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viernes, 21 de septiembre de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 31



En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa

El conflicto intratable

Puede adoptar muy diversas formas dependiendo de su duración, intensidad y del estatus y/o poder relativo de los grupos implicados. Los conflictos intratables son aquellos que reúnenlas siguientes características:

Persisten durante un largo periodo de tiempo,
 en ellos las partes implicadas se perciben como irreconciliables
ciertos estamentos de los grupos implicados tienen interés en la continuación del conflicto,
son violentos,
son de tal naturaleza que cuando un grupo gana, el otro necesariamente pierde,
son totales, existe la percepción de que el conflicto es vital para la supervivencia de cualquiera de los grupos 
 ocupan un lugar central en la vida de las personas y grupos implicados.

Cualquier sociedad implicada en este conflicto necesita desarrolar una serie de mecanismos militares, políticos, económicos y psicológicos que la ayuden a afrontar con éxito la situación.

  •  Mecanismos psicológicos: una especial devoción hacia el endogrupo, alta contribución a la lucha, capacidad para afrontar el estrés, solidaridad, etc.
  • Creencias societales: son un conjunto de cogniciones compartidas sobre aquéllos aspectos que tienen una especial importancia para esa sociedad. Contribuyen a dar unidad y sentido de la especialidad a sus miembros.

Ver cuadro 13.3, página 477.

Todas  estas creencias societales constituyen una especie de ideología que apoya la continuación del conflicto y sirve para desarrollar las condiciones psicológicas necesariaspara afrontarlo.

Las creencias societales cumplen dos funciones:

Faceta cognitiva sirven como explicaciones, justificaciones y guía de las acciones emprendidas durante el conflicto.
Faceta motivacional inspiran, motivan y dan coraje a los miembros del grupo para continuar en la lucha.

Todas las sociedades implicadas en conflictos intratables hacen especiales esfuerzos para transmitir las creencias societales a sus miembros. Dicha transmisión se realiza a través de los medios de comunicación y a través de las instituciones existentes en la sociedad.

La reducción del conflicto intergrupal

Parece razonable tratar de identificar aquellos procesoso a través de los cuales el conflicto puede ser reducido. En los últimos años los psicólogos sociales han comenzado a contemplar el conflicto no tanto como un problema en sí mismo sino como la expresión de una situación de malestar existente entre los grupos. La superación del conflicto no puede lograrse sin tener en cuenta las circunstancias reales en las que tinen lugar. El mejor método de resolver el conflicto es la existencia de justicia social.

El contacto intergrupal

La hipótesis de que el contacto entre los miembros de diferentes grupos conduce a una reducción de la hostilidad intergrupal tiene una larga tradición en Psiciología Social. Existen una serie de requisitos que contribuyen a que el contacto intergrupal sea eficaz:

  • Que el contacto esté apoyado institucionalmente: quienes  ocupan posiciones de autoridad deberán proporcionar incentivos o recompensas si se cumplen los objetivos propuestos. El apoyo institucional a las medidas de contacto ayuda a crear un nuevo clima social en el que pueden surgir normas más tolerantes.
  • Que los contactos no sean esporádicos sino que tengan una frecuencia, duración y cercanía suficientes. Es más fácil que las relaciones interpersonales positivas entre los miembros de grupos diferentes puedan generalizarse al exogrupo en su totalidad.
  • Que las personas que interactúan tengan un estatus similar porque las diferencias de estatus distorsionan la relación y refuerzan los estereotipos previos que se tienen hacia el grupo minoritario.
  • Que los contactos se produzcan en situaciones de cooperación, el contacto intergrupal, más que reducir, puede aumentar el conflicto intergrupal.

Los resultados demuestran claramente que el contacto intergrupal reduce el prejuicio entre los diferentes grupos, y que las cuatro condiciones citadas anteriormente, si bien aumentan la eficacia del contacto, no son necesarias para que dicho contacto alcance efectos positivos.

