jueves, 26 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 31

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

3.1. "Tokenismo" o mujeres símbolo

Cuando en grupo se produce una mayoría casi total de varones y una minoría casi total de mujeres tiene lugar una dinámica determinada entre aquellos que dominan numéricamente y las que Kanter denomina «token women» (mujeres símbolo) y García de León denomina «élites discriminadas», aludiendo a mujeres pioneras que ingresaron en la cúspide profesional minoritariamente a partir de los ´60. Cuando dos grupos con diferente bagaje entre sí interactúan socialmente se produce un fenómeno de aculturación, por el que el grupo con menor poder se incorpora, se «suma» inevitablemente a la cultura del grupo con mayor poder (García de León).

Simmel habló de la «cultura femenina» en referencia a las cualidades distintivas que poseían las mujeres. No mencionaba la «cultura masculina» pues esta era la universal, y las mujeres son las que se diferencian del modelo. Manifestaba en el momento del movimiento sufragista que si bien las cualidades femeninas las hacían diferentes a los varones, no por ello eran inferiores, pero nunca planteó la posibilidad de que las mujeres pudiesen atravesar la barrera de mundo masculino (poder implícito). Actualmente la situación ha cambiado: en primer lugar las mujeres se han incorporado por la vía de la inserción profesional al mundo masculino; en segundo lugar, por cuestión de carencia de poder, deberán adaptarse indefectiblemente a dicho mundo; por último dadas ciertas condiciones por ejemplo de número, la «cultura superior» relativa al grupo poderoso, acabará «contaminada» por la cultura de los dominados, sólo que en mucha menor medida a corto plazo y de manera mucho más asistemática que a la inversa. La contemporánea asimetría de poder, traducida normalmente en términos numéricos, produce permeabilidad entre los dos modelos culturales si bien en condiciones desfavorables para los miembros del grupo dominado esto es también minoritario.

Podemos clasificar en dos grandes sectores la respuesta de las mujeres ante esta difícil situación:

  • "Síndrome de la abeja reina" correspondiente al "síndrome del becario desclasado" (Amorós), desmarcándose del resto de las mujeres que (aún) no han llegado.
  • Postura solidaria: crean conciencia social y contribuyen a que se llegue a la masa crítica.

La élite femenina se encuentra aislada, tanto de la élite masculina de quién depende su legitimación interina y precaria, como de la masa femenina que no ha podido incorporarse a esas parcelas de poder (García de León), dinámica creada a partir de la interacción de grupos de diferentes sexos con una diferente categoría social o estatus.

Kanter destaca tres fenómenos asociados a las «mujeres símbolo». Estos 3 fenómenos generan, a su vez, diversas actuaciones o percepciones por parte de las mujeres:

a) La visibilidad: las mujeres atraen una atención desproporcionada sobre sí mismas sin proponérselo.

produce: presión en su actuación ya que: se sienten observadas; saben que lo que hacen va ser considerado y generalizado como lo que «hacen todas las mujeres» lo cual genera "sobrecarga de identidad" (Doeuff) o la "sobrerrepresentación" (García de León); notan que se da demasiada importancia a su apariencia física; perciben que si lo hacen demasiado bien pueden dejar en evidencia a algunos de los dominantes.

respuestas:

Necesidad de mostrar la excelencia: el superlogro, la necesidad del sobrerrendimiento mientras que un hombre mediocre puede alcanzar fácilmente un éxito mayor; tener que mostrar fortaleza psíquica extraordinaria y constante (no débiles); el sobreesfuerzo en trabajo para contrarrestar el excesivo interés por la apariencia física; intento de limitar la propia visibilidad para pasar inadvertidas (vestimenta masculina como señal de adaptación al mundo masculino); pretensión de minimizar los éxitos para no parecer que compiten ni destacan más que los hombres.

