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lunes, 17 de diciembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 44 última


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

Reacciones de las naciones ricas ante la diversidad

Desde los primeros 90´s, los europeos han tenido que abandonar toda pretensión de mayor tolerancia y aceptación hacia otros grupos raciales étnicos.

El caso de Alemania

Tiene actualmente el mismo porcentaje de población nacida fuera de sus fronteras que Estados Unidos y casi el doble del solicitantes de asilo. Teniendo en cuenta el pasado racista y nazi de Alemania, era de esperar que se produjese graves conflictos y ataques contra la población no nacida en Alemania, pero la reacción ha sido en realidad más acomodaticia de lo que cabía esperar.

El número de organizaciones racistas y ataques violentos contra inmigrantes no ha dejado de decrecer. Parece que a comienzos del siglo XXI Alemania tiene que preocuparse menos que otros países europeos por los grupos de derechas antiextranjeros.

El legado nazi y el exterminio de 6 millones de personas, la mayoría judíos, no se olvidará durante muchas generaciones, si es que se llega a olvidar alguna vez. Es difícil de defender que hay algo en la mente de los alemanes que explica el racismo de un país. Podría ser que, debido a su pasado, los alemanes tuvieran mayor cautela a la hora de admitir su racismo. No sólo expresasn ser menos racistas, sino también menos propensos a votar a candidatos que pueden decirse que defienden ideas racistas.

Alemania ha sido desde un punto de vista histórico una sociedad bastante homogénea en términos de raza y etnia. En el transcurso de la historia alemana ha habido pocos <> tal y como los definen los alemanes de vieja estirpe que han vivido siempre en el país. Alemania carece de una historia de colonianismo que trajera a muchas personas del mundo a vivir en el país. Un gran sentido de la homogeneidad interna del grupo genera una conciencia más acusada de identidad frente al resto de los grupos de la sociedad. Alemania es un país relativamente joven que se unificó por primera vez a finales del siglo XIX, y que actualmente tiene menos simbolos de identidad nacional que la mayoría de los demás países. Los alemanes carecen de una fiesta similar al 14 de julio de los franceses o al 4 de julio de los estadounidenses, y apenas tienen eventos importantes que invoquen la identidad nacional aparte de los dedicados a sus atenpasados.

A diferencia de los EEUU, por ejemplo, el nacionalismo y la identidad nacional alemanes se basan en supuestas características relacionadas con la sangre, la estirpe y el lenguaje. En cambio, hay cerca de dos millones y medio de personas de origen turco, de las que muchas viven en Alemania desde hace dos o tres generaciones y, sin embargo, a muy pocas se les ha concedido la ciudadanía alemana.

Muchas naciones industriales avanzadas europeas se están percatando de que, por necesidad, deben elevar su tasa de natalidad o aceptar muchos más extranjeros en su país, y lo más probable es que ambas medidas sean necesarias. Actualmente, todos los niños que nacen en Alemania obtienen la ciudadanía, así como los trabajadores y sus parientes que han vivido en Alemania durante al menos 8 años.

Se producirán ataques racistas y surgirán más partidos de derechas contrarios a la inmigración que obtengan votos. Pero debido al aumento de la pobreza y la desigualdad en el mundo y a la creciente necesidad de las naciones europeas de aceptar a extranjeros para mantener el funcionamiento de su sistema económico, la diversidad de razas y grupos étnicos, cambiará la faz de las viejas naciones europeas. El siguiente paso será el surgimiento de movimientos por los derechos civiles que combatirán las típicas barreras contra la igualdad y la oportunidad a las que las minorías Estadounidenses se enfrentaron hace décadas con sus movimientos sociales.

El caso de Japón

La segunda economía del mundo nos ofrece un caso cuya historia también difiere de las de EEUU, pero se asemeja en muchos aspectos a la de Alemania. Japón ha sido y sigue siendo, una sociedad bastante homogénea. Como Alemania, Japón ha tenido a considerar el origen racial y étnico como sinónimo de ciudadanía, pero ha sido muy difícil, si no imposible, que estas personas de origen chino o coreano obtuvieran la ciudadanía japonesa.

Había muchos miembros de la elite de los samuráis que se oponían rotundamente a permitir la entrada y residencia a extranjeros en la nación. Estos sentimientos han sido virtualmente eliminados en el Japón moderno, pero aún persiste entre los japoneses el sentimiento común de que Japón es un lugar para las personas de <>.

Japón es una isla y es capaz de vigilar sus costas con más facilidad: todos los no japoneses que quieran permanecer en el país deben llevar una cartilla de registro de extranjeros, además del visado usual de turista, y la policía japonesa registra en las calles a las gentes sospechosas de ser extranjeros ilegales.

Sin embargo, lo más importante es que Japón no sólo mantiene a los extranjeros ilegales fuera, sino que en mucha mayor medida que cualquier otra nación industrial ha mantenido sólo a unos pocos extranjeros. A menudo se supone que una sociedad homogénea genera un pueblo unificado sin conflictos internos significativos. Sin embargo, es fácil mostrar que la <> o la homogeneidad no necesariamente producen ausencia de conflicto interno. En la historia de Japón abundan los conflictos que se explican en parte por la gran lealtad <> que se les ha exigido históricamente a los japoneses. Esta fuerte lealtad genera un grave conflicto con los grupos de fuera. El conflicto entre el endogrupo y el exogrupo ocurre en sentidos diferentes: conflictos entre familias, entre clases, entre corporaciones e incluso entre las divisiones de las corporaciones, y, por último, entre el endogrupo de los japoneses y el exogrupo de los no japoneses. Los japoneses tiene un sentimiento particularmente fuerte de su endogrupo cuando interactúan con extranjeros.