Wright, Aron, McLaughlin-Volpe y Ropp (1997) formulan la denominada <>, que sostiene que el mero hecho de conocer u observar que un miembro de nuestro grupo mantiene una relación estrecha con un miembro del exogrupo puede contribuir a la mejora de las actitudes intergrupales. Obervar o dar publicidad a las interacciones positivas entre los miembros de nuestro grupo y otro grupo estigmatizado es mucho menos costoso en tiempo y esfuerzo que propiciar un encuentro real entre los miembros de ambos grupos, y además, suscita menos ansiedad entre las personas del grupo mayoritario.

La reducción del conflicto desde la teoría de la identidad social

Una de las principales raíces del conflicto viene producido en gran medida por los procesos de actegorización, que conducncen también a establecer la distinción entre <> y <>. Esta distinción lleva aparejada de forma casi automática el intento de favorecer al propio grupo en detrimento del exogrupo. Si fuera prosible modificar de alguna manera procesos de categorización, también el favoritismo endogrupal resultaría modificado.

Desde esta perspectiva habría tres procesos que tenderían a reducir el conflicto intergrupal:

  • La descategorización, que consiste en procurar que los miembros de los grupos discriminados sean percibidos por los miembros del grupo mayoritario como individuos y ni como miembros de un grupo sobre el cual existen estereotipos negativos.
  • La categorización cruzada, que consiste en resaltar las categorías comunes de pertenencia que pueden tener los miembros de dos grupos enfrentados. Al ser consciente de que compartimos al menos una categoría, mi evaluación de la persona del otro grupo mejoraría porque en cierta medida la percibo también como parte de mi propio grupo.
  • La recategorización consiste en tratar de crear una nueva categorización que englobe conjuntamente a los miembros del exogrupo y del endogrupo. La hipótesis principal del <> es que si se induce a miembros de grupos diferentes a imaginar que forman parte de un único grupo y no de grupos separados, las actitudes hacia los miembros del anterior exogrupo se harán mas positivas debido a una serie de procesos cognitivos y motivacionales, entre los que se incluye la tendencia a favorecer a los miembros del propio grupo.


lunes, 17 de septiembre de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 29


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa

Procesos grupales

Formación y desarrollo de los grupos

Los grupos no son estáticos. Se crean en un momento dado respondiendo a una serie de necesidades, evolucionan a lo largo del tiempo y, en muchas ocasiones, acaban desapareciendo o transformándose en grupos diferentes. Por esta razón, analizar los procesos de evolución y cambio en los grupos es importante para comprender mejor tanto los fenómenos intragrupales como intergrupales. El modelo de Worchel señala que existen seis estadios por los que pasan los grupos a lo largo de su desarrollo:

  • Fase de descontento: En dicho grupo, algunos de sus miembros creen que sus intereses o sus ideas están bien representados y comenzan a mostrarse incómodos.
  • Acontecimiento desencadenante: Se produce un acontecimiento que agudiza las tensiones y provoca la división del grupo.
  • Identificación grupal: constituiría realmente la primera fase en la formación de un nuevo grupo. El objetivo primero y principal del grupo en ese estadio sería conseguir una identidad social compartida entre sus miembros y poder establecer diferencias con otros grupos para poder así justificar su existencia. En esta fase es muy probable que se produzca una agudización del conflicto con otros grupo si se acentúa la semejanza y la cohesión social entre los miembros del grupo. Se busca la unidad, existiendo una fuerte presión hacia la conformidad.
  • Productivida grupal: El grupo puede centrarse ya en la consecución de sus objetivos. En esta fase, el conflicto con otros grupos se rebaja y se toleran en alguna medida las discrepancias dentro del grupo: las minorías pueden influir en cuestiones relacionadas con la tarea, pero se las sigue rechazando si amenazan la identidad grupal.
  • Individuación: En esta fase la cohesión grupal empieza a disminuir y comienzan a aparecer subgrupos, primero en relación con habilidades y roles similares y después en función de semejanzas en actitudes, intereses y otros aspectos no relacionados con la productividad. Se estimula la participación de los miembros minoritarios y se trabaja menos para las metas grupales y más para las personales, se exige una mayor libertad personal.
  • Declive: Este desplazamiento hacia las individualidad hace que el grupo sea menos importante para los individuos. Algunos miembros deciden marcharse mientras que otros exigen cambios en el grupo.

Según Worchel, todos los grupos pasan por estos estadios, pero el tiempo de permanencia en cada uno de ellos puede variar mucho en función de las características del grupo o del contexto.

