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viernes, 14 de marzo de 2014

Las universidades pierden 1.400 millones en tres años

Artículo de Ivanna Vallespín y Elisa Silió publicado en El País el 06 de marzo de 2014.

En los últimos años los presupuestos de las universidades públicas son un colador. De 2010 a 2013 han perdido 1.388 millones de euros, un 13,7% menos. Y la sangría continuará este año en muchos casos, ya que algunos centros han seguido aprobando a la baja sus cuentas de 2014. Esta caída presupuestaria aleja a España de la Unión Europea, donde de media se destina el 1,26% del PIB a educación superior, frente al 0,86% español.

Un informe con datos de los campus y del Ministerio de Educación que ha elaborado Comisiones Obreras titulado La evolución de los presupuestos de las universidades públicas (2010-2013) recoge que la partida más afectada son las inversiones, a la que corresponde el 55% de la poda total. Con este dinero se construyen o reparan los bienes inmuebles. Con 763 millones menos se entiende que muchos edificios no se hayan levantado o estén en mal estado. Y el segundo capítulo más dañado es el de personal, el más importante del gasto en los campus. En este periodo ha caído en 434 millones, suponiendo un 31,3% del total de los recortes. Se perdieron entonces 3.500 profesores, Y ello en un momento en que la población estudiantil en la pública llegó a su cenit de 1,3 millones de universitarios en el 2011-12; había subido desde 2009 un 9%, aunque ha empezado a bajar.

“Han querido hacer la reforma de Bolonia a coste cero y eso es imposible. Los problemas van aumentando y depende de la capacidad económica que tenga cada universidad de tapar agujeros pasa más o menos factura”, valora Julio Serrano, responsable de Universidad en CC OO.



Pero la bajada no ha afectado a todos los campus por igual. Para algunos la crisis está suponiendo un huracán que ha hecho tambalear sus cimientos hasta el límite del rescate, mientras que para otros no pasa de un viento moderado fácil de capear. A la cabeza en recortes está, y muy destacada, la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), que ha perdido una tercera parte de su presupuesto en tres años. Se trata de un campus intervenido de facto por la Generalitat —que vigila con lupa sus abultadas cuentas rojas, de 114 millones— y rescatado en más de una ocasión, cuando a final de mes no podía pagar nóminas. La asfixia económica se tradujo el curso pasado en el despido de 340 trabajadores, fuertes movilizaciones y la dimisión del rector.



Estas cifras negativas contrastan con sus resultados, ya que la UPC es puntera en investigación. Precisamente el alto coste de la investigación, unas titulaciones caras de impartir (por los laboratorios y el material), la dispersión territorial (una veintena de escuelas en ocho ciudades) y la deuda de la Generalitat, de 25 millones, son algunas de las causas de su déficit, según resumió el rector, Enric Fossas, en su investidura el pasado diciembre.

Acompañan a la UPC al frente del tijeretazo las universidades de Castilla-La Mancha (29,7 %), Internacional de Andalucía (24,4%, sin impartir grados), Lleida (21,1%) y Málaga (20,4%). Las menos afectadas son la UNED, dependiente del ministerio, que tan solo ha perdido un 1,3%, Granada (5%), Jaume I de Castellón (5,8%), Huelva (6,4%) y Barcelona (4,4%, aunque inició los recortes un año antes, sumando el 10% de caída).



La Universidad de Castilla-La Mancha, segunda más afectada, y su Gobierno han firmado la paz tras meses de conflicto, con tres requerimientos judiciales incluidos. Recibirá más dinero y se le pagará todo lo adeudado. “Hemos sufrido tres planes de ajuste, de 10, 32 y 10 millones”, cuenta Manuel Villasalero, su vicerrector económico. Se apostó por castigar en las tasas a los repetidores y no la primera matrícula (gravada con un 15% más) “porque somos la tercera comunidad con menor renta per cápita”. Pero apenas se ha recaudado más —como pasa en el resto de España— porque los alumnos se inscriben en menos materias (baja un 8%) y un 20% más aprueba en los exámenes. Castilla-La Mancha no ha hecho un expediente de regulación de empleo, “pero no se ha llamado a la bolsa de interinos como antes”.