La realidad muestra la existencia de un temor a destacar frente a los varones para evitar problemas que rebate el estereotipo del «miedo al éxito» por parte de las mujeres.

b) La polarización: las diferencias entre las unas y los otros son exageradas por ellos.

produce: un estrechamiento de los lazos entre los dominantes para recordar a la mujer símbolo que es diferente, no es una de ellos, es una extraña, por ello se le deja fuera de ciertas redes informales. Al ser la mujeres demasiado pocas no pueden crear una subcultura que contrarreste estos fenómenos, así que se ven limitadas a responder.

respuestas:

-aislamiento: mujeres en posición de liderazgo se hallan aisladas de la élite masculina y de la masa  de mujeres.
-lealtad: mostrada por medio de dejar pasar o participar en comentarios o chistes que reflejan actitudes estereotipadas hacia las mujeres en un intento de ser aceptadas.
-excepcionalidad: pretendiendo integrarse por la vía de ser consideradas excepciones a su sexo, en el citado síndrome de la abeja reina, mostrando prejuicios hacia otras mujeres.
Sea cual sea la respuesta adaptativa aparecerán las relaciones de doble vínculo: los únicos valores aceptados son los asociados típicamente con la masculinidad: asertividad, competitividad, orientación al logro o auto propaganda, rechazándose los femeninos tal como expresión de emociones y circunstancias personales. Ambas posturas son negativas, tanto si la mujer adopta los primeros valores como conformarse con el rol atribuido a la mujer. En la labor directiva son tachadas de excesivamente duras catalogadas de viriles o poco femeninas, blandas por falta de autoridad o capacidad de mando atribuyendo una imagen hiperfemenina, lo que conduce a un déficit simbólico muy difícil de superar.

c) La asimilación: los atributos de la minoría se distorsionan para que encajen en las ideas preconcebidas acerca de su sexo.

produce: diversas trampas de rol como consecuencia de los estereotipos que se aplican a las mujeres.

respuestas:


Adopción de respuestas típicas por parte de algunas mujeres: papel de madre, seductora, mascota,  dama de hierro, que en ningún caso corresponden al de las mujeres como individuos puesto que la individualización se la autoatribuyen los varones.

miércoles, 25 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 30

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

2.3. Tiempo disponible

En varios estudios se observa que el reparto de tareas domésticas no es equitativo siendo desfavorable para las mujeres, sean amas de casa o asalariadas. Los datos reflejan que los padres pasan cuatro veces menos tiempo con sus hijos que las madres, y no se sienten obligados con respecto a ello. Si bien el sexo es quien determina quién realiza el trabajo doméstico, el nivel de estudio contribuye eficazmente a suavizar la división sexual del trabajo en el hogar, pero la variable decisiva no es tanto la categoría del marido como el de la mujer; sólo la hipogamia de la mujer le permite tener mayor poder de negociación y lograr una distribución equitativa en la pareja.

En los países nórdicos, en el mundo de la política, se concluye que la familia es para el hombre un apoyo y para la mujer continua siendo una carga extra; al feminizar la política ellas tendieron a suprimir reuniones formales o informales en horarios incompatibles con obligaciones familiares. (Dahlerup).

Un índice de la difícil compaginación se observa en la historia de la política española, en el predominio de mujeres solteras o separadas y mujeres sin hijos, mientras que la mayoría de los varones tienen hijos. La familia tradicional ha sido el soporte masculino para acceder a las esferas de poder; la mujer trabajaba en ámbito doméstico o subordinaba su carrera. Las mujeres que han contado con el firme apoyo de cónyuge han sido pioneras en política española, pero lo más frecuente es no contar con ese apoyo y el nº de hijos es menor en políticas mujeres que hombres, lo que esconde en gran parte la incompatibilidad entre familia y función pública para las mujeres. La que alcanza puestos directivos ha demostrado previamente un perfil de disponibilidad temporal, aunque muchos hombres defienden lo contrario haciendo alusión a falta de tiempo de las mujeres y la falta de compromiso que no genera confianza entre colegas, lo cual desmienten los datos; esto parece ocultar la no aceptación del mando femenino (Callejo). Sean solteras o casadas las mujeres se ven envueltas en relaciones de "doble vínculo". En un estudio de altos ejecutivo sobre su opinión sobre mujeres "promocionables", las mujeres no madres, solteras, divorciadas y viudas provocan mayor agresividad (feas, antipáticas, putas, solitarias) cuestionan el dominio tradicional del hogar presidido por la mujer y del trabajo por el varón; las "no promocionables" porque se "autoexcluyen" son a menudo ridiculizadas, pero se prefieren porque no cuestionan la división tradicional y mantienen el lugar central en hogar, y ayudan a varón con su sueldo.

