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viernes, 3 de septiembre de 2010

Max Weber - Conceptos sociológicos fundamentales

Este verano, está siendo muy fértil en cuanto a libros que he podido leer, ojala pudiera dedicar más tiempo a la lectura, pero tras las obligaciones laborales, familiares y obviamente las formativas, me quedan escasamente unas pocas horas, y son para una de las necesidades fisiológicas obligatorias –de momento-; para dormir. Por eso, estas vacaciones, me están sirviendo para “saldar algunas deudas pendientes”, con algunos libros, que voy publicando en este blog. Intentaré hacer esfuerzos adicionales, en lecturas de obras que no sean las que requiera el propio grado, en estas semanas que quedan antes de empezar el curso académico.

Joaquín Abellán
Joaquín Abellán García (Murcia, 1947) es doctor en Ciencias Políticas y Catedrático y director del departamento de Ciencia Política III en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado numerosos libros desde el año 1981 hasta la actualidad, y de los cuales, una veintena dedicados a Max Weber, como este “Conceptos sociológicos fundamentales” que hoy comento.
En este libro Abellán realiza en el primer capítulo un estudio sobre el pensamiento de Max Weber (1864-1920), centrándose en el contexto intelectual de la obra del sociólogo alemán, el concepto weberiano de comprensión de las acciones humanas y de la acción social, para concluir con la metodología weberiana: tipo ideal, correspondencia en el significado, ciencia social no valorativa y la influencia de Weber. “Un pensamiento de Weber que estuvo muy marcado del idealismo y del historicismo, pero al mismo tiempo por sus esfuerzos por superar sus limitaciones y sus parcialidades”. Una construcción de su ciencia social influenciada por tres fuentes –la tradición idealista, Marx y Nietzsche-, pero en un intento de superar el idealismo teniendo en cuenta otros factores como los económicos y el poder en la explicación de la sociedad moderna. Un núcleo de investigación centrado en la investigación de los efectos de la cultura sobre la acción y el desarrollo social.

El libro sigue con el concepto de sociología y de significado, tipología de la acción social y relaciones, le siguen los conceptos de orden legítimo, de lucha, comunidad, sociedad, organización, entre otros. Destacaría el interesante epígrafe de Poder/Dominación (Macht, Herrschaft). Le sigue un glosario con explicaciones del autor de algunos enunciados claves en la teorías weberianas, para comprender mejor la dimensión de las mismas, como Acción humana, empatía, hermenéutica, orden legítimo, orden social, tipo ideal, Verband –organización- y Zweckrational, entre otras. Abellán también aclara las diferentes traducciones, para él algunas equívocas que se han dado en algunos conceptos weberianos.
Un libro para acercarnos a la obra de uno de los fundadores de la sociología. La lectura requiere en determinados epígrafes un detenimiento especial, pero en general ofrece una comprensión sencilla, apta para “iniciados” como yo.

Para Weber la sociología es una ciencia que pretende comprender el significado de una acción e intenta al mismo tiempo explicar causalmente tanto la realización de es acción como sus consecuencias.
Abellán, Joaquín - pág. 43

Abellán, Joaquín
Max Weber Conceptos sociológicos fundamentales
Alianza Editorial. Primera reimpresión 2010 
ISBN: 978-84-206-6002-8
202 páginas

viernes, 13 de agosto de 2010

La falsa dicotomía cultura-ciencia

Albert Einstein
Entre los campos humanístico y tecnocientífico, parecen estar habitados por personas con lenguajes distintos y, lo que es peor, con una actitud recíproca de incomprensión y desinterés. Pero, también lo es que cada vez son más numerosas las tentativas de comunicación entre la cultura científica y la cultura humanística. El hecho de que ya se utilicen esas expresiones en las que el término “cultura” es el sustantivo y “humanístico” o “científico” el adjetivo, es un claro indicio de que las circunstancias están de algún modo transformándose.

“Lavoisier no patentó el oxígeno, ni Einstein, la teoría de la relatividad, ni Watson y Crick, la doble hélice de ADN. Desde el siglo XVII, toda divulgación favorecía las revoluciones científicas y técnicas; hoy en día, la parte de los resultados hechos disponibles en dominio público disminuye,…” Daniel Bensaïd

Es posible que aún muchos estén alojados y cómodos en su fortín intelectual de pensamiento científico endogámico. Pero lo que es un hecho es que la ciencia y la tecnología no sólo conviven con nosotros, sino que, en cierta medida, son parte de nosotros. Por eso la ruptura radical entre la cultura humanística y la cultura científica es artificial y, sobre todo, inconveniente. Como formas culturales que son, la ciencia y la tecnología incorporan los valores y las prioridades de las sociedades en las que se han desarrollado.

“La ciencia puede responder a las preguntas de qué es algo, por qué algo es así, qué es posible y qué no es posible. Pero no puede responder a preguntas sobre lo que debería ser. Pero una ciencia no puede cesar nunca de preguntarse y 
de seguir buscando la verdad.”

Al fin y al cabo, la ciencia, como el arte, lleva consigo un importante proceso de creación y de apasionamiento. Además debe ser un pensamiento sostenible, es decir, que no permanezca al margen de la sociedad, de la naturaleza, de la historia y del futuro de la humanidad: “La cultura es el sistema vital de las ideas de cada tiempo” Ortega y Gasset

Si estamos de acuerdo en que la ciencia es cultura, podremos establecer una visión definida y clara de la cultura como ente plural y diverso, como cultura “integral”, como patrimonio intelectual de la humanidad, que reúne, funde y también que otorga sentido al arte y a la ciencia, a la filosofía y a la técnica, al conocimiento del ser humano como ser creador en el sentido más amplio del término.
Se hace necesario que encontremos la manera de que las generaciones más jóvenes obtengan una visión amplia de la cultura en su conjunto, pues ésta es la que les permitirá estar preparados para adaptarse al medio en un momento histórico de convulsiones constantes como el que vivimos. Es tarea de todos que con respeto y dedicación asumamos el reto de educar a nuestros jóvenes para el futuro.