En una era de globalización e interacción creciente entre culturas y razas del mundo, la cultura y la estructura social japonesas ponen en desventaja a la nación nipona en muchos aspectos. Las corporaciones japonesas establecidas en todo el mundo se caracterizan por su escasa promoción de los empleados extranjeros hacia posiciones directivas más altas, a diferencia de las corporaciones norteamericanas y europeas en otros países.

La globalización creciente agregará personas de diferentes culturas y razas a un ritmo creciente a medida que nos adentremos en el SXXI. Surgirán más partidos políticos contrarios a la inmigración, en especial en Europa. Cuando la pregunta de <<¿quién obtiene qué y por qué?>> se convierta por doquier en una cuestión relacionada con la raza, la etnia y la ciudadanía, el mundo recurrirá a las enseñanzas negativas y positivas de la historia de los EEUU para responderla. Japón tendrá dificultades cuando el avance de la globalización obligue a sus habitantes a estar más y más en contacto con personas de otras razas y culturas, dentro y fuera de Japón.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 29


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

Competencia en el centro en el siglo XXI: ¿Adónde va Japón?

En los años 80, Japón era la envidia del mundo. Su economía crecía más deprisa que la de cualquier otra nación industrial, un inmenso excedente comercial estaba proporcionando miles de millones de dólares al país. De los 10 bancos más importantes del mundo a finales de los 80, los ocho primeros eran japoneses. Se convirtió en la principal prestataria del mundo. El desempleo no existía y las fábricas se trasladaban al sureste de Asia y Estados Unidos para aprovecharse de la abundancia de mano de obra barata. Carecía virtualmente de pobreza y quizá tenía el grado de desigualdad de la renta más baja del mundo. En los 80 se produjeron los típicos escándalos  políticos pero los burócratas casi nunca estaban implicadlos y siguieron siendo respetados.

A principios del S XXI, Japón parece un país diferente en algunos aspectos. Quizás ningún país en las últimas décadas ha experimentado un cambio tan radical. En 2002 la economía lleva estancada más de diez años, con tres recesiones oficiales que tenían lugar a la vez que la expansión económica más larga de la historia de Estados Unidos. El desempleo japonés creció como en los peores momentos tras la guerra, aunque se mantuvo artificialmente bajo debido a la política continuada de empleo “de por vida” para muchos empleados y el porcentaje de empleos temporales experimentó un aumento continuado. Sólo 2 bancos de los 10 más importantes siguieron en la lista. En total los bancos japoneses mantenían entre 115 mil y 169 mil millones de dólares en préstamos dudosos. La deuda del gobierno ascendía al 130% del PIB anual algo sin precedentes en las naciones industriales, y se espera que suba al 200% en 2007. El 87% de los japoneses temían perder su empleo y el 95% se declaraba pesimista sobre la economía. Aunque la tasa de pobreza sigue siendo relativamente baja, y bastante más baja que la de Estados Unidos, en los últimos años se ha producido un aumento de los sin techo y de suicidios un aumento del 400% en 10 años. La fecundidad total ha descendido a un 1,4 por mujer frente a un 2,1 por mujer solo para mantener una estabilidad. Si la población disminuye, habrá cada vez menos personas en edad de trabajar, y más de un 30% serán ancianos a mitad del S XXI. A finales de los noventa se disparó la tasa de delincuencia consecuencia económica. La tasa de asesinatos aunque baja en comparación con Estados Unidos también subió.

Japón se ha visto muy afectado por el resurgir de la competencia económica de EE.UU. desde principios de los 90 en la economía global. Los sistemas de estratificación social configuran las respuestas que pueden ofrecer los países a esta competencia global, permitiendo o no el cambio o permitiéndolo sólo dentro de ciertos parámetros. Hemos visto que una elite de poder, y sobre todo una elite ministerial del gobierno no electa, tienen más capacidad de control que la de cualquier otra nación industrial. Desgraciadamente, en el caso de Japón parece evidente que apenas se pueden producir cambios hasta que la elite ministerial burocrática se vea forzada a abandonar su control sobre la economía política japonesa o al menos reconozca que es necesario un cambio.

Uno de los inconvenientes de este modelo de economía política son las restricciones impuestas a la adaptación rápida a los cambios en la economía global.

Es evidente que Japón necesita un cambio. Pero la pregunta de cómo responderá finalmente a las presiones del sistema de estratificación global está menos clara de lo que podemos predecir en el caso de Alemania.

martes, 27 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 28


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

La desigualdad de la renta en Japón.

Es momento de utilizar algunas de las cosas que hemos aprendido sobre Japón para abordar la pregunta de por qué en Japón se ha desarrollado en la segunda mitad del S XX con mucha menos desigualdad de la renta que otras naciones industriales, en especial Estados Unidos, que con el tiempo ha llegado a ser la nación con mayor desigualdad de la renta. La desigualdad de la renta aumento en los años 90, aunque está disminuyendo a partir de la economía  burbuja. En cuanto a las décadas de baja desigualdad durante la segunda mitad del S XX hay dos cuestiones que son evidentes: Primera, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de países europeos (en particular, Suecia y Alemania), el bajo grado de desigualdad de Japón no se debe fundamentalmente a sus políticas gubernamentales, sus programas de bienestar o a otras acciones del Gobierno. Desgraciadamente los estudios que muestran los efectos de la intervención estatal para reducir la pobreza no incluyen a Japón en su base de datos. Estos estudios muestra como Suecia, Alemania y muchos países europeos, gastan porciones mayores del PIB para reducir la pobreza, consiguiendo reducirla del 50 al 80% frente al 28% en Estados Unidos. Japón figura en un lugar tan bajo como Estados Unidos, en el gasto gubernamental. Así podemos decir que la menor desigualdad de la renta y la pobreza de Japón que Estados Unidos no se debe a los programas japoneses de bienestar. Y segunda, no podemos afirmar que el bajo grado de desigualdad de Japón se deba principalmente a sus valores culturales. Sin lugar a dudas influyen de algún modo, pero antes de la Guerra Japón presentaba el grado más alto de desigualdad de la renta y riqueza de todas las naciones industriales. Los efectos de la cultura no se manifiestan con tanta rapidez o facilidad.

