viernes, 7 de septiembre de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 22


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa



La medida de los estereotipos:

La medida de los estereotipos ha tenido como objetivo, bien evaluar el contenido cultural de los estereotipos, bien valorar el grado de estereotipia de los individuos. Estos dos aspectos, aunque relacionados, son diferentes. El contenido de los estereotipos se refiere a las creencias compartidas en una cultura sobre qué características o atributos poseen la mayoría de los miembros de determinado grupo social. La estereotipia, sin embargo, describe el grado en el que una persona aplica esas creencias al evaluar a los miembros de ese grupo y cómo se utilizan a la hora de realizar inferencias o juicios sobre ellos.

-Lista de Adjetivos: Esta técnica se ha utilizado fundamentalmente para averiguar el contenido de los estereotipos. Es bastante habitual que la lista de adjetivos se obtenga a partir de estudios previos que emplean una técnica de respuesta abierta, pidiendo a los componentes de una muestra que generen libremente características que describen a los miembros del grupo, seleccionándose posteriormente aquellos rasgos que se mencionan con mayor frecuencia. Este tipo de técnica tiene la ventaja de que permite obtener características que no estás sesgadas por las creencias previas de los investigadores que elaboran una lista.
-Estimación de porcentajes: La técnica de la lista de adjetivo plantea el problema de que no permite identificar hasta qué punto una persona suscribe esas creencias culturalmente compartidas o no, es decir, no permite estimar el grado de estereotipia de los individuos. Para solucionar este problema, uno de los modelos que se ha utilizado es la estimación del porcentaje de miembros de un determinado grupo que posee una característica o atributo. El procedimiento consiste en pedir a los participantes del estudio que indiquen el porcentaje de individuos del grupo que posee cada atributo. Este procedimiento puede utilizarse con un doble objetivo: permite medir de forma escalar la estereotipia y se puede emplear para comprobar hasta qué punto un rasgo o características se considera estereotípico o no. Es factible calcular algún índice de estereotipia que mida si existen creencias compartidas sobre la asignación de un atributo y que puede estimarse, por ejemplo, en función de que la mayoría de la muestra lo adjudique en una proporción superior al 80%
-La razón diagnóstica: La razón diagnóstica es una medida de estereotipia que permite predecir la probabilidad de asignar una característica más a un grupo que a otro. Para calcularla, se divide el porcentaje de miembros de un grupo que se supone tiene una determinada característica por el porcentaje de personas que, en general, se supone que tienen esa característica. Si la razón obtenida en la muestra es estadísticamente superior a uno, esa característica es importante para representar al grupo. Por el contrario, si es inferior a uno, ese atributo no representa al grupo. Además de evaluar la proporción en la que un rasgo es estereotipado o no para un grupo, esta técnica permite obtener una medida individual de estereotipia a partir de la suma de las razones diagnósticas de los diferentes rasgos estereotipados.
-Otras medidas de estereotipia:Puesto que los estereotipos constituyen la base cognitiva de las actitudes hacia un grupo, las mismas técnicas que se emplean para medir actitudes, tanto implícitas como explícitas, pueden utilizarse para medir estereotipia. Diferencial semántico, estimación de porcentajes, o las medidas implícitas como la preactivación o priming y el test de asociaciones implícitas.

Funciones de los estereotipos

Se puede afirmar que los estereotipos no sólo reflejan la realidad social, sino que sirven para explicarla, y, a veces, contribuyen a crearla.

Las funciones de los estereotipos se pueden dividir en dos grandes bloques: las individuales o psicológicas y las sociales. Las funciones psicológicas no son meramente cognitivas, sino también motivacionales. En la medida que actúan como esquemas sociales, cumplen una función de simplificación de la realidad, de forma que permiten reducir el esfuerzo cognitivo que supondría procesar el gran flujo de información que recibimos constantemente. Esos esquemas nos facilitan la organización y el uso eficaz de información relevante sobre un grupo. Así, a pesar de que los sesgos que originan pueden llevar a percepciones erróneas, los estereotipos nos aportan información sobre la conducta esperada de una persona en contextos diferentes, en función de su pertenencia grupal, con el consiguiente ahorro de esfuerzo cognitivo. No hay que descartar la existencia de un “fondo de verdad” en los estereotipos. En este sentido, pueden ser precisos y útiles.

Los estereotipos suelen tener connotaciones positivas o negativas, y rara vez son neutros. Normalmente se trata de exageraciones y generalizaciones que pueden ocasionar problemas para los miembros del grupo estereotipado negativamente. La amenaza del estereotipo constituye un buen ejemplo de ello. Este fenómeno hace referencia a la disminución en el rendimiento en situaciones en las que las personas se sienten amenazadas por la posibilidad de que su desempeño confirme a otros o a ellos mismos un estereotipo negativo sobre las capacidades de su grupo.

 Además de la categorización, los estereotipos cumplen la función psicológica de proteger el sistema de valores del individuo, ya que las categorías sociales están cargadas de valor para las personas; de ahí la resistencia a cambiar aquellos estereotipos que pueden afectar a nuestra autoestima o a nuestra ideología. Este planteamiento entronca con las funciones sociales como:

  1.  búsqueda de una identidad positiva
  2. justificación de acciones contra otros grupos; y c) explicación de la realidad social.


