martes, 27 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 28


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

La desigualdad de la renta en Japón.

Es momento de utilizar algunas de las cosas que hemos aprendido sobre Japón para abordar la pregunta de por qué en Japón se ha desarrollado en la segunda mitad del S XX con mucha menos desigualdad de la renta que otras naciones industriales, en especial Estados Unidos, que con el tiempo ha llegado a ser la nación con mayor desigualdad de la renta. La desigualdad de la renta aumento en los años 90, aunque está disminuyendo a partir de la economía  burbuja. En cuanto a las décadas de baja desigualdad durante la segunda mitad del S XX hay dos cuestiones que son evidentes: Primera, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de países europeos (en particular, Suecia y Alemania), el bajo grado de desigualdad de Japón no se debe fundamentalmente a sus políticas gubernamentales, sus programas de bienestar o a otras acciones del Gobierno. Desgraciadamente los estudios que muestran los efectos de la intervención estatal para reducir la pobreza no incluyen a Japón en su base de datos. Estos estudios muestra como Suecia, Alemania y muchos países europeos, gastan porciones mayores del PIB para reducir la pobreza, consiguiendo reducirla del 50 al 80% frente al 28% en Estados Unidos. Japón figura en un lugar tan bajo como Estados Unidos, en el gasto gubernamental. Así podemos decir que la menor desigualdad de la renta y la pobreza de Japón que Estados Unidos no se debe a los programas japoneses de bienestar. Y segunda, no podemos afirmar que el bajo grado de desigualdad de Japón se deba principalmente a sus valores culturales. Sin lugar a dudas influyen de algún modo, pero antes de la Guerra Japón presentaba el grado más alto de desigualdad de la renta y riqueza de todas las naciones industriales. Los efectos de la cultura no se manifiestan con tanta rapidez o facilidad.

Factores y razones que explican la baja desigualdad de Japón. A modo especulativo.

