lunes, 5 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 8


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

DESARROLLO DEL MODERNO SISTEMA MUNDIAL Según Wallerstein en la historia sólo han existido dos tipos de sistemas mundiales: el imperio mundial (p.e. Imperio Romano, de Alejandro Magno) y el actual sistema económico mundial. La principal diferencia es que el objetivo principal del primero es la dominación política y la económica. En cambio, las elites centrales del moderno sistema mundial son elites económicas, preocupadas por los beneficios económicos. En el moderno sistema mundial, un país sometido no suele estar totalmente controlado por las elites centrales, ni ocupado por un ejército extranjero, ni es obligado a pagar impuestos al país dominante. Todo esto es bastante ineficaz en términos del objetivo que persiguen las elites centrales, que es obtener beneficios.

España y Portugal perdieron su liderazgo ante Inglaterra, los Países Bajos y Francia. Sucedió porque era demasiado caro dominar política y militarmente un elevado nº de países del mundo. En suma, España y Portugal se expandieron en exceso y perdieron su posición de poder en el moderno sistema mundial. Esto no significa que algunos países centrales del moderno sistema mundial de hoy en día no intenten ejercer un poderoso dominio sobre las naciones periféricas y controlarlas como si fueran sus colonias. Entre el control que un país dominante intenta ejercer en un imperio mundial y en el moderno sistema mundial, la diferencia es cuestión de grado. Boswell descubrió que cuando se expande la economía mundial y las naciones centrales experimentan prosperidad económica existe menos colonización, las naciones centrales no intentan ejercer mucho control sobre „sus naciones periféricas„. Pero durante períodos de recesión económica estas naciones centrales suelen intentar ejercer un mayor control colonial, para evitar que otras naciones centrales tengan relaciones económicas con sus «naciones periféricas».

BREVE HISTORIA DEL CONFLICTO Y DE LA HEGEMONÍA EN EL CENTRO. Dado que no todas las naciones centrales son iguales en riqueza y poder, surgen conflictos entre ellas, sobre todo con respecto a sus diferentes pretensiones de hegemonía en las zonas periféricas del mundo. Desde que nació el moderno sistema mundial siempre ha existido una serie de naciones centrales que compiten entre ellas por la dominación económica, la hegemonía sobre las naciones periféricas y el acceso a los recursos mundiales. A veces el conflicto es más abierto y letal con alianzas entre ellas; otras veces una nación central alcanza, aunque no por mucho tiempo, una clara dominación económica sobre otras naciones centrales. Wallerstein considera que una nación central domina a las demás cuando tiene durante mucho tiempo un liderazgo simultáneo en las tres siguientes dimensiones económicas:

  1. La dominación en la productividad: la nación que domina la productividad produce productos de alta calidad y a bajo precio en comparación con otras naciones.
  2. La dominación en el mercado: la balanza comercial se inclina hacia la nación dominante, porque hay más naciones que compran sus productos, que los que ésta compra de aquéllas.
  3. La dominación financiera: con una balanza comercial favorable llega más dinero a la nación del que sale de ella. Los banqueros de la nación dominante suelen convertirse en banqueros del mundo con un mayor control de los recursos financieros mundiales.


Cuando una nación alcanza estas tres formas de dominación económica, es muy probable, que consiga también dominación militar. Con una sólida base económica y con intereses ligados a un status quo mundial que merece la pena mantener, las naciones centrales dominantes suelen construir un ejército poderoso, aunque debemos resaltar que ningún país ha podido utilizar la fuerza militar como medio para obtener dominación económica en el mundo actual. Todas las naciones centrales lograron la dominación económica con niveles relativamente bajos de gasto en defensa en su ascenso hacia la cima, y perdieron capacidad de dominación económica con su posterior expansión militar.

