domingo, 25 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 25


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

Logro y adscripción en el Japón Moderno.

Las sociedades industriales requieren un sistema de clases con relativamente más criterios de logro en la ubicación de clase que los sistemas de estratificación preindustriales del feudalismo o de castas, que tienen más elementos de adscripción. Una sociedad moderna no puede ser competitiva si la mayoría de los miembros reciben una formación alta u ocupan posiciones altas de autoridad debido al estatus que les confiere su nacimiento, raza, religión u otros criterios adscritos. Japón tiene un grado más alto de igualdad de oportunidades, lo que significa que en Japón operan más factores de logro que en los Estados Unidos u otras sociedades industriales. Sin embargo, hay algunas excepciones muy importantes a la constatación de que Japón presenta una mayor igualdad de oportunidades.

Discriminación racial, étnica y sexual en Japón.

Sorprende la discriminación que en esta sociedad existe contra las mujeres y las minorías étnicas; los occidentales suelen creer que el estatus de la mujer es bajo en las sociedades asiáticas y que siempre lo ha sido, esta impresión no es acertada. Japón es para los estadounidenses la sociedad más sexista de todas las naciones industriales. Pero no siempre ha sido así en la historia de Japón.

Con respecto a las minorías étnicas, la población de Japón es en un 97-98% racial y étnicamente japonesa. El 2 ó 3% restante la forman minorías chinas o coreanas. La discriminación basada en la etnia podría ser considerada un problema menor, pero esta suposición también está lejos de ser acertada.

Discriminación sexual.

Este concepto es bastante nuevo para muchas sociedades. Lo que para algunos es discriminación sexual, para otros son divisiones sexuales de rol “normales” o “tradicionales”. Para la mayoría de los hombres, e incluso para muchas mujeres japonesas, lo que existe en Japón son divisiones sexuales de rol, no discriminación sexual.

La discriminación en Japón comienza en el hogar a edades muy tempranas. A las niñas no se les anima tanto como a los niños a progresar en sus estudios. Se supone que estos no son tan importantes para las niñas; más bien se piensa que un exceso de formación puede perjudicar sus perspectivas de matrimonio.

Van a la universidad más hombres que mujeres, solo el 12% de mujeres frente al 39% de los chicos. El 90% de estudiantes de enseñanza semisupeior son mujeres y el 40% se especializa en economía doméstica. En las universidades más prestigiosas, la proporción de mujeres es inferior al 10%.

En Japón, la mayoría de la gente se casa más tarde que en Estados Unidos (a los 25-30 años) los hombres a veces con más edad, esto significa que la mayoría de la gente conoce a su futuro marido después de sus estudios y con frecuencia en el trabajo. Lo que esto quiere decir para las mujeres es que el empleo suele llegar después de los estudios y antes del matrimonio (hay que señalar que Japón tiene una de las tasas más altas de gente casada del mundo). Cuando se casa, y especialmente tras el nacimiento de los hijos, se supone que la mujer debe dejar de trabajar. De hecho en el pasado se despedia a las mujeres cuando se casaban. Aunque obligar a la mujer a dejar su trabajo cuando se casa va contra la ley; en el Japón de hoy en día, sigue ocurriendo informalmente. La participación de la mujer en la fuerza de trabajo es alta en los primeros 20, luego desciende hasta llegar a los 40 y sus hijos ya se han ido de casa. Los empleos abiertos a las mujeres de Japón no suelen ser empleos susceptibles de promoción. Hay una alta concentración de mujeres en puestos de servicios y en empleos bajos de cuello blanco temporales. Existe un alto grado de desigualdad de renta entre los hombres y las mujeres; las mujeres se encuentran mucho más concentradas en el sector periférico que en el sector central de la economía; en un grado mucho más alto que en los Estados Unidos.

Y otra causa más que guarda relación con las estructuras de autoridad, solo el 0,3% de los puestos de toma real de decisiones en esas corporaciones los ocupan mujeres. Japón figura por debajo de otras naciones industriales en el nivel inferior de estatus de autoridad para las mujeres.

La discriminación sexual no ha sido siempre tan grande en la historia de Japón. Han existido mujeres poderosas e incluso algunas emperadoras, aunque la última gobernó en el año 700 d. de c. Y en las zonas rurales las mujeres sufren normalmente menos discriminación. Uno de los factores más importantes del aumento de la discriminación sexual y de las rígidas divisiones sexuales de rol fue la institucionalización de los valores de los samuráis plasmada en la Constitución Meiji a finales del siglo XIX. Estas leyes cambiaron hace muy pocos años, desde la Segunda Guerra Mundial, con el establecimiento de una nueva Constitución. En la actualidad las japonesas pueden votar, tener propiedades, iniciar sus propios negocios e incluso quedarse con sus hijos cuando se divorcian. Se ha producido una lenta mejora de las oportunidades de las mujeres japonesas, pero las tradiciones son difíciles de romper, sobre todo cuando las actitudes de la mujer todavía concuerdan con los valores instituidos por la vieja constitución Meiji.
Japón tiene la tasa de divorcio más baja de todas las naciones industriales. Pero cuando nos preguntamos por qué, descubrimos que una de las razones más importantes es que la mujer apenas tiene opciones fuera del matrimonio. Por lo general, el salario del empleo que puede encontrar no basta para mantenerse a si misma y a sus hijos; cuando la pareja se divorcia, los hijos se quedan casi siempre con el padre. La madre carecía incluso del derecho a quedarse con sus hijos. Y en la actualidad sólo la mitad de las madres divorciadas consiguen la custodia de sus hijos.