jueves, 15 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 16


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González



Desigualdades de género

Con respecto a las desigualdades de renta entre los varones y las mujeres:

  • La diferencia de ingresos se está reduciendo, algo que implica una mayor igualdad entre los hombres y las mujeres.
  • Las diferencias de renta entre el hombre y la mujer todavía existen dentro de cada una de las grandes categorías ocupacionales, pero son más marcadas en las categorías ocupacionales altas.
  • La razón de ingresos de la mujer con respecto a los varones en EEUU sigue siendo menor que la que presentan otras naciones industriales, la mujer gana un 75% de lo que ganan los hombres.
  • La diferencia de ingresos se redujo en EEUU entre 1979 y 1989 no tanto porque subieran los salarios de las mujeres sino porque bajaron los salarios de los hombres.

No debe extrañar la causa de estos cambios, que guardan relación con la tendencia principal de la estratificación social estadounidense: La reducción de la clase media.

Por último, es importante considerar la razón hombres/mujeres por raza. Así, las diferencias de renta entre hombres blancos y mujeres blancas, es mucho mayor que la que encontramos entre hombres negros y mujeres negras y entre hombres hispanos y mujeres hispanas.

Desigualdades raciales y étnicas

Entre 1967 y 1991 tanto los negros como los hispanos han perdido terreno por lo que concierne a ingresos, así, la razón de ingresos entre negros y blancos en esos años ha disminuido, pasando del 59,2 al 57%, lo mismo ha ocurrido entre hispanos y blancos, que ha pasado del 69,2 al 63,2%.

Los negros y otras minorías se concentran más en empleos de baja remuneración y en la periferia que en los sectores centrales de la economía, es decir, en los empleos donde más cayó la renta real durante los 80 y los 90.

También se han producido grandes pérdidas de trabajos de ingresos medios en los sectores centrales de las principales industrias. En la medida en que algunas minorías estaban empezando a ascender a posiciones con ingresos medios, el declive de estas industrias ha perjudicado a las minorías proporcionalmente más que a los blancos.

Un problema que contribuye a la desigualdad de la renta entre blancos y negros, como recogen los análisis de la Oficina del Censo de los EEUU, apunta a la rápida ruptura de las familias tradicionales de la comunidad negra como causa principal del aumento de la desigualdad de la renta. En este sentido, en la actualidad, destaca el que mientras en general el 20% de los niños viven en hogares encabezados por mujeres, entre los negros estas cifras se aproximan al 60%. Los niños de estos hogares encabezados por mujeres encuentran más dificultades  para alcanzar un nivel de educación superior y más ingresos en el futuro.

Hay otro factor del aumento de la razón de ingresos entre negros y blancos y otras minorías que está relacionado con los pagos transferidos por el gobierno en forma de subsidios y otros beneficios en especie. Los datos de la Oficina del Censo indican que la diferencia de la renta media entre negros y blancos disminuiría cerca de un 5% si se excluyeran los subsidios asistenciales. Pero esos subsidios se han recortado cerca del 40% en los 80, lo que explica parte estas diferencias. Con el renovado interés por recortarlos aún más, la diferencia de ingresos entre negros y blancos aumentará aún más. En las últimas décadas los negros han hecho algunos progresos importantes en materia de logro educativo, pero los resultados no son tan prometedores como deberían ser.

Respecto a la posición, en cuanto a la desigualdad de la renta, de los asiático-americanos, la impresión general que tienen la mayoría de los estadounidenses en los 90 es que los asiáticos son la minoría modelo de EEUU, porque han alcanzado niveles de ingresos superiores a los de las demás minorías, e incluso superiores a los de los blancos. Esta impresión es sólo parcialmente acertada, porque no reconoce la diversidad real entre los asiático-americanos:  Es importante considerar cuánto tiempo han estado viviendo en el país, por ejemplo, los ingresos medios familiares de los camboyanos que llegaron antes de 1980 son 32.294 $ frente a los 16.435 $ de los que han llegado entre 1980 y 1990.