Cohesión grupal

La cohesión son aquellos procesos que contribuyen a que los miembros de un grupo permanezcan unidos: solidaridad, camaradería o espíritu de equipo. La cohesión ha de ser contemplada y estudiada como un proceso dinámico.

La cohesión como atracción

Shaw (1976) señala cinco posibles causas por las que las personas pueden sentirse atraídas hacia los grupos de los que forman parte:

  1. Atracción mutua entre los miembros del grupo: Si los miembros que componen un grupo se relacionan entre sí de forma positiva, la pertenencia a dicho grupo será más actractiva que en caso contrario.
  2. Atracción hacia las actividades realizadas por el grupo: Es la atracción hacia las actividades que éste realiza.
  3. Atracción hacia los objetivos del grupo: Una persona puede formar parte de una ONG porque está de acuerdo con la necesidad de conservar la naturaleza y no estar de acuerdo con alguna actividad de las que se realizan para conseguir este objetivo.
  4. Atracción hacia la pertenencia a un grupo en concreto: En ocasiones, la propia pertenencia grupal es atractiva en sí msima, con independencia de los miembros que componen el grupo o de la actividad realizada. Sucede cuando el grupo tiene un alto estatus.
  5. Atracción hacia las recompensas que se consiguen formando parte del grupo: Este tipo de atracción se daría cuando nos hacemos socios de una organización de consumidores por ejemplo, para obtener asesoramiento jurídico en caso de tener algún problema.

Cohesión y categorización

Una nueva perspectiva basada en la teorías de la Identidad Social. Desde la teoría de la categorización del yo se sostiene que las personas podemos considerarnos a nosotros mismos, según las circunstancias, como individuos o como miembros de un grupo, produciéndose varios efectos importantes:

  • Tendemos a ver a los miembros de nuestro grupo parecidos a nosotros y entre sí, aunque en menor medida que a los miembros del exogrupo. Tendemos a incrementar las diferencias existentes con los miembros de otros grupos.
  • Tiende a producirse <>, que consiste en tener una actitud más positiva hacia los miembros del propio grupo que hacia los meimbros del exogrupo. Ese favoritismo endogrupal en ocasiones, puede ir acompañado de discriminacíón y hostilidad contra el exogrupo.
  • Categorizarse como miembro del endogrupo implica percibir el mundo en términos <>: las personas que componen el endogrupo no son vistas ya como individuos sino como miembros del grupo y, serían en este sentido, intercambiables.

La cohesión está relacionada no tanto con la atracción interpersonal como con la atracción intragurpal que las personas experimentan hacia los miembros de su propio grupo. En algunas ocasiones las atracciones coinciden, en otras ocasiones pueden darse atracción intragrupal sin que exista conocimiento o relaciones interpersonales con la mayoría de los miembros de nuestro grupo. Desde esta perspectiva, podemos definir un grupo cohesivo como el que sus miembros se identifican fuertemente a través de un proceso de categorización del yo, y así manifiestan en diversos grados atracción intragrupal, etnocentrismo, conductas normativas y diferenciación intergrupal. La cohesión aumenta en aquellas circunstancias en las que la pertenencia grupal se torna importante, como en una situación de conflicto con otro grupo, por ejemplo.

La toma de decisiones en grupo
El pensamiento de grupo

Se trata de explicar por qué en ocasiones ciertos grupos, a pesar de estar formados por personas altamente cualificadas, se empeñan en una forma de pensar rígida que les lleva a tomar decisiones catastróficas y alejadas de la realidad, haciendo caso omiso de informaciones que podrían haberles ayudado a tomar una decisión correcta.

El concepto de pensamiento de grupo fue acuñado por Janis (1972) para referirse a un modo de pensamiento que se da en los grupos cohesivos cuando los esfuerzos de los miembros por mantener la unaminidad superan la motivación por evaluar de forma realista cursos de acción alternativos. Ello da lugar a un deterioro de la eficacia en la toma de decisiones, cabe distinguir entre los antecedentes y los síntomas del pensamiento de grupo que finalmente llevan a los defectos en la toma de decisión.

