domingo, 2 de septiembre de 2012

Psicología Social (Sociología/Antropología) Resúmenes Parte 17


En la asignatura de Psicología Social (Sociología/Antropología) del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED, algun@s compañer@s realizamos un trabajo coral; resúmenes del libro Introducción a la Psicología Social de Gaviria Stewart, Elena et alia, bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1 (Capítulo 1) ¿Qué es la Psicología Social?  Jon Zubia Hurtado// Tema 2 (Capítulo 5) Actitudes – Mª Carmen Rego Martínez // Tema 3 (Capítulo 6) Influencia, persuasión y cambio de actitudes José Bargallo Rofes // Tema 4 (Capítulo 8) Conducta de ayuda Jesús Ángel González Dela Osa // Tema 5 (Capítulo 9) Contribuciones de la Psicología Social al estudio de la agresión  Mónica Platero Angulo // Tema 6 (Capítulo 10) Estereotipos – Víctor Riesgo Gómez // Tema 7 (Capítulo 11) El estudio psicosocial del prejuicio  Julio Monteagudo Diz // Tema 8 (Capítulo 13) Procesos grupales y relacionales intergrupales  Tomás Javier Prieto González // Tema 9 (Capítulo 14) Aplicaciones de la Psicología Social  Jesús Ángel González Dela Osa



Batson

El enfoque de la empatía de Batson explica la conducta de ayuda en términos de motivación altruista. Batson es el principal defensor de la idea de que el verdadero altruismo existe en el ser humano, con la condición de que se active su capacidad para la empatía, que es la fuente motivacional del comportamiento altruista.

¿Quién es más probable que ayude a otros?: Hay una inconsistencia general en la literatura sobre si los hombres ayudan más que las mujeres o sucede al contrario. Aunque diversos estudios muestran que las mujeres son más empáticas que los hombres y que los hombres son más indiferentes que las mujeres, correspondiendo con el estereotipo de que las mujeres son el género prosocial, sin embargo, en las medidas fisiológicas y no verbales de la empatía no se han encontrado diferencias de género. La conclusión es que realmente depende del tipo de ayuda y del rol social. Respecto al tipo de ayuda, se asume que en situaciones peligrosas es más probable que intervengan los hombres. En cuanto al rol social, no debería haber diferencias entre hombres y mujeres en su tendencia a ayudar. Respecto a si se ayuda por igual en todas las culturas, existen diferencias culturales en este tipo de comportamiento.

¿A quién es más probable que ayudemos?: El comportamiento de ayuda también está influido por las características de la persona que necesita dicha ayuda. En general, ayudamos más a quienes encontramos atractivos y/o nos gustan, a quienes son similares a nosotros, a las personas de nuestro propio grupo, y a quienes juzgamos merecedores de nuestra ayuda.

Respecto al atractivo físico, diversos estudios muestran que una persona atractiva tiene más probabilidad de recibir ayuda que otra que no lo es. La semejanza ejerce también efectos beneficiosos en la conducta de ayuda. Así, se tiende a ayudar más a un extraño pero que es del propio país que si además de extraño es extranjero, aunque a este respecto existen diferencias entre culturas. En cuanto a la ayuda preferente a las personas del propio grupo frente a la que se presta a las de otros grupos, algunos estudios han mostrado que es posible conseguir que este tipo de discriminación disminuya significativamente apelando a una categoría social de orden superior que sea capaz de englobar a más de un grupo. Por último, también es más probable que las personas ayuden a quienes se considera que merecen ayuda, probablemente porque se activa la norma de responsabilidad social.

¿Cuándo ayudamos?: El primer modelo que trató de explicar cuándo ayudamos a los demás es el modelo de decisión sobre la intervención en emergencias, según el cual el hecho de que una persona ayude o no depende de una serie de decisiones, que incluyen reconocer que algo pasa y que la situación requiere que alguien ayude, tomar la responsabilidad personal de ayudar, considerarse capaz y decidir cómo hacerlo. El modelo consta de cinco pasos, cada uno de los cuales lleva a no intervenir en la situación, o bien al paso siguiente. Sólo se realizará la conducta de ayuda si se dan todos los pasos.

El segundo modelo que trata de explicar cuándo ayudamos a los demás (o cuándo no) es el de activación y coste-recompensa, según el cual las personas están motivadas para maximizar sus recompensas y minimizar sus costes. Primaría el propio interés y, ante una situación en la que se requiere ayuda, analizarían el contexto antes de decidir, sopesarían los costes y las recompensas y tomarían la decisión que mejor satisficiera sus propios intereses. Ayudarían si los beneficios de ayudar son mayores que los de no ayudar, aunque esto no explica todas las situaciones, por ejemplo, las ocasiones que requieren una decisión rápida.