Por lo general han prosperado en sucesivas generaciones, si bien debemos reconocer que algunos de los que han llegado recientemente son más pobres, tienen menos formación y menos posibilidades de ascender en el sistema de clases tan deprisa como los que llegaron antes. Una excepción son los japoneses-americanos,  que sí han ido incrementando sus  ingresos familiares medios.

Por otra parte, entre los factores que crean un aumento de la desigualdad de la renta entre la comunidad negra están:

  • el mayor nivel educativo de algunos negros,
  • la ventaja que supone la obtención de dos ingresos (las familias biparentales)
  • los efectos selectivos de intervenciones  del gobierno como los programas de discriminación positiva.

Hay graves consecuencias del aumento de la desigualdad entre los negros, como:

  • el aumento del conflicto entre los negros que tienen y los que no tienen,
  • la cada vez mayor falta de modelos de rol de éxito para los jóvenes negros pobres, porque los de clase media se marchan de los vecindarios pobres, etc.

William Julius Wilson afirmaba en uno de sus libros, que hoy en día la desigualdad racial de los EEUU era más una cuestión de desigualdad de clases que de discriminación racial per se. En otras palabras, el racismo del pasado situó a los negros y otras minorías en posiciones de clase baja, donde siguen.

Por lo demás, es correcto sugerir que la mayor parte o la totalidad de las desigualdades de género, étnicas y raciales que existen hoy están arraigadas en el sistema de estratificación social. Ésto significa que siguen existiendo niveles de racismo y sexismo que producen desigualdades por medio de las estructuras ocupacional, de autoridad y de propiedad.

Y también significa que, en un sentido general, la teoría del conflicto se puede emplear para comprender las desigualdades asociadas al género, la raza y la etnicidad en los EEUU y otras naciones o, como ya hemos dicho, para ayudarnos a comprender quién consigue qué y por qué.


Desigualdades de género comparadas

La ONU desde 1990 publica el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que es una combinación de indicadores de renta, riqueza, empleo, educación y salud, junto a otras mediciones generales del nivel de vida. En 1993 la ONU publicó por primera vez un Índice de Desarrollo Humano para las mujeres en 33 países. La menor desigualdad de género se encuentra en Suecia, y la mayor en Corea del Sur. Mientras Japón tiene la puntuación más alta de Desarrollo Humano, sólo ocupa el 17 lugar por lo que respecta a la brecha del género. Suecia ocupa el 5º lugar por su puntuación en Desarrollo Humano, pero destaca en el primer lugar por su escasa brecha de género.

Las garantías y el apoyo público a la baja laboral remunerada por maternidad es muy relevante para las mujeres ocupadas. La necesidad biológica de las mujeres de criar a los hijos puede suponer que sean las mujeres las que abandonan temporalmente el trabajo, por lo que pierden antigüedad y experiencia laboral y, posiblemente, su empleo. Es importante subrayar que la crianza de los hijos puede impedir a la mujer alcanzar el mismo estatus ocupacional y nivel de ingresos que el hombre, aunque se pueden establecer políticas para reducir esta desventaja ocupacional.

En 1988 los EEUU eran la única nación industrial, cuyo gobierno no ofrecía garantía de remuneración para el período de maternidad (y hay varios países que dan al padre la opción de beneficiarse de esta baja en lugar de a la madre). En 1994 bajo el mandato de Clinton, se aprobó finalmente una ley, que exigía a los empresarios admitir a las mujeres en su antiguo empleo tras un breve período de maternidad, pero no es baja por maternidad remunerada. Aunque la baja por maternidad remunerada no asegura a las mujeres un trato, un nivel de ingresos y un status ocupacional igual al de los hombres, sólo es uno más de los diversos factores  que influyen.

CONCLUSIÓN

Los procesos de industrialización y modernización han hecho que los sistemas de clases de los países avanzados sean semejantes. Sin embargo, siguen presentando diferencias importantes y no cesan de cambiar. Si alrededor de los 60 el nivel de desigualdad era similar al del resto de naciones industriales, desde los 80 ha aumentado gradualmente de modo que hoy presentan el grado de desigualdad de clases más alto de todas.

El por qué y cuáles son sus efectos es lo que se ha abordado en este capítulo. Lo que cabe hoy cuestionar es cuándo se detendrá esta tendencia o si lo hará.

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