jueves, 6 de septiembre de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 21


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa

Introducción:

Sabemos más de otros grupos debido a la información que nos proporcionan los miembros de nuestro propio grupo que por la experiencia directa.

Walter Lippmann
Según Walter Lippmann, la opinión pública se genera por un curioso procedimiento de repetición de las mismas imágenes en el pensamiento de las personas, similar al proceso de estereotipia de las imprentas. Dicho autor afirmaba que no vemos antes de definir, sino que definimos antes de ver. También destacaba otros aspectos d ellos estereotipos, como su marcado tono afectivo, su origen social, y su función justificadora de la naturaleza de las relaciones entre grupos y naciones.

A lo largo del capítulo se abordarán las contribuciones más destacadas en torno a dos bloques.

En el primero presentaremos una serie de aspectos generales relacionados con el estudio d ellos estereotipos.

En la segunda parte se aplicarán estos conocimientos a un campo de gran interés como son los estereotipos de género.

NOCIONES BÁSICAS EN EL ESTUDIO DE ESTEREOTIPOS

Qué son los estereotipos:

Los estereotipos se consideran un conjunto de creencias compartidas sobre las características de un grupo social. Estas creencias hacen referencia a lo que pensamos sobre ciertos grupos, por lo que pueden contener elementos tanto positivos como negativos. Se considera que los estereotipos constituyen un tipo específico de esquema cognitivo que ejerce una fuerte influencia en el procesamiento de la información social que recibimos.
Algunos de los aspectos definitorios de los estereotipos son:

  1. simplifican o exageran los rasgos atribuidos a un grupo;
  2. sirven para justificar o racionalizar las reacciones afectivas y conductuales hacia un grupo;
  3. al tratarse de estructuras cognitivas, son rígidos y resistentes al cambio, aunque se obtenga información que los desconfirme;
  4. desde una perspectiva cultural, conviene destacar su carácter consensuado, en la medida en que son creencias compartidas por los miembros de una cultura.

Cualquier aproximación al concepto de estereotipo requiere precisar las relaciones y diferencias que establece con los términos prejuicio y discriminación. El prejuicio es una actitud que implica de algún modo una valoración negativa de los miembros de determinados grupos. Cualquier actitud consta de tres tipos de componentes: cognitivo, afectivo y conductual. El componente cognitivo del prejuicio lo constituyen los estereotipos, el afectivo las emociones suscitadas por el grupo, y el conductual la discriminación dirigida a sus miembros. Por tanto, conviene separar conceptualmente los términos estereotipo, prejuicio y discriminación que, si bien pueden estar relacionados, en ningún caso son redundantes.

También hay que tener en cuenta la importancia de diferenciar los aspectos culturales y compartidos de los estereotipos de aquellos individuales. Así, los estereotipos pueden expresarse como las creencias culturales sobre las características de los miembros de un grupo o como las creencias personales sobre esas características.

No todas las personas asumen estas creencias en igual medida. El concepto de esterotipia se utiliza para referirse al grado en el que una persona asume esas creencias compartidas.


Proceso implicados en la formación y el mantenimiento de estereotipos

Desde la psicología social se han propuesto diferentes explicaciones sobre el origen. Una de las más aceptadas defiende que el origen de los estereotipos descansa en un proceso cognitivo básico que realizamos de forma automática: la categorización. Este proceso permite organizar la complejidad de nuestro entorno a partir de diferentes conjuntos que comparten características. No sólo clasificamos objetos; también categorizamos a otros seres humanos. En este sentido, se aplica el término categorización social para hacer referencia al proceso que permite clasificar a las personas en grupos en función de las características que tienen en común. Así, a través de la pertenencia grupal asignamos a una persona las características atribuidas a todos los miembros de su grupo.

