unidos.

Y otra causa más que guarda relación con las estructuras de autoridad, solo el 0,3% de los puestos de toma real de decisiones en esas corporaciones los ocupan mujeres. Japón figura por debajo de otras naciones industriales en el nivel inferior de estatus de autoridad para las mujeres.

La discriminación sexual no ha sido siempre tan grande en la historia de Japón. Han existido mujeres poderosas e incluso algunas emperadoras, aunque la última gobernó en el año 700 d. de c. Y en las zonas rurales las mujeres sufren normalmente menos discriminación. Uno de los factores más importantes del aumento de la discriminación sexual y de las rígidas divisiones sexuales de rol fue la institucionalización de los valores de los samuráis plasmada en la Constitución Meiji a finales del siglo XIX. Estas leyes cambiaron hace muy pocos años, desde la Segunda Guerra Mundial, con el establecimiento de una nueva Constitución. En la actualidad las japonesas pueden votar, tener propiedades, iniciar sus propios negocios e incluso quedarse con sus hijos cuando se divorcian. Se ha producido una lenta mejora de las oportunidades de las mujeres japonesas, pero las tradiciones son difíciles de romper, sobre todo cuando las actitudes de la mujer todavía concuerdan con los valores instituidos por la vieja constitución Meiji.
Japón tiene la tasa de divorcio más baja de todas las naciones industriales. Pero cuando nos preguntamos por qué, descubrimos que una de las razones más importantes es que la mujer apenas tiene opciones fuera del matrimonio. Por lo general, el salario del empleo que puede encontrar no basta para mantenerse a si misma y a sus hijos; cuando la pareja se divorcia, los hijos se quedan casi siempre con el padre. La madre carecía incluso del derecho a quedarse con sus hijos. Y en la actualidad sólo la mitad de las madres divorciadas consiguen la custodia de sus hijos.

martes, 11 de septiembre de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 25


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa



MODELOS CONTEMPORÁNEOS EN EL ESTUDIO DEL PREJUICIO.
Actualmente, en las sociedades occidentales casi nadie reconoce abiertamente ser prejuicioso o rechazar a otros grupos. Esto no significa que el prejuicio haya desaparecido. De hecho, los datos revelan que las desigualdades entre distintos grupos étnicos o de género no han disminuido en los últimos años. Lo que ocurre es que ahora se valoran ideales democráticos, igualitarios y tolerantes, y se rechaza e inhibe la expresión abierta de actitudes y/o comportamientos discriminatorios. Ello no impide que las personas discriminen de forma más sutil e indirecta, o que mantengan sentimientos y estereotipos negativos hacia determinados grupos. Es decir, el prejuicio directo, abierto y manifiesto ha sido sustituido por nuevas formas de prejuicio, más encubiertas.
Seguimos discriminando pero apelamos a causas no prejuiciosas: "las mujeres son insustituibles en el hogar” etc.

El prejuicio racial

En las últimas décadas se han desarrollado diversas teorías que tratan de dar respuesta a la evolución del prejuicio racial. La mayor parte de las teorías o explicaciones sobre las nuevas formas de prejuicio racial fueron formuladas en EE.UU.: racismo aversivo, racismo moderno, racismo ambivalente o modelo de disociación. Otras propuestas, como el modelo de prejuicio sutil y manifiesto, se han desarrollado en Europa.
Racismo aversivo