Entre los antecedentes del pensamiento de grupo cabe distinguir:

  • La existencia de una alta cohesión grupal,
  • la existencia de defectos estructurales en la organización como el aislamiento del grupo o la existencia de un liderazgo autoritario, y
  • la existencia de un contexto situacional provocativo como una amenaza externa o una situación de baja autoestima colectiva dentro del grupo debida a fracasos anteriores. Esto conduce a una necesidad imperiosa de buscar acuerdo dentro del grupo.

Entre los síntomas del pensamiento de grupo podemos señalar:

  • La sobreestimación del grupo –ilusión de invulnerabilidad - ilusión de superioridad moral-.
  • la cerrazón mental, por la tendencia a desestimar las informaciones que podían ir en contra de la decisión que el grupo desea tomar, y
  • las presiones hacia la uniformidad, por la presión y ridiculización de aquellos integrantes que no se muestran de acuerdo con la decisión>>la autocensura.

Finalmente, entre los fallos en la toma de decisión a los que conduce el pensamiento de grupo se pueden mencionar:

  • La consideración, tan sólo, de la alternativa y los objetivos preferidos inicialmente, descartando sin mucha reflexión otras alternativas posibles.
  • El análisis insuficiente de los posibles riesgos de la elección,
  • Los sesgos en el procesamiento de la información, y
  • El no desarrollar planes alternativos para el caso de que surjaun problema en el plan inicial.

Janis propone medidas que se centren en la creación de diversos subgrupos evalúen por separado todas las alternativas, tratar de fomentar la imparcialidad del líder, y recurrir a expertos o colegas cualificados que no sean miembros del grupo, estimulándoles aque pongan en cuestión decisiones. Igualmente después de llegar a un consenso preliminar acerca de la alternativa a seguir es conveniente realizar una segunda reunión para expresar dudas y volver a reflexionar sobre las posibles ventajas de las alternativas no elegidas.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 22


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa



La medida de los estereotipos:

La medida de los estereotipos ha tenido como objetivo, bien evaluar el contenido cultural de los estereotipos, bien valorar el grado de estereotipia de los individuos. Estos dos aspectos, aunque relacionados, son diferentes. El contenido de los estereotipos se refiere a las creencias compartidas en una cultura sobre qué características o atributos poseen la mayoría de los miembros de determinado grupo social. La estereotipia, sin embargo, describe el grado en el que una persona aplica esas creencias al evaluar a los miembros de ese grupo y cómo se utilizan a la hora de realizar inferencias o juicios sobre ellos.

-Lista de Adjetivos: Esta técnica se ha utilizado fundamentalmente para averiguar el contenido de los estereotipos. Es bastante habitual que la lista de adjetivos se obtenga a partir de estudios previos que emplean una técnica de respuesta abierta, pidiendo a los componentes de una muestra que generen libremente características que describen a los miembros del grupo, seleccionándose posteriormente aquellos rasgos que se mencionan con mayor frecuencia. Este tipo de técnica tiene la ventaja de que permite obtener características que no estás sesgadas por las creencias previas de los investigadores que elaboran una lista.
-Estimación de porcentajes: La técnica de la lista de adjetivo plantea el problema de que no permite identificar hasta qué punto una persona suscribe esas creencias culturalmente compartidas o no, es decir, no permite estimar el grado de estereotipia de los individuos. Para solucionar este problema, uno de los modelos que se ha utilizado es la estimación del porcentaje de miembros de un determinado grupo que posee una característica o atributo. El procedimiento consiste en pedir a los participantes del estudio que indiquen el porcentaje de individuos del grupo que posee cada atributo. Este procedimiento puede utilizarse con un doble objetivo: permite medir de forma escalar la estereotipia y se puede emplear para comprobar hasta qué punto un rasgo o características se considera estereotípico o no. Es factible calcular algún índice de estereotipia que mida si existen creencias compartidas sobre la asignación de un atributo y que puede estimarse, por ejemplo, en función de que la mayoría de la muestra lo adjudique en una proporción superior al 80%
-La razón diagnóstica: La razón diagnóstica es una medida de estereotipia que permite predecir la probabilidad de asignar una característica más a un grupo que a otro. Para calcularla, se divide el porcentaje de miembros de un grupo que se supone tiene una determinada característica por el porcentaje de personas que, en general, se supone que tienen esa característica. Si la razón obtenida en la muestra es estadísticamente superior a uno, esa característica es importante para representar al grupo. Por el contrario, si es inferior a uno, ese atributo no representa al grupo. Además de evaluar la proporción en la que un rasgo es estereotipado o no para un grupo, esta técnica permite obtener una medida individual de estereotipia a partir de la suma de las razones diagnósticas de los diferentes rasgos estereotipados.
-Otras medidas de estereotipia:Puesto que los estereotipos constituyen la base cognitiva de las actitudes hacia un grupo, las mismas técnicas que se emplean para medir actitudes, tanto implícitas como explícitas, pueden utilizarse para medir estereotipia. Diferencial semántico, estimación de porcentajes, o las medidas implícitas como la preactivación o priming y el test de asociaciones implícitas.

