miércoles, 26 de septiembre de 2012

Ecología II: Ecología Humana – Cuestiones a comprender y retener – Parte 1


En la asignatura de Ecología II: Ecología Humana del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2011/12, algunos/as compañeros/as realizamos un trabajo coral: resolver las cuestiones a comprender y retener.  Y como libro de referencia: Medio ambiente y sociedad. La civilización industrial y los límites del planeta de Ernest García (Alianza Editorial), bibliografía básica de esta asignatura. Quiero agradecer el esfuerzo, compromiso y dedicación desplegado por tod@s. Derechos reservados, sus autores.


Tema 1  – Las ciencias ambientales, la sociología y la relación entre medioambiente y sociedad - Nekane Ceballos Aurrekoetxea // Tema 2 - La sociología ecológica o medioambiental  Tomás Javier Prieto González // Tema 3 Sociología, límites y sostenibilidad José Bargallo Rofes // Tema 4 - Cambio social: desarrollo y sustentabilidad Carolina Judith Rabazo Pérez // Tema 5 Cambio social: modernización y medio ambiente  Carlos Catalán Serrano // Tema 6 - Medio ambiente, estructura y conflicto social José Bargallo Rofes // Tema 7 - Percepción social de los problemas medioambientales y cambio cultural – Julia Ortega Tovar



1. ¿Cuáles son las dos nociones fundamentales que se derivan de considerar las relaciones entre sistemas sociales y naturales? ¿Cuáles son las metáforas que representan esas relaciones y con que noción se relacionan?.

Las dos nociones fundamentales que se derivan de considerar las relaciones entre sistemas sociales y naturales son la noción de límite, la cual nos hace intuitivamente conscientes de la finitud del hogar de la humanidad en el universo, y la noción de indeterminación que resulta de la relación entre dos sistemas complejos autoorganizadores, como son la sociedad y la biosfera. Ambas nociones, límite e indeterminación, son fundamentales en la construcción de las ciencias ambientales.

En cuanto a las metáforas que representan esas relaciones se trata, la primera de ellas, de la archiconocida imagen de la astronave Tierra, difundida en las ciencias sociales a partir de un artículo ya clásico de Boulding. La nave tiene un número determinado de tripulantes y pasajeros y una provisión, también determinada, de combustible y alimentos. Quien está al mando puede, más o menos, dirigir todo el conjunto de una forma eficiente. Una nave es, a fin de cuentas, un mecanismo, es decir, un sistema de relaciones lineales que puede ser controlado si se estudian minuciosamente su estructura y las leyes que rigen su dinámica. La segunda, menos célebre, fue propuesta por Bateson y hace referencia a una de las situaciones en las que se vio implicada Alicia En su aventura en el País de las Maravillas: un partido de croquet que debía jugarse utilizando un flamenco como mallo, un erizo como pelota y unos arcos formados con sus propios cuerpos por los soldados de la Reina de Corazones. Bateson describió esa situación como una secuencia metafortuita de acontecimientos sometida a una indeterminación de segundo orden.

La metáfora de la nave Tierra se relaciona con la noción de límite y la del deporte inventado por Carrol con la de indeterminación.

2. Desde el punto de vista de sus fronteras, ¿cómo son los sistemas sociales? Razone la respuesta.

Desde el punto de vista de sus fronteras los sistemas sociales pueden ser:

  1. aislados: un sistema aislado es aquél cuya frontera no permite la transferencia ni de energía ni de materia (masa), de modo que no tiene interacción alguna con su medio ambiente.
  2. cerrados: en los que la frontera permite sólo la transferencia de energía pero no de materia. La Tierra tiene las características de un sistema cerrado. Recibe energía del resto del universo (fundamentalmente radiación solar) y emite energía al espacio exterior (fundamentalmente calor). En cambio, el intercambio de masa es muy reducido (meteoritos, sobre todo).
  3. abiertos: en los que la frontera permite el intercambio de materia y energía con el medio ambiente. A los sistemas abiertos pertenecen todos los sistemas vivos, ya se trate de una célula, un organismo o una población, que obtienen de su medio ambiente la energía y los materiales que necesitan y tras procesarlos e incorporarlos en parte para mantener y modificarse organización interna, devuelven a su medio ambiente los residuos generados en forma de calor, materia degradada o basuras.


