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domingo, 3 de agosto de 2014

“Si las élites no reaccionan, las cosas se pondrán muy feas”

Artículo de Milagros Pérez Oliva publicado el 3 de agosto en El País.

Nancy Fraser es ese tipo de mujer que parece avanzar en la edad sin inmutarse, acumulando sabiduría. A caballo entre la serenidad reflexiva y la pasión intelectual, analiza las crisis del presente, su complejidad, con un foco de largo alcance. Sus trabajos en el campo de la filosofía política se han centrado en los problemas de la justicia social. En su libro Escalas de justicia (Herder, 2008) aborda las tres dimensiones que considera esenciales, todas ellas definidas por palabras que empiezan por r: los problemas de redistribución de la riqueza en el plano económico; los de reconocimiento en el ámbito de los derechos individuales y colectivos, y los problemas de representación, en el ámbito político. Fraser, estadounidense de 67 años, ha vivido y analizado el paso del capitalismo de Estado organizado, del que surgió el modelo social europeo que ha propiciado las mayores cotas de justicia social, al capitalismo neoliberal, que ha minado el Estado de bienestar y nos ha llevado a la grave crisis de 2008. Ahora está convencida de vivir a las puertas de otra transición. ¿Hacia dónde? En cualquier caso, los problemas que hay que afrontar, los procesos que condicionan la vida de la gente, desbordan por completo el marco westfaliano. Son transfronterizos, globales.

Nancy Frasser alerta sobre las consecuencias del aumento de las desigualdades y sobre la obsolescencia de las formas actuales de participación política. Considera urgente encontrar nuevos mecanismos para la toma democrática de decisiones. También a escala trasnacional. De ello hablamos, aprovechando una visita a Barcelona, invitada por el Centro de Cultura Contemporánea.
Pregunta. La crisis que se inició en 2008 ha trastocado muchas cosas y aún no parece que quiera irse. ¿Cómo cree que influirá a largo plazo?
Respuesta. Esta crisis tiene muchas dimensiones. Estalló en 2008 como una crisis financiera y rápidamente derivó en una crisis económica general, pero no quedó ahí. Al tener que endeudarse los Gobiernos para hacer frente a sus consecuencias, pronto se convirtió en una crisis de la deuda soberana, y como la respuesta a esta situación fue la política de austeridad, ha terminado provocando una grave crisis social. Y todo ello sobre otra crisis de fondo, de la que se habla poco pero que continúa agravándose, que es la ecológica. El resultado ha sido un gran sufrimiento para la población. La precariedad se ha instalado como horizonte de futuro y, claro, eso está derivando en una crisis política de imprevisibles consecuencias.

P. ¿Qué tipo de crisis política?
R. La severidad del sufrimiento social y la falta de respuesta han llevado a los ciudadanos a pensar que sus Gobiernos trabajan para los bancos y los inversores, en lugar de trabajar para la gente. La legitimidad de los Gobiernos, de toda la estructura política, ha quedado muy dañada, tanto en el ámbito nacional como en el europeo, y también globalmente. Se ponen en cuestión aspectos fundamentales del sistema político, y también del económico. La ciudadanía percibe que no tiene instituciones o canales a los que puedan dirigir sus quejas, sus reclamaciones, sus propuestas. Es un momento muy difícil, muy parecido al que se vivió en los años treinta del siglo pasado.
P. Las desigualdades ya crecían antes, pero la crisis las ha exacerbado. Algunos se sorprenden de que, con el paro que hay y el rápido empobrecimiento de amplias capas de la población, no se haya producido un estallido social. ¿Cómo cree que evolucionará el sistema a partir de ahora?

R. Hay diferentes posibilidades. Una es que las élites políticas, hasta ahora pasivas, tomen conciencia del problema, se pongan en marcha y acuerden introducir ciertas reformas en el control de las instituciones financieras para prevenir una situación como la que se produjo en 2008 por falta de regulación. En este caso, el sistema seguirá cojeando más o menos como está, la desigualdad seguirá aumentando y aspectos fundamentales, como la crisis ecológica, seguirán sin abordarse. El segundo escenario es que las élites políticas no reaccionen y la situación continúe deteriorándose. En ese caso las cosas pueden ponerse muy feas. Podemos ver un planeta gravemente dañado, desgarrado por guerras y conflictos por el agua, el petróleo o las tierras cultivables; escasearán recursos fundamentales y el deterioro social llevará a un deterioro ético; será un mundo lleno de tensiones en el que predominará la mentalidad del “sálvese quien pueda”.
P. Algo de eso ya se está empezando a ver. ¿Sería el triunfo del individualismo egoísta, de la sociedad de cazadores de la que habla Zygmunt Bauman?
R. Sí, algo así. Pero hay una tercera posibilidad, y es que los movimientos sociales, organizados en sociedad civil, fuercen a las élites políticas a cambiar, a revisar las estructuras, desde la forma de los partidos a los mecanismos de participación. Y que ello permita crear nuevas formas de participación que propicien cambios sociales profundos. Cambios a mejor, que hagan evolucionar el actual capitalismo financiero de corte neoliberal a una forma de capitalismo más igualitarista y, por tanto, más estable.
P. En su descripción, este último parece el menos costoso.
R. Sí, pero aún cabe un cuarto escenario, muy distinto: el de que se desencadenen grandes cambios revolucionarios que nos lleven más allá del capitalismo, aunque este es muy poco probable. En cualquier caso, la gran cuestión que subyace en el trasfondo de las crisis que vivimos es la forma que vaya a adoptar el capitalismo.
P. En las últimas décadas hemos asistido al afianzamiento del sector financiero como motor de todo el sistema. Esta forma de capitalismo, que crece con la globalización, tiene un componente especulativo estructural, intrínseco al modelo. ¿Cree que aceptará reglas y restricciones?
R. Es difícil, pero ha habido otros periodos en los que el propio sistema ha sabido encontrar formas de cambiar. Por ejemplo, en los años treinta del siglo pasado, tras la gran recesión de 1929, supo articular una nueva forma de capitalismo más regulado, que ha perdurado muchos años. Precisamente la ruptura de esas reglas por la hegemonía de las teorías neoliberales es lo que nos ha llevado a la actual situación.
P. Pero entonces las empresas tenían unos propietarios interesados en llegar a compromisos con las fuerzas sociales para asegurar la estabilidad del sistema. Querían legar las empresas a sus hijos. Ahora, las sociedades pertenecen a miles de propietarios dispersos y con escasa capacidad de decisión. La gestión está en manos de unos ejecutivos que ya no tienen ni los mismos vínculos ni las mismas motivaciones.