Según Wallerstein desde que comenzara a existir el moderno sistema mundial en los siglos XV y XVI ha habido sólo tres períodos breves en los que una nación central llegó a la cima, y cada período duró menos de 100 años:

  • Holanda en el siglo XVII - España y Portugal intentaron alcanzar esta posición dominante, pero fracasaron al expandirse en exceso con demasiados compromisos militares y territorios coloniales. Los holandeses lograron esta dominación tras su revolución política que instauró un Estado modernizado que apoyaba a los capitalistas, un nuevo sistema financiero que algunos historiadores califican de «revolucionario», así como el desarrollo de nuevas tecnologías, sobre todo en la industria de la construcción de barcos. La industria naviera holandesa contribuyó a fomentar la dominación económica porque aumentó la exportación a otras naciones, y la flota holandesa proporcionó una ventaja en la carrera por las colonias. La dominación en la productividad también disminuyó con el aumento de su nivel de vida, lo que propició un aumento de los costes de producción, haciendo menos competitivos sus productos. Una vez perdida la dominación en la productividad, pronto perdió la dominación en el área del comercio, y se erosionó también la dominación financiera.
  • Inglaterra y Francia, en vías de industrialización, copiaron los nuevos métodos de producción y banca de los holandeses y comenzaron a desafiar la dominación económica holandesa. Los banqueros holandeses descubrieron en estas naciones un potencial mayor para obtener ganancias y el flujo de las inversiones de capital se dirigió sobre todo a Inglaterra. Esta salida de capital dañó aún más la posición económica de los holandeses, si bien supuso un aumento de las ganancias para sus banqueros. Los holandeses habían luchado a menudo contra los británicos, pero a principios del siglo XVIII se convirtieron en sus aliados. Fue la inversión holandesa en Inglaterra, lo que hizo que este país avanzara en las áreas de la productividad y el comercio, y fue el apoyo militar holandés lo que ayudó a los ingleses a derrotar a Francia. Lo que perjudicó a los franceses fue su estructura política obsoleta y su rígido sistema de estratificación dominado por la vieja aristocracia agraria. La revolución burguesa de 1789 llegó demasiado tarde como para alcanzar la dominación en la nueva era del mundo moderno y la competencia capitalista. Con la dominación británica durante el siglo XIX (1815-1870) sobrevino de nuevo una relativa estabilidad en el sistema mundial. Fue un período de expansión británica por todo el mundo, mediante la cual obtuvo muchas colonias en Asia, África y el Nuevo Mundo. Su sistema colonial, extremadamente grande, sobrecargó al ejército británico, cuyo coste también contribuyó a su decadencia económica.
  • Cuando Inglaterra perdió su posición dominante sobrevino de nuevo un gran conflicto entre las naciones del centro. Gran Bretaña y Francia se aliaron; Alemania, Japón e Italia representarían la nueva amenaza a su hegemonía en el mundo, países tardíos por lo que respecta a su desarrollo. Fue la unificación de Alemania e Italia a finales del siglo XIX, lo que propició el ascenso de estas dos naciones, y en Japón la Restauración Meiji, que comenzó en 1864 y llevó a la industrialización.


Pero en el moderno sistema mundial de 1900 había una gran diferencia en comparación con el de 100 o 200 años antes: todas las naciones centrales tenían bajo su dominación la mayoría de las áreas periféricas del mundo. En 1914 Europa central tenía un 85% del territorio del mundo. Si una nueva nación central quería áreas periféricas para explotar y extraer recursos económicos, debía dirigir su mirada hacia las naciones centrales. Y esto es lo que empezaron a hacer los alemanes, los italianos y los japoneses en la primera mitad del siglo XX, preparando así el camino a la 1ª y 2ª G.M.

En EE.UU. la derrota del sur agrícola en la Guerra Civil dio más poder a las elites industriales del norte, quienes presionaron al gobierno para establecer políticas que propiciaban la expansión industrial. Los banqueros británicos invirtieron en EE.UU. debido al relativo declive de la economía británica. Al igual que los holandeses y los británicos en el momento de su ascensión a la posición de nación dominante, los EE.UU. tenían un presupuesto militar muy pequeño. Fue la entrada de EE.UU. en la 1ª y 2ª G.M. lo que hizo que los aliados ganaran a Alemania, Italia y Japón. Un factor clave de la victoria aliada en la 2ª G.M. fue la pronta captura de la máquina de codificación secreta que habían desarrollado los alemanes y luego dejaron a Japón. Pero fue la capacidad industrial de los EE.UU. durante la 2ª G.M. el factor más importante que llevó a derrotarlos; en 1943 fabricaban un avión cada 5 minutos. Después de la 1ª G.M. los EE.UU. comenzaron a ocupar el puesto de Inglaterra como nueva nación central dominante. Con Europa y Japón en ruinas después de la 2ª G.M. tuvo la oportunidad de dominar el moderno sistema mundial, más que cualquier otra nación en la historia. Junto a esta dominación económica, los EE.UU. lograron la dominación militar.