  1. En los estratos más bajos de la sociedad de Japón hay menos pobreza. El gobierno japonés no mide la pobreza de su país con tanta frecuencia ni del mismo modo que el de Estados Unidos; los especialistas en Japón coinciden en que todos los indicadores sugieren  que la tasa de pobreza absoluta sigue estando muy por debajo de la de Estados Unidos. Esto no se debe a los programas de bienestar; antes bien, con una cultura homogénea, un sistema educativo excelente, una estructura familiar sólida y una escasa discriminación de los cabezas de familia varones (salvo los burakumin, los ainu, los coreanos y los chinos), en Japón apenas existe algo parecido a una infraclase. Casi todas la personas son bastante competentes, han sido socializadas y formadas de modo adecuado. Con una economía fuerte que proporciona empleo a todos (la tasa de desempleo sólo llegó al 3% en la recesión. A diferencia de lo que ocurre en los Estados Unidos, la clase media no está menguando ni existe allí una clase baja que caiga cada vez más bajo en sus recursos materiales y en su educación y capacidad para funcionar en una economía moderna.
  2. Además, la economía del país funciona con un sinnúmero de tiendas pequeñas y de pequeñas granjas, y tiene un enorme sistema de distribución de venta al por mayor que crea muchos más empleos.
  3. En la parte más alta del sistema de estratificación (en las corporaciones y el alto funcionariado) existen normas que frenan la demanda de sueldos altos. La sensación de formar parte de un grupo homogéneo (algunos dicen que país parece un sistema de parentesco extenso) y la existencia de normas que restringen el hecho de diferenciarse en demasía de los demás han generado reglas que limitan las demandas de sueldos altos. Y esas normas son más fáciles de cumplir cuando tanto los trabajadores como los directivos esperan trabajar de por vida en la misma empresa. La estructura corporativa keiretsu genera también responsabilidad corporativa en los directivos, porque a los directivos  de las otras corporaciones del grupo keiretsu les interesa como se dirige la empresa y qué se les paga a los directivos, además tienen el poder de exigir responsabilidades corporativas a los directivos a través de la propiedad accionarial interrelacionada.También se ha afirmado que la devastación que produjo la Segunda Guerra Mundial creó el sentimiento de que era necesaria la unidad para reconstruir una economía en la que la mayoría de la población casi se moría de hambre. Fue en este contexto en el que se desarrolló el sistema nenko, por el que se fijan los salarios de acuerdo con la edad y la necesidad, sistema que no existía antes de la guerra. Los miembros de los zaibatsu del Japón de antes de la guerra se identificaban con los dirigentes samurái y shogun del pasado; se sentían por encima de los plebeyos y, por lo tanto, con derecho a más. La arrogancia de los viejos zaibatsu y de la elite militar de antes de la guerra ha hecho que en el Japón actual cualquiera que intente emularlos recibe duras críticas.
  4. Tras la guerra en Japón hay menos propiedad familiar o individual de los principales medios de producción. Esto se debe fundamentalmente a las reformas cuasisocialistas de las fuerzas de ocupación de los Estados Unidos en Japón, que redujeron la propiedad de los viejos zaibatsu y redistribuyeron la tierra. La investigación empírica sobre la desigualdad en los Estados Unidos ha revelado que la estructura de la propiedad influye casi igual que la estructura ocupacional y de autoridad burocrática en la desigualdad de la renta. Menos riqueza privada en acciones empresariales implica menos ingresos para una elite rica. En la actualidad el pueblo japonés critica la aparición, a finales de los 80 y 90, de un grupo cada vez más numeroso de personas acaudaladas cuya riqueza se basa en la propiedad inmobiliaria. Los ingresos de la inmensa mayoría del pueblo japonés, incluidos los directivos de las corporaciones, proceden casi en su totalidad de un empleo asalariado.
  5. Parece probable que los relativamente bajos ingresos de los que ocupan puestos altos se deban en parte a la importancia otorgada a la desigualdad de estatus en Japón. El amplio consenso sobre quién merece un estatus alto (debido al logro) significa que los trabajadores de una empresa, los dependientes, la gente de la calle, etc, casi todos los miembros de la sociedad, deben tratar con mucha deferencia a los que ocupan los puestos altos. En cambio, es más que probable que los trabajadores estadounidenses digan o piensen: “Ese bastardo ha conseguido el trabajo sólo porque su familia es rica; pero no es en absoluto mejor que yo”. Hemos descubierto que la teoría funcionalista de la estratificación de Davis y Moore (1945) a veces puede ser útil, y que la gente se siente motivada para alcanzar puestos altos debido a la promesa de recibir grandes recompensas. En Japón esto significa que la abundancia de recompensas de estatus ha reducido la necesidad de la abundancia de recompensas materiales.
  6. La tasa impositiva que se aplica a los ingresos medios en Japón es casi idéntica a la que se aplica en los Estados Unidos, y ambos países tienen tasas bajas en comparación con las naciones europeas. Sin embargo el tipo impositivo que se aplicaba a los ingresos bajos era mucho más bajo en Japón que en los Estados unidos, mientras que el tipo para los grupos de altos ingresos era mucho más alto en Japón que en Estados Unidos. Una renta de unos 300.000 dólares en Japón se grava con cerca del 70% en contra de un 35% en Estados Unidos. La tasa impositiva para las empresas ronda el 50% frente a un 30% en Estados Unidos. La diferencia salarial entre los directivos y los nuevos empleados es de 7 a 1 después de pagar impuestos y cerca de 85 a 1 en Estados Unidos; esta diferencia hubiera sido en Japón de 14 a 1 antes de impuestos.
  7. Sin embargo un cambio importante que ha contribuido a producir más desigualdad de la renta en los 90 es muy instructivo cuando comparamos la misma situación en Estados Unidos. La pobreza de los ancianos estadounidenses se ha reducido considerablemente debido a la expansión del sistema de la seguridad social. Este es el único campo en el que los Estados Unidos ha actuado para reducir la pobreza en comparación con las naciones europeas, que han reducido la pobreza en todos los grupos de edad. Sin embargo Japón no ha hecho este esfuerzo y tiene un sistema de la seguridad social muy pequeño en comparación con otras naciones industriales. La renta disminuye de modo significativo para los japoneses mayores de 60 años, debido a las jubilaciones forzosas tras las que se tiene que afrontar un sistema de seguridad social escaso. Actualmente, aproximadamente el 20% de la población de Japón es mayor de 65 años, frente al 12,5% estadounidense y se estima que en 2050 será de un 32%. Así como la población japonesa está envejeciendo rápidamente, aumenta el porcentaje de población mayor de 65 años, lo que produce una mayor desigualdad de la renta que en las décadas anteriores.

De acuerdo con un estudio del Gobierno del Japón de 1988, llamado “Libro blanco sobre la vida nacional” el pueblo japonés ha estado percibiendo durante varios años que estaba aumentando la desigualdad de la renta y la riqueza y ello le produce malestar. Este malestar, al menos hasta ahora, no es proporcionado al aumento real de la desigualdad en Japón. Pero no hay duda de que la incomodidad sigue existiendo en el S XXI.