Funciones de los estereotipos

Se puede afirmar que los estereotipos no sólo reflejan la realidad social, sino que sirven para explicarla, y, a veces, contribuyen a crearla.

Las funciones de los estereotipos se pueden dividir en dos grandes bloques: las individuales o psicológicas y las sociales. Las funciones psicológicas no son meramente cognitivas, sino también motivacionales. En la medida que actúan como esquemas sociales, cumplen una función de simplificación de la realidad, de forma que permiten reducir el esfuerzo cognitivo que supondría procesar el gran flujo de información que recibimos constantemente. Esos esquemas nos facilitan la organización y el uso eficaz de información relevante sobre un grupo. Así, a pesar de que los sesgos que originan pueden llevar a percepciones erróneas, los estereotipos nos aportan información sobre la conducta esperada de una persona en contextos diferentes, en función de su pertenencia grupal, con el consiguiente ahorro de esfuerzo cognitivo. No hay que descartar la existencia de un “fondo de verdad” en los estereotipos. En este sentido, pueden ser precisos y útiles.

Los estereotipos suelen tener connotaciones positivas o negativas, y rara vez son neutros. Normalmente se trata de exageraciones y generalizaciones que pueden ocasionar problemas para los miembros del grupo estereotipado negativamente. La amenaza del estereotipo constituye un buen ejemplo de ello. Este fenómeno hace referencia a la disminución en el rendimiento en situaciones en las que las personas se sienten amenazadas por la posibilidad de que su desempeño confirme a otros o a ellos mismos un estereotipo negativo sobre las capacidades de su grupo.

 Además de la categorización, los estereotipos cumplen la función psicológica de proteger el sistema de valores del individuo, ya que las categorías sociales están cargadas de valor para las personas; de ahí la resistencia a cambiar aquellos estereotipos que pueden afectar a nuestra autoestima o a nuestra ideología. Este planteamiento entronca con las funciones sociales como:

  1.  búsqueda de una identidad positiva; 
  2. justificación de acciones contra otros grupos; y c) explicación de la realidad social.


Una de las consecuencias de los estereotipos es que afectan a nuestra propia identidad social y, por esa razón, también tienen consecuencias motivacionales que influyen en nuestra autoestima. Tendemos a acentuar la semejanza entre las personas de nuestro grupo así como las discrepancias que tenemos con las de otros grupos, de modo que las diferencias “nosotros-ellos” sean patentes. De esta forma, una de las funciones sociales de los estereotipos es precisamente clasificar diferencialmente a los miembros del endo y el exogrupo, fomentando la visión positiva de nuestro grupo en comparación con los otros, es decir, produciendo “favoritismo endogrupal”. Para la teoría de la identidad social, este supuesto es básico para comprender la identidad social de las personas y las relaciones intergrupales.

La percepción de los miembros de unos grupos de forma más negativa que los de otros facilita la justificación y racionalización de ciertas conductas discriminatorias. Es el carácter compartido lo que hace que los estereotipos sirvan para explicar acontecimientos sociales: cómo actúan los grupos, por qué lo hacen y cómo se conforma y mantiene la estructura social. Las guerras, los ataques terroristas y, en general, las diferencias estructurales basadas en la discriminación y en el desprecio del otro por su pertenencia grupal constituyen un triste ejemplo de esta función. Los estereotipos también cumplen una función de control social, que se refiere a la relación existente entre el poder y la forma de estereotipar. De este modo, mientras que los grupos de menor poder se forman impresiones más detalladas de los más poderosos, éstos tienden a tener imágenes más estereotipadas de los grupos inferiores.