2.4. Los modelos de socialización

  1. Se suele decir que las mujeres no han sido socializadas en el poder, que el poder no es una meta para ellas. Gallego en primeros estudios prefeministas sobre la participación política se obtenía como resultado un supuesto desinterés de las mujeres por esta actividad. En estudios con una óptica feminista posteriores se puso de manifiesto que el aparente desinterés no tenía que ver con el sexo femenino sino con las condiciones de vida de las personas relacionadas con edad, nivel de estudios y empleo. Resultados que enlazan con la sociología feminista que apunta a que los intereses de las personas responden a su experiencia y a su ubicación en el mundo. Esta experiencia ha llevado a las mujeres a rechazar en gran parte la política al uso, siendo percibido este ámbito como un locus que las ha ignorado tradicionalmente. Cuando las mujeres han cambiado su ubicación social a causa de su mayor incorporación a lo público, su interés por la política ha aumentado. Ver aproximarse situaciones de poder sin tantos obstáculos por delante posee un efecto imán hacia otras mujeres, es decir, no es sólo la socialización hacia el «no poder« la que disuade, «el poder llama al poder», y el partir de una situación de menor poder individual y colectivo las sitúa en desventaja y provoca su retraimiento.
  2. Que las mujeres no «quieran» participar en política es respondido por la socióloga Kanter por las dificultades atisbadas o sabidas con las que se encuentran las "token women" o "mujeres símbolo" (Dahlerup) que se hallan solas en un mundo de hombres. Es tal el esfuerzo que éstas tienen que efectuar para adaptarse a un mundo de varones, sin conseguir ser una más, que no extraño que sirvan de antimodelo para otras mujeres.


En vez de preguntarse ¿por qué las mujeres se interesan menos por la política?, se debería plantear ¿qué tiene la política que no gusta a las mujeres? desculpabilizándolas así de ese aparente desinterés (García de León). El modelo cultural masculino entendiendo la vida de forma unidimensional en términos de poder, trabajo, ambición, etc... no deja espacio para otras dimensiones y lleva a que las mujeres o no pueden cumplir con este modelo o no se sienten cómodas por la actitud de los varones, resistentes al acceso de las mujeres a estas posiciones (García de León).

3. De las «mujeres símbolo» a la masa crítica

La importancia de las proporciones entre grupos con diferentes estatus en las organizaciones y en la vida social hacen necesarias las acciones positivas. Ello ayudará a comprender qué significa estar en minoría tanto respecto a la dinámica entre personas que componen los grupos como en cuanto a las posibilidades de ejecución de ciertas políticas o iniciativas.

Kanter sostiene las existencia de unas situaciones estructurales_ el hallarse en minoría numérica_ como determinante de las relaciones de subordinación para las personas implicadas. Lynn Zimmer critica en ese planteamiento el haber tratado de crear unas categorías neutrales respecto del género, así ser hombre o mujer no supondría una diferencia a la hora de encontrarse en situación de minoría numérica, cuestión que numerosos resultados de estudios desmienten: no basta con constatar la desproporción numérica si no tenemos en cuenta la disparidad de poder social realimente existente. Un grupo de trabajadores puede en un entorno masculino hostigar a la mujer jefa para castigarla por su autoridad, la cual no aceptan, mientras que en un entorno muy feminizado un jefe puede hacer un chantaje a una trabajadora y abusar de su jefatura para ligar (Pernas y Ligero). Quienes se comportan con el «síndrome de la abeja reina» están teniendo en cuenta esa percepción del desigual de poder real. Con todo, Kanter introduce un intento por desindividualizar el problema, tradicionalmente achacado a las deficiencias de socialización y educativas en general para «desculpabilizar» a las mujeres. Como contrapartida se desculpabilizó, no obstante, a los varones de la creación de las dificultosas situaciones en que trabajan muchas mujeres.

martes, 24 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 29

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

2. Mecanismos de creación y reproducción de la desigualdad

Desigualdad real o sustantiva- diferencias importantes que existen entre dos grupos que compiten por un mismo bien. Como consecuencia ganará el grupo más fuerte. Algunos factores influyentes incluyen diferencias relativas a:

2.1. Acceso a los recursos

Hay dos condiciones necesarias para que el poder sea real y no mera influencia: que sea explícito y legítimo. Ambas concurren en grado óptimo en el poder político, el más público y visible que existe. Las mujeres han tenido a lo largo de la historia «influencia», pero sin reunir condiciones de explicitud y/o legitimidad, lo cual se mantiene en la sociedad de forma más atenuada. Persiste una diferencia de estatus simbólica entre los sexos, los varones gozan de un exceso de valoración sólo por el hecho de serlo, mientras que las mujeres necesitan sobrecualificarse, demostrar dos hechos; que son más que lo que se espera de ellas y que no son al mismo tiempo lo que se espera de ellas. Las mujeres tienen una legitimación interina y precaria, esto ha sucedido con las élite feministas, las cuáles son pioneras en acceder a puestos previstos para hijos y/o haber contado con el apoyo extra y explícito de sus maridos bien colocados. Sólo son circunstancias excepcionales habitualmente garantizadas para el varón. Si estas mujeres fueron "las herederas" otras en minoría luchadoras sin apoyos previos "las heridas" lo lograron a costa de demostrar que no eran ni madres ni esposas (García de León). Una consecuencia de esta falta de legitimidad es la dificultad de no poder investir a otras mujeres para que el propio poder pueda reproducirse y transmitirse, se necesita la ratificación masculina de nuestras decisiones, de ahí que muchas mujeres prefieran ser promocionadas por mujeres, el ser respaldada por un hombre supone un reconocimiento más sólido.

Un requisito imprescindible para la consecución de una igualdad real de oportunidades, la igualdad de condiciones del punto de partida, no se cumple en el caso de mujeres que, con el mismo nivel de estudios, acceden a grupos profesionales de nivel inferior. En un estudio sobre el reparto de poder en el seno de la familia se descubrió que únicamente en los casos de contar la mujer no sólo con una actividad remunerada, sino con una de rango superior a la pareja se contaba con un poder equiparable a los hombres en igualdad, es lo que se denomina "hipogamia" (mujeres con recursos superiores a su pareja) (Dair. L. Gillepsie). Otro estudio en Suecia demostró que las mujeres obtenían menos becas por razones ajenas a cualificación, las mujeres tenían que lograr mejores cualificaciones para conseguirlo.

En la administración pública española acceden a puestos directivos más mujeres que en empresa privada posiblemente por objetivación de sistema de selección, aunque los hombres tienen el doble de posibilidades de ejercer en puestos directivos. Este hecho desmitifica los méritos (talento personal, educación, medio económico familiar...) como único criterio aceptable. Gallego Méndez y Beltrán resaltan la falsedad de la creencia de que la mujeres acceden por cuota y los hombres siempre por mérito. Laila Daavoey declaró tras proponer una participación de cuota mínima de mujeres "no habrá igualdad hasta que no haya mujeres incompetentes en el consejo de administración". Los sectores contrarios al principio de paridad, como el partido popular el cuál  presento un recurso de inconstitucionalidad contra las leyes de paridad, vinculando la presencia de la mujer en la política a la voluntad privada.

2.2. Poder de los amigos

Los varones actúan como un grupo de iguales o afines "grupo juramentado" frente al conjunto de mujeres, las "otras" que se quedan fuera. Dos vertientes aparecen:

  1. La selección entre iguales o afines: la percepción del mérito fluctúa con el estatus de la persona a ser evaluada, con su encuadre en algún grupo (hombres/mujeres). «Toda élite suele admitir en su seno a individuos de sus mismas características» (Gallego), siendo frecuente que quienes definen la política de una empresa o élite suelen ser varones que ya pertenecen a ella. Además la selección para altos cargos no suele ser objetivable, por lo que una persona de confianza suele ser otro hombre. Investigaciones concluyen que el sistema se inclina a favor de varones blancos jóvenes en igualdad de credenciales. Una posible explicación es que las escasas mujeres que llegan a altos cargos se convierten en testigos incómodos de la organización de trabajo y encuentro informales que engloban cierto despilfarro prescindible (García de León).
  2. La relativa a las redes informales: Las mujeres suelen estar excluidas de las redes informales, esgrimiéndose su falta de tiempo relativa a una doble jornada laboral de la que el varón suele estar exento. Otro motivo subyacente es la creencia de no concebir amistad entre hombres y mujeres (relación potencialmente sexual). Por otra parte existe la creencia de que entre varones se generan fuertes lazos de amistad mientras a las mujeres se les fomentan relaciones de competencia por un hombre. El feminismo y los movimientos de mujeres estimularon por primera vez los conceptos de amistad y solidaridad entre las féminas en el terreno de lo público. Los hombres tiene más poder colectivamente hablando que las mujeres, las cuales compiten por recursos escasos.


La creación y utilización de las redes informales masculinas proviene de un anterior mundo segregado, en el que los sexos se educaban por separado, esto crea afinidades y contactos. Esto no corresponde con el mundo actual en el que mujeres participan en todos los terrenos educativos en igual o superior número que los hombres. La situación de marginalidad, soledad y aislamiento se puede ver acrecentada por la falta de modelos femeninos de referencia y apoyo de otras mujeres que actúen como mentoras, lo cual no abunda por el «síndrome de la abeja reina» (Callejo), término aplicado a mujeres que consideran que han alcanzado alto puesto por méritos propios y se desvinculan de aquellas que no lo han logrado. Según un estudio de CCOO y Univ. Autónoma de Barcelona, otras razones del estancamiento en puestos medios son que los hombres parecen aceptar más las actividades informales y las mujeres suelen estar ausentes o se muestran más reacias y que las mujeres renuncian a veces a aspiraciones por obligaciones domésticas y familiares.

lunes, 23 de junio de 2014

Resúmenes Sociología del Género Parte 28

En la asignatura Sociología del Género del segundo cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2013/14, formamos un grupo de trabajo algunas/os compañeras/os y elaboramos los siguientes resúmenes de la bibliografía básica de la asignatura. Derechos reservados de sus autores.


1. -Ehrenreich, Barbara y English, Deirdre (1990): Cap. 1: “Introducción”, en Por su propio bien. (150 años de consejos de los expertos), Madrid: Taurus, pp. 11-41. Javier Prieto González // 2. -Durán, María Ángeles (2006): “Las fronteras sociales del siglo XXI”, en Isabel Morant (Dir.), Historia de las mujeres en España y América Latina. Madrid: Cátedra, Volumen IV “Del Siglo XX a los umbrales del XXI”, pp. 465-493. María Dolores Aviles y José Antonio Delgado Guanche // 3. -Giddens, Anthony (2007), “El género”, en Sociología, Madrid: Alianza Universidad, pp. 441-452. Blas García Ruíz // 4. -Marqués, Josep-Vicent (1991): Cap. 1 (extracto): “Androcentrismo, un caso particular de sociocentrismo”, en Josep-Vicent Marqués y Raquel Osborne, Sexualidad y sexismo. Primera parte: Marqués, “Varón y patriarcado”. Madrid: Fundación Universidad-Empresa, pp. 23-27. Lorenzo Vellarino Cordero // 5. -Osborne, Raquel (1997): "Feminismos", Dossier Debate "La igualdad de la mujer", Temas para el Debate, octubre, nº 35, pp. 46-50. Ruth Cardedal Fernández // 6. -Giddens, Anthony (2007): “Walby: la teorización del patriarcado”, “El ´feminismo negro` y “El feminismo postmoderno”, op.cit., pp. 456-459. Javier Hermoso Ruíz // 7. -Osborne, Raquel (1996): "¿Son las mujeres una minoría"?, Isegoría (Revista de Filosofía Moral y Política), monográfico sobre Multiculturalismo, justicia y tolerancia, Madrid, nº 14, octubre, pp. 79-93. Antonia Pineda Vergara y Fernando Pedro Bruna Quintas // 8. -Giddens, Anthony (2007): “Perspectivas teóricas sobre la familia y las relaciones íntimas”, op. cit., pp. 246-256. Julio Monteagudo Diz // 9. -Ferreira, Virginia (1996), “Mujer y trabajo. La división sexual del trabajo en el análisis sociológico: de natural a socialmente construida”, en María Antonia García de León, Félix Ortega y María Luisa García de Cortázar, (comps.), Sociología de las mujeres españolas, Madrid: Ed. Complutense, pp. 93-119. (Selección: pp. 93-111). Antonio Jesús Acevedo Blanco // 10. -Brullet, Cristina (2004): “La maternidad en occidente y sus condiciones de posibilidad en el siglo XXI”, en Ángeles de la Concha y Raquel Osborne (Eds.): Las mujeres y los niños primero (Discursos de la maternidad). Barcelona, Madrid: Icaria y UNED, pp. 201-228. (Selección: pp.213-228). Antonia Florentina López Caballero // 11. -Osborne, Raquel (2005): “Desigualdad y relaciones de género en las organizaciones: diferencias numéricas, acción positiva y paridad”, Política y Sociedad, vol. 42, nº2, 2005, pp. 163-180. María Aurora Sieiro López // 12. -Torres San Miguel, Laura y Antón Fernández, Eva (2005), Violencia de género, Caja España, Obra Social, Colección: Cartilla de Divulgación (Lo que usted debe saber sobre). (Selección: pp. 18-33). Daniela Isabel Lili Pedraza y Mónica Pedraza Darias // 13. -Osborne, Raquel (2009): Cap. 2, “Malos tratos: un problema estructural”, en Osborne, Raquel: Apuntes sobre violencia de género. Barcelona: Bellaterra Edicions, Serie General Universitaria, pp. 83-136.  Mónica Pedraza Darias Tomás Javier Prieto González // 14. -Platero, Raquel (Lucas) (2013): "Introducción. La interseccionalidad como herramienta de estudio de la sexualidad", en Platero, Intersecciones: cuerpos y sexualidades en la encrucijada. Barcelona: Bellaterra, pp. 15-72. (Selección: pp. 23-48). María Isabel García Duran // 15. -Büchner, J. "Notas para la ponencia “Género y globalización" (versión 2004): 20 pp. Cristina Martínez Blanco