R. Todo eso hace que sea más difícil imaginar que pueda surgir un impulso reformador desde el interior del propio sistema. Pero también hemos escuchado algunas voces individuales muy influyentes, como las de Warren Buffett, George Soros o Bill Gates, gente con cierta visión que piensa diferente. Sin embargo, lo que puede forzar al mundo de los negocios a reaccionar y aceptar cambios es la militancia organizada desde la base de la sociedad. En los años treinta, el capital tenía mucho miedo de las revolucione
P. Pero el miedo a la revolución también llevó a buena parte del poder económico a los brazos del fascismo.
R. Sí, esa posibilidad también está ahora sobre el escenario. Lo hemos visto en las elecciones al Parlamento Europeo: formas de fascismo o neofascismo.
P. En España, Grecia o Portugal, los países más castigados por la crisis, se han producido huelgas generales y amplias protestas contra la política de austeridad que han sido ignoradas. ¿No le parece peligroso que, en ciertos círculos radicales, pueda prosperar la idea de que a lo único a lo que el poder parece sensible sea la violencia?
R. Coincido en la crítica que se hace a la completa falta de responsabilidad de los poderes públicos, que solo parecen responder a las presiones de los mercados y los inversores. Pero la tentación de la violencia es muy preocupante y espero que los movimientos sociales no evolucionen en esa dirección, porque sería un desastre. La única vía para cambiar realmente las cosas es la organización pacífica de la gente. Si hay violencia, la gente les dará la espalda, no les seguirá por esa vía.
P. Las encuestas reflejan la crisis de los partidos tradicionales. ¿Qué tipo de organización permitiría superar el descrédito de su forma de intermediar?
R. En este periodo en el que la actividad política toma la forma de movimientos sociales, vemos una creciente distancia entre el cuerpo electoral y los representantes de los partidos políticos. Pero recientemente, a causa de la severidad de la crisis, hemos visto también la emergencia de fuerzas políticas como Syriza en Grecia, o el fenómeno Podemos en España, organizaciones de nuevo cuño que aspiran a llegar a las instituciones sin renunciar a sus formas de representación de base. La idea de que los movimientos sociales puedan tener un pie en el sistema político y otro en la sociedad civil me resulta muy interesante.
P. ¿Y es compatible?
R. Sí, creo que sí, que se puede intentar. Veremos cómo evoluciona.
 Artículo de Milagros Pérez Oliva publicado el 3 de agosto en El País.


domingo, 16 de diciembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 43


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

El Sistema de Estratificación Mundial: Conclusión y Perspectiva de Futuro

Es muy importante señalar que no se puede responsabilizar de toda la desigualdad del mundo al sistema mundial y a las corporaciones multinacionales. La cultura, el clima y la falta de recursos, entre otros muchos factores no directamente relacionados con la estratificación mundial, pueden ayudar a producir y mantener la pobreza.

Debido a los diferentes intereses económicos que existen en este sistema, y a las diferentes cantidades de poder para garantizar que se satisfacen esos intereses, hay un sistema de estratificación mundial que produce desigualdad entre las naciones y desigualdad entre las clases dentro de esas naciones, Los datos indican con claridad que desde que la globalización se ha acelerado en el último siglo, las desigualdades de la renta y la riqueza han aumentado de forma considerable.

Las naciones pobres se enfrentan a muchos problemas que no se resolverían eliminando simplemente la dominación del centro.

Estructura social y herramientas técnicas para el desarrollo

La reforma agraria es una clave para el desarrollo económico sostenible y más uniforme. Los campesinos que poseen su propia tierra producen más, crean más empleo e ingresos y contribuyen a sostener el ciclo de desarrollo económico. Entre las técnicas más recientes de las nuevas herramientas están los microcréditos. Dividir el dinero de un crédito cuantioso entre miles de estos microcréditos fomenta un desarrollo más uniformemente distrinbuido en las naciones pobres, a diferencia de los antiguos programas que gastaban millones de dólares en grandes proyectos, como embalses, que tendían a proporcionar más ganacias económicas a las corporaciones multinacionales y a los que ya eran ricos en los países en desarrollo.

Las mujeres con más estudios contribuyen más a la economía; cuando se les da la oportunidad, las mujeres del campo parecen manejar los presupuestos familiares y los recursos económicos mejor que los hombres y tienden más a devolver los microcréditos; y las muejres con más estudios y derechos son más conscientes de la importancia del control de la población para la familia y contribuyen más a extender el uso de los métodos de control de la natalidad.