Jack Dovidio
Desarrollado por Gaertner y Dovidio, se basa en el conflicto existente entre la negación por parte de los blancos de ser prejuiciosos y los sentimientos y creencias negativas inconscientes que mantienen hacia los afroamericanos, transmitidas de generación en generación y potenciadas institucionalmente durante muchos años. No reflejan una hostilidad manifiesta, sino que incluyen una cierta incomodidad, inseguridad e incluso miedo. Generalmente, el racista aversivo refleja un favoritismo endogrupal más que un rechazo exogrupal. Refleja una superioridad cultural de los blancos.
La ambivalencia que experimentan los racistas aversivos está basada en la existencia simultánea de sesgos raciales inevitables y de adherencia a principios no discriminatorios.
Las acciones de los racistas aversivos son más variables e inconsistentes. No discriminarán en situaciones en las que existan normas sociales claras y en las que la discriminación sería obvia para ellos mismos y los demás. En otras ocasiones lo expresarán, pero de modo sutil, indirecto y racional, cuando puedan justificar o racionalizar. Sus características más notables son:
  • Defienden un tratamiento igualitario y justo hacia todos los grupos.
  • A pesar de sus buenas intenciones conscientes, inconscientemente experimentan incomodidad hacia los negros, por lo que intentan evitar contactos interraciales.
  • Cuando el contacto interracial es inevitable, experimentan ansiedad e incomodidad, por lo que tratan de retirarse de la situación.
  • Se adhieren estrictamente a reglas y códigos de conducta establecidos en las situaciones interraciales que no pueden evitar.
  • De forma consciente, y cuando les sea posible, tratarán de no discriminar.

Los racistas aversivos aparecen como personas no prejuiciosas en las medidas de autoinforme, pero hay otras técnicas en el campo de las actitudes que han permitido profundizar.
Dovidio y Gaertner sugieren diferentes estrategias para combatir el racismo aversivo:
A nivel individual: Hacer que las personas sean conscientes de su prejuicio es un método muy eficaz para reducirlo en quienes defienden explícitamente principios igualitarios y a la vez poseen sesgos implícitos (racistas aversivos).
A nivel grupal: La estrategia de la recategorización, que consiste en inducir a miembros de grupos diferentes a imaginar que forman parte de un único grupo y no de grupos separados,  (tema 13).
Diferencias entre el racismo aversivo y el racismo moderno o simbólico.
Racismo moderno o simbólico
  • Defienden la existencia de un conflicto entre la negación del prejuicio personal y los sentimientos y creencias inconscientes, pero son características de personas que mantienen actitudes políticas conservadoras
  • No empatizan con las minorías, consideran directamente que la discriminación no existe en la actualidad y creen que más bien, los gobiernos favorecen a los grupos minoritarios.

Racismo aversivo:
  • El perfil se corresponde con una persona progresista que mantiene abiertamente creencias no prejuiciosas pero que inconscientemente expresa sentimientos negativos de una manera indirecta.

En resumen: tanto los conservadores como los liberales discriminan pero de forma diferente.
Un estudio sobre el racismo aversivo en los contactos interraciales.
Experimento: Situación en la que una persona blanca y una negra mantenían una conversación sobre un tema no relacionado con cuestiones raciales. Se encontró que las actitudes conscientes de los participantes blancos mostraban un perfil de personas no prejuiciosas que coincidía con sus conductas controlables mostradas en la interacción y con las impresiones que tenían sobre el modo en que se habían comportado.
Sin embargo, sus actitudes raciales inconscientes predecían el prejuicio que mostraban en sus conductas no verbales (incontrolables) y coincidían con las percepciones de sus compañeros negros acerca de la interacción. De hecho, los participantes blancos indicaban que la interacción había sido satisfactoria y se sentían bien con sus contribuciones, mientras que sus compañeros negros decían estar relativamente insatisfechos e incómodos con la conducta de su compañero.
Cuadro 11.4 Investigación sobre racismo aversivo en España.
Estudio en el que trataron de demostrar la existencia de racismo aversivo en nuestro país.
Se clasificó a los sujetos en “igualitarios” y “prejuiciosos”. Los resultados pusieron de manifiesto los supuestos del racismo aversivo:
  • Se manifiesta en aquellas situaciones donde la estructura normativa es ambigua y/o se encuentran disponibles argumentos no raciales que justifican, racionalizan o legitimizan las conductas discriminatorias.
  • La preocupación de los sujetos igualitarios por actuar de manera inapropiada y parecer racistas les lleva a reflexionar más cuando deben emitir un juicio sobre un inmigrante marroquí, especialmente cuando éste es negativo.