Factores y razones que explican la baja desigualdad de Japón. A modo especulativo.

  1. En los estratos más bajos de la sociedad de Japón hay menos pobreza. El gobierno japonés no mide la pobreza de su país con tanta frecuencia ni del mismo modo que el de Estados Unidos; los especialistas en Japón coinciden en que todos los indicadores sugieren  que la tasa de pobreza absoluta sigue estando muy por debajo de la de Estados Unidos. Esto no se debe a los programas de bienestar; antes bien, con una cultura homogénea, un sistema educativo excelente, una estructura familiar sólida y una escasa discriminación de los cabezas de familia varones (salvo los burakumin, los ainu, los coreanos y los chinos), en Japón apenas existe algo parecido a una infraclase. Casi todas la personas son bastante competentes, han sido socializadas y formadas de modo adecuado. Con una economía fuerte que proporciona empleo a todos (la tasa de desempleo sólo llegó al 3% en la recesión. A diferencia de lo que ocurre en los Estados Unidos, la clase media no está menguando ni existe allí una clase baja que caiga cada vez más bajo en sus recursos materiales y en su educación y capacidad para funcionar en una economía moderna.
  2. Además, la economía del país funciona con un sinnúmero de tiendas pequeñas y de pequeñas granjas, y tiene un enorme sistema de distribución de venta al por mayor que crea muchos más empleos.
  3. En la parte más alta del sistema de estratificación (en las corporaciones y el alto funcionariado) existen normas que frenan la demanda de sueldos altos. La sensación de formar parte de un grupo homogéneo (algunos dicen que país parece un sistema de parentesco extenso) y la existencia de normas que restringen el hecho de diferenciarse en demasía de los demás han generado reglas que limitan las demandas de sueldos altos. Y esas normas son más fáciles de cumplir cuando tanto los trabajadores como los directivos esperan trabajar de por vida en la misma empresa. La estructura corporativa keiretsu genera también responsabilidad corporativa en los directivos, porque a los directivos  de las otras corporaciones del grupo keiretsu les interesa como se dirige la empresa y qué se les paga a los directivos, además tienen el poder de exigir responsabilidades corporativas a los directivos a través de la propiedad accionarial interrelacionada.También se ha afirmado que la devastación que produjo la Segunda Guerra Mundial creó el sentimiento de que era necesaria la unidad para reconstruir una economía en la que la mayoría de la población casi se moría de hambre. Fue en este contexto en el que se desarrolló el sistema nenko, por el que se fijan los salarios de acuerdo con la edad y la necesidad, sistema que no existía antes de la guerra. Los miembros de los zaibatsu del Japón de antes de la guerra se identificaban con los dirigentes samurái y shogun del pasado; se sentían por encima de los plebeyos y, por lo tanto, con derecho a más. La arrogancia de los viejos zaibatsu y de la elite militar de antes de la guerra ha hecho que en el Japón actual cualquiera que intente emularlos recibe duras críticas.
  4. Tras la guerra en Japón hay menos propiedad familiar o individual de los principales medios de producción. Esto se debe fundamentalmente a las reformas cuasisocialistas de las fuerzas de ocupación de los Estados Unidos en Japón, que redujeron la propiedad de los viejos zaibatsu y redistribuyeron la tierra. La investigación empírica sobre la desigualdad en los Estados Unidos ha revelado que la estructura de la propiedad influye casi igual que la estructura ocupacional y de autoridad burocrática en la desigualdad de la renta. Menos riqueza privada en acciones empresariales implica menos ingresos para una elite rica. En la actualidad el pueblo japonés critica la aparición, a finales de los 80 y 90, de un grupo cada vez más numeroso de personas acaudaladas cuya riqueza se basa en la propiedad inmobiliaria. Los ingresos de la inmensa mayoría del pueblo japonés, incluidos los directivos de las corporaciones, proceden casi en su totalidad de un empleo asalariado.
  5. Parece probable que los relativamente bajos ingresos de los que ocupan puestos altos se deban en parte a la importancia otorgada a la desigualdad de estatus en Japón. El amplio consenso sobre quién merece un estatus alto (debido al logro) significa que los trabajadores de una empresa, los dependientes, la gente de la calle, etc, casi todos los miembros de la sociedad, deben tratar con mucha deferencia a los que ocupan los puestos altos. En cambio, es más que probable que los trabajadores estadounidenses digan o piensen: “Ese bastardo ha conseguido el trabajo sólo porque su familia es rica; pero no es en absoluto mejor que yo”. Hemos descubierto que la teoría funcionalista de la estratificación de Davis y Moore (1945) a veces puede ser útil, y que la gente se siente motivada para alcanzar puestos altos debido a la promesa de recibir grandes recompensas. En Japón esto significa que la abundancia de recompensas de estatus ha reducido la necesidad de la abundancia de recompensas materiales.
  6. La tasa impositiva que se aplica a los ingresos medios en Japón es casi idéntica a la que se aplica en los Estados Unidos, y ambos países tienen tasas bajas en comparación con las naciones europeas. Sin embargo el tipo impositivo que se aplicaba a los ingresos bajos era mucho más bajo en Japón que en los Estados unidos, mientras que el tipo para los grupos de altos ingresos era mucho más alto en Japón que en Estados Unidos. Una renta de unos 300.000 dólares en Japón se grava con cerca del 70% en contra de un 35% en Estados Unidos. La tasa impositiva para las empresas ronda el 50% frente a un 30% en Estados Unidos. La diferencia salarial entre los directivos y los nuevos empleados es de 7 a 1 después de pagar impuestos y cerca de 85 a 1 en Estados Unidos; esta diferencia hubiera sido en Japón de 14 a 1 antes de impuestos.
  7. Sin embargo un cambio importante que ha contribuido a producir más desigualdad de la renta en los 90 es muy instructivo cuando comparamos la misma situación en Estados Unidos. La pobreza de los ancianos estadounidenses se ha reducido considerablemente debido a la expansión del sistema de la seguridad social. Este es el único campo en el que los Estados Unidos ha actuado para reducir la pobreza en comparación con las naciones europeas, que han reducido la pobreza en todos los grupos de edad. Sin embargo Japón no ha hecho este esfuerzo y tiene un sistema de la seguridad social muy pequeño en comparación con otras naciones industriales. La renta disminuye de modo significativo para los japoneses mayores de 60 años, debido a las jubilaciones forzosas tras las que se tiene que afrontar un sistema de seguridad social escaso. Actualmente, aproximadamente el 20% de la población de Japón es mayor de 65 años, frente al 12,5% estadounidense y se estima que en 2050 será de un 32%. Así como la población japonesa está envejeciendo rápidamente, aumenta el porcentaje de población mayor de 65 años, lo que produce una mayor desigualdad de la renta que en las décadas anteriores.