Así que han ahorrado en los gastos corrientes de la universidad y sus centros de investigación y, sobre todo, en edificación. Los alumnos de Medicina en Ciudad Real, Farmacia en Albacete, Arquitectura en Toledo, Periodismo en Cuenca y Enfermería en Talavera estudian en edificios polivalentes a falta de los suyos propios. Las obras de los dos primeros están paradas y las otras no pasaron de la licitación. Además, no se construirán por el momento los cetros de investigación. “Esos edificios se iban a levantar con fondos FEDER y otros recursos que ya no tenemos”, explica el director general de Universidades manchego, José Manuel Velasco. “Cuando llegamos al poder había una deuda pendiente con la universidad de 120 millones y parte del dinero se ha ido a pagarla y no aparece en presupuestos, pero no se han quedado sin cash”, asegura el político.

La crisis ha llenado las aulas de jóvenes sin ninguna opción de encontrar trabajo sin formación y con sus familias más empobrecidas que nunca (se consume un 12% menos que en 2008). Para algunos expertos los recortes tienen aspectos positivos y negativos. “Había una gran bolsa de ineficiencia, que se ha mejorado, como en las programaciones, con grados o asignaturas con pocos alumnos”, apunta Josep Joan Moreso, presidente de la Agencia de Calidad Universitaria de Cataluña y antiguo rector de la Pompeu Fabra. Eso sí, alerta de que la financiación y la calidad “son vasos comunicantes” y que seguir con los recortes podría resultar catastrófico. De hecho, los rectores catalanes habían advertido de que ya se había ahorrado de todas las partidas posibles (consumos energéticos, contratos, mantenimientos...), así que ahora solo quedaba “tocar las plantillas”. “La reducción de profesorado originaría clases masificadas, menos atención al alumno, menos seminarios. Y también afectaría a la investigación, entonces dejaríamos de ser un polo de atracción de talento”, alerta Moreso.



La financiación no es un tema nuevo. Hace años que los campus reclaman más recursos, especialmente con la implantación de Bolonia, pero los fondos nunca llegaron. De momento, parece difícil pensar en incrementos públicos a corto plazo, así que muchos rectores miran hacia el sector privado, especialmente los exalumnos. “En Estados Unidos las aportaciones de los Alumni [antiguos alumnos] pueden representar entre el 25% y el 30% de la financiación, pero aquí no hay redes. Es necesario un cambio de cultura”, propone Moreso. Se empieza a explorar también el mecenazgo. La Universidad de Barcelona lanzó a principios de año una campaña para buscar donantes para restaurar un centenar de libros de alto valor histórico. “Hay gente que da dinero a ONG, pero a nadie se le ocurre hacer donaciones a la universidad donde estudió”, lamenta Moreso, a la vez que subraya el papel de ascensor social que ha supuesto la universidad para varias generaciones.
Para compensar la caída de la financiación pública se permitió aumentar las tasas, que en algunas comunidades como Cataluña o Madrid ha llegado al 66%. En Cataluña, “con la aquiescencia de los rectores se acordó subir las tasas, siempre que se implantaran las becas Equitat para hacer que este incremento fuera en función de la renta”, admite el exrector de la Pompeu Fabra.

Artículo de Ivanna Vallespín y Elisa Silió publicado en El País el 06 de marzo de 2014.