Resumen
Existe un tope invisible que impide a las mujeres llegar, en el terreno público, donde están los hombres. Es lo que se ha denominado techo de cristal, que oculta una discriminación indirecta, no reflejada en las leyes y que se mide por los resultados diferenciales. Ello es lo que justificaría las acciones positivas y la paridad. Partimos de desigualdades reales sustantivas entre hombres y mujeres en cuanto al acceso a los recursos, el poder de los amigos, el tiempo disponible y los modelos de socialización. Para contrarrestar las desigualdades entre miembros de grupos con diferente poder social se han utilizado, en primer lugar, las acciones positivas, cuyo objetivo es de desmasculinizar los sistemas de cooptación existentes; más recientemente, se acuñó el término de democracia paritaria tras la constatación de que, en democracia, los números cuentan: se necesita una masa crítica, es decir, incrementar la cantidad relativa de mujeres para lograr un cambio cualitativo en las relaciones de poder, objetivo de ambas iniciativas.

Introducción
En las democracias occidentales contemporáneas existe una igualdad formal (igualdad en las leyes). En España se ha sufrido un retraso debido a la dictadura franquista; estos 25 años de democracia se ha caminado hacia la igualdad, aunque nos hallamos todavía muy lejos de la igualdad real entre mujeres y varones.

La presencia más numerosa de la mujeres en política ha sido posible  gracias a las cuotas primero y posteriormente a la aplicación del principio de paridad por parte de algunos partidos a partir de los años ´90, aún así sigue existiendo desigualdad entre sexos resultado de una discriminación latente, no escrita como sucedía en épocas anteriores. Este hecho da sentido a los movimientos actuales de mujeres y a las políticas públicas que en los países avanzados se siguen llevando a cabo, vía institutos de la mujer, ministerios ad hoc y sucesivos planes de igualdad de oportunidades.


1. Proporción numérica y poder social diferencial entre grupos

En democracia los números cuentan. Existe un déficit cuantitativo en cuanto al número de mujeres que participa en los órganos de poder político y administrativo o en las altas jerarquías del mundo del trabajo. A partir de una cantidad o proporción dada la cantidad produce formas cualitativas nuevas; es capaz de producir cambios significativos en toda la organización social.

