Mostrando entradas con la etiqueta graffitis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta graffitis. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de diciembre de 2016

El Graffiti y La Antropología – Arte y Ciencia


Large scale Street Art por Matías Mata “Sabotaje Al Montaje”. España. 
Fuente: Google Street Art Project.
En el análisis del graffiti se debe considerar tanto los presupuestos o narrativas esteticistas (arte) como las interpretaciones epidemiológicas (incivismo o de lo delictivo). El graffiti es pues una manifestación del saber cultural, intermediario de liberaciones de fantasías, divagaciones, confesiones, pero es importante situarlos igualmente, como plasmaciones que transforman escenarios y afirmaciones de identidad.
Arte y antropología poseen amplias similitudes aunque sus contextos son muy diferentes. Se discute el objeto artístico inserto en distintos espacios y que involucra de personas y lugares. Como similitudes encontramos la existencia de trabajo de campo, propio de ambas disciplinas o la puesta en práctica de un proceso de reflexividad de artistas e investigadores en la creación o proyección del texto visual, o el interés por la mirada del otro, o hacia el otro. La imagen continúa teniendo consideración de registro de lo visto y vivido, y un apoyo visual al texto etnográfico.
La antropología y el arte, periódicamente cambiantes, son campos aparentemente distintos, según afirma Freitag (2012). La antropología investiga los procesos de cambio y continuidad de tradiciones y costumbres en lugares concretos durante un tiempo determinado (ciencias sociales), mientras que el arte habla del ser humano y se dedica a la creación y producción de obras artísticas, de objetos y acciones estéticas, no necesariamente bellos (hay experiencia estética en lo perceptible). Pero importan a ambas las formas de representación del “otro”. Las dos utilizan la cultura pero cada una efectúa una apropiación distinta; el arte produce objetos y acciones estéticas y/o artísticas para su exposición pública y apunta en bocetos, mientras que la antropología descubre y revela la observación a través de las etnografías y se cumplimenta un diario de campo. La importancia del registro audiovisual contribuyó a ilustrar algunas notas de campo; la imagen se convierte en prueba. Luego, para reflejar la visión evolucionista de las sociedades, se hizo necesaria una mayor documentación, apareciendo el cine etnográfico.
Para reflexionar sobre la relación arte-antropología Freitag propone utilizar las herramientas de la antropología visual, en tanto que estudia las propiedades de los sistemas visuales, el funcionamiento del ver y en la propia comprensión del mundo. Las imágenes están llenas de discursos polifónicos, con una visualidad que construye representaciones y versiones de la realidad, y que debe servir al investigador social para analizar y pensar la visión contemporánea. Y la antropología aporta al campo artístico una mirada crítica y reflexiva sobre la creación artística y en los modos de presentar los materiales utilizados en la creación. Así, el documental no sólo es arte, también es un servicio social y un acto político para autores como Ruby (1991).
Si lo visual es social, nuestro objeto de estudio es la hibridación de ambos conceptos que va más allá del texto y de una mirada sociológica o psicosocial centrada en el sujeto o en el discurso textual. La antropología visual sería una oportunidad para modificar reflexivamente el propio método etnográfico y replantear los supuestos teóricos y epistemológicos que sustentan nuestra vinculación con el graffiti, con el escritor, con el contexto en que se plasma y con los que observan y se relacionan con él. Aquí, sería un proceso de relaciones que dialogan con lo humano, con el espacio, con lo escrito, con los recuerdos y la intencionalidad, como lo que proyecta en la mirada de los otros.
Una antropología visual que estudia los graffitis como finalidad de la imagen; debería estar interesada en quién los produce, por qué y para quién, e incluir la producción y análisis de fotografías, el estudio estético y artístico de estas escrituras y la cultura material de los mismos. Pero también el graffiti suele presentarse como obras críticas y marginales (Ciudad, 2011), con una frecuente atracción hacia lo subversivo o lo reprimido, caracterizándose por su fragilidad y carácter efímero como frecuentemente el anonimato que rodea a sus autores. Son manifestaciones que representan un universo de oposiciones que interaccionan creando polifonías, una aglomeración conversativa; un universo que ha logrado que la mirada de y sobre lo urbano, no pueda ya prescindir de su presencia. 