La ayuda desde el punto de vista del que la necesita: Para saber hasta qué punto las personas desean que otros les ayuden es necesario diferenciar entre la ayuda que se pide y la que se recibe sin solicitarla. Respecto a la ayuda que se pide, que una persona decida o no pedir ayuda depende de: 
1) características personales, como edad, género, personalidad, etc. A los hombres les cuesta más pedir ayuda que a las mujeres, las personas tímidas se resisten a pedir ayuda a alguien del sexo contrario, los jóvenes piden ayuda a los mayores, y las personas de clase alta piden ayuda más que las de clase baja. 
2) la naturaleza del problema y el tipo de ayuda que se necesita. Si el problema de una persona está directamente relacionado con su imagen personal y social, será menos probable que solicite ayuda a otros. Por otra parte, el no poder devolver el favor al otro cuando creemos que se espera de nosotros que lo hagamos es un factor disuasorio a la hora de pedir ayuda. 
3) las características del posible donante de la ayuda. Se suele acudir a personas semejantes en lugar de a quienes consideramos muy diferentes. Sin embargo, hay autores que defienden que pedir algo a alguien que es diferente es bueno porque se supone que tiene algo que a uno le falta.

Sobre la petición de ayuda: Según la investigación sobre la conducta prosocial, le costaría más tomar la decisión de pedir ayuda a un hombre tímido que pide ayuda a alguien del sexo contrario que a una mujer tímida que pide ayuda a alguien del sexo contrario, y que a un hombre tímido que pide ayuda a alguien del mismo sexo.

Aunque hay personas que necesitan ayudar a otros para sentirse bien, no todos los comportamientos de ayuda son positivos para el que los recibe. En ocasiones se puede reaccionar de forma negativa, especialmente cuando se percibe una amenaza a la autoestima, cuando existen unos costes excesivos para agradecer dicha ayuda, y cuando la ayuda provoca una sensación de pérdida de libertad en quien la recibe. Varias teorías tratan de explicar la causa de estas reacciones negativas.

De acuerdo con la teoría de la atribución, las personas están motivadas para buscar una explicación de por qué necesitan ayuda y por qué otros se la ofrecen. Mantendrán una autoestima positiva si son capaces de atribuir su necesidad de ayuda a causas externas o incontrolables más que a deficiencias personales. También es importante la atribución que se hace sobre la conducta de las personas que ayudan: si creemos que nos ayudan por buena voluntad o que lo hacen pensando en que somos incompetentes.

Los costes del agradecimiento pueden explicarse desde la teoría del intercambio social. Las reacciones a la recepción de ayuda reflejan los beneficios de recibirla, pero también los costes de aceptarla. Cuando la ayuda es en una sola dirección puede crear una sensación de diferencia de poder. Por este motivo, las personas están más dispuestas a pedir ayuda cuando piensan que podrán devolver el favor. Pero si no pueden o no quieren devolverlo, tratarán de evitar que les ayuden o reaccionarán de manera negativa, actuando por tanto en consonancia con la norma de reciprocidad.

Recibir ayuda sin quererlo también puede producir pérdida de libertad, y esto se ve explicado por la teoría de la reactancia, de acuerdo con la cual las personas quieren maximizar su libertad personal de elección. Es posible que un receptor de ayuda crea que está perdiendo parte de su libertad, por ejemplo, porque le gustaría pedir ayuda a otro que cree solventaría mejor su problema. También el hecho de quedar obligado a corresponder a la ayuda recibida puede provocar un sentimiento de pérdida de libertad. Como consecuencia, se pueden producir sentimientos de hostilidad hacia los que proporcionan la ayuda.

Ayudar a otros es una conducta positivamente valorada en la mayoría de las sociedades. Sin embargo, ser dependiente de la ayuda de los demás está considerado menos favorablemente. Para evitar esa amenaza, algunas personas pueden renunciar a la idea de buscar ayuda. En el contexto intergrupal, la relación de poder entre los grupos es una variable crucial. Existe un modelo de las relaciones intergrupales de ayuda como relaciones de poder basado en dos premisas. 
  1. la teoría de la identidad social, según la cual cualquier información que hiciera sentir a los miembros de un grupo que son inferiores a los de otro supondría una amenaza para su identidad, y
  2. que las relaciones de ayuda están influidas por las relaciones de poder. Según esto, los miembros de un grupo de estatus alto ayudarían a los de uno de estatus bajo, no llevados por una motivación altruista, sino por mantener su ventaja social.


La conducta de ayuda grupal

La influencia que el grupo ejerce en sus miembros solía considerarse contraria a una tendencia prosocial, bien porque hace que éstos se vuelvan impulsivos, irracionales e incluso violentos, especialmente en el contexto de una multitud, o porque inhibe la acción. Pero esa tradición está cambiando, sobre todo a partir del auge de las organizaciones de voluntariado.

La conducta de ayuda planificada: el voluntariado: El voluntariado es un comportamiento de ayuda con carácter no obligatorio, que se lleva a cabo planificadamente y a través de la gestión de una organización, y que no es puntual, sino que se desarrolla por un periodo de tiempo relativamente extenso. Ha de estar planificado, es decir, deben existir unos objetivos que cumplir, unos medios materiales y humanos para llevarlos a cabo, una programación, temporalización y reparto de tareas, una evaluación formativa y sumativa de las tareas que se realizan, etc. De hecho, no son muchas las diferencias con el trabajo remunerado. Una de las diferencias con la conducta de ayuda interpersonal es que esta última suele incluir un sentimiento de obligación personal hacia el receptor. Sin embargo, los voluntarios no conocen en muchas ocasiones a las personas que se beneficiarán de su comportamiento. El voluntariado presenta cuatro características: 

  1. es una conducta a largo plazo;
  2. es una acción pensada y planificada; 
  3. es una ayuda no obligatoria; y 
  4. se produce bajo un marco organizacional.