Quedan todavía dos grandes problemas:

  • La elite de los países pobres no suele tener la <> o la motivación para emplear estos medios técnicos con el fin de generar un desarrollo más uniforme.
  • Si no se cambia la estructura social mucha de estas técnicas orientadas a proporcionar un desarrollo sostenible no funcionarán.

Pocos son los casos en los que se han llevado a cabo las reformas agrarias. Los ricos obtienen más beneficios de la industrialización urbana, y si prestan atención al desarrollo agrícola éste suele estar orientado a la exportación, que enriquece a los ricos terratenientes y empobrece a los campesinos.

La desaparición del <> no será efectiva si no se considera debidamente el gran aumento de la desigualdad y la pobreza mundial que hemos podido comprobar en este capítulo. No se puede pretender que el aumento de la pobreza mundial sea el único factor responsable de la violencia política, pero sí es una de sus principales causas.

La investigación sociológica ha subrayado también la importancia de la desigualdad mundial para explicar la propagación de la violencia política; han descubierto una correlación significativa entre la desigualdad y el nivel de violencia política.

Inmigración Global: Una Visión Comparada de las Nuevas Dimensiones de los Conflictos Mundiales Étnicos y Raciales

El sueño de mucha gente es lograr introducirse con vida en el país rico del norte deonde se pueden conseguir empleos no cualificados remunerados con un salario diez veces mayor que el que podrían recibir por esos mismos empleos, en caso de haberlos en su país natal. La mayoría de esa pobre gente no lo consigue: la policía fronteriza los detiene y deporta inmediatamente.

Se ha estimado que hace aproximadamente 200 años la mayoría de los habitantes del mundo tenían un nivel de vida bastante parecido. Sin embargo, a finales del siglo XX, la diferencia entre los ricos y los pobres del mundo es enorme. Por ejemplo, a finales de los años noventa, el 20% más rico del mundo tenía el 85% de la riqueza mundial, mientras que el 20% más pobre sólo disfrutaba el 2%. Con respecto a la renta, el 20% más rico de la población mundial recibía unos ingresos 150 veces más cuantiosos que los del 20% más pobre; hace sólo 30 años esta proporción era de 60 a 1.

Con el aumento espectácular de esta diferencia entre los ricos y los pobres del mundo duurante la segunda mitad del siglo XX, hay cada vez más personas dispuestas a arriesgar su vida para escapar de la pobreza emigrando ilegalmente a los países ricos. La migración se produce fundamentalmente desde el sur hacia el norte, que traza la línea que separa a los ricos de los pobres en el mundo. Lo que implica esta oleada de migración mundial es que la mayoría de los países ricos se hacen más diversos desde el punto de vista racial y étnico. Uno de los factores más importantes de la estratificación global que determina <> son los derechos de ciudadanía. Mientras persista y aumente esta desigualdad en el mundo, éste se hará cada vez más racial y étnicamente diverso, les guste o no a los habitantes de los países ricos.

Viajar para sobrevivir: la migración de los pobres del mundo

De las tres economías más poderosas del mundo, Alemania es la que más refugiados acoge, luego Estados Unidos y, en tercer lugar, Japón, cuya cantidad de refugiados está sólo del 2 por mil de la que tiene Alemania.

Estados Unidos siempre se consideró una nación de inmigrantes. Aunque la inmigración suele generar conflicto y hostilidad, la constatación de que  EEUU es una nación de inmigrantes ha enorgullecido a su población y la mayoría de los estadounidenses se ha interesado por conocer la historia y los orígenes de su grupo racial o étnico particular.

Pero los estadounidenses ya no pueden proclamar su singularidad como nación de inmigrantes. Australia, de siempre considerada una de las naciones más racistas, con políticas que excluían virtualmente a todos los inmigrantes no blancos, ha abierto de modo considerable sus fronteras a ciudadanos con talento de los países vecinos asiáticos. En los últimos años ha ganado fuerza un partido político australiano nacionalista y opuesto a la inmigración, Pero Australia áun no ha experimentado la amenza tan seria de cambio que conmocionó a Francia en las elecciones del abril de 2002, cuando un candidato a la Presidencia de la República contrtario a la inkigración fue el segundo más votado.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 34


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

La estructura corporativa alemana

Después de la II Guerra Mundial el control accionarial en manos de las familias es menor. Pero en Alemania hay más control familiar de las grandes corporaciones que en EEUU y Japón. Ha aumentado el control accionarial de inversores institucionales como los bancos de inversión, trusts y otros. Sin embargo debido especialmente a las leyes laborales, el control accionarial en una corporación alemana no confiere tanto poder como ocurre en los EEUU.

A diferencia de EEUU y Japón, los grandes bancos alemanes pueden poseer porcentajes elevados de acciones de las corporaciones más importantes, carecen de limitación, además pueden actuar directamente como agentes de bolsa para controlar más acciones. El control accionarial de los inversores institucionales, combinado con la propiedad directa de acciones por parte de los bancos, hace que ellos, como el Deutsche Bank, sean las verdaderas cámaras de poder en la economía alemana actual. Ej. Los directivos del Deutsche Bank, pueden encontrarse entre los miembros de los consejos de administración en más de 150 grandes corporaciones.

Otra marcada diferencia entre la estructura corporativa alemana comparada con la japonesa y la estadounidense es que el gobierno también posee porcentajes elevados de acciones en las grandes corporaciones. Tanto el gobierno federal como el de las regiones (los länder).