       La categorización de las personas por su pertenencia grupal genera diversos efectos automáticos, que afectan a procesos cognitivos, afectivos y motivacionales. Uno de estos efectos cognitivos se denomina homogeneidad exogrupal, y consiste en un sesgo que lleva a percibir a los miembros del otro grupo (exogrupo) más semejantes entre sí, y a los miembros del propio grupo (endogrupo) de forma más diferenciada. Una explicación cognitiva de este sesgo es que conocemos a muchos miembros de nuestro grupo por experiencia directa, mientras que el conocimiento de los miembros de exogrupos se debe en buena medida al aprendizaje cultural indirecto. Pero los estereotipos no sólo afectan a procesos cognitivos. La mayoría tienen connotaciones afectivas (positivas o negativas) y motivacionales que influyen en esa categorización, lo que origina que se distorsione la realidad y se tienda a exagerar las diferencias entre los grupos y a subestimar las variaciones entre los individuos que pertenecen a un mismo grupo.

El siguiente aspecto clave en el origen de los estereotipos se refiere a cómo se adquieren o aprenden. Los estereotipos se aprenden a través del proceso de socialización, y su transmisión se produce de diversas formas. Podemos adquirirlos a través de nuestros padres, amigos o los medios de comunicación, así como a partir de las propias vivencias y experiencias personales con los miembros de otros grupos. En este proceso no hay que olvidar la influencia del factor motivacional, según el cual podemos percibir como inferiores a los miembros del exogrupo. Ahora bien, una vez formados y adquiridos, los estereotipos son estructuras rígidas difíciles de modificar, aunque exista información que los desconfirme. De hecho, cuando una persona no encaja con el estereotipo de un grupo, solemos incluirla en otra categoría o subtipo. Al clasificar a las personas se pueden utilizar conjuntamente diferentes categorías. Las características de la situación pueden primar que se usen determinados subtipos al percibir a una persona. Asimismo, los estereotipos funcionan como esquemas que nos conducen a ignorar de forma sutil la información inconsistente con nuestros estereotipos hasta hacerla consistente con ellos. También es posible que reinterpretemos esa inconsistencia, o que consideremos el caso inconsistente como atípico.

Existe la tendencia a procesar la información congruente con el estereotipo en lugar de la incongruente. Es decir, prestamos más atención a la información que confirma nuestras expectativas previas y no atendemos a la que las contradice, salvo que la incongruencia sea muy fuerte. La correlación ilusoria es un ejemplo de este proceso, consistente en percibir asociaciones entre variables que realmente no están relacionadas. Este sesgo se ha explicado por la distintividad de determinados grupos así como por la distintividad de determinados atributos, especialmente las características negativas. Por lo general, la relación se establece entre miembros de grupos minoritarios y conductas infrecuentes, que suelen ser de signo negativo. Así, es más fácil que asociemos una conducta negativa a un grupo minoritario.

Una vez seleccionada la información congruente con los esquemas previos, el estereotipo resulta realmente útil, no sólo para describir a todos los miembros de otros grupos, sino también para guiar nuestro comportamiento hacia ellos, lo que contribuye a configurar esa realidad. De ese modo, si el estereotipo de los inmigrantes incluye la creencia de que tienen un nivel escolar más bajo que los españoles, es posible que los profesores se comporten con ellos en función de esa creencia, y éstos disminuyan su rendimiento, tal y como sugiere el proceso de la profecía autocumplida Por tanto, en la mayor parte de las ocasiones las personas estereotipamos de manera automática o sesgada, lo que implica que en numerosas circunstancias no prestemos atención a la información desconfirmatoria, incongruente o inconsistente con el estereotipo.

Una línea que ha cobrado fuerza en los últimos años sostiene que los estereotipos funcionan no sólo en el nivel explícito sino también en el implícito. En este nivel, los estereotipos actúan como creencias que no reconocemos, pero una vez activados pueden determinar el comportamiento manifiesto hacia quienes se dirigen. El problema que presentan es que, como funcionan de una manera inconsciente, no los podemos identificar fácilmente, aunque esto no impide que influyan en nuestras creencias sobre las características que suponemos poseen los miembros de una categoría. De hecho, existen investigaciones que muestran que los estereotipos implícitos predicen mejor las expresiones sutiles de prejuicio que las medidas explícitas obtenidas a través de autoinformes.

En resumen, los estereotipos tienen su origen fundamentalmente en la categorización social y, una vez formados, se transmiten y aprenden a través de diferentes fuentes. Cuando ya se han establecido las características atribuidas a los grupos, el estereotipo guía la selección de la información congruente con su contenido por medio de una serie de procesos, tanto explícitos como implícitos, que contribuyen a su mantenimiento.