sábado, 7 de diciembre de 2013

El futuro de los universitarios: endeudarse de por vida

Artículo de D. Grasso publicado en El Confidencial el 24/11/2013
“Los ilusos que accedimos al Préstamo Renta Universidad durante el curso 2010/2011, aquel préstamo sin necesidad de aval y de bajos intereses que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) concedía para estudiar un máster, ahora debemos empezar a devolverlo. Por narices. Da igual que no tengamos trabajo ni dinero para comer”. Esta es la encrucijada económica en la que se encuentra David A. Martín, licenciado en periodismo y miembro de la Plataforma de Afectados por el Préstamo Renta Universidad ICO. En su caso accedió a un préstamo estatal, pero se encuentra en una situación idéntica a la de miles de jóvenes españoles que accedieron, y acceden, a préstamos bancarios para poder matricularse en un grado o posgrado. El coste de estas tasas se incrementó el pasado curso en una media del 16,7%.
La disminución de la inversión pública en educación, que se refleja año tras año en los Presupuestos Generales del Estado, está obligando a buscar alternativas para afrontar los estudios universitarios. “Endeudarse para estudiar” es una práctica establecida ya en muchos países del mundo: es el caso de Chile o de Estados Unidos, donde más de la mitad de los estudiantes prestatarios acumulan, de media, 10.000 dólares de deudas tras cursar estudios universitarios. En España, este modelo está avanzando lentamente. Pero ante la dificultad de recibir créditos bancarios, las familias arriman el hombro: el debate sobre la financiación del Programa Erasmus, al que el Estado prevé cortar la ayuda directa desde 2014, ha dejado claro que, cada vez más, la educación son los padres.
“No volveré a endeudarme en mi vida”
La situación por la que está pasando Martín es semejante a la de Inés Casas, licenciada en Comunicación Audiovisual, que solicitó un préstamo para completar sus estudios con un posgrado en una universidad privada de Madrid. “El banco me dio una cantidad suficiente para pagar la matrícula, que era de las más caras, y para cubrir los gastos de manutención durante el año y medio que duraba el máster. Lo acabé y encontré un trabajo de becaria. No estaba muy tranquila por la deuda, pero entendía que aún no tenía que comenzar a devolverla porque no llegaba a la nómina estipulada para ello. Sin embargo, un día me llamaron de la entidad para decirme que podían embargarme la cuenta porque no tenía bastante dinero para pagar”.

Desde entonces, recuerda la joven, su vida se ha convertido en una agonía. Todo lo que gana con los trabajos esporádicos que encuentra como freelance va para pagar su deuda. “Quiero quitarme esta pesadilla de mi cabeza lo antes posible. Juro que no volveré a endeudarme en mi vida”, apunta arrepentida. El alquiler del piso compartido, y parte de sus gastos, corren a cuenta de sus padres. Una situación que, asegura, “hace que te sientas fatal. Yo siempre fui independiente económicamente, hasta en la universidad me iba apañando con trabajos por horas y los fines de semana”.
La tendencia al endeudamiento de los estudiantes “irá sin duda a más”, argumenta el politólogo y profesor de sociología en la Universidad CEU-San Pablo de Madrid, Juan Carlos Jiménez. E implicará cambios radicales. No serán sólo novedades en el modelo educativo, sino también en el laboral. “Esencialmente, cambiará la valoración de la educación, sobre todo de la superior, porque al ser más cara se primará que te proporcione un empleo y que se forme a las élites”, vaticina Jiménez. “A medida que se incremente el precio de las matrículas, que tendrán que hacerlo necesariamente, aumentará la tendencia a solicitar préstamos para estudiar, la universidad dejará de ser de masas y tenderemos más al modelo universitario anglosajón”, añade.
Los últimos datos disponibles para analizar esta tendencia son los de la encuesta de gasto en educación que el Instituto Nacional de Estadística llevó a cabo a mediados de 2012. En la investigación, las familias españolas declararon gastarse, de media anual, 1.319 euros anuales por alumno que cursa una enseñanza universitaria. Los datos de la OCDE, por su parte, aseguran que las instituciones públicas españolas -el Ministerio, sin contar las comunidades- aportaron alrededor de 990 euros anuales a los costes formativos de cada estudiante.
Cambio de modelo
¿Qué consecuencias puede tener esta tendencia? “Conseguiríamos parecernos más al modelo norteamericano, con un acceso a la universidad menos masivo y una formación profesional más valorada. Sin embargo, en España, el deseo de los padres es que sus hijos acaben en la universidad, independientemente de qué vayan a estudiar y si responde a las necesidades del mercado”, explica el politólogo de la CEU-San Pablo.