Finalmente, algunos autores aluden a la función ideológica de justificación y legitimación de un sistema u organización social que pueden cumplir los estereotipos. La teoría de la justificación del sistema se refiere a los procesos por los cuales se mantienen y hacen legítimas convenciones sociales a expensas de los intereses personales y del grupo. Se comprende que a las personas que están en situación de privilegio les parezca justo el statu quo, pero no que lo aprueben las personas que pertenecen a grupos desfavorecidos por su situación social o económica. En este caso, lo que hacen los miembros de los grupos desfavorecidos es mantener los estereotipos de los grupos dominantes, de manera que se preserve el orden social establecido. Según esta teoría, los estereotipos mantienen y justifican un sistema social determinado que sigue favoreciendo a los grupos dominantes.

Modelo sobre el contenido de los estereotipos

Las características o atributos que se asocian a los miembros de un grupo se refieren a diferentes facetas del ser humano, como rasgos de personalidad, rasgos físicos o roles y ocupaciones. Asimismo, el contenido de los estereotipos puede variar en función de los cambios sociales y a lo largo del tiempo, ofreciéndonos la Historia múltiples ejemplos de cómo cambian las creencias sobre grupos. Debido a esa variabilidad que caracteriza el contenido de los estereotipos, su estudio no se ha abordado de una forma sistemática, ya que se pensaba que difícilmente se podrían encontrar principios generales homogéneos a cualquier tipo de estereotipos, mientras que en el estudio de los procesos implicados en la estereotipia sí se ha investigado cómo se puede generalizar a través de distintas situaciones y contextos.

Según el modelo del contenido de los estereotipos, las creencias estereotipadas también se rigen por unos principios que permiten agruparlas en torno a dos dimensiones:

  1. Competencia o capacidad instrumental, que aglutinaría características asociadas a inteligencia y habilidad para alcanzar metas prestigiosas o racionalidad. Y
  2. Sociabilidad o afectividad, en la que se agruparía aquel contenido que se refiere a características relacionadas con aspectos como la amistad, simpatía o sensibilidad.

Estas dos dimensiones se pueden combinar dando lugar a cuatro posibles categorías: competentes y sociables, competentes y fríos, sociables e incompetentes, y fríos e incompetentes. Por lo tanto, los estereotipos pueden ser mixtos y contener características positivas y negativas conjuntamente, es decir, pueden ser ambivalentes. Según el modelo, esta ambivalencia se refleja en que una alta competencia suele estar acompañada de baja sociabilidad, mientras que una alta sociabilidad suele ir acompañada de baja competencia.
Desde una perspectiva práctica y funcional, estas dos dimensiones permitirían al perceptor clasificar a las personas de acuerdo con la probabilidad de que sus intenciones sean amigables u hostiles y de su capacidad para alcanzar objetivos. Los estereotipos culturales sobre las características de sociabilidad y competencia de los grupos dependen de las estructuras sociales. Esta hipótesis se basa en dos premisas:

  • que los grupos se perciben como más competentes si tienen alto estatus y poder, y como más incompetentes si su estatus y poder es bajo, lo que contribuiría a justificar el statu quo del sistema.
  • los grupos se perciben como sociables y afectivos siempre que no compitan con nuestro grupo. A partir de estos supuestos, concluyen que el estatus y la competitividad determinarían si las emociones hacia los grupos son positivas o negativas, así como el tipo de emoción que los grupos suscitan.

Por lo tanto, teniendo en cuenta, por un lado, las relaciones estructurales de estatus y competitividad entre los grupos, que determinarían las reacciones emocionales hacia ellos, y, por otro, los estereotipos que originan según si se perciben sociables y competentes o no, se puede predecir qué tipo de emociones incitará cada grupo y el tipo de prejuicio que inducen.

En muestras españolas, se ha encontrado que la activación de las dimensiones de competencia y sociabilidad se produce de manera automática en relación a dos aspectos, el poder y los estereotipos de género.