martes, 1 de noviembre de 2011

Por los profesores de la UNED

Artículo publicado por A.E.M en La Gaceta de Nuestra Comarca.

Soy profesor universitario, y aunque no me afecta personalmente, me veo en la obligación moral de comentar la situación “laboral” de unos compañeros dedicados a la docencia y que se denominan PROFESORES TUTORES DE LA UNED. La UNED, como puede que conozcan, tiene repartidos más de 50 centros por toda España. Al margen de los profesores, catedráticos etc. que trabajamos en la Sede Central, en los departamentos y facultades, las clases se dan por ese colectivo de 6.000 profesores tutores repartidos por toda España.

Ademas, desde el pasado año, se ven sometidos a realizar pruebas de correcciones gratis y con una notable carga de trabajo. Los tutores dependen de nosotros académicamente, pero a efectos “laborales” dependen de los Centros Asociados que hay repartidos por toda España. Cada Centro decide lo que les paga, cuando y como y donde deben dar sus clases, y en general toda su actividad en los Centros. Algunos tienen “sueldos” por hora de no más de 20