De acuerdo con un estudio del Gobierno del Japón de 1988, llamado “Libro blanco sobre la vida nacional” el pueblo japonés ha estado percibiendo durante varios años que estaba aumentando la desigualdad de la renta y la riqueza y ello le produce malestar. Este malestar, al menos hasta ahora, no es proporcionado al aumento real de la desigualdad en Japón. Pero no hay duda de que la incomodidad sigue existiendo en el S XXI.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 27


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

La educación en Japón.

La fuerza del sistema educativo de Japón se debe a: 

  1. su gran capacidad para llenar la mente de los estudiantes con un número asombroso de hechos e información, obteniendo puntuaciones superiores a las de las demás naciones industriales, en ciencias y matemáticas. 
  2. Los vínculos entre los centros de enseñanza y las empresas o agencias empleadoras. Estos vínculos garantizan que los estudiantes reciben los conocimientos matemáticos y científicos necesarios para enfrentarse a una sociedad industrial moderna y les aseguran un empleo al término de sus estudios. Sin embargo el sistema japonés es pobre cuando se trata de producir estudiantes creativos y de dar una segunda oportunidad a los estudiantes que no sacaron buenas calificaciones. El rendimiento escolar, guarda menos relación con sus orígenes de clase en Japón que en Estados Unidos, pero la evaluación de la capacidad de un estudiante incluso en sus primeros años escolares, tiene un efecto muy importante en la posición de clase que ocupará cuando llegue a la madurez.

El sistema educativo japonés se asemeja mucho al de los Estados Unidos en lo que concierne a los cursos y niveles. La enseñanza primaria y el bachillerato elemental son obligatorios. Los centros académicos están muy regulados por el gobierno central, lo que implica que el contenido de las asignatura y el modo en que se enseñan son los mismos en todo Japón. Y también es importante el hecho de que debido a que casi todos estos centros son públicos y apenas hay segregación de clases en las zonas residenciales de Japón, en los centros de enseñanza se mezclan estudiantes de todas las clases sociales.

Esta situación cambia radicalmente en los centros de enseñanza secundaria. Cerca del 95% de los estudiantes japoneses terminan sus estudios secundarios, pero los institutos de enseñanza secundaria están clasificados por niveles de capacidad y los padres tienen que pagar clases particulares para sus hijos. Lo más importante son los exámenes de ingreso a los centros de secundaria, que determinan en qué centro estudiará el alumno. Los centros con buenos registros de aprobados en los exámenes de ingreso en las mejores universidades preparan bien a sus alumnos para aprobar el examen de selectividad. Hay otros centros que no son tan buenos y que ni siquiera intentan preparar para la universidad a sus alumnos, a quienes forman para que ocupen en el futuro empleos de clase trabajadora. Una vez que el estudiante aprueba el examen y se le asigna un centro específico, es difícil cambiar de centro. Así, su vida se verá determinada por el centro de enseñanza secundaria y si se da el caso, por el tipo de universidad en que ingresó.
Debido a la diferente capacidad de las clases sociales para pagar las juku (academias) y a la diferente motivación y comprensión de la importancia de hacerlo, descubrimos que desde los años de secundaria existe un sistema de encauzamiento de clase que tiende a reproducir el sistema de clases como ocurre en los Estados Unidos, pero de diferente manera.