La elite burocrática y política

Es en la elite burocrática donde se encuentran más semejanzas entre Japón y Alemania. Desde mediados del S. XIX Alemania experimentó una revolución desde arriba, en la que sectores de las elites presionaban para introducir cambios básicos orientados a alcanzar a las potencias dominantes de Europa. A finales del S. XIX se aceptó en Alemania que el estado tenía que dirigir la economía, en algunos casos debía poseer y controlar las corporaciones. Igual que con la restauración Meiji de finales del S. XIX.

Federico Guillermo I, que reinó desde 1713 hasta 1740, es descrito como el padre de la burocracia alemana. En aquella época la mayoría de las elites burocráticas procedía de la clase alta de los junker, tenían que estar preparadas y capacitadas para conseguir esas posiciones. En ningún otro país de Europa la elite burocrática es tan respetada y tiene tanto estatus como en Alemania. Igual que en Japón, sobrevivió a la II Guerra Mundial mejor que las elites corporativa y política.

La mayor diferencia entre la alemana y la japonesa es la división entre el gobierno federal y el regional. En el nivel federal se desarrolla la mayoría de las políticas centrales, mientras que la dirección real de la economía y la sociedad corresponden al nivel regional (los länder). En el nivel federal hay un solo nombramiento político importante en cada ministerio, como en Japón; el resto son funcionarios civiles de cartera. Hay cerca de 5000 funcionarios superiores a los que se les considera la alta burocracia y de los que sólo 134 se sitúan en el nivel más alto.

Aunque sólo el 15% de alemanes tiene estudios universitarios, resulta increíble para los estadounidenses que cerca del 50% de los licenciados universitarios empiezan y terminan su carrera profesional en puestos públicos, no sin aprobar un difícil examen para ingresar en la carrera administrativa.

Los políticos alemanes se ocupan bastante del gobierno y del establecimiento de las políticas, a diferencia de los japoneses. Constituyen un contrapeso a la elite burocrática y deben cooperar y comprometerse para dirigir el estado alemán en mayor medida que en Japón.

La unidad de la elite

Ningún grupo de elites se aproxima al nivel de unidad, organización y solapamiento de las elites de Japón. Las elites alemanas suelen mantenerse en sus puestos públicos hasta que se jubilan, en vez de cambiarse a puestos en las corporaciones o dedicarse a la política, como en Japón. Hay bastantes antiguos burócratas en el parlamento alemán (el bundestag), pero casi todos son burócratas de nivel bajo.

Las elites corporativas, tampoco dejan la empresa para ocupar altos puestos burocráticos en la administración, como ocurre en EEUU. Los burócratas ascienden de nivel por medio de la promoción, que depende mucho de la antigüedad.

La unidad de la elite de Alemania, procede fundamentalmente de las experiencias comunes de socialización en las universidades alemanas más destacadas. No solo se educa a la elite futura, sino que también se la socializa. Las actividades de los estudiantes y los grupos políticos, junto a una agenda social intensa son importantes.

En Alemania, hay más organización y cooperación, directrices públicas y planificación económica en la alianza entre el estado y las corporaciones que en EEUU. Habermas llama a este sistema “capitalismo liberal corporativo”, otros usan el término más simple de “sistema corporativo”.

Otra característica del nivel de cooperación y planificación mutua en la sociedad alemana, frente al sistema de poder y estratificación social de EEUU, es que debido a las leyes laborales, las acciones que puede tener un individuo o un banco en una corporación determinada no necesariamente proporcionan mucho poder en Alemania.

Los trabajadores alemanes y las leyes de cogestión

Tras la descripción de las elites corporativas alemanas y de su estructura corporativa, similar a los keiretsu, centrada alrededor de los grandes bancos, se podría suponer que los trabajadores apenas influyen. Recordemos que Alemania tiene uno de los niveles más bajos de desigualdad de la renta de todas las naciones industriales. Tiene la mayor renta promedio para un obrero de fábrica, Japón el tercero y EEUU e Inglaterra los últimos. En cuanto a los ingresos de los directores generales, los más altos los obtiene EEUU, en Alemania y Japón reciben la mitad que los directivos estadounidenses.

Más datos; los alemanes son los que menos horas de trabajo hacen al año (sólo superados por los suecos), los japoneses los que más (sólo superados por los estadounidenses). Los trabajadores alemanes apenas tienen parangón en lo que respecta a sus sueldos y otros beneficios, cantidad de horas de trabajo y a la protección pública, entre muchas otras condiciones.

martes, 4 de diciembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 33


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

Desigualdades de género

Los países germanoparlantes de Suiza, Austria y Alemania tienen los niveles más altos de desigualdad de género, lo que sugiere que la cultura influye. Los historiadores coinciden en que la vieja cultura germánica contiene sexismo, una separación muy tradicional de los roles de género. Ej.en 1985, el 92% de los hombres que convivían con una mujer nunca habían realizado trabajo doméstico. Y el 57% de las mujeres y el 59% de los hombres coincidían en que las mujeres podían elegir entre una profesión o ser madres.

Las políticas gubernamentales y la legislación siguen esta pauta de separación de roles. En 1957 la ley cambió y el padre dejó de tener la única potestad de representación y decisión en casos de diferencias de opinión entre los progenitores. Las leyes laborales son estrictas en el apoyo a los salarios mínimos altos en comparación con EEUU. Sin embargo, hay excepciones legales, trabajos Leichtlohngruppen (grupo de salarios bajos), la mayoría ocupados por mujeres.

Usando las categorías de clase de Wright, las mujeres han alcanzado los mayores logros en Noruega, Suecia y Finlandia, en contraste con los niveles más bajos en Alemania. Otra investigación apunta, a los efectos de la estructura de la autoridad en Alemania, donde las mujeres tienen menos probabilidades de promocionarse para ocupar posiciones de autoridad.