Curiosidad para concluir: En nuestro país el racismo aversivo hacia los inmigrantes marroquíes refleja TANTO una actitud positiva hacia el endogrupo COMO una actitud negativa hacia el exogrupo. (Recordemos que una de las características definitorias del racista aversivo era sólo reflejar actitud positiva hacia el endogrupo pero NO negativa hacia el exogrupo. En España hacemos las dos cosas).
Racismo moderno.
Se basa en percibir que los valores de la ética protestante (libertad de elección individual, igualdad de oportunidades, etc.) están en peligro, no en las experiencias personales negativas con miembros del exogrupo, ni en la percepción de amenaza a los intereses o riquezas personales.
El racismo moderno se caracteriza por:
  • La defensa de los valores tradicionales de la ética protestante.
  • La creencia de que los afroamericanos (u otros grupos) no respetan estos valores.
  • La existencia de un afecto negativo difuso hacia los miembros de grupos minoritarios.

Los racistas modernos se caracterizan por:
  • No considerarse racistas.
  • No identifican el racismo con las características del prejuicio tradicional (creencia en la inferioridad genética).
  • Considerar que en la actualidad no existe discriminación hacia los grupos minoritarios.
  • Creer que las demandas de estos grupos son excesivas.

Los racistas modernos comparten con los racistas antiguos algunos sentimientos negativos hacia los grupos minoritarios, pero no asumen estereotipos negativos tradicionales hacia estos grupos. No asumen estereotipos negativos tradicionales hacia estos grupos minoritarios, ni están de acuerdo con las medidas segregacionistas. El racista moderno otorga una importancia fundamental a la trasgresión de los valores anglosajones.
Para medir este tipo de racismo se han desarrollado escalas con ítems del estilo: “En los últimos años, los afroamericanos han conseguido más de lo que se merecen”.

Cuadro 11.5 Un estudio sobre racismo moderno llevado a cabo en nuestro país.
Samuel Gaertner
Se encontró que el racismo moderno estaba relacionado con la expresión de emociones negativas sutiles, y que la ausencia de emociones positivas hacia los exogrupos era un buen predictor del prejuicio medido a través de la escala de racismo moderno. También se halló un resultado contrario a los estudios revisados, a saber, que las emociones negativas tradicionales eran buenas predictoras del racismo moderno en adolescentes.
Racismo ambivalente.
Se refiere al conflicto emocional que experimentan los estadounidenses blancos al mantener dos actitudes contradictorias fuertemente arraigadas en la sociedad americana.
Experimentan un conflicto emocional entre sentimientos positivos y negativos hacia grupos raciales estigmatizados. Experimentan dos cosas contradictorias
  • Igualitarismo: Defensa de los valores democráticos, igualitarios, y humanitarios (simpatizan con los negros por el trato injusto a lo largo de la historia).
  • Individualismo: Basado en los principios de la ética protestante según la cual cada uno es responsable de su propio destino.

La existencia simultánea de las dos actitudes opuestas genera ambivalencia, que puede provocar amenaza a la autoestima, ya que entran en contradicción el autoconcepto de personas igualitarias y humanitarias con los sentimientos negativos experimentados hacia las minorías por no respetar los principios individualistas.
Cabe preguntarse cuál es la diferencia entre este modelo y el del racismo aversivo. Dicha diferencia reside en los mecanismos propuestos por cada modelo para resolver el conflicto planteado: la ambivalencia o la incomodidad psicológica que ésta genera.
Dovidio y Gaertner: Sugieren que el racista aversivo mantiene fuera de su consciencia estos sentimientos ambivalentes y en función de la situación en la que se encuentre mostrará o no su prejuicio. Por otro lado, la ambivalencia produce inestabilidad conductual, es decir, las respuestas del individuo serán positivas o negativas dependiendo de que la actitud que se active en una situación determinada sea favorable o desfavorable. Además, los racistas ambivalentes exagerarán sus respuestas, es decir, darán respuestas extremas (positivas o negativas) con el fin de proteger su autoestima.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 21


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa

Introducción:

Sabemos más de otros grupos debido a la información que nos proporcionan los miembros de nuestro propio grupo que por la experiencia directa.