Una de las consecuencias de los estereotipos es que afectan a nuestra propia identidad social y, por esa razón, también tienen consecuencias motivacionales que influyen en nuestra autoestima. Tendemos a acentuar la semejanza entre las personas de nuestro grupo así como las discrepancias que tenemos con las de otros grupos, de modo que las diferencias “nosotros-ellos” sean patentes. De esta forma, una de las funciones sociales de los estereotipos es precisamente clasificar diferencialmente a los miembros del endo y el exogrupo, fomentando la visión positiva de nuestro grupo en comparación con los otros, es decir, produciendo “favoritismo endogrupal”. Para la teoría de la identidad social, este supuesto es básico para comprender la identidad social de las personas y las relaciones intergrupales.

La percepción de los miembros de unos grupos de forma más negativa que los de otros facilita la justificación y racionalización de ciertas conductas discriminatorias. Es el carácter compartido lo que hace que los estereotipos sirvan para explicar acontecimientos sociales: cómo actúan los grupos, por qué lo hacen y cómo se conforma y mantiene la estructura social. Las guerras, los ataques terroristas y, en general, las diferencias estructurales basadas en la discriminación y en el desprecio del otro por su pertenencia grupal constituyen un triste ejemplo de esta función. Los estereotipos también cumplen una función de control social, que se refiere a la relación existente entre el poder y la forma de estereotipar. De este modo, mientras que los grupos de menor poder se forman impresiones más detalladas de los más poderosos, éstos tienden a tener imágenes más estereotipadas de los grupos inferiores.

Finalmente, algunos autores aluden a la función ideológica de justificación y legitimación de un sistema u organización social que pueden cumplir los estereotipos. La teoría de la justificación del sistema se refiere a los procesos por los cuales se mantienen y hacen legítimas convenciones sociales a expensas de los intereses personales y del grupo. Se comprende que a las personas que están en situación de privilegio les parezca justo el statu quo, pero no que lo aprueben las personas que pertenecen a grupos desfavorecidos por su situación social o económica. En este caso, lo que hacen los miembros de los grupos desfavorecidos es mantener los estereotipos de los grupos dominantes, de manera que se preserve el orden social establecido. Según esta teoría, los estereotipos mantienen y justifican un sistema social determinado que sigue favoreciendo a los grupos dominantes.

Modelo sobre el contenido de los estereotipos

Las características o atributos que se asocian a los miembros de un grupo se refieren a diferentes facetas del ser humano, como rasgos de personalidad, rasgos físicos o roles y ocupaciones. Asimismo, el contenido de los estereotipos puede variar en función de los cambios sociales y a lo largo del tiempo, ofreciéndonos la Historia múltiples ejemplos de cómo cambian las creencias sobre grupos. Debido a esa variabilidad que caracteriza el contenido de los estereotipos, su estudio no se ha abordado de una forma sistemática, ya que se pensaba que difícilmente se podrían encontrar principios generales homogéneos a cualquier tipo de estereotipos, mientras que en el estudio de los procesos implicados en la estereotipia sí se ha investigado cómo se puede generalizar a través de distintas situaciones y contextos.

Según el modelo del contenido de los estereotipos, las creencias estereotipadas también se rigen por unos principios que permiten agruparlas en torno a dos dimensiones:

  1. Competencia o capacidad instrumental, que aglutinaría características asociadas a inteligencia y habilidad para alcanzar metas prestigiosas o racionalidad. Y
  2. Sociabilidad o afectividad, en la que se agruparía aquel contenido que se refiere a características relacionadas con aspectos como la amistad, simpatía o sensibilidad.

Estas dos dimensiones se pueden combinar dando lugar a cuatro posibles categorías: competentes y sociables, competentes y fríos, sociables e incompetentes, y fríos e incompetentes. Por lo tanto, los estereotipos pueden ser mixtos y contener características positivas y negativas conjuntamente, es decir, pueden ser ambivalentes. Según el modelo, esta ambivalencia se refleja en que una alta competencia suele estar acompañada de baja sociabilidad, mientras que una alta sociabilidad suele ir acompañada de baja competencia.
Desde una perspectiva práctica y funcional, estas dos dimensiones permitirían al perceptor clasificar a las personas de acuerdo con la probabilidad de que sus intenciones sean amigables u hostiles y de su capacidad para alcanzar objetivos. Los estereotipos culturales sobre las características de sociabilidad y competencia de los grupos dependen de las estructuras sociales. Esta hipótesis se basa en dos premisas:

  • que los grupos se perciben como más competentes si tienen alto estatus y poder, y como más incompetentes si su estatus y poder es bajo, lo que contribuiría a justificar el statu quo del sistema.
  • los grupos se perciben como sociables y afectivos siempre que no compitan con nuestro grupo. A partir de estos supuestos, concluyen que el estatus y la competitividad determinarían si las emociones hacia los grupos son positivas o negativas, así como el tipo de emoción que los grupos suscitan.

Por lo tanto, teniendo en cuenta, por un lado, las relaciones estructurales de estatus y competitividad entre los grupos, que determinarían las reacciones emocionales hacia ellos, y, por otro, los estereotipos que originan según si se perciben sociables y competentes o no, se puede predecir qué tipo de emociones incitará cada grupo y el tipo de prejuicio que inducen.

En muestras españolas, se ha encontrado que la activación de las dimensiones de competencia y sociabilidad se produce de manera automática en relación a dos aspectos, el poder y los estereotipos de género.