3. ¿Cómo se pueden describir las relaciones entre sociedad y naturaleza en función de los tipos de fronteras de ambos sistemas?.

La relación entre sociedad y naturaleza es la de un sistema abierto cuyo medio ambiente es un sistema cerrado. El problema que se deriva de esta evidencia es el de si es posible un desarrollo ilimitado de la civilización.

4. Desarrolle y explique estas descripciones de las sociedades humanas:
“Las sociedades humanas pertenecen a la clase de los sistemas autoorganizadores (o sistemas complejos adaptativos), capaces de pasar de un estado inicial a otro más complejo en cuanto al número y tipos de sus componentes y en cuanto a su organización y funcionamiento, incrementando así la información que contienen”.
“Las sociedades humanas son un tipo particular de sistema autoorganizador, caracterizado por la reflexividad, por la capacidad de condensar núcleos (instituciones) que acumulan información y capacidad de decisión (poder) en vistas a actuar de un modo consciente, guiado por un propósito”.

La teoría de la evolución sirve para introducir el concepto de sistemas autoorganizadores aplicado a las sociedades humanas. En El orígen de las especies, Darwin mantuvo que todos los organismos existentes son los descendientes modificados de uno o unos pocos antecesores que aparecieron en la Tierra en el pasado lejano, hace unos tres mil millones de años. Sostuvo asimismo que la fuerza impulsora de ese cambio evolutivo es la selección natural. El núcleo central de la teoría que él formuló, tal y como ha sobrevivido hasta hoy, está resumido en el fragmento citado a continuación. “En los términos más simples, la evolución mediante selección natural funciona (…) mediante azar y necesidad. Diferentes formas del mismo gen, llamados alelos, se originan por mutaciones, que son cambios aleatorios en las secuencias de ADN que componen el gen. Además de tales desórdenes puntuales del ADN, en cada generación se crean nuevas mezclas de alelos por los procesos de recombinación de la reproducción sexual. Los alelos que aumentan la supervivencia y la reproducción de los organismos portadores se extienden por la población, mientras que los que no lo hacen, desaparecen”. Cualquier población de entidades con las propiedades de multiplicación, variación y herencia evolucionará. La evolución en nuestro planeta ha tenido lugar porque los organismos vivos tienen esas tres propiedades.

La autoorganización es posible porque se trata de sistemas abiertos capaces de absorber baja entropía (energía libre y materiales concentrados) de su medio ambiente y reencontrar en él depósitos donde liberarse de sus residuos de alta entropía (energía degradada, materiales desordenados). La autoorganización significa, por otra parte, que el intercambio con el entorno es aprovechado para producir y mantener estructuras alejadas del equilibrio, altamente ordenadas y misteriosamente estables.

Las sociedades son un caso particular en la serie de los sistemas vivientes. Las distintas posiciones en dicha serie pueden ser ordenadas según el grado en que los componentes dependen de su participación en el sistema que componen. Los organismos, por ejemplo, son sistemas cuyos componentes son escasamente autónomos, teniendo muy pocas o nulas dimensiones de existencia independiente. Las sociedades humanas tienen componentes muy autónomos, con muchas dimensiones de existencia independiente, y se organizan en base al lenguaje y a la autonomía individual. El lenguaje modifica radicalmente el comportamiento humano, dando lugar a nuevas posibilidades de operación que experimentamos como conciencia, como nuestra mente. Las sociedades, entonces, son un tipo particular de sistema autoorganizador, caracterizado por la reflexividad, por la capacidad de condensar núcleos –instituciones- que acumulan información y capacidad de decisión –poder- en vistas a actuar de un modo consciente, guiado por un propósito. No existe algo parecido a la teoría de la evolución para dar cuenta de su organización y de los cambios en ella. Podemos decir que el cambio de las sociedades responde a la evolución cultural en vez de a la evolución natural, aunque, para evitar confusiones, resulta preferible no hablar de evolución cultural sino de cambio social o simplemente de historia.