Bibilografía

Ciudad, C. (2011) Fotografiar graffiti: siguiendo el rastro de “los otros” a través de sus huellas de la ciudad. Quaderns-e. Institut Catalá d´Antropologia. Número 16 (1-2). Pp. 159-172

Freitag, V. (2012) El arte al encuentro de la Antropología: reflexiones y diálogos posibles. Praxis & Saber. Vol. 3. Núm. 6. Segundo Semestre 2012. Pp. 121-140.

Pink, S. (2001) Visual Ethography. Images, Media and Representation in Research. Londres: Sage Publications, Cap. 5: “Clasificando e interpretando materiales fotográficos y de video”.

Prieto, J. (2015) Ensayo audiovisual: El espacio urbano como un entorno de reflexión, foro de debate y escaparate de conflicto en lo cultural, social o político. Una conversación con Matías Mata “Sabotaje al Montaje”. https://vimeo.com/130666222

Ruby, J. (1991) Speaking for, Speaking about, Speaking with, or Speaking Alongside. An Anthropological and Documentary Dilemma. Visual Anthropology Review Fall 1991. Volume 7. Number 2.


domingo, 20 de noviembre de 2016

Imágenes del graffiti: La fotografía y la elicitación I


Matías Matas observa fotos de sus graffitis
En los inventarios culturales Gabriela (2011) sostiene que utilizamos artefactos con los que fijamos nuestra realidad, elementos que nos dan acceso a reconstruir y comunicar nuestra experiencia. El concepto nos remite a un listado de bienes, pero en el caso de las fotografías, estos objetos inventariados reflejan identidad, valores y especificidades culturales de un individuo o grupo (por analogía, una recopilación de fotografías de graffitis recoge los aspectos relacionales que estos producen en los viandantes y el propio espacio en concreto, por ejemplo).

A través de la fotografía los antropólogos visuales obtienen información visual que les permite realizar inventarios culturales. El inventario fotográfico cultural captura los productos y soluciones que ofrecen los usuarios, así como la respuesta del público. Aunque esta misma autora afirma que del mismo modo que una cámara observacional no revela cultura, tampoco lo hace el inventario cultural por sí solo. Se exige un trabajo de interpretación y comprensión de los comportamientos individuales y grupales. La perspectiva antropológica sobre la cultura puede asumir un papel importante en la interpretación del comportamiento de los habitantes.

El significado de las imágenes visuales puede estar determinando por la secuencia visual y por su contenido. Y además, la misma imagen puede contener significados diferentes. Los sistemas de ordenamiento y acopio de imágenes poseen su propia ambigüedad de sentido e inconsistencia en la adhesión a categorías. Las múltiples formas en las que se presentan los juegos de fotografías y metrajes demuestran la compleja red de referencias cruzadas que podrían tener lugar. Así que la codificación de imágenes se desarrollará en función de las necesidades del proyecto, empleando incluso la intuición. De hecho, en muchas ocasiones, las imágenes y secuencias se transforman en el foco de atención de los informantes. Pink (2001) sugiere que, cualquier sistema de organización y acopio de imágenes debe relacionarlas con los múltiples significados y temas de investigación, y debe diseñarse de forma que una misma imagen pueda ser estudiada y repensada durante la investigación, y que sea susceptible de nuevas interpretaciones con materiales visuales, verbales y escritos.

Tal como sostienen Monnet y Santamaría (2011) no podemos olvidarnos de la ambivalencia de la fotografía, en cuanto su capacidad para documentar y evidenciar, como sus posibilidades de distorsión de los hechos observados. La fotografía no debe consistir sólo en reflejar la realidad sino que es también pensar sobre ella. La necesidad de pensar las imágenes de los otros (las que se han sacado y divulgado) para desvelar la construcción imaginativa e imaginaria que esas imágenes suponen. También es importante hacerlo conjuntamente con el investigador que pretende estudiarlas y lo que revelan (fotografía participativa).