Hay más estudiantes de clase trabajadora en las universidades más prestigiosas de Japón, como la de Tokio (cerca del 14%, que en las universidades de elite de los Estados Unidos. Pero, al igual que en los Estados Unidos, los estudiantes de clase trabajadora e incluso los de clase media baja están infrarrepresentados en las mejores universidades de Japón. Aunque las universidades nacionales, financiadas por el gobierno son baratas, el 34% proceden del 2% más rico y sólo el 14% proceden del 20% más pobre. Estos datos indican que el porcentaje de estudiantes procedentes de grupos de altos ingresos en Japón ha estado aumentando lentamente desde los años 50, cuando comenzaron a hacer su efecto las reformas de la ocupación.

En resumen parece constatado que hay más igualdad de oportunidades en Japón que en la mayoría de naciones industriales, incluido los Estados Unidos. Sin embargo, la igualdad de oportunidades tiene sus limitaciones. Aunque los estudiantes de bachillerato elemental reciben todos el mismo trato (no existe ni encauzamiento, ni programas especiales para estudiantes inteligentes o estudiantes con problemas de bajo rendimiento, ni existe segregación por clase), hay otros factores familiares que dan ventaja a los estudiantes procedentes de familias de clase alta.

Desigualdad y rango de estatus en Japón.

Para abordar estas cuestiones podemos reexaminar algunas de las claras contradicciones del sistema de estratificación japonés que ya estudiamos brevemente al principio de este capítulo. Recordar la importancia que tiene el rango de estatus y los rituales de la diferencia de estatus en Japón. Hemos visto que se expresan en el lenguaje y existen en todos los tipos de interacción social hasta un grado que no se da en otras sociedades industriales. Pero a pesar de ello descubrimos que en Japón hay menos desigualdad de la renta. En los Estados Unidos esta situación es la contraria: hay más desigualdad material, pero menos preocupación por los rituales de estatus en la interacción social.

También tenemos constancia de que, en Japón, una elite de poder domina en mayor medida que en Estados Unidos. Pero, entonces, ¿por qué en Japón hay menos desigualdad de riqueza y de renta que en Estados Unidos? ¿Por qué los sueldos de los altos directivos de las corporaciones son más bajos en Japón que en los Estados Unidos?

Clase, estatus, y poder en Japón.

Hemos visto que Max Weber ofreció una perspectiva multidimensional de la estratificación social en su crítica de la visión unidimensional de la que presentó Marx. Weber subrayó que en la sociedad existen las tres dimensiones de la estratificación (clase, estatus y poder o partido), pero también que la importancia sobresaliente de alguna o más de ellas depende del tipo de sistema de estratificación que tenga esa sociedad. En las primeras fases de las sociedades capitalistas vemos que la dimensión de clase (propiedad y control del capital industrial) es la más importante. Luego en las sociedades industriales avanzadas, descubrimos que tanto la clase como la autoridad (el poder) son más importantes que el estatus. Debido al tamaño y a la diversidad de la población de las sociedades industriales avanzadas, la dimensión de estatus ha perdido importancia en los sistemas modernos de estratificación social.

En el Capítulo 5 examinamos una investigación sobre los monasterios religiosos y los Kibutz israelíes, que indica que la dimensión de estatus de la estratificación social solo puede dominar en sociedades que alcanzan un grado alto de consenso valorativo y a este consenso sobre los valores solo llega una sociedad pequeña y homogénea. Ésta es una de las razones por las cuales hemos negado que las teorías funcionalistas de estratificación social sean básicamente útiles para las sociedades industriales avanzadas.
Se ha afirmado que en Asia predomina, por lo general, una combinación de rango de estatus y de autoridad. El líder del grupo, el jefe del pueblo, el emperador o el señor de la guerra reciben mucho respeto y grandes honores simplemente debido a la posición que ocupan. De hecho, esta posición de liderazgo es considerada una recompensa o un logro en si y por si misma y no tanto un medio para lograr otras cosas, como sucede en Occidente.

La dimensión de estatus de la estratificación social es más importante en Japón que en Estados Unidos. Esto se pone de manifiesto en los rituales de estatus y los niveles de discurso de la lengua japonesa. Los altos directivos de las principales corporaciones de Japón no reciben un sueldo tan alto como sus homólogos estadounidenses, pero cuando entran en una sala los trabajadores de rango inferior se inclinan ante ellos y se dirigen a ellos con respeto. Los profesores universitarios de Japón reciben un sueldo inferior al de los estadounidenses, pero cuando entran en clase, los estudiantes les muestran mucho respeto (aunque ya no se inclinan ante ellos). Y cuando un profesor interactúa en la calle con un extraño, las palabras y la forma de hablar de este último son más respetuosas cuando se pone de manifiesto el estatus del profesor. (el cambio se refleja en que , para dirigirse a él, Tanaka san, se convierte en Tanaka sensei.

La importancia que se otorga en Japón a la recompensa de estatus, es la “excepción que confirma la regla”. Hay que relacionarlo con la importancia que se le da en los monasterios y Kibutz, son grupos pequeños y gozan de un amplio consenso valorativo. Japón, con una población casi la mitad que la de Estados Unidos, tiene el 97 ó 98% de personas que son étnica y racialmente japonesas y que han sido socializadas en la familia y la escuela en un sistema de valores común; que la nación en general manifiesta un consenso valorativo más amplio y una uniformidad mayor que cualquier otra nación de su tamaño.

Hace sólo poco más de 130 años que se derrumbó el sistema de casta Tokugawa (sistema de castas muy rígido parecido al hindú). Las tradiciones y la cultura cambian a un ritmo más lento que la organización social o la tecnológica. Sólo por esta razón es lógico que el estatus sea una dimensión de la estratificación más importante en Japón que en Estados Unidos.