La peculiaridad social a la que se refiere Jiménez, por la que muchos padres anhelan por encima de todo que sus hijos tengan los estudios que ellos no tuvieron por motivos históricos, hace que antepongan la inversión en educación frente a otras cuestiones. Una realidad que hace presuponer que el endeudamiento estudiantil no dejará de crecer, al menos, durante esta generación. Precisamente por esto, el catedrático de economía en la Universidad de Sevilla Juan Torres entiende que los préstamos a estudiantes son un negocio para la banca. “Se di­ce que no hay dinero suficien­te y se suben los precios de las matrículas hasta llegar a nive­les que hacen imposible que pue­dan pagarlos familias de in­gresos medios o bajos que, sin embargo, siempre van a estar dispuestas a todo con tal de que sus hijos estudien”, explica. De este forma, “miles de estudiantes piden préstamos y así aumenta aún más el negocio y el bene­ficio de los bancos”.
En Estados Unidos este negocio bancario de los préstamos estudiantiles ha crecido extraordinariamen­te en los últimos años. “La ma­trícula de los colleges públicos ha subido un 73% de 1999 a 2009, y la de los privados un 34%, mientras que los ingre­sos familiares medios han des­cendido un 7%”, apunta Torres. De hecho, el 60% de los estudiantes se ve obligado a pedir un préstamo bancario, según los datos de la American Student Assistance, el doble que en 2005 en números absolutos. Sus deudas, apuntan los datos de la Federal Reserve Bank of New York, ya superan las que se generan por créditos concedidos por la compra de coches. Según Torres, “se incentiva un sistema de prés­tamos a los estudiantes que se presenta aparentemente como muy atractivo y generoso, pe­ro que a la larga se convierte en una losa de la que miles de jóvenes no pueden liberarse”.
¿Merece la pena?
Con una entera generación sobrecualificada, la universidad ya no es un passepartout para el mercado laboral. “Las familias de clase media, acostumbradas a considerar los estudios como un valor que dejar en herencia sus hijos, están perdiendo la confianza”, analiza José Félix Tezanos, catedrático de sociología de la UNED y coordinador del libro Juventud, cultura y educación. Perspectiva comparada en España y Chile (Biblioteca Nueva). “Hasta ahora nos habíamos acostumbrado a una sociedad basada en una movilidad ascendente, pero de repente esta tendencia ha cambiado: ya vemos que aunque estudiemos, no llegaremos a tener lo que han tenido nuestros padres”, argumenta Tezanos. “Es un espejo de la crisis de la sociedad”.
En el citado libro, Tezanos compara el estado del sistema educativo en España con el camino que ha tomado Chile. El cambio de modelo educativo llevado a cabo por el último Gobierno de Sebastián Piñera, ante una fuerte contestación social, ha convertido el país en uno de los más caros del mundo para estudiar una carrera. Los bancos conceden la mayoría de los préstamos, con tipos de interés que pueden fácilmente alcanzar el 7%.
Pero la economía está creciendo a un ritmo de un 5% anual, “algo que genera expectativas de futuro, haciendo que los padres puedan pensar en inversiones a largo plazo para el mañana de sus hijos”, explica Tezanos a El Confidencial. En la España actual, sin embargo, la realidad es diferente. Los salarios, según los datos de la Agencia Tributaria difundidos esta semana, han caído, de media, 570 euros con respecto a 2011.
Es por ello que un recorte aparentemente pequeño, el de 200 euros de la ayuda estatal a la beca Erasmus para los estudiantes españoles, que será realidad desde el próximo año, ha vuelto a abrir la caja de Pandora. Es un peso que no todas las familias podrán asumir, desvirtuando así la idea fundadora del programa: que cada estudiante de la UE pueda cursar seis meses en otro estado comunitario.
Basándose en los datos del Ministerio de Educación, el profesor Emilio García Prieto ha analizado el peso de esta beca sobre las familias en el libro Qué es el programa Erasmus (Pirámide): “Después de unos años de tendencia alcista del apoyo público, nos encontramos con una situación en la que las familias tienen que aportar el 80% del coste del programa”, explica a El Confidencial.  
“El dinero europeo empieza así a llegar a menos estudiantes, algo que está provocando las reacciones irritadas de la UE a las decisiones españolas”, añade. Los datos lo confirman: las estimaciones de estudiantes que accederán al programa Erasmus en el presente curso prevén una bajada del 6%. El número irá probablemente a más, ya que se estimó antes de que se anunciara el recorte. Será la primera vez desde que instauró el programa que disminuyan los “Erasmus” españoles en la Unión Europea.
Ante la merma de la posibilidad de aguante de las familias, se abren dudas sobre las consecuencias a largo plazo de este cambio de modelo. Tras conocer la realidad de Chile, Tezanos esboza una imagen: “Cuando presentamos el libro, uno de los autores chilenos contó una anécdota. Habló de una joven embarazada que vio en las últimas protestas del país y que llevaba una pancarta con el escrito: ‘Cuando acabe de pagar mi crédito empezaré a pagar el de mi hijo’. Probablemente nos estamos encaminando hacia esto”.
Artículo de D. Grasso publicado en El Confidencial el 24/11/2013