Los empleos considerados femeninos tienden a estar peor pagados. La concentración de mujeres en estos empleos sigue siendo alta. Ej. En 1925 el 28% estaban empleadas en diez ocupaciones femeninas. En 1982 el 70% seguían en las diez ocupaciones. A diferencia de EEUU, muy pocas trabajan en ocupaciones masculinas. Y están infrarrepresentadas en los puestos universitarios. Una razón principal de que las mujeres tengan un logro ocupacional bajo, es que reciben menos formación y educación que las de otros países industriales, especialmente en el caso de la instrucción y el aprendizaje profesional que desemboca en la obtención de empleos altamente cualificados y bien pagados, además, obtienen menos remuneración económica. Por último, hay barreras estructurales, como el empleo en el sector periférico de la economía dual y la ubicación en ocupaciones con menos rangos.

A finales de los años 60 y la primera mitad de la década de los 70, acontece un movimiento a favor de las mujeres. En Alemania hay una diferencia más marcada que en otras naciones industriales entre las actitudes hacia los derechos de las mujeres y las desigualdades de género de las jóvenes y de las adultas. El 70% de las demandas de divorcio las inician las mujeres; el 35% entre 18 y 65 años no están casadas.

Las autoridades del gobierno alemán han reconocido que existe un problema: a finales de los 80 la población de Alemania occidental llegó a 60 millones, y comenzó a disminuir. Al igual que en Japón, que tiene una separación de roles de género incluso mayor. Al ritmo actual apenas nacerán alemanes después del año 2100, debido a que las mujeres no tienen hijos.

A pesar del retraso económico de la antigua Alemania oriental, las mujeres han perdido estatus económico con la unificación, ya que antes tenían más programas de apoyo a la mujer trabajadora y accedían a empleos con niveles más altos de estatus ocupacional.

Pobreza y desigualdades raciales y étnicas

Definición de pobreza aceptada en Alemania, es ganar ingresos inferiores al 40% de la renta familiar media. El marco de la pobreza ha variado entre el 4 y 5% de la población alemana durante los 80, y se ha mantenido en los 90. Sin embargo una cifra comparable para los EEUU sobrepasaría el 20%.

En su momento, los vietnamitas llegaron a Alemania como trabajadores invitados bajo el antiguo gobierno comunista, pero la mayoría del 10% de los extranjeros, son turcos que han vivido durante generaciones sin llegar a alcanzar la ciudadanía alemana. Así que, existe discriminación racial y étnica. Su nivel de educación es bajo y cuando no están desempleados, sólo pueden conseguir trabajos de baja cualificación y remuneración. Ej. El 24.3% de los extranjeros estaba por debajo del 50% de la renta media frente al 10.7% de alemanes en 1989.

Pobreza extrema, se define como, vivir con el 30% o menos de la renta media del país; la pobreza severa, es vivir con el 40% o menos; pobreza moderada, vivir con el 40-50% y la cuasipobreza, entre el 50 y 60%. Alemania tiene el mejor registro mientras EEUU presenta las tasas más altas.

Aunque hay poca pobreza, existe una preocupación cada vez mayor debido a una razón: con una economía que proporciona cada vez más  trabajo a los mejor formados, aumentará la brecha entre la fuerza de trabajo bien formada y cualificada y los de bajo nivel educativo. Estudios de tipo panel indican que mientras que el 75% no fue pobre en ningún momento (usando la definición del 50% o menos), cerca del 10% lo fue durante tres o más años en los 80.

La actual tasa de pobreza, definida como los ingresos inferiores al 40% de la renta mediana, es del 4 o 5% de la población. Una de las razones fundamentales del bajo nivel de pobreza relativa de Alemania son los altos y eficaces subsidios y ayudas al bienestar. Los contribuyentes alemanes proporcionan a sus desempleados cerca del 68% de su salario previo el primer año, y el 58% indefinidamente. Con una reducción de la pobreza del 46.9%, frente al 66.9% de los Países Bajos. Alemania y toda Europa han reducido más la pobreza que el 12.1% de EEUU.

Otra diferencia entre Alemania y EEUU: en Alemania no hay feminización de la pobreza. La pobreza entre las familias monoparentales es más alta que la de otros grupos en Alemania, pero las tasas de pobreza entre los hombres y las mujeres son casi igual de bajas.

Las elites corporativas y burocráticas

Japón y Alemania son potencias capitalistas con un desarrollo tardío que quedaron arrasadas tras la II Guerra Mundial. En ambas surgieron algunas familias muy ricas durante la industrialización en la segunda mitad del S.XIX. Igualmente, la mayoría de los alemanes de clase alta perdieron gran parte de su riqueza tras la II Guerra Mundial. Aunque hubo mucha más continuidad en la riqueza antes y después de la guerra en Alemania que en Japón, y muy pocas de las grandes corporaciones alemanas se disolvieron, frente a lo que ocurrió con los grandes zaibatsu de Japón.

El poder de la clase alta y la clase corporativa sigue existiendo en Alemania y es semejante a lo que ocurre en los EEUU de hoy. A pesar de la devastación de la guerra, Japón y Alemania se sitúan inmediatamente después de EEUU, concretamente Alemania se situaba en 1991, tercer puesto en la lista de millonarios mundiales. La concentración de millonarios por habitante en Alemania es ligeramente más alta que la de EEUU o Japón. A diferencia de Japón, donde los millonarios no lo eran antes de la guerra y actualmente no figuran entre los que tienen mayor poder económico, los alemanes muestran más continuidad y tienen más poder corporativo. De los 43 millonarios de Alemania que aparecen en los datos de Broom y Shay, más de la mitad de las fortunas familiares se originaron antes de la II Guerra Mundial.