Para dar cuenta de la diversidad, Ciudad (2011) señala que es necesario construir dicha relación de forma creativa. En el registro del graffiti (foto y vídeo), se está ejercitando una representación de otra representación, donde debemos analizar las relaciones entre imágenes, referencias, oposiciones, identidades, etc. El análisis etnográfico de los graffitis por tanto nos ofrece una visión de la alteridad y los procesos de negociación llevados a cabo entre sus creadores y los receptores de su obra. 
Bibliografía:

Ciudad, C. (2011) Fotografiar graffiti: siguiendo el rastro de “los otros” a través de sus huellas de la ciudad. Quaderns-e. Institut Catalá d´Antropologia. Número 16 (1-2). Pp. 159-172


Gabriela, S. y Frankel, L. (2011) Visual Anthropology and public design. Can the association between these fields generate valuable insights into the diverse patterns of urban behaviour? Diversity and unity: Proceedings of IASDR2011, the 4th World Conference on Design Research.
Monnet, N., y Santamaría, E. (2011) Fotografía y alteridades. A vueltas con los usos de la fotografía y el sentido de los otros. Quaderns-e. Institut Catalá d´Antropologia. Número 16 (1-2). Pp. 1-15. Barcelona.  
Pink, S. (2001) Visual Ethography. Images, Media and Representation in Research. Londres: Sage Publications, Cap. 5: “Clasificando e interpretando materiales fotográficos y de video”.

sábado, 29 de octubre de 2016

La ciudad y el Graffiti - Antropología Visual


Según Pink (2001) hay que estudiar la relación entre el contexto en el que las imágenes son producidas y su contenido visual. En contenido y el contexto se aproximan conforme a varios criterios. Existe una corriente científica realista, una metodología que pretende contextualizar el contenido de la imagen para obtener evidencias visuales confiables y procesos completos. Pero ocurre que, este registro de “una mirada totalizadora de la cultura” (Pink, 2001:4) da como resultado verdades etnográficas parciales e incompletas. Podemos hablar de una aproximación científica a la investigación social, que tiende a categorizar e interpretar imágenes en términos de contenido y cronología. Sucede que el análisis de esta metodología no podrá ser completo y objetivo, así como es cierto que es imposible filmar un registro visual verdadero y objetivo. Y hablaríamos aquí de un contexto de producción de la imagen subjetivado, percibido además por los individuos de maneras diferentes.
Conforme aumenta la población mundial el espacio público se hace más importante. Gabriela (2011) afirma que se busca más calidad en los ambientes e instalaciones públicas para que éstas atiendan a las necesidades funcionales de los usuarios, además de sociales, culturales, psicológicas e ideológicas. El estudio del sujeto se vuelve central. Los investigadores buscan entender las necesidades, hábitos, valores o creencias de los individuos. Y en este sentido, los antropólogos ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo se relacionan los sujetos con los elementos urbanos. El antropólogo mira con dedicación las adaptaciones urbanas de los espacios y sus hallazgos sugieren algunos aspectos culturales y sociales que deben ser considerados en el desarrollo de elementos urbanos y espacios.
Los espacios urbanos son escenarios de estudios simbólicos para muchos investigadores. Las ciudades, sistemas semióticos privilegiados, son una excelente fuente de símbolos y representaciones culturales. El espacio público es un esfuerzo humano que refleja la diversidad de la población. El sujeto desarrolla su comportamiento, opinión y creencia en este espacio. El usuario se convierte en el verdadero productor de un diseño que actualiza mediante la cumplimentación de sus lagunas o indeterminaciones de significado. Los espacios públicos revelan información sobre cómo los urbanistas esperan que la población se comporte, utilizando mobiliario atrayente y simbólico, mientras que otros espacios repelen a los usuarios por falta de comodidad o por reglas limitativas o restrictivas de libertad.
La ciudad es más que un contexto material. El concepto visualcity (Gabriela, 2011:4) define la realidad de la ciudad que no puede ser capturada en una página. Es la relación entre lo intangible y lo tangible. Al contratrio que una exploración rápida, la mirada visualcity tiene profundidad de campo, vinculando al usuario con su contexto cultural, geográfico e histórico. La fotografía, como técnica de representación y exposición surge como elemento capaz de ser analizado. La ciudad es un laboratorio práctico para el análisis fotográfico de la sociedad urbana.
Las narrativas urbanas elaboradas por los escritores de graffiti, son expresiones que representan, describen o reflejan una idea, una crítica, una necesidad. Integrados en procesos y prácticas en lo urbano con una notable fuerza simbólica, altamente visuales y difusoras de diversas tensiones alrededor de la propia intervención del espacio por parte de los ciudadanos, instituciones y los propios productores de los graffitis. Observar los graffitis, como huellas sociales y culturales, posibilita esa reflexión sobre su capacidad de registro, como marcas de esa alteridad que se hace visible, otorgando con ello una comprensión de los procesos de construcción de los espacios públicos, donde se pone en evidencia una parte de la vida social y los procesos cognitivos llevados a cabo.
Se aprecia que los habitantes necesitan espacios no funcionales para expresarse, y allí encontramos un posible nicho para los escritores de graffitis. Les une a la ciudad lo simbólico de su cultura, que quieren transmitir, pero como carecen de elementos para hacerlo, los crean a través de los mensajes. Las imágenes son creaciones humanas y su observación o proyección depende del contexto cultural. Hoy, los recursos para realizar antropología visual han cambiado, se contextualizan las imágenes y se ha abierto camino a una interacción mayor del investigador en la producción del texto. Las necesidades de los usuarios urbanos han cambiado para satisfacer necesidades culturales, sociales, psicológicas e ideológicas, y si estas no satisfacen, los usuarios le dan un uso alternativo.
Las personas se adaptan al espacio, añadiendo si es preciso, elementos personales, artísticos o mensajes ideológicos a los objetos, a veces de manera ilícita. Cubren paredes, muros, vallas o mobilario urbano, creando con ello tensiones alrededor de la propia intervención del espacio por parte de los ciudadanos, instituciones y productores de los graffitis. Estos son artistas urbanos, escritores de graffiti, en ocasiones se establecen como activistas sociales y políticos, pero todos contribuyen a la construcción y captación de la imagen pública de las ciudades.
Bibliografía
Pink, S. (2001) Visual Ethography. Images, Media and Representation in Research. Londres: Sage Publications, Cap. 5: “Clasificando e interpretando materiales fotográficos y de video”. 
Gabriela, S. y Frankel, L. (2011) Visual Anthropology and public design. Can the association between these fields generate valuable insights into the diverse patterns of urban behaviour? Diversity and unity: Proceedings of IASDR2011, the 4th World Conference on Design Research.
 