La competencia en la posguerra: auge y caída de la Unión Soviética. Las fuerzas americanas y británicas se reunieron en Berlín y dividieron Alemania: los estadounidenses, los británicos y los franceses ocupaban Europa Occidental y los soviéticos Europa del Este. Al término de la 2ª G.M. la Unión Soviética se movió rápidamente y tomó regiones del noreste de Asia tras la derrota japonesa. Los soviéticos tenían en mente crear una nueva alianza contra el bloque capitalista del centro. La deliberada pretensión de Lenin, Stalin, Trotsky y otros bolcheviques era crear un estado comunista donde no existiera la propiedad privada de los medios de producción. Antes de la revolución de 1917 Rusia era un país bastante atrasado que luchaba por modernizarse e industrializarse. El estado comunista pudo crearse en parte debido a la ausencia de una clase capitalista fuerte. Se necesitó una industrialización forzosa para que el estado sobreviviera frente a las amenazas internas y externas. Existía un estado autoritario, una poderosa policía secreta y los campos de trabajos forzosos. Las fuerzas históricas arraigadas en el antiguo régimen, junto a la Guerra Civil y a la invasión militar de Occidente, produjeron una burocracia autoritaria centralizada que controlaba los medios de producción, es decir, se fundieron la estructura de la autoridad política y la estructura de la propiedad.

Con la industrialización forzosa iniciada por Stalin a finales de los años 20 la Unión Soviética logró situarse en segundo lugar en su PIB, después de EEUU En la década de 1990 la Unión Soviética sorprendió al mundo al hundirse y poner fin simbólico a la guerra fría. La economía soviética se debilitó debido a la competencia militar con los EEUU. Recordemos que los holandeses, británicos y estadounidenses tenían todos bajos presupuestos para la defensa cuando comenzaron su ascensión a naciones centrales dominantes: el poder militar se alcanza después. Los soviéticos intentaron alcanzar la dominación en el moderno sistema mundial a través del poder militar sin lograr establecer primero una base económica para hacerlo. En 1953, 1956 y 1968 se produjeron rebeliones importantes en Alemania del Este, Polonia, Hungría y, por último, Checoslovaquia, durante las cuáles los tanques soviéticos salieron a la calle para aplastar la protesta. En 1985 Mijail Gorbachov llegó al poder y sacó los tanques de Hungría. Antes del final de la década cayó el Muro de Berlín, así como los gobiernos comunistas de todos los países de Europa del Este. Al igual que en siglos anteriores, la competencia internacional entre las naciones centrales provocó la caída de una potencia del moderno sistema mundial.

Los EEUU se convirtieron en la única superpotencia militar tras la caída de la Unión Soviética. Pero la economía estadounidense estaba muy dañada tras haberse centrado durante años en el gasto militar más que en la producción de bienes de consumo. Había desarrollado una política exterior orientada hacia la competencia militar más que hacia los intereses económicos. „La guerra fría ha terminado; Japón ha ganado„, pero hay además otros ganadores como p.e. Alemania.

La relativa decadencia de los EE.UU. Tras dominar militar y económicamente el mundo durante los 25 años posteriores a la 2ª GM, la economía de EEUU se vio afectada por un período de relativa decadencia, al tiempo que perdía su primera guerra contra Vietnam. En 1967 la productividad de EEUU creció, pero no al mismo ritmo que otras naciones industriales, especialmente la de Japón. Las elites corporativas de los EEUU perdieron la ventaja competitiva entre otras cosas debido a:

  • La falta de competencia real en una economía nacional muy concentrada.
  • La falta de reinversión y de investigación y desarrollo.
  • Los altos costes causados por el aumento del nivel de vida del mundo.


El déficit comercial de EEUU aumentó enormemente en los 80: la balanza comercial fue negativa año tras año hasta sobrepasar con creces los 100.000 millones de $ de números rojos. En la primera mitad de los 90 experimentó una ligera mejoría. A esto se añade la pérdida de dominación financiera: en los 80 tenía los bancos más poderosos del mundo, y muchos de ellos figuraban entre los diez más importantes del mundo, a finales de la década los EEUU sólo conservaba 1 banco entre los 10 más importantes, 8 de los cuales eran japoneses.