miércoles, 7 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 10


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González

LA CLASE CORPORATIVA GLOBAL. Una de las corporaciones más globales es carlyle Group (shorrock). Es un conglomerado internacional especializado en fondos de inversión en países de todo el mundo. También es la undécima contratista de defensa más importante del mundo y suministra armas a casi todos los lugares del mundo, es un importante inmobiliario, operador de sistemas sanitarios y de las telecomunicaciones globales. Son directores del Consejo de Carlyle Group, George Bush padre, John Mayor, James Baker III, ejecutivos de Boeing, BMW y Toshiba. Existen conflictos de clase globales y los líderes corporativos de todo el mundo están interesados en mantener el flujo de comercio, minimizar las restricciones a las inversiones y dar ganancias, y asegurar una amplia provisión de trabajo y materias primas brutas.

Mills y Domhoff indican que con respecto a la clase corporativa, debemos examinar:

  • Los indicadores de una existencia y la unidad de sus miembros individuales.
  • Las instituciones de clase que se han establecido para mantener un poder y control.
  • El equilibrio de poder entre la clase corporativa y las clases inferiores.


Las primeras dos cuestiones deben mostrar que la gente que pertenece a la clase corporativa existe y tiene bastante interacción para crear la suficiente unidad con el fin de identificar, mantener y realizar sus intereses comunes. Con respecto a las instituciones de la clase corporativa, dice Wright, los individuos ya no pueden mantener su poder sin que organizaciones o instituciones burocráticas protejan y lleven a la práctica eficazmente sus intereses de clase comunes. Un intento reciente por mostrar la existencia y el poder de una clase corporativa global en el trabajo de Robinson y Harris, quienes afirman que las corporaciones transnacionales y el proceso de producción son tan globales que ha surgido una clase corporativa que no es leal a ninguna nación en particular. Afirman que el Estado nacional ya no es un factor relevante de la globalización del capitalismo. Escriben que la formación de una clase transnacional representa la transición de la fase del Estado nacional hasta una nueva etapa de capitalismo transnacional. Su perspectiva transnacional denota la existencia de procesos económicos y sucesos sociales, políticos y culturales, incluida la formación de clase, que sustituyen a los Estados nacionales (Robinson y Harris) indican que los capitalistas de las naciones ricas interactúan mucho actualmente, comparten posiciones transcorporativas de modo que cuentan con suficiente unidad para ser denominados clase corporativa global. Esta unidad se refuerza por el aumento de fusiones entre grandes corporaciones de diferentes países creando así más intereses comunes y unidad de clase. Esta clase corporativa global tiene apoyo institucional suficiente para proteger sus intereses internacionales comunes. Entre estas organizaciones están el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, la Organización Mundial del Trabajo, la Unión Europea, la Cooperación Económica Asia Pacífico y el Foro Económico Mundial. La exageración de la unidad de la clase global está en buena parte relacionada con el supuesto de que las fronteras nacionales e incluso los Estados nacionales ya no son importantes para el sistema global de clases. Este argumento lleva a desatender los conflictos culturales y de valores dentro de una clase corporativa global. Desatiende también el grado en que las identidades nacionales y el nacionalismo dividen a la clase corporativa global.

Huntington proclama un resurgir de los choques culturales. Tampoco los norteamericanos, europeos y japoneses, que forman la clase corporativa global, experimentan algo similar a la experiencia de socialización comunes que configuran visiones comunes del mundo y el sentimiento de nosotros (Kerbo, McKinstry). Robinson y Harris dicen que en los últimos años han aumentado las funciones corporativas entre las naciones, la evidencia muestra que debido a los diversos tipos de conflictos culturales o nacionales dentro de esas recién formadas corporaciones. La mayoría de esas funciones transnacionales han fracasado o uno de los socios termina siendo casi totalmente dominante, como Daimler-Benz cuando pasó a ser la fuerza dominante tras fusionarse con Chrysler. Las únicas funciones que han tenido un éxito superior al 50% se han producido entre empresas estadounidenses y británicas. Las corporaciones multinacionales en Europa y el sudeste de Asia han sido investigadas por Kerbo, Wittenhagen y Nakao, donde hablan de las muchas maneras con que se topan debido a las diferentes perspectivas sobre el modo de organizar el trabajo.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) se creó en 1995 a partir del antiguo GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, que se creó para contribuir a organizar la economía mundial después de la segunda guerra mundial). Hay más de 150 naciones que son miembros de la OMC y pueden votar sobre cuestiones comerciales, y en ella ningún país tiene derecho a veto. Merece mención la reciente disputa entre las naciones ricas y pobres, sobre a quién elegir como presidente de la OMC sea un representante de una nación en desarrollo: Tailandia.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial se perfilan claramente como las organizaciones que protegen los intereses de la clase corporativa global. Surgieron a partir de lo que se llamaron las conversaciones de Breton Woods en 1994. La idea era organizar la economía mundial para evitar depresiones económicas mundiales como la que ocurrió en los años treinta. La función del FMI es ser el banquero para la crisis del mundo y prestar dinero a países con problemas económicos para evitar que se hundan y perjudiquen a otras naciones de la economía global. El Banco Mundial proporciona fondos a los países pobres para sus proyectos de desarrollo. El FMI y el Banco Mundial no son organizaciones democráticas, y la clase corporativa que dirige estas organizaciones demanda que los países receptores sigan sus reglas y sus visiones de cómo debe funcionar el capitalismo. Desde la creación del Banco Mundial y el FMI tras la segunda guerra mundial, ha existido un pacto de caballeros entre la clase corporativa estadounidense y europea que estipula que el Banco Mundial siempre estará presidido por un estadounidense y que el FMI siempre lo estará por un europeo. Japón, la segunda economía del mundo, se queda al margen, como Rusia y las demás naciones del mundo. Así, se puede afirmar que tanto el FMI como el Banco Mundial están controlados por la clase corporativa estadounidense y europea, y por sus líderes políticos. El último proceso de selección realizado para presidir el FMI evidenció que la clase corporativa estadounidense es la que verdaderamente domina.

La clase corporativa de EEUU ha tenido tanto éxito en dominar a las clases inferiores a través de su influencia en el sistema político de EEUU que el sistema político protege mucho más los intereses de clases corporativas que los intereses de otras clases. Además, Alemania y la mayoría de los estados nacionales de Europa tienden a tener sindicatos fuertes y eficaces, controles gubernamentales que protegen a la clase trabajadora e incluso una propiedad importante de acciones en las principales corporaciones que proporciona a las clases que están por debajo de la clase corporativa un medio para influir en las empresas a través del gobierno. Japón, al igual que la mayoría de las naciones asiáticas (Kerbo, McKintry, Slater) tiene un gobierno nacional que restringe más la libertad de una clase corporativa, algo que requiere que se tomen las decisiones más en interés de la nación que en interés de la clase corporativa solo.

Debemos recordar que la clase implica conflicto de clase, lo que también significa que existe un equilibrio de poder entre una o más clases. Debemos reconocer un modelo dialéctico de clase y poder, pues de otro modo estaremos partiendo del supuesto falso de que una clase domina sin oposición (Whill). Cuando elevamos la perspectiva del modelo dialéctico de clase y poder a un nivel global, debemos reconocer que la clase corporativa global está también en conflicto con otros intereses del mundo, sobre todo con los de los pueblos de las naciones menos desarrolladas.