jueves, 29 de noviembre de 2012

Estructura Social Contemporánea II – Resúmenes Parte 30


En la asignatura de Estructura Social Contemporánea II del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria.  Y como libro de referencia: Estratificación Social y Desigualdad. El conflicto de clase en perspectiva histórica, comparada y global, (Harold R. Kerbo - McGraw Hill) bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por todos/as. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo7) El proceso de legitimación – Eva Gloria Del Riego Eguiluz // Tema 2 (Capítulo 8) T. El sistema de estratificación mundial: dominio y competencia entre naciones del centro - Miguel De Diego Pérez // Tema 3 (Capítulo 9) Estratificacion social en los Estados Unidos – Irene Ibáñez Sánchez // Tema 4 (Capítulo 10) Estratificación social en Japón – José Bargallo Rofes // Tema 5 (Capítulo 11) Estratificación social en Alemania – María Inés Quiles Blanco // Tema 6 (Capítulo 12) Estratificación mundial y globalización: los pobres de la Tierra – Tomás Javier Prieto González



Alemania es la 3ª potencia industrial del mundo. Desde la guerra fría los estadounidenses han tendido a suponer que todas las naciones capitalistas son básicamente iguales, características tales como las  desigualdades salariales,  influencia de los trabajadores, etc .
Podría pensarse que el modelo de economía política del principal competidor europeo de los EEUU, donde comenzó el capitalismo y la industrialización, debería semejarse al modelo estadounidense. Sino, ¿cómo podría tener Alemania esa economía tan fuerte? Sin embargo, Japón se asemeja más a EEUU. Los estadounidenses sienten fascinación por Japón. En cambio, el espacio que ocupan los libros sobre Alemania están más dedicados a la II Guerra Mundial y a la guerra fría que a la política, la economía y la sociedad alemana en general.

Comencemos con una descripción de una serie de diferencias clave de Alemania. El salario medio es el más alto del mundo. Además, mientras que el japonés medio trabaja aproximadamente 1900 horas anuales y el estadounidense medio trabaja 2000, el alemán solo 1600 horas al año. También cuentan con consejos  de trabajadores y la fuerza de los sindicatos.

A finales de los 90 y principios del S. XXI, los líderes corporativos y los                                políticos conservadores alemanes, ante el resurgir corporativo estadounidense, proclamaron que los altos salarios y generosos beneficios  alemanes hacen que en comparación sus productos sean más caros. Además, los altos impuestos de la renta y de sociedades necesarios para sufragar el alto nivel de subsidios para bienestar, como sanidad y otras ayudas, obstaculizan el rendimiento de las corporaciones alemanas. El poder de los sindicatos y las leyes laborales hacen que sea casi imposible despedir para recortar costes y mantener las ganancias. También, proclaman que la alta tasa de desempleo, a pesar de las importantes mejoras económicas de principios del S. XXI, está provocada por estas leyes laborales que impiden el despido fácil, impidiendo que las empresas contraten nuevos trabajadores por temor a no poder despedirlos más tarde. Por último, estos líderes corporativos están amenazando con trasladar las fábricas fuera de Alemania a países con menores costes, como EEUU. Así que, en 1998 los alemanes eligieron un gobierno de coalición entre el partido social-demócrata y el partido verde, y el poderoso sindicato del metal convocó una huelga nacional en 1999 para lograr un aumento salarial.

En fin, la representación obligatoria en la sala de juntas de la corporación, las leyes que exigen que los directivos de las corporaciones reconozcan un consejo de trabajadores en cada corporación y colaboren con él, el salario más alto y la jornada laboral más corta del mundo son aspectos de Alemania que no pueden ignorarse en ningún análisis comparado de la estratificación social.

Breve historia de la economía política alemana

En Alemania, son conocidos por su amor al orden social. Hay reglas oficiales que rigen casi todos los comportamientos tales como el tamaño de los cubos de basura, periodos de silencio, etc. Igualmente otorgan importancia al rango, al orden de estatus, formalidad, respeto a la autoridad y son aficionados a los títulos nobiliarios.

Se cree que esta afición a las normas y al orden social está arraigada en la cultura prusiana, que tiene varios siglos de antigüedad. Y este amor al orden explicaría otras características, desde el etnocentrismo y el racismo hasta el milagro económico de la posguerra. Por Ej. Algunos historiadores afirman que se debe a las rupturas del orden social en el pasado, como la guerra de los 30 años y al colapso de la economía alemana y del sistema político en los años 20 que preparó el camino para el ascenso de Hitler.

La Alemania actual, tiene sus raíces en el Reino de los Francos en el 400 d.C., más tarde conocido como el Sacro Imperio Romano Germánico.

Después de la guerra de los 30 años (1618-1648), la Paz de Westfalia institucionalizó una laxa confederación de territorios, entre los que se encontraban Austria, Baviera, Prusia y Sajonia, además de otros 300 estados. Hacia principios del S. XVIII, Federico el Grande consiguió que Prusia y Austria se convirtieran en los territorios alemanes dominantes. Mientras que Inglaterra, Holanda y Francia entre otras naciones europeas, se estaban industrializando velozmente, Alemania quedaba a la zaga. Una de las barreras fue la vieja clase aristocrática de los junker, que quería seguir siendo independiente o dominar otros territorios.

En 1848 tuvieron lugar movimientos estudiantiles contra la clase de los junker y a favor de la unificación de Alemania, con Bismarck a la cabeza, a los que terminaron sumándose la burguesía e intelectuales del tipo de Richard Wagner. En 1866, la guerra entre Prusia y Austria  impulsó más la unificación, con Prusia como potencia central. Y en 1871 los estados del sur se sumaron a la Alemania unificada.

Igual que Japón, Alemania es un estado de desarrollo tardío. En ambos casos la industrialización estuvo en parte encabezada por las viejas clases aristocráticas, sin el poder independiente de una nueva clase capitalista, algo que, de acuerdo con Barrington Moore (1966), preparó el camino para los golpes de estado de tipo fascista que acaecieron en ambos países durante el siglo XX. Entre las semejanzas, una burocracia de estado fue la que encabezó y planificó el surgimiento de Alemania como potencia industrial. Ambos establecieron tradiciones de intervención estatal y planificación económica que en buena medida siguen existiendo hoy.

Con su derrota en la I Guerra Mundial, hubo un corto reinado de democracia liberal durante los años 20 con la república de Weimar, así como la democracia Taisho en Japón en la misma época. Pero el desastre económico y los junker lo lapidaron.

Tras la I Guerra Mundial, el tratado de Versalles impuso unas reparaciones económicas enormes que la economía alemana no pudo afrontar, como predijo Max Weber. En consecuencia las tropas francesas se trasladaron cerca de Düsseldolf, Duisburgo y la región de Ruhr. Sin embargo, tras establecerse un acuerdo, la economía empezó a hundirse.