martes, 6 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 9


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

LA DESIGUALDAD ESTADOUNIDENSE Y EL FUTURO DEL CONFLICTO EN EL CENTRO. Buena parte del aumento de la desigualdad en EEUU guarda relación con su relativa decadencia económica: muchos empleos se han perdido debido a la automatización y los robots que las empresas estadounidenses han introducido en las fábricas para reducir los costes laborales y aumentar así su competitividad en el mundo.  Otros trabajadores estadounidenses han tenido que aceptar sueldos más bajos por la misma razón, pero también debido a la competencia de la fuerza de trabajo escasamente remunerada de las naciones periféricas y semiperiféricas. Muchas empresas estadounidenses se han marchado y se marcharán decl país si no bajan los salarios de los trabajadores de EEUU. Al mismo tiempo, los EEUU siguen siendo competitivos en algunas industrias de alta tecnología que pagan salarios altos, ensanchándose así el abismo entre los trabajadores altamente cualificados y los trabajadores en industrias que están perdiendo su competitividad. La desigualdad también aumenta debido a la nueva estrategia nacional de los principales empresarios y políticos conservadores estadounidenses de «lograr que los EEUU vuelvan a ser más competitivos». La «producción ligera», el recorte de salarios, el recorte de prestaciones, la temporalidad en el empleo y el alargamiento de la jornada laboral a cambio de un sueldo más bajo para los que están empleados han hecho furor. La presión de la elite corporativa para lograr más apoyo por parte del gobierno (menos impuestos, menor gasto en bienestar, menor regulación laboral y menor apoyo público a los sindicatos, etc.) continuó durante los 80, pero se intensificó desde 1994, cuando los republicanos consiguieron el control del Congreso y del Senado.

Japoneses y europeos han advertido signos de que la economía de los EEUU se estaba haciendo más competitiva que la suya y de cómo lo estaba consiguiendo. Inglaterra ha seguido los pasos de EEUU y su economía apenas ha mejorado. Las ayudas en bienestar y desempleo son más gravosas en Europa que en EEUU, los sueldos son más generosos, los trabajadores disfrutan de mayores beneficios y las jornadas laborales son más cortas. Los europeos están empezando a preocuparse por el hecho de que se puedan quedar a la zaga si la nueva estrategia conservadora de los EEUU triunfa y hace que su economía vuelva a ser más competitiva. No está nada claro si estas medidas estadounidenses ayudarán o no a recobrar y mantener la dominación económica de los EEUU a largo plazo. Hay defensores de que EEUU necesita una fuerza de trabajo más educada, mejor formada, mejor pagada y más motivada y leal para participar en una economía mundial, que cada vez recompensa más a las naciones que son capaces de competir en las industrias de alta tecnología. Serán los trabajadores con más educación, mejor preparados y más leales (debido a su mayor implicación laboral y compromiso con los sindicatos) de Europa y Japón los que darán ventaja a estos países en la competencia económica del futuro, si los EEUU no son capaces de hacer cambios en esa misma dirección. El moderno sistema mundial está listo para la siguiente fase de competencia en el siglo XXI.

MODELOS CAPITALISTAS Y COMPETENCIA EN EL SIGLO XXI. los japonenses han advertido signos de que la economía de los EEUU se estaba haciendo más competitiva que la suya. Inglaterra ha seguido los pasos de EEUU desde Reagan, y su economía apenas ha  mejorado. A finales de los noventa, Gran bretaña como EEUU presentaba tendencia a una desigualdad creciente de la renta, a salarios más bajos y menos subsidios (Mischel, Bernstein y Schimitt). En comparación con los años 70 y 80 se consideraba que Gran Bretaña experimentaba malestar económico en relación con Europa. Europa se ha trazado la unificación económica como su principal objetivo para aumentar su competitividad económica (Bornschier). Una mayor cooperación económica entre las naciones de la Unión Europea hará más eficientes y competitivas sus economías. Las ayudas en bienestar y desempleo son más gravosas en Europa que en los EEUU, los sueldos son más generosos, y los trabajadores disfrutan de mayores beneficios y las jornadas laborales son más cortas. No está nada claro si la renovada insistencia estadounidense en recortar los salarios, ayudas y empleos y alargar la jornada laboral ayudará o no a recobrar y mantener la dominación económica de los EEUU a largo plazo. Estudiosos y economistas estadounidenses han señalado que los EEUU podrán reforzar y recobrar tanto la fuerza económica como una sociedad con menos problemas sociales sólo si se mueve en dirección contraria (Thurow, Reich). Otros han afirmado que deben observar cómo adiestra Alemania a su fuerza de trabajo y cómo logra una mayor implicación de sus trabajadores en la toma de decisiones de las empresas para aumentar su competitividad (Thelen, Turner, Wever). EEUU necesita una fuerza de trabajo más educada, mejor formada, mejor pagada y más movida y leal para participar en una economía mundial que cada vez recompensa más a las naciones que son capaces de competir en las industrias de alta tecnología. Thurow dice que para competir en una nueva economía mundial basada en la alta tecnología, EEUU debe preocuparse más por la educación y la motivación del 50% más pobre de trabajadores y familias en lugar de abaratar los salarios y el trabajo como ha estado haciendo en el pasado.

Una cuestión importante es que los sistemas de estratificación social en EEUU, Europa continental y las naciones asiáticas son muy diferentes y permiten a diferentes clases establecer agendas para favorecer sus intereses en relación con los que están en otras posiciones de clase. Modelos rivales de capitalismo de bienestar o tipos de sistema capitalistas que tienen diferentes relaciones entre el gobierno, la clase capitalista y la clase media y trabajadora (Esping-Andersen, Goodin). EEUU y Gran Bretaña tienen un sistema liberal en el que el gobierno se mantiene relativamente desimplicado de la economía, algo que redunda en una mayor libertad para que la clase corporativa dirija la economía a su conveniencia. Implícita en esta descripción de un sistema liberal está la idea de una clase trabajadora relativamente débil, y sobre todo una clase trabajadora que carece de influencia en el gobierno a la hora de obtener protección. En Alemania y Francia se denomina sistema corporativo. La clase corporativa y la clase trabajadora, de acuerdo con el gobierno, han llegado a un pacto de reparto del poder, de modo que el gobierno contribuye a organizar la economía y protege los intereses de todas partes. Un elemento central que permite distinguirlo del sistema liberal estadounidense es unos sindicatos poderosos y unas leyes laborales que limitan la capacidad de acción de las elites corporativas en la economía y el sistema político. Un aspecto menos estudiado es que las economías de más rápido crecimiento del mundo presentan lo que se ha dado en llamar el modelo de desarrollo asiático (Kerbo, McKinstry, Slagter, Dierichs). En este modelo del capitalismo, el Estado es más autónomo, al tiempo que tiene más control sobre la economía. En Japón hay poca propiedad gubernamental de la industria, pero el sector privado está orientado y limitado por las elites burocráticas del gobierno, no son funcionarios de libre designación política y, por lo tanto, son menos susceptibles a la influencia política de la clase empresarial. Desde esta perspectiva, se defiende que un ministerio gubernamental puede tener la libertad de planificar la economía y mirar por los intereses nacionales.