Walter Lippmann
Según Walter Lippmann, la opinión pública se genera por un curioso procedimiento de repetición de las mismas imágenes en el pensamiento de las personas, similar al proceso de estereotipia de las imprentas. Dicho autor afirmaba que no vemos antes de definir, sino que definimos antes de ver. También destacaba otros aspectos d ellos estereotipos, como su marcado tono afectivo, su origen social, y su función justificadora de la naturaleza de las relaciones entre grupos y naciones.

A lo largo del capítulo se abordarán las contribuciones más destacadas en torno a dos bloques.

En el primero presentaremos una serie de aspectos generales relacionados con el estudio d ellos estereotipos.

En la segunda parte se aplicarán estos conocimientos a un campo de gran interés como son los estereotipos de género.

NOCIONES BÁSICAS EN EL ESTUDIO DE ESTEREOTIPOS

Qué son los estereotipos:

Los estereotipos se consideran un conjunto de creencias compartidas sobre las características de un grupo social. Estas creencias hacen referencia a lo que pensamos sobre ciertos grupos, por lo que pueden contener elementos tanto positivos como negativos. Se considera que los estereotipos constituyen un tipo específico de esquema cognitivo que ejerce una fuerte influencia en el procesamiento de la información social que recibimos.
Algunos de los aspectos definitorios de los estereotipos son:

  1. simplifican o exageran los rasgos atribuidos a un grupo;
  2. sirven para justificar o racionalizar las reacciones afectivas y conductuales hacia un grupo;
  3. al tratarse de estructuras cognitivas, son rígidos y resistentes al cambio, aunque se obtenga información que los desconfirme;
  4. desde una perspectiva cultural, conviene destacar su carácter consensuado, en la medida en que son creencias compartidas por los miembros de una cultura.

Cualquier aproximación al concepto de estereotipo requiere precisar las relaciones y diferencias que establece con los términos prejuicio y discriminación. El prejuicio es una actitud que implica de algún modo una valoración negativa de los miembros de determinados grupos. Cualquier actitud consta de tres tipos de componentes: cognitivo, afectivo y conductual. El componente cognitivo del prejuicio lo constituyen los estereotipos, el afectivo las emociones suscitadas por el grupo, y el conductual la discriminación dirigida a sus miembros. Por tanto, conviene separar conceptualmente los términos estereotipo, prejuicio y discriminación que, si bien pueden estar relacionados, en ningún caso son redundantes.

También hay que tener en cuenta la importancia de diferenciar los aspectos culturales y compartidos de los estereotipos de aquellos individuales. Así, los estereotipos pueden expresarse como las creencias culturales sobre las características de los miembros de un grupo o como las creencias personales sobre esas características.

No todas las personas asumen estas creencias en igual medida. El concepto de esterotipia se utiliza para referirse al grado en el que una persona asume esas creencias compartidas.


Proceso implicados en la formación y el mantenimiento de estereotipos

Desde la psicología social se han propuesto diferentes explicaciones sobre el origen. Una de las más aceptadas defiende que el origen de los estereotipos descansa en un proceso cognitivo básico que realizamos de forma automática: la categorización. Este proceso permite organizar la complejidad de nuestro entorno a partir de diferentes conjuntos que comparten características. No sólo clasificamos objetos; también categorizamos a otros seres humanos. En este sentido, se aplica el término categorización social para hacer referencia al proceso que permite clasificar a las personas en grupos en función de las características que tienen en común. Así, a través de la pertenencia grupal asignamos a una persona las características atribuidas a todos los miembros de su grupo.

       La categorización de las personas por su pertenencia grupal genera diversos efectos automáticos, que afectan a procesos cognitivos, afectivos y motivacionales. Uno de estos efectos cognitivos se denomina homogeneidad exogrupal, y consiste en un sesgo que lleva a percibir a los miembros del otro grupo (exogrupo) más semejantes entre sí, y a los miembros del propio grupo (endogrupo) de forma más diferenciada. Una explicación cognitiva de este sesgo es que conocemos a muchos miembros de nuestro grupo por experiencia directa, mientras que el conocimiento de los miembros de exogrupos se debe en buena medida al aprendizaje cultural indirecto. Pero los estereotipos no sólo afectan a procesos cognitivos. La mayoría tienen connotaciones afectivas (positivas o negativas) y motivacionales que influyen en esa categorización, lo que origina que se distorsione la realidad y se tienda a exagerar las diferencias entre los grupos y a subestimar las variaciones entre los individuos que pertenecen a un mismo grupo.