El verdadero despegue de estas fortunas se remonta a la segunda mitad del S. XIX, cuando se produjo la expansión industrial de Alemania. Pero la expansión de los grandes bancos alemanes del momento también generó riqueza. El Deutshe Bank, lo fundó familias como Siemens.

Desde la II Guerra Mundial ha habido cambios en la estructura corporativa, como el aumento del control institucional sobre la  inversión en acciones (en mayor grado que en EEUU), la interrelación entre las corporaciones y los bancos mediante los puestos de dirección compartidos, y la propiedad pública de grandes cantidades de acciones de las grandes corporaciones.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 24


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González



La elite política.

Las elites políticas del Japón están en decadencia, y seguirán estándolo por muchos años. Desde 1955 a 1993 las elites del Partido Democrático Liberal PDL dominaron la política japonesa; pero un continuo de escándalos avergonzaron tanto a sus partidarios en la elite corporativa que al final el partido perdió el control de la Dieta en 1993. En 1994 el PDL recuperó el poder en la cámara baja de la Dieta, pero su control es ahora menor.

Antes de los escándalos políticos de los 90 las elites políticas eran un vértice débil del “triangulo de hierro”. Otro indicador de esta diferencia de poder es que desde que terminó la Segunda Guerra Mundial hasta finales de los 80 (cuando el PDL empezó a despedazarse) durante 37 de los 44 años, el primer ministro era un burócrata ministerial de carrera que se jubilaba para incorporarse a las elites políticas.

No es que la Dieta o sus políticos más importantes carezcan ahora, o hayan carecido en el pasado de poder. Entre otras cosas, las leyes tienen que ser aprobadas, aunque en su mayor parte estén redactadas por burócratas del ministerio, y los impuestos distribuidos. Pero lo que mejor describe a la elite política japonesa de las posguerra es el hecho de que representa un papel de apoyo a la elite corporativa y a la burocrática, que puede calificarse de afortunada dados los escándalos de la política japonesa en los años 90.

La unidad de la elite japonesa.

En su estudio histórico de la elite de Japón, Okamura (1978) afirma que desde la Segunda Guerra Mundial la elite burocrática y la elite corporativa han estado más unidas que nunca, y más que en cualquier nación capitalista. Antes los viejos grupos corporativos zaibatsu encontraban dificultades para cooperar en asuntos generales, pues existían facciones políticas asociadas a determinados zaibatsu. Estos grupos siempre estaban peleando por conseguir ventajas; desde la Segunda Guerra Mundial predomina la cooperación, la coordinación y la unidad en el “triángulo de hierro” de las elites japonesas.

Existen variados y poderosos instrumentos que logran una unidad de la elite en Japón.
El matrimonio: varios de las elites ministeriales e incluso el hermano y la hermana del último emperador, Hiroito, estaban directamente relacionados por el matrimonio. Matrimonio entre las elites que forjan poderosas alianzas. Se afirma que cerca de 40 keibatsu dominan el país. Se conciertan matrimonios con jóvenes preparados que serán útiles cuando lleguen a ocupar altas posiciones ministeriales o se jubile e incorpore a la empresa de su suegro y use sus relaciones en el ministerio. O sea formalmente adoptado por los padres de su mujer, convirtiéndose en yoshi y en el cabeza de familia cuando su suegro envejezca.

Otro método para lograr la unidad de las elites es la práctica generalizada de amakudari, se puede traducir como: “descender del cielo” y hace referencia a la jubilación temprana de funcionarios poderosos del ministerio para ocupar altos cargos corporativos. Solo en 1991, 215 miembros de la elite burocrática dejaron sus cargos en la Administración para ocupar puestos corporativos en empresas reguladas por el mismo ministerio donde antes trabajaban y del que “se habían jubilado.

Otro medio clave es la universidad. Hay un pequeño grupo de universidades consideradas las más prestigiosas, entre ellas la de Tokio llamada Todai, ingresar en ella es muy difícil, lo que implica que los miembros de la elite escogidos se cuentan entre los más inteligentes de Japón. Los lazos de amistad que establecen mientras están estudiando en la Universidad de Tokio perdurarán durante toda su vida y contribuirán a la unidad de la elite, vayan a las corporaciones que vayan la amistad que forjan en la universidad les mantendrá unidos y contribuirá a la cooperación.

Por lo que concierne a la elite burocrática, un estudio de 1991 mostyraba que el 59% de todos los licenciados que se incorporan a la via rápida hacia los más altos cargos eran licenciados en Todai. En todos los ministerios más poderosos y entre la elite corporativa, en la poderosa organización patronal kaidanren, la mayoría eran licenciados de Todai. Asimismo en la elite política.

Debe advertirse además que, debido al sistema de ordenación por grupos de edades, por el que personas de la misma edad alcanzan al mismo tiempo todo tipo de puestos de elite en Japón, las personas con altos cargos en las corporaciones, en los ministerios y en la política fueron en algún momento de su vida compañeros de clase o incluso de habitación cuando estudiaban en la universidad.

Por último, los clubes sociales y empresariales también sirven para unir a las elites, como en Estados Unidos. Pero estos clubes tienen relativamente menos importancia en Japón que en Estados Unidos, por no mencionar que son menos necesarios en Japón, dados los demás medios que allí existen para conseguir la unidad de la elite que acabamos de describir.

La sociedad de masas.