Para terminar, a los directivos, profesores o personas con estatus alto se les trata en Japón con gran deferencia y respeto, porque la gente coincide en que son personas que han alcanzado las posiciones más altas en la jerarquís de estatus. Y aunque en el Japón de hoy no hay una igualdad de oportunidades considerablemente mayor, al menos por debajo del nivel de la elite, los japoneses sienten que en su sociedad hay más igualdad de oportunidades en el nivel de la elite. Muy pocas personas con posiciones de alto estatus son ricas (ni siquiera los directivos de las corporaciones), y raramente escucharemos una frase semejante a “si eres tan listo (o muy respetado), ¿por qué no eres rico?”. Esa frase carece de sentido para la mayoría de los japoneses, quienes consideran que el estatus es en sí una recompensa  importante.

Casi nadie duda de que Japón está cambiando en este aspecto. Existen encuestas de opinión que indican que el dinero motiva más a los jóvenes que la lealtad a la empresa. Esto concuerda con nuestra idea de que, a largo plazo, es la infraestructura material o económica la que moldea la sociedad, tanto o más que los valores culturales. Cuanto más en contacto entre Japón con la industrialización avanzada, más se reducirá la importancia de los viejos rituales de deferencia y estatus.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 25


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

Logro y adscripción en el Japón Moderno.

Las sociedades industriales requieren un sistema de clases con relativamente más criterios de logro en la ubicación de clase que los sistemas de estratificación preindustriales del feudalismo o de castas, que tienen más elementos de adscripción. Una sociedad moderna no puede ser competitiva si la mayoría de los miembros reciben una formación alta u ocupan posiciones altas de autoridad debido al estatus que les confiere su nacimiento, raza, religión u otros criterios adscritos. Japón tiene un grado más alto de igualdad de oportunidades, lo que significa que en Japón operan más factores de logro que en los Estados Unidos u otras sociedades industriales. Sin embargo, hay algunas excepciones muy importantes a la constatación de que Japón presenta una mayor igualdad de oportunidades.

Discriminación racial, étnica y sexual en Japón.

Sorprende la discriminación que en esta sociedad existe contra las mujeres y las minorías étnicas; los occidentales suelen creer que el estatus de la mujer es bajo en las sociedades asiáticas y que siempre lo ha sido, esta impresión no es acertada. Japón es para los estadounidenses la sociedad más sexista de todas las naciones industriales. Pero no siempre ha sido así en la historia de Japón.

Con respecto a las minorías étnicas, la población de Japón es en un 97-98% racial y étnicamente japonesa. El 2 ó 3% restante la forman minorías chinas o coreanas. La discriminación basada en la etnia podría ser considerada un problema menor, pero esta suposición también está lejos de ser acertada.

Discriminación sexual.

Este concepto es bastante nuevo para muchas sociedades. Lo que para algunos es discriminación sexual, para otros son divisiones sexuales de rol “normales” o “tradicionales”. Para la mayoría de los hombres, e incluso para muchas mujeres japonesas, lo que existe en Japón son divisiones sexuales de rol, no discriminación sexual.

La discriminación en Japón comienza en el hogar a edades muy tempranas. A las niñas no se les anima tanto como a los niños a progresar en sus estudios. Se supone que estos no son tan importantes para las niñas; más bien se piensa que un exceso de formación puede perjudicar sus perspectivas de matrimonio.

Van a la universidad más hombres que mujeres, solo el 12% de mujeres frente al 39% de los chicos. El 90% de estudiantes de enseñanza semisupeior son mujeres y el 40% se especializa en economía doméstica. En las universidades más prestigiosas, la proporción de mujeres es inferior al 10%.

En Japón, la mayoría de la gente se casa más tarde que en Estados Unidos (a los 25-30 años) los hombres a veces con más edad, esto significa que la mayoría de la gente conoce a su futuro marido después de sus estudios y con frecuencia en el trabajo. Lo que esto quiere decir para las mujeres es que el empleo suele llegar después de los estudios y antes del matrimonio (hay que señalar que Japón tiene una de las tasas más altas de gente casada del mundo). Cuando se casa, y especialmente tras el nacimiento de los hijos, se supone que la mujer debe dejar de trabajar. De hecho en el pasado se despedia a las mujeres cuando se casaban. Aunque obligar a la mujer a dejar su trabajo cuando se casa va contra la ley; en el Japón de hoy en día, sigue ocurriendo informalmente. La participación de la mujer en la fuerza de trabajo es alta en los primeros 20, luego desciende hasta llegar a los 40 y sus hijos ya se han ido de casa. Los empleos abiertos a las mujeres de Japón no suelen ser empleos susceptibles de promoción. Hay una alta concentración de mujeres en puestos de servicios y en empleos bajos de cuello blanco temporales. Existe un alto grado de desigualdad de renta entre los hombres y las mujeres; las mujeres se encuentran mucho más concentradas en el sector periférico que en el sector central de la economía; en un grado mucho más alto que en los Estados Unidos.

Y otra causa más que guarda relación con las estructuras de autoridad, solo el 0,3% de los puestos de toma real de decisiones en esas corporaciones los ocupan mujeres. Japón figura por debajo de otras naciones industriales en el nivel inferior de estatus de autoridad para las mujeres.