 

sábado, 22 de octubre de 2016

La mirada - Antropología Visual


Matias Mata. Escritor de Graffiti
Existe interdependencia entre el dominio de la mirada, el de la imagen y el de la visualidad; entre el mirar, el imaginar y el ver (o no ver). Hablamos de una suerte de mediación entre las tres (Abril 2012). La imagen es un elemento provocador de emociones y recuerdos, que nos permite conocer el pasado. Las imágenes visuales no se agotan en lo visible sino que poseen trazos de lo invisible, visibilidad reprimida, pospuesta o postergada. Abril sostiene que la visibilidad implica ver más de lo que se ve (hay textos visuales que solo plasman lo invisible). Lo que se ve, lo visual, se relaciona con elementos que no se ven, pero sin los cuales seríamos ciegos a la imagen. Lo que no se ve, afecta al sentido de lo que se ve, una interacción que conforma la propia imagen (Abril, 2012:22):

1.    Lo visual relacionado con lo que se desea ver,

2.    con lo que se sabe y se cree aunque no se vea,

3.    y con lo que se hace.

Hay textos visuales porque alguien los mira, en un lugar y tiempo determinado, en el contexto de una práctica discursiva, tal como afirma Abril (2012). Pero la mirada no siempre es exterior. El texto visual, de forma explícita o no, nos adjudica una posición, un lugar o un espacio de confort (o malestar). Nuestra mirada está contenida en ellos porque hay textos que “nos miran” (Abril, 2012:26). En ocasiones, el texto visual prevé nuestra mirada, nuestro lugar como espectador, y hasta nuestro papel dentro de la propia narración. En otras, el texto gestiona la mirada y objetiva (objetiviza) un elemento, dotándolo de poder técnico, normativo y estético. En todo caso, vemos a través de nuestra cultura y de nuestra experiencia como lectores de textos visuales, y al mirar y hacer mirar, seleccionamos lugares de enunciación construidos y asignados a posiciones sociales.

El graffiti se presenta como una obra crítica y marginal, con una frecuente atracción hacia lo subversivo o lo reprimido, caracterizándose por su fragilidad y carácter efímero como frecuentemente el anonimato que rodea a sus autores. Ciudad (2011) sostiene que son manifestaciones que representan un universo de oposiciones que interaccionan creando una polifonía, una aglomeración conversativa; un universo que ha logrado que la mirada de y sobre lo urbano, no pueda ya prescindir de su presencia.

Parafraseando a Ardévol (2003), esta mediación (en lo audiovisual) exige un proceso reflexivo y la construcción de identidad del investigador, como parte constituyente y constitutiva del propio objeto de estudio, así como de todas las fases del proceso etnográfico. Es importante, durante la observación, conocer las dinámicas dadas en integrarse en ellas como uno más. Así se comprende la organización social del contexto virtual, y se analizan los datos a través de la propia experiencia como investigadores, como ciudadanos o como co-productores de las narrativas. El proyecto se construiría entonces relacionalmente, entre todos los actores implicados directa o indirectamente en el espacio y los graffitis.

Los espectadores deben comprender las imágenes observándolas, para lo que se exige que el análisis del productor de esas imágenes sea evidente, según Rollwagen (1995). Pero el cine antropológico es una comprensión temática a la que se llega a través del conocimiento y la experiencia de teoría antropológica (MacDougall). Ocurre que el cine etnográfico es complejo en cuanto a la definición del término realidad. Para el cineasta, la observación en el campo es suficiente para revelar esas estructuras de realidad. Pero la realidad cultural es un sistema cuya naturaleza no es autoevidente incluso para profesionales, excepto de un trabajo de campo en profundidad. El ser humano existe dentro de una realidad socialmente construida e interpretada por lo que la antropología prevé un marco intercultural complejo para enfrentarse a la variación del sistema.

Pink (2001) afirma que las imágenes deben ser tratadas como representaciones realistas de la realidad del contexto del trabajo de campo, tal y como los etnógrafos la entienden. Pero hay que tener en cuenta que, en ocasiones, se representan los puntos de vista del productor, hecho que obliga a prestar atención a las interrelaciones entre el conocimiento visual y otros conocimientos. El significado de un acontecimiento no es inherente al mismo sino que depende de un trabajo de interpretación pues todos los nativos no perciben el acontecimiento de la misma manera.


BIBLIOGRAFÍA

Ardévol, E., Bertrán, M., Callén, B y Pérez, C. (2003) Etnografía virtualizada: la obervación participante y la entrevista semiestructurada en línea. Athenea Digital, núm. 3: 72-92 (primavera 2003). Universitat Oberta de Catalunya.

Ardévol, E. (2008) Cine etnográfico: relato, discurso y teoría. En El medio audiovisual como herramienta de investigación social. Documentos CIDOB. Dinámicas Interculturales; 12, Pp. 31-50. Fundación CIDOB. Barcelona.

Abril, G. (2012) Tres dimensiones del texto y de la cultura visual. IC- Revista Científica de Información y comunicación, 9, Pp. 15-35. Madrid.

Ciudad, C. (2011) Fotografiar graffiti: siguiendo el rastro de “los otros” a través de sus huellas de la ciudad. Quaderns-e. Institut Catalá d´Antropologia. Número 16 (1-2). Pp. 159-172

Pink, S. (2001) Visual Ethography. Images, Media and Representation in Research. Londres: Sage Publications, Cap. 5: “Clasificando e interpretando materiales fotográficos y de video”.

Prieto, J. (2015) Ensayo audiovisual: El espacio urbano como un entorno de reflexión, foro de debate y escaparate de conflicto en lo cultural, social o político. Una conversación con Matías Mata “Sabotaje al Montaje”. https://vimeo.com/130666222

Rollwagen, J. (1995) La función de la teoría antropológica en el cine etnográfico. En Imagen y cultura. Perspectivas del cine etnográfico. Coord. Por Elisenda Ardévol Piera y Luis Pérez-Tolón. Diputación Provincial de Granada. Pp. 325-362.