Por sociedad de masas C. Wright Mills (1956) entendía una población que se situaba por debajo de las elites y que estaba relativamente desorganizada y desinformada de sus intereses y de los que el poder de las elites podía hacer para perjudicarlos. Una buena parte de las críticas a la tesis de Mills hacían referencia a la siguiente cuestión: la gente de los Estados Unidos está realmente más organizada de lo que Mills pensaba, y el conflicto de clase ha introducido al menos ciertas reformas que han  mejorado sus condiciones. La movilización de la elite corporativa justo antes y durante los años de Reagan fue una respuesta a la amenaza que percibían las elites procedentes de otras clases.
Sin embargo, mucha gente en Japón está de acuerdo en que el concepto de sociedad de masas se ajusta mejor a su país que a Estados Unidos. Hemos visto que el grupo es más importante para la gente de Japón que para una sociedad individualista como la de Estados Unidos. Probablemente hay menos organizaciones voluntarias en Japón que en cualquier otra nación industrial.

De hecho los japoneses tienen dificultades para formar nuevos grupos de interés, precisamente debido a la enorme importancia que dan al grupo. Como dijo un científico social: “es probable que en nombre del grupalismo algunos sectores de la sociedad japonesa hayan perfeccionado la producción del hombre unidimensional de Herbert Marcuse o del robot feliz de C. Wright Mills”. Su apego a la familia y al grupo de trabajo es tan fuerte que les queda poco tiempo para preocuparse por las condiciones o por los problemas que existen fuera de esos grupos. Así puede decirse que el grupo es tan fuerte, y la lealtad con el grupo y su líder tan importante, que es posible usar esa orientación grupal para manipular a la gente de modo que tengan una actitud menos crítica hacia la autoridad o al menos una menor disposición a criticarla.

Esto no significa que los japoneses no formen nunca grupos de interés o de protesta. El caso de los agricultores en contra de la construcción del aeropuerto de Narita; el de las mujeres cuando protestaron en contra del PDL y votaron contra el partido por un nuevo impuesto sobre las ventas; a los escándalos financieros y sexuales en los que se vieron implicados algunos políticos. Las autoridades de Japón han logrado evitar, normalmente que la actividad de los movimientos sociales se extiendan más allá de un pequeño núcleo.
Entre las razones que explican la debilidad de los movimientos sociales y la actividad de los grupos de interés, hay que mencionar la abogacía, los sindicatos y los medios de comunicación de masas. Los ricos suelen tener más recursos para usar el sistema legal en su provecho, pero quienes no pertenecen a la elite disponen normalmente de algunos medios de representación y protección que les ofrece el sistema legal. Sin embargo, en Japón ese medio es limitado porque el Ministerio de Justicia permite que haya un número escaso de abogados y todos los abogados son elegidos y formados por las elites ministeriales. Se inician muy pocos pleitos contra el gobierno o las grandes corporaciones y son menos aún los que ganan los ciudadanos japoneses.

En Japón hay otros sindicatos, además de los pequeños sindicatos de empresa, y han sido en cierto modo eficaces en su lucha por aumentar los salarios. Después de la Segunda Guerra Mundial parecía desarrollarse un movimiento laboral bastante fuerte, pero este desarrollo lo detuvieron violentamente las grandes corporaciones y el gobierno y, hay que decirlo, con una pequeña ayuda de la CIA.

Los medios de comunicación de masas. Los periodistas japoneses pueden ser muy críticos con el gobierno o la corrupción, pero la mayoría de los observadores afirman que no suele ser así. Fue la prensa japonesa la que informó del escándalo de los pagos de la Lockheed que provocó la dimisión y el procesamiento del Primer Ministro Tanaka en los años 70 y la que informó a la nación de los escándalos financieros de principios de los 90 provocaron la caída del Primer Ministro Takeshita en 1989 y más tarde de Kanemaru. Pero en este y en otros casos la noticia apareció primero en periódicos poco conocidos o extranjeros.

En Japón los periodistas no se destacan por indagar lo que sucede detrás de la escena del poder para mantener al pueblo japonés informado. Entre las razones que lo explican están los “clubes de prensa” o kisha, formados por los ministros del gobierno. ¨Únicamente los periodistas aceptados por estos órganos gubernamentales podrán asistir a los clubes de prensa para recibir información. Pero hay otro mecanismo de control de la información: la importante agencia de publicidad Dentsu que controla cerca de una cuarta parte de la facturación total de la publicidad en Japón, el 30% de la televisión, y casi un 20% de la publicidad de los principales periódicos frente a menos de 4% que controla la agencia de publicidad más grande de Estados Unidos. “La influencia de Dentsu en el contenido de la cultura televisiva japonesa difiere mucho de cualquier otro tipo de control social a través de los medios de masas en otro país del mundo”. Dentsu está bien relacionada con las elites corporativas de Japón, las protege mediante la censura a los medios hasta el punto de darse el caso de conseguir que un programa no se emita por considerar que atacaba los intereses corporativos.

El conjunto de todo lo que hemos señalado indica que el concepto de elite de poder de C. Wright Mills se ajusta más a Japón que a los Estados Unidos. Sin embargo, sigue en pie la pregunta de por qué, si el poder de la elite es tan grande, el grado de desigualdad sigue siendo más bajo en Japón. Pero tenemos que considerar otras cuestiones antes de abordar la respuesta al final del capítulo presente.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 22


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

La elite de poder en Japón.

