sábado, 17 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 18


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González



UNA HISTORIA DE LA ESTRATIFICACIÓN SOCIAL EN JAPÓN.

Hay seis grandes temas principales que debemos abordar.

Colectivismo asiático.

La investigación histórica y comparada ha mostrado que los principales valores de una sociedad están en general, configurados por la larga experiencia histórica de hacer frente y aprender a adaptarse a un entorno material dado. Se afirma que en la mayoría de los países asiáticos la larga historia del cultivo del arroz (a diferencia de otros cereales) contribuyó a establecer la orientación valorativa del colectivismo, algo que significa que se da más importancia y protección a las necesidades y deseos del grupo que a los del individuo. Esta orientación fue básica para la supervivencia del grupo y de sus miembros. Así, nacidos de la necesidad, los valores que fomentaban la unidad del grupo y el control sobre el individuo se desarrollaron en el transcurso de los siglos.

Japón desarrollo esta orientación pero diferente que China. Debido a la mucha mayor abundancia de agua que desciende de las montañas en Japón, el cultivo del arroz no requiere grandes proyectos colectivos ni la cooperación laboral de grandes grupos como en China. Así en Japón no se desarrolló inicialmente una estructura estatal para organizar los proyectos de irrigación como la que necesitó China, con el consecuente surgimiento de una elite política poderosa allí. Estos “imperios hidráulicos” a diferencia de lo que se ha llamado “hidro-agricultura” en Japón, generaron una estratificación social más rígida y una elite política basada en el control de la tierra que en los últimos siglos bloquearon los cambios que requería la industrialización.

El aislamiento de Japón.

Japón empezó a industrializarse hace poco más de 100 años. Cuando China era ya un viejo imperio agrario en tiempos de Cristo, Japón acababa de salir del nivel tecnológico primario de la horticultura. La cultura de la industrialización en Japón no se importó de una nación ya industrializada por medio de la colonización; Japón pasó de tener una horticultura simple a la industrialización de un modo más independiente y en un período de tiempo corto. Parte de la cultura de Japón procede de China y Corea y desde el siglo XVII ha mantenido escasos contactos con los países europeos. Estuvo relativamente aislado hasta la década de los 50 del s XIX. En los casi 1500 años que Japón ha existido como país y hasta el s. XIX, solo en tres ocasiones los extranjeros penetraron en el país, 2 los Chinos y 1 los europeos S XVII.

El efecto más importante de su aislamiento es que sigue teniendo una cultura y una raza más homogénea que cualquier otra nación desarrollada: el 97 ó 98% de los japoneses son racial y culturalmente similares: el 2 ó 3% son coreanos, chinos o ainu del norte de Japón. Esta cultura sumamente homogénea crea un sentimiento de pertenencia y una unidad interna tan fuerte que raramente se encuentra en otra gran nación actual.

El sistema feudal en Japón

Sin tener un imperio hidráulico como el de China y con el cultivo del arroz basado en la cooperación de grupos pequeños, el sistema feudal de Japón en el 700 d.c. se asemejaba más al de Europa en la Edad Media que al de muchas otras naciones asiáticas. Había menos control por parte del gobierno central, lo que significaba más autonomía local y más tierra que no pertenecía al Estado o a una elite nacional. Esto implica que durante la mayor parte de la historia preindustrial de Japón existió un sistema feudal de estratificación social menos rígido, con ciertas oportunidades de movilidad social, más autonomía individual y competencia entre la aristocracia terrateniente local (daimyo), faltaba un Estado central poderoso que pudiera evitar el cambio social por considerarlo una amenaza a su poder.

El shogunado Tokugawa.

El término shogun hace referencia al líder de un clan militar que consiguió dominar casi todo el Japón respaldado por la aristocracia terrateniente (daimyo), mientras que el emperador era sólo una figura representativa. El período Tokugawa fue el último y duro desde S XVII hasta poco antes de los 50 del S XIX. Fue un largo período de paz, en el que se produjeron cambios importantes en la estructura social y el sistema de valores.

Durante este período se instituyó un rígido sistema de estratificación semejante al de castas hindú. Existían rangos rígidos que apenas permitían la movilidad social, una preocupación por la pureza ritual, la exigencia de que las personas debían exhibir sus posiciones de casta en su manera de vestir y en sus hogares; y un grupo de personas, muy parecido a los intocables de la India, en la parte más baja del sistema; diferían en que nunca estuvo institucionalizado ni fue tan aceptado por las castas bajas como el sistema hindú. Hubo hasta 2800 revueltas entre 1590 y 1867.

En la parte alta estaban los guerreros-burócratas del shogunado, la elite militar  samuray, y la alta aristocracia (daimyo) que controlaban las áreas locales; constituían el 6% de la población y poseían directamente el 25% de la tierra, su poder era inmenso. (Los samuráis eran las únicas personas con permiso para llevar espada y tenían el derecho de matar a cualquiera de rango inferior que le faltara al respeto. El siguiente rango eran los campesinos que ocupaban una teórica posición de honor, pues tenían la responsabilidad social de alimentar al resto de la población, era el más pobre y explotado. En la tercera cagtegoría estaban los artesanos, y en el último lugar (de los que pertenecían al sistema de castas), los comerciantes “cuya contribución a la sociedad era la menos valorada”.

Sin embargo, algunos comerciantes se hacían ricos y su acumulación de riqueza en el S XVI fue una de las razones por las que el shogunado Tokugawa instituyó su rígido sistema de castas. El comercio y la relación con los mercaderes europeos representaban una amenaza para el shogunado y la daimyo. Expulsaron a todos los europeos (excepto a algunos holandeses de una isla cercana a Nagasaki) cerraron las islas al mundo (pocas personas podían salir o entrar) y controlaron y reprimieron a los comerciantes japoneses.

Por último, en la posición más baja y fuera de las castas estaban los eta o hinin llamados más tarde burakumin y actualmente, constituían un 2% de la población. El término eta significa “muy contaminado” e hinin “no humano”. Burakumin es menos degradante “gente de aldea”. Parece ser que su origen es pre-Tokugawa, de personas derrotadas en la guerra, criminales, y grupos cuya profesión como carniceros o curtidores, era considerado despreciable porque violaban la doctrina budista que desaprobaba quitar la vida a un animal; esta característica se asemeja a los intocables hindús. Actualmente se discrimina a los burakumin, aunque son muy difíciles de identificar y aunque no pueden describirse como “no japoneses” muchos los consideran una “raza inferior”.

La subcultura samuray de la clase alta en el período Tokugawa, estaba muy influida por el neoconfucianismo importado de China. El respeto por el orden, el autosacrificio, la familia, la dominación masculina y el rango constituían aspectos centrales de esta filosofía religiosa. Este sistema de creencias no predominaba en toda la sociedad, pero cuando cayó el shogunado Tokugawa en la década de 1860 y los bajos samuráis tomaron el poder y establecieron un nuevo orden social, el sistema confuciano se plasmó en muchas leyes del Japón Meiji, cuando el país empezó a industrializarse. Este sistema sigue influyendo en la sociedad y es motivo de conflicto en la medida en que las mujeres y las minorías intentan reducir lo que ven como discriminación basada en esas leyes y valores.