La discriminación sexual no ha sido siempre tan grande en la historia de Japón. Han existido mujeres poderosas e incluso algunas emperadoras, aunque la última gobernó en el año 700 d. de c. Y en las zonas rurales las mujeres sufren normalmente menos discriminación. Uno de los factores más importantes del aumento de la discriminación sexual y de las rígidas divisiones sexuales de rol fue la institucionalización de los valores de los samuráis plasmada en la Constitución Meiji a finales del siglo XIX. Estas leyes cambiaron hace muy pocos años, desde la Segunda Guerra Mundial, con el establecimiento de una nueva Constitución. En la actualidad las japonesas pueden votar, tener propiedades, iniciar sus propios negocios e incluso quedarse con sus hijos cuando se divorcian. Se ha producido una lenta mejora de las oportunidades de las mujeres japonesas, pero las tradiciones son difíciles de romper, sobre todo cuando las actitudes de la mujer todavía concuerdan con los valores instituidos por la vieja constitución Meiji.
Japón tiene la tasa de divorcio más baja de todas las naciones industriales. Pero cuando nos preguntamos por qué, descubrimos que una de las razones más importantes es que la mujer apenas tiene opciones fuera del matrimonio. Por lo general, el salario del empleo que puede encontrar no basta para mantenerse a si misma y a sus hijos; cuando la pareja se divorcia, los hijos se quedan casi siempre con el padre. La madre carecía incluso del derecho a quedarse con sus hijos. Y en la actualidad sólo la mitad de las madres divorciadas consiguen la custodia de sus hijos.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 24


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González



La elite política.

Las elites políticas del Japón están en decadencia, y seguirán estándolo por muchos años. Desde 1955 a 1993 las elites del Partido Democrático Liberal PDL dominaron la política japonesa; pero un continuo de escándalos avergonzaron tanto a sus partidarios en la elite corporativa que al final el partido perdió el control de la Dieta en 1993. En 1994 el PDL recuperó el poder en la cámara baja de la Dieta, pero su control es ahora menor.

Antes de los escándalos políticos de los 90 las elites políticas eran un vértice débil del “triangulo de hierro”. Otro indicador de esta diferencia de poder es que desde que terminó la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los 80 (cuando el PDL empezó a despedazarse) durante 37 de los 44 años, el primer ministro era un burócrata ministerial de carrera que se jubilaba para incorporarse a las elites políticas.

No es que la Dieta o sus políticos más importantes carezcan ahora, o hayan carecido en el pasado de poder. Entre otras cosas, las leyes tienen que ser aprobadas, aunque en su mayor parte estén redactadas por burócratas del ministerio, y los impuestos distribuidos. Pero lo que mejor describe a la elite política japonesa de las posguerra es el hecho de que representa un papel de apoyo a la elite corporativa y a la burocrática, que puede calificarse de afortunada dados los escándalos de la política japonesa en los años 90.

La unidad de la elite japonesa.

En su estudio histórico de la elite de Japón, Okamura (1978) afirma que desde la Segunda Guerra Mundial la elite burocrática y la elite corporativa han estado más unidas que nunca, y más que en cualquier nación capitalista. Antes los viejos grupos corporativos zaibatsu encontraban dificultades para cooperar en asuntos generales, pues existían facciones políticas asociadas a determinados zaibatsu. Estos grupos siempre estaban peleando por conseguir ventajas; desde la Segunda Guerra Mundial predomina la cooperación, la coordinación y la unidad en el “triángulo de hierro” de las elites japonesas.

Existen variados y poderosos instrumentos que logran una unidad de la elite en Japón.
El matrimonio: varios de las elites ministeriales e incluso el hermano y la hermana del último emperador, Hiroito, estaban directamente relacionados por el matrimonio. Matrimonio entre las elites que forjan poderosas alianzas. Se afirma que cerca de 40 keibatsu dominan el país. Se conciertan matrimonios con jóvenes preparados que serán útiles cuando lleguen a ocupar altas posiciones ministeriales o se jubile e incorpore a la empresa de su suegro y use sus relaciones en el ministerio. O sea formalmente adoptado por los padres de su mujer, convirtiéndose en yoshi y en el cabeza de familia cuando su suegro envejezca.

Otro método para lograr la unidad de las elites es la práctica generalizada de amakudari, se puede traducir como: “descender del cielo” y hace referencia a la jubilación temprana de funcionarios poderosos del ministerio para ocupar altos cargos corporativos. Solo en 1991, 215 miembros de la elite burocrática dejaron sus cargos en la Administración para ocupar puestos corporativos en empresas reguladas por el mismo ministerio donde antes trabajaban y del que “se habían jubilado.

Otro medio clave es la universidad. Hay un pequeño grupo de universidades consideradas las más prestigiosas, entre ellas la de Tokio llamada Todai, ingresar en ella es muy difícil, lo que implica que los miembros de la elite escogidos se cuentan entre los más inteligentes de Japón. Los lazos de amistad que establecen mientras están estudiando en la Universidad de Tokio perdurarán durante toda su vida y contribuirán a la unidad de la elite, vayan a las corporaciones que vayan la amistad que forjan en la universidad les mantendrá unidos y contribuirá a la cooperación.

Por lo que concierne a la elite burocrática, un estudio de 1991 mostyraba que el 59% de todos los licenciados que se incorporan a la via rápida hacia los más altos cargos eran licenciados en Todai. En todos los ministerios más poderosos y entre la elite corporativa, en la poderosa organización patronal kaidanren, la mayoría eran licenciados de Todai. Asimismo en la elite política.

Debe advertirse además que, debido al sistema de ordenación por grupos de edades, por el que personas de la misma edad alcanzan al mismo tiempo todo tipo de puestos de elite en Japón, las personas con altos cargos en las corporaciones, en los ministerios y en la política fueron en algún momento de su vida compañeros de clase o incluso de habitación cuando estudiaban en la universidad.