En muchos sentidos, la configuración de las elites japonesas se ajusta mejor al concepto de “elite de poder” que las de cualquier otro país. En Japón existe un “triunvirato de elites” al que los propios japoneses suelen llamar “triangulo de hierro”, que es más poderoso, está más unido y tiene más control del país que las elites de cualquier otra sociedad industrial moderna. Asimismo, los que no pertenecen a la elite forman como una “sociedad de masas” carentes de poder y políticamente inactivas.

El triunvirato no incluye la elite militar. El “triangulo de hierro” está formado por la elite corporativa, la elite burocrática de los ministerios y, en tercer lugar y muy lejos de ellas en cuanto a su poder en el Japón de hoy, la elite política formada por los políticos más importantes.

La clase corporativa.

Tras la caída de los poderosos grupos corporativos zaibatsu empezaron a surgir lentamente lo que hoy llamamos grupos corporativos keiretsu. La diferencia fundamental entre los dos tipos es que los últimos están formados por directivos corporativos que dirigen colectivamente la economía con más autoridad e independencia que en otras naciones capitalistas.

Hay un acuerdo claro sobre cuáles son los seis keiretsu más poderosos. Los “seis grandes” tienen alrededor de 193 corporaciones importantes, lo que significa cerca del 15% del total de acciones corporativas de Japón, con el 40% del total de acciones bancarias, el 53% del total de acciones de empresas aseguradoras y el 53% de agencias inmobiliarias.

Además del gran keiretsu al que se puede llamar horizontal, hay numerosos verticales. Cada una de las grandes corporaciones dentro del keiretsu horizontal domina muchas corporaciones pequeñas, en algunas ocasiones cientos de ellas, que proveen a las corporaciones dominantes de servicios vitales para sus operaciones. Así, a través  de la interrelación de los “seis grandes” keiretsu, hay una red de miles de corporaciones ligadas entre sí que son las pequeñas corporaciones que forman el keiretsu vertical de los gigantes.
Al mando de estas grandes corporaciones keiretsu, están los directivos que se ocupan de sus propias compañías, pero también pertenecen a organizaciones interrelacionadas que contribuyen a dirigir y proteger colectivamente los intereses de las corporaciones keiretsu. Entre las organizaciones formadas por las corporaciones más importantes están los shacho-kai o “clubes de presidentes” que existen en cada keiretsu. Los miembros de los clubes de presidentes se reúnen normalmente una vez al mes para sopesar los problemas comunes, planificar lazos comerciales, considerar los problemas de alguna empresa del keiretsu con dificultades y organizar la acción política conjunta para influir en la política gubernamental.
Lista de los seis grandes keiretsu, número de corporaciones importantes, corporaciones pequeñas afiliadas a cada grupo y el nombre de los clubes de presidentes.

  • Grupo Mitsubishi: 28 empresas principales y 93 empresas afiliadas; club de presidentes: Kinyokai (Club Viernes)
  • Grupo Mitsui: 24 empresas principales y 92 afiliadas; club de presidentes: Nikikay (club Dos Pilares)
  • Grupo Sumitomo: 21 empresas principales y 95 afiliadas; club de presidentes: Hakusuikai (Club Agua Blanca)
  • Grupo Fuji: 29 empresas importantes y 74 afiliadas; club de presidentes: Fuyokai (Club Loto)
  • Grupo Daiichi Kangyo: 47 empresas principales y 45 afiliadas; club de presidentes: Sankinkai (Club Tres Oros)
  • Grupo Sanwa: 44 empresas principales y 27 afiliadas, club de presidentes: Sansuikai (Club Tres Aguas)

La Keidanren (Federación japonesa de Organizaciones Económicas) es, con mucho, la organización más importante de todas, un tipo de institución para los grandes negocios o, como algunos dicen, el “parlamento de los grandes negocios”, mientras que el presidente de la keidanren es el “primer ministro” del mundo de la empresa y probablemente el hombre más poderoso de Japón. Hay cerca de 900 miembros de la keidanren que proceden de  menos del 1% de las corporaciones de Japón. Este grupo interno de la clase corporativa, proceden de un conjunto de corporaciones que da cuenta del 40% del total de ventas y del 50% de todos los activos corporativos de Japón. En fecha tan próxima como 1995 el nuevo presidente de la keidanren fue Eiji Toyoda, también director y antiguo consejero ejecutivo de la empresa de automóviles Toyota. El grupo interno de la clase corporativa, denominada zaikai, en Japón coordina la economía a través de la keidanren y presiona políticamente al Gobierno de un modo que en Estados Unidos sería ilegal.

La elite burocrática.

Los altos funcionarios de los principales ministerios (Economía, Comercio exterior e industria) y en ellos los que más, los viceministros, no sus ministros. Estos funcionarios de carrera lo son desde su salida de la universidad y se han esforzado por ascender de posición. El cargo de ministro es político y lo desempeñan a lo sumo 3 ó 4 años, últimamente solo 1 ó 2.

En Estados Unidos el presidente entrante hace cerca de 3000 nombramientos para distintos organismo, mientras que un primer ministro japonés hace 20 y entre ellos los ministros.

Los políticos no influyen demasiado en la elite burocrática ministerial, los parlamentarios japoneses tienen poco personal y la mayoría de las leyes aprobadas por el parlamento las redacta e impulsa la elite burocrática. Las leyes aprobadas proporcionan a los miembros de la elite burocrática una amplia capacidad de interpretación, así como también la “guía administrativa”, cuyo fin es presionar a la gente de todos los sectores de la sociedad para que sigan sus dictados. Además, los funcionarios ministeriales emiten sus propias ordenanzas, que sobrepasan a las leyes de la Dieta en una proporción de 9 a 1 y se dirigen a todos los sectores de la sociedad.