jueves, 10 de octubre de 2013

Resúmenes Fundamentos de Ciencia Política II: Sistema Político español Parte 53


En la asignatura de Fundamentos de Ciencia Política II: Sistema Político español del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria Sistema político español de Andrés de Blas Guerrero et alia. UNED 2010. Derechos reservados, sus autores.

1. Aproximación a la historia constitucional y al sistema político español: Tomás Javier Prieto González // 2. Los valores y principios de la Constitución de 1978: Yolanda Díez Suárez // 3. La estructura político-institucional española: Helena Cabal Cuesta - epígrafes 1, 2, 3 y 4 María Jesús Serrano Narváez -Epígrafes 5, 6 y 7 // 4. El Estado Autonómico: Sara González Galan



4. La formación y consolidación del Estado de las Autonomías.

4.1 Los primeros estatutos de Autonomía.

Tras las elecciones del 77, se negoción con Josep Tarradellas el restablecimiento de la autonomía catalana. De igual forma se intentó con el presidente del gobierno vasco, Jesús María de Leizaola, sin que en este caso se consiguiera acuerdo. En este caso se aprobó que los diputados y senadores vascos constituyeran en Asamblea Parlamentaria y designaran a un presidente. De esta manera se restableció en 1978.

Estos regímenes se extendieron por toda España: Navarra, Galicia, Aragón, C. Valenciana y Canarias en primer lugar. En todos se formó una asamblea de Parlamentarios que nombraron un presidente y un Gobierno. Tenía una función más representativa que de competencias. Una vez definida la forma de acceso a la autonomía en la Constitución, Cataluña, PV y Galicia procedieron a elaborar inmediatamente sus nuevos Estatutos.

4.2. La generalización autonómica.

En unos pocos se habían creado nuevas autonomías surgidas de la nada, se alentaron sistemas uniprovinciales y se entró en una dinámica de “invención” autonómica que culminó una vez completo el mapa nacional. Desde un primer momento hubo comunidades que intentaron acceder por la vía rápida como Andalucía y Valencia. Andalucía lo consiguió tras un largo proceso de negociación con UCD y PSOE equiparándose a Cataluña, PV, Galicia y Navarra. Valencia y Canarias fueron reconducidas a la vía lenta, pero se decidió que, igual que las primeras, tuvieran Asamblea Legislativa, Consejo de Gobierno y un Tribunal Superior de Justicia. Tendrían por tanto igual forma institucional pero sin celebración de elecciones parlamentarias por iniciativa propia.