Por último, los clubes sociales y empresariales también sirven para unir a las elites, como en Estados Unidos. Pero estos clubes tienen relativamente menos importancia en Japón que en Estados Unidos, por no mencionar que son menos necesarios en Japón, dados los demás medios que allí existen para conseguir la unidad de la elite que acabamos de describir.

La sociedad de masas.

Por sociedad de masas C. Wright Mills (1956) entendía una población que se situaba por debajo de las elites y que estaba relativamente desorganizada y desinformada de sus intereses y de los que el poder de las elites podía hacer para perjudicarlos. Una buena parte de las críticas a la tesis de Mills hacían referencia a la siguiente cuestión: la gente de los Estados Unidos está realmente más organizada de lo que Mills pensaba, y el conflicto de clase ha introducido al menos ciertas reformas que han  mejorado sus condiciones. La movilización de la elite corporativa justo antes y durante los años de Reagan fue una respuesta a la amenaza que percibían las elites procedentes de otras clases.
Sin embargo, mucha gente en Japón está de acuerdo en que el concepto de sociedad de masas se ajusta mejor a su país que a Estados Unidos. Hemos visto que el grupo es más importante para la gente de Japón que para una sociedad individualista como la de Estados Unidos. Probablemente hay menos organizaciones voluntarias en Japón que en cualquier otra nación industrial.

De hecho los japoneses tienen dificultades para formar nuevos grupos de interés, precisamente debido a la enorme importancia que dan al grupo. Como dijo un científico social: “es probable que en nombre del grupalismo algunos sectores de la sociedad japonesa hayan perfeccionado la producción del hombre unidimensional de Herbert Marcuse o del robot feliz de C. Wright Mills”. Su apego a la familia y al grupo de trabajo es tan fuerte que les queda poco tiempo para preocuparse por las condiciones o por los problemas que existen fuera de esos grupos. Así puede decirse que el grupo es tan fuerte, y la lealtad con el grupo y su líder tan importante, que es posible usar esa orientación grupal para manipular a la gente de modo que tengan una actitud menos crítica hacia la autoridad o al menos una menor disposición a criticarla.

Esto no significa que los japoneses no formen nunca grupos de interés o de protesta. El caso de los agricultores en contra de la construcción del aeropuerto de Narita; el de las mujeres cuando protestaron en contra del PDL y votaron contra el partido por un nuevo impuesto sobre las ventas; a los escándalos financieros y sexuales en los que se vieron implicados algunos políticos. Las autoridades de Japón han logrado evitar, normalmente que la actividad de los movimientos sociales se extiendan más allá de un pequeño núcleo.
Entre las razones que explican la debilidad de los movimientos sociales y la actividad de los grupos de interés, hay que mencionar la abogacía, los sindicatos y los medios de comunicación de masas. Los ricos suelen tener más recursos para usar el sistema legal en su provecho, pero quienes no pertenecen a la elite disponen normalmente de algunos medios de representación y protección que les ofrece el sistema legal. Sin embargo, en Japón ese medio es limitado porque el Ministerio de Justicia permite que haya un número escaso de abogados y todos los abogados son elegidos y formados por las elites ministeriales. Se inician muy pocos pleitos contra el gobierno o las grandes corporaciones y son menos aún los que ganan los ciudadanos japoneses.

En Japón hay otros sindicatos, además de los pequeños sindicatos de empresa, y han sido en cierto modo eficaces en su lucha por aumentar los salarios. Después de la Segunda Guerra Mundial parecía desarrollarse un movimiento laboral bastante fuerte, pero este desarrollo lo detuvieron violentamente las grandes corporaciones y el gobierno y, hay que decirlo, con una pequeña ayuda de la CIA.

Los medios de comunicación de masas. Los periodistas japoneses pueden ser muy críticos con el gobierno o la corrupción, pero la mayoría de los observadores afirman que no suele ser así. Fue la prensa japonesa la que informó del escándalo de los pagos de la Lockheed que provocó la dimisión y el procesamiento del Primer Ministro Tanaka en los años 70 y la que informó a la nación de los escándalos financieros de principios de los 90 provocaron la caída del Primer Ministro Takeshita en 1989 y más tarde de Kanemaru. Pero en este y en otros casos la noticia apareció primero en periódicos poco conocidos o extranjeros.

En Japón los periodistas no se destacan por indagar lo que sucede detrás de la escena del poder para mantener al pueblo japonés informado. Entre las razones que lo explican están los “clubes de prensa” o kisha, formados por los ministros del gobierno. ¨Únicamente los periodistas aceptados por estos órganos gubernamentales podrán asistir a los clubes de prensa para recibir información. Pero hay otro mecanismo de control de la información: la importante agencia de publicidad Dentsu que controla cerca de una cuarta parte de la facturación total de la publicidad en Japón, el 30% de la televisión, y casi un 20% de la publicidad de los principales periódicos frente a menos de 4% que controla la agencia de publicidad más grande de Estados Unidos. “La influencia de Dentsu en el contenido de la cultura televisiva japonesa difiere mucho de cualquier otro tipo de control social a través de los medios de masas en otro país del mundo”. Dentsu está bien relacionada con las elites corporativas de Japón, las protege mediante la censura a los medios hasta el punto de darse el caso de conseguir que un programa no se emita por considerar que atacaba los intereses corporativos.

El conjunto de todo lo que hemos señalado indica que el concepto de elite de poder de C. Wright Mills se ajusta más a Japón que a los Estados Unidos. Sin embargo, sigue en pie la pregunta de por qué, si el poder de la elite es tan grande, el grado de desigualdad sigue siendo más bajo en Japón. Pero tenemos que considerar otras cuestiones antes de abordar la respuesta al final del capítulo presente.