El siguiente aspecto clave en el origen de los estereotipos se refiere a cómo se adquieren o aprenden. Los estereotipos se aprenden a través del proceso de socialización, y su transmisión se produce de diversas formas. Podemos adquirirlos a través de nuestros padres, amigos o los medios de comunicación, así como a partir de las propias vivencias y experiencias personales con los miembros de otros grupos. En este proceso no hay que olvidar la influencia del factor motivacional, según el cual podemos percibir como inferiores a los miembros del exogrupo. Ahora bien, una vez formados y adquiridos, los estereotipos son estructuras rígidas difíciles de modificar, aunque exista información que los desconfirme. De hecho, cuando una persona no encaja con el estereotipo de un grupo, solemos incluirla en otra categoría o subtipo. Al clasificar a las personas se pueden utilizar conjuntamente diferentes categorías. Las características de la situación pueden primar que se usen determinados subtipos al percibir a una persona. Asimismo, los estereotipos funcionan como esquemas que nos conducen a ignorar de forma sutil la información inconsistente con nuestros estereotipos hasta hacerla consistente con ellos. También es posible que reinterpretemos esa inconsistencia, o que consideremos el caso inconsistente como atípico.

Existe la tendencia a procesar la información congruente con el estereotipo en lugar de la incongruente. Es decir, prestamos más atención a la información que confirma nuestras expectativas previas y no atendemos a la que las contradice, salvo que la incongruencia sea muy fuerte. La correlación ilusoria es un ejemplo de este proceso, consistente en percibir asociaciones entre variables que realmente no están relacionadas. Este sesgo se ha explicado por la distintividad de determinados grupos así como por la distintividad de determinados atributos, especialmente las características negativas. Por lo general, la relación se establece entre miembros de grupos minoritarios y conductas infrecuentes, que suelen ser de signo negativo. Así, es más fácil que asociemos una conducta negativa a un grupo minoritario.

Una vez seleccionada la información congruente con los esquemas previos, el estereotipo resulta realmente útil, no sólo para describir a todos los miembros de otros grupos, sino también para guiar nuestro comportamiento hacia ellos, lo que contribuye a configurar esa realidad. De ese modo, si el estereotipo de los inmigrantes incluye la creencia de que tienen un nivel escolar más bajo que los españoles, es posible que los profesores se comporten con ellos en función de esa creencia, y éstos disminuyan su rendimiento, tal y como sugiere el proceso de la profecía autocumplida Por tanto, en la mayor parte de las ocasiones las personas estereotipamos de manera automática o sesgada, lo que implica que en numerosas circunstancias no prestemos atención a la información desconfirmatoria, incongruente o inconsistente con el estereotipo.

Una línea que ha cobrado fuerza en los últimos años sostiene que los estereotipos funcionan no sólo en el nivel explícito sino también en el implícito. En este nivel, los estereotipos actúan como creencias que no reconocemos, pero una vez activados pueden determinar el comportamiento manifiesto hacia quienes se dirigen. El problema que presentan es que, como funcionan de una manera inconsciente, no los podemos identificar fácilmente, aunque esto no impide que influyan en nuestras creencias sobre las características que suponemos poseen los miembros de una categoría. De hecho, existen investigaciones que muestran que los estereotipos implícitos predicen mejor las expresiones sutiles de prejuicio que las medidas explícitas obtenidas a través de autoinformes.

En resumen, los estereotipos tienen su origen fundamentalmente en la categorización social y, una vez formados, se transmiten y aprenden a través de diferentes fuentes. Cuando ya se han establecido las características atribuidas a los grupos, el estereotipo guía la selección de la información congruente con su contenido por medio de una serie de procesos, tanto explícitos como implícitos, que contribuyen a su mantenimiento.