4.3. El diseño definitivo del mapa autonómico.

Con las  revueltas que supuso el nuevo orden territorial, el fervor autonómico afectó a numerosas provincias hasta el punto de que el número de autonomías uniprovinciales podría haber sido hoy bastante más elevado. La necesidad de incluir a todas las provincias dificultó el encaje de algunas de ellas. Si la decisión sobre la forma territorial del Estado había sido uno de los puntos más importantes que permitió la transición, una vez redactada la Constitución ya al espera de poner en marcha el nuevo sistema, sería fundamental su desarrollo para asegurar la consolidación del sistema político.

El problema era que su inclusión en unas u otras CA dependía de la fuerza de los apoyos políticos con que contara. El problema de algunas pre-autonomías era que fue improvisando una vez abierto el proceso, no era su clasificación o definición como nacionalidad o región, sino que no eran ni una ni otra. La definición de región requiere tres elementos que definen a toda comunidad: el elemento especial, la conciencia regional y la tendencia a una organización comunitaria.

Lo ocurrido en Madrid es indicativo de cómo transcurrió el proceso. Se impusieron diversas fórmulas: incluirla en Castilla La Mancha como cabeza de la CA; su integración a Castilla como ciudad con estatuto propio, la constitución como región propia ligada a Guadalajara y Toledo o la creación de una región centro con Madrid y sus provincias circundantes. Finalmente formó parte del régimen pre-autnómico castellano-manchego, aunque la referencia a la provincia de Madrid que contenía el Decreto-ley de la preáutonmía en modo alguno predeterminaba su incorporación a esa u otra entidad territorial. El posterior desarrollo de los acontecimientos y el hecho de ser capital de Estado, dio como resultado la creación de la CA de Madrid

En 1983 estaba prácticamente cerrado el proceso de formación del Estado Autonómico con 17 Comunidades Autónomas. El cierre final se realizaría en 1995 con la constitución de Ceuta y Melilla como Ciudades Autónomas.

4.4 La Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómica (LOAPA)

Una vez aprobada la Constitución e iniciado el proceso de creación del Estado Autonómico se instaló la necesidad de elaborar unos pactos que resolvieran los problemas que iban surgiendo. No obstante, las elecciones, la situación de los partidos y su extrema rivalidad impidieron que dichos pactos salieran adelante.

Una de las primeras medidas tomadas fue la creación de una Comisión de Expertos dirigidos por Eduardo García Enterría para elaborar informes base para la resolución de problemas a través de un pacto autonómico. Se elaboraron dos informes, uno político y otro económico. Como virtud se señala el planteamiento de una solución a la generalización autonómica. Como elementos negativos destacan que no participaron en ellos las fuerzas nacionalistas ya que afectaban a los futuros estatutos por aprobarse, no a los que estaban en vigor.

De estas decisiones surgió la aprobación de la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA) aprobada de 30 de 1982, que estableció un mecanismo para la transferencia de competencias a las CA según la capacidad de absorción de las mismas por cada una de ellas.

4.5 La financiación autonómica (LOFCA).

En 1980 se aprobó la Ley Orgánica de Financiación de las CA que establece en las competencias de gasto cabe distinguir entre Comunidades de techo amplio y Comunidades de competencias reducidas, la diferencia establecía la asunción de las competencias de educación y sanidad. También se diferencian entre Comunidades de Régimen Común y de Régimen Foral, teniendo estas últimas competencias sobre la gestión, recaudación y diseño de los impuestos.

Los pactos autonómicos de 1981 supusieron una revisión de criterios y contenidos de las transferencias de servicios del Estado de las Comunidades Autónomas. La experiencia autonómica acumulada sirvió para corregir defectos y poner en marcha nuevos mecanismo de funcionamiento. En 1992 se aprobó el acuerdo sobre Financiación Autonómica que incidió en:

  1. La corresponsabilidad fiscal, dirigida a la cesión de un tramo del IRPF de las CA.
  2. El funcionamiento de la Agencia Tributaria, articulando la posibilidad de que las CA participen en la recaudación e inspección de impuestos.
  3. La gestión de nuevos impuestos.
  4. La agilización de las transferencias estatales.