viernes, 28 de septiembre de 2012

Ecología II: Ecología Humana – Cuestiones a comprender y retener – Parte 2


En la asignatura de Ecología II: Ecología Humana del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resolver las cuestiones a comprender y retener.  Y como libro de referencia: Medio ambiente y sociedad. La civilización industrial y los límites del planeta de Ernest García (Alianza Editorial), bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.


Tema 1  – Las ciencias ambientales, la sociología y la relación entre medioambiente y sociedad - Nekane Ceballos Aurrekoetxea // Tema 2 - La sociología ecológica o medioambiental  Tomás Javier Prieto González // Tema 3 Sociología, límites y sostenibilidad José Bargallo Rofes // Tema 4 - Cambio social: desarrollo y sustentabilidad Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 5 Cambio social: modernización y medio ambiente  Carlos Catalán Serrano // Tema 6 - Medio ambiente, estructura y conflicto social José Bargallo Rofes // Tema 7 - Percepción social de los problemas medioambientales y cambio cultural – Julia Ortega Tovar



5. ¿Por qué se dice que la integración de los sistemas históricos en entornos evolutivos es problemática?.
La integración resulta problemática en muchos casos debido a las diferencias entre los respectivos principios del cambio. Por ejemplo, el cambio cultural permite no sólo la transmisión hereditaria de características adquiridas, sino incluso la difusión de éstas entre coetáneos. Eso hace que, en general, sea mucho más rápido que el cambio debido a selección natural. En muchas ocasiones, la diferencia de ritmos puede ser conflictiva. O, por hacer referencia sólo a otro ejemplo más, la diversidad de las respuestas culturales a condiciones ambientales similares parece ser de un orden de magnitud relativamente muy elevado.


6. Exponga o argumente la crítica a las siguientes afirmaciones:

“La dependencia (de los humanos) respecto a la naturaleza disminuye con el progreso económico” y “la habilidad (de los humanos) para generar incrementos en información o complejidad libera a las sociedades humanas de los efectos de la segunda ley de la termodinámica”

Ambas creencias son erróneas y, aunque no tienen consecuencias en muchos contextos de análisis sociológico, resultan una interminable fuente de confusiones.

Suele decirse que el desarrollo de las sociedades humanas ha ido en dirección a una menor dependencia respecto a las restricciones naturales. Pero aunque esto es verdad respecto a los ambientes locales (porque la tecnología permite captar energía de otros sistemas reduciendo el efecto de los límites de los sistemas locales), no lo es respecto al conjunto del planeta (que constituye un sistema cerrado); por eso se dice que las sociedades industriales han eludido los límites de sus entornos locales por la vía de movilizar energía exosomática (exterior al soma, cuerpo) para obtener recursos cada vez más lejanos, sin embargo se han hecho más dependientes de los servicios naturales del planeta entero.

La segunda creencia que es criticada es que el desarrollo social, entendido como aumento de la habilidad para generar incrementos de información o complejidad, libera a las sociedades humanas de los efectos de la segunda ley de la termodinámica. Como organismos vivos, las sociedades no están libres de las leyes físicas. La capacidad de los sistemas vivos para mantenerse alejados de equilibrio (se entiende equilibrio termodinámico, que es en el que están los objetos inertes) no constituye una excepción a las leyes de la física, y en la medida que los sistemas vivos sólo pueden subsistir y evolucionar incrementando la entropía de su medio ambiente, es decir, creando desorden por la transformación continua de la energía en los procesos metabólicos, los sistemas autoorganizados son también sistemas desorganizadores, creadores de entropía. Los sistemas sociales, como sistemas vivos, producen, pues, entropía.

7. Exponga las tres formas de entender el medio ambiente en la tradición sociológica.

Por ambiente se ha solido entender, en primer lugar, algo más o menos equivalente a entorno social o contexto sociocultural: como, por ejemplo, en las distinciones entre lo innato y lo adquirido, entre lo heredado y lo aprendido, entre lo genético y lo ambiental, en los estudios sobre el logro educativo diferencial. Menos frecuentemente –en algunas propuestas de la sociología urbana- la referencia ha sido el entorno físico artificial, el universo de prolongaciones exosomáticas característico de los asentamientos humanos, es decir, lo que podría llamarse ´medio ambiente construido`. Por último, en la sociología medioambiental o ecológica, por ambiente o medio ambiente se entiende casi siempre el entorno natural de las sociedades humanas. Parece claro que esta tercera acepción es la más pertinente en el contexto de las ciencias ambientales, mientras que las otras dos (referidas, respectivamente, a relaciones entre unos seres humanos y otros y a relaciones entre seres humanos y artefactos) deben considerarse componentes de la parte social en el sistema sociedad-medio ambiente.

8. Retenga las razones por lo que resulta problemática la determinación del medio ambiente para las sociedades humanas.

Las sociedades humanas contienen muchos tipos de grupos más pequeños –familiares, ciudades, grupos de interés, partidos políticos, etc.- y, entonces, para delimitarlas se suele recurrir a su autonomía, de forma tal que las sociedades serían grupos no sometidos a la autoridad o el control político de otros grupos más amplios. Desde esta perspectiva, lo que es externo a una sociedad determinada –su medio ambiente- incluye también otras sociedades con las que aquélla entra en contacto de una u otra forma. Y, entonces, la distinción aquí adoptada puede parecer demasiado restrictiva. Se trata de problema real para la sociología medioambiental, en la que la determinación de la unidad de análisis requiere a menudo decisiones de escala y delimitaciones de frontera bastante insólitas. A veces, la dificultad puede ser ignorada sin mayores consecuencias. En otras ocasiones, sin embargo, especialmente cuando se analiza la forma específica de desigualdad social derivada del acceso diferencial a recursos naturales o de la distribución diferencial de los riesgos tecnológicos, puede ser conveniente percibir la sociedad como una unidad que no se agota en sus límites administrativos sino que incluye relaciones sociales externas a éstos. Hay ocasiones, por último, en que resulta más adecuado recuperar la multiplicidad de dimensiones ambientales que ha sido característica de las ciencias sociales.