El sociólogo Georg Simmel, resaltó la forma en que el tamaño de un grupo determina su dinámica interna. En forma complementaria, destacó cómo el tamaño de los grupos influye en la dinámica social. Pero se refirió a números absolutos, a grupos grandes o pequeños en relación con el todo social, no examinó la  interacción entre grupos de diferente tamaño. La socióloga estadounidense Rosabeth Moss Kanter, analizó la interacción entre hombres y mujeres en el mundo organizativo de la empresa.

Se ha acuñado el término "techo de cristal", «tope invisible que impide a las mujeres llegar donde están los hombres» (Gallego) u obstáculos que no permiten la participación de las mujeres en pie de igualdad con los varones. Amelia Valcárcel lo define como conjunto de prácticas y maniobras que dan como resultado que las mujeres sean desestimadas por los sistemas de cooptación. Existen dos mecanismos principales de acceso, tanto a la trama organizativa del poder como a la administración pública y al mundo laboral en general:

- Libre concurrencia: acceso a través de una selección objetiva;
- Cooptación: la promoción depende de la designación.

Aunque la discriminación resulta más manifiesta en el segundo de los casos, existe una discriminación indirecta en la primera. Bajo el techo de cristal lo que se oculta  es unas discriminación de este tipo, siendo la más frecuente ya que la directa está prohibida por la Constitución y las leyes y resulta de más fácil denuncia. La discriminación indirecta se mide sobre todo por los resultados diferenciales, sobre la que se sustenta la presunción de dicha discriminación y sería la base jurídica para el planteamiento de las acciones positivas.

La conciencia de la importancia de la proporción de los números entre miembros de grupos con diferente poder social condujo, en primer lugar al planteamiento de las cuotas en el seno de los partido políticos, dado que se achaca al sistema de cooptación existente parte de la inaccesibilidad de acceso de las mujeres a lugares de decisión, las acciones positivas y las cuotas se proponían como medios para lograr un objetivo de control dentro de los sistemas de cooptación a fin de lograr su desmasculinización.

En un segundo momento se llegó a la idea de democracia paritaria como un derecho más de ciudadanía, el derecho a la igualdad, a fin de eliminar el «déficit democrático», para conseguir un reparto equilibrado del poder público y político entre mujeres y hombres (40-60% proporción indistinta); «cambiar la estructura de los procesos de decisión con el fin de asegurar la igualdad en la práctica», y elevar así la participación política femenina a cifras igualitarias con los hombres para transformar la práctica política, feminizándola.

Tres tipos de argumentos se esgrimen sobre las razones o la justeza de exigir una democracia paritaria y participación en condiciones de igualdad:

-Argumento ético: estricta justicia democrática, el sistema democrático estará así legitimando. Cambiar la representación supone cambiar en el mundo.
-Argumento unilateralista o pragmático: desperdicio en recursos humanos al no contar con la aportación de la mujer; con mayor sensibilidad, imagen de modernidad que aporta a los partidos y efecto dominó sobre otros partidos en incremento de la tasa femenina de representación.
-Argumento de la «diferencia» que las mujeres aportan al mundo generalizado de las instituciones tradicionalmente masculinas; «la inadecuación del mundo político a las mujeres se resuelve por la cantidad», ya que «la cantidad es calidad cuando se alcanza una masa crítica». Según Dahlerup no todo en cantidad; se define masa crítica a aquella capaz de cambiar los modos de la política para que sea favorable a las mujeres, siendo conditio sine qua non que medien voluntad y alianzas políticas para ello.

Acciones positiva y paridad, son políticas conducentes a la igualdad de oportunidades, cuyo objetivo es la igualdad de condiciones del punto de partida, resultan insuficientes cuando se parte de un desigualdad real sustantiva, aunque la igualdad formal se haya conseguido. Si se aplica simplemente la igualdad de oportunidades, la diferencia entre los dos grupos aumentará con el transcurso del tiempo. En el caso de la democracia representativa, si la variable sexo-género no tuviera relevancia, la proporción de representación oscilaría entre un 60-40% por la aleatoriedad del sistema de elección, pero la realidad es muy distinta.

sábado, 21 de junio de 2014

La universidad española, entre las más caras de Europa

Artículo de Ivanna Vallespín y Pilar Álvarez publicado el 20 de junio en El País.

Los universitarios griegos no pagan un euro por ir a clase. En Francia hay desgravaciones fiscales para las familias. Alemania, a diferencia de la mayoría, se ha replanteado los precios de los campus a la baja en tiempos de crisis. En España, donde los precios de las tasas llevan tres cursos disparados, se acaba de abrir un nuevo debate. La secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Monsterrat Gomendio, apuntó hace una semana a la opción de “evolucionar” a un sistema de préstamos, como el que tiene el Reino Unido.
No es lo mismo estudiar en un punto u otro de la Unión Europea. Ni por contenidos, ni por precio. España está en el grupo de los países con los precios más altos de la Europa de los 28 para estudiar un grado. Según datos recientes de la Comisión Europea (que miden la horquilla de precios entre las matrículas más altas y las más bajas), España sería la novena con los precios más altos en la horquilla superior (2011 euros) y la octava en la parte baja de esa horquilla, con 713 euros. Está por detrás de Reino Unido, Estonia o Irlanda, entre otras. Hay 12 países, además, con una cobertura más amplia de alumnos becados, por detrás de Francia, Irlanda o Reino Unido.
En el otro extremo, están los países nórdicos (Finlandia, Dinamarca y Suecia) con Grecia o Austria. En todos ellos, las universidades públicas están libres de tasas. Otros mantienen precios casi simbólicos, como Francia, la República Checa, Alemania o Polonia. Son datos del reciente informe de la Comisión Europea National Student Fee and Support Systems 2013-2014 (tasas estudiantiles nacionales y sistemas de ayudas). El estudio –que no incluye datos de Holanda y Luxemburgo porque no se facilitaron, pero sí de países que no están en la UE28- destaca que las becas basadas en criterios económicos son las más usadas en la educación superior en Europa, frente a algunas excepciones que emplean criterios de mérito como los que España endureció en 2012 (Bélgica, Grecia e Italia). Solo Islandia y Montenegro tienen sistemas exclusivos de préstamos y hay países en los que, además de las ayudas directas a los estudiantes, se aplican exenciones fiscales a las familias.
Los préstamos para estudiantes universitarios son habituales en la UE. En 17 de los 28 países ofrecen o avalan préstamos, pero solo llegan a una parte muy baja de los estudiantes, desde el 0,1% en Francia al 11% en Letonia. Francia los puso en marcha en 2008 para menores de 28 años, con un importe máximo de 15.000 euros. En Letonia disponen de dos tipos de préstamos, uno para pagar el coste de la matrícula y otro para los gastos del día a día. En este caso el dinero debe ser devuelto un año después de haber finalizado los estudios.
En Dinamarca también la mitad de estudiantes se acogen a créditos de unos 400 euros mensuales, que deben ser devueltos en un plazo de 15 años, aunque paralelamente tienen un sistema de becas del doble de importe para poder independizarse. “Aquí los jóvenes se independizan muy pronto y esto les ayuda para empezar una vida fuera de casa de los padres a edades tan tempranas”, tercia Vera Sacristán, presidenta del Observatorio del Sistema Universitario, un organismo que ha presentado este viernes el informe El coste de estudiar en Europa", basado en el trabajo de la Comisión Europea.
Sacristán, coordinadora del estudio, señala que en función del poder adquisitivo de la población, las universidades públicas españolas son las sextas instituciones con los precios de grado más elevados de Europa, encabezadas por las de Cataluña, cuyos precios mínimos sólo supera Irlanda, Irlanda del Norte y Gales.

En cuanto al coste de los másteres, Sacristán ha destacado que los precios mínimos en máster en Cataluña son casi el doble de caros que los precios máximos existentes en 21 de los 38 países analizados. A este respecto, el informe destaca que en la mayoría de países y regiones europeas estos estudios tienen el mismo precio aproximado que los grados. En España, en cambio, el precio de máster sí es superior al de los grados.

Artículo de Ivanna Vallespín y Pilar Álvarez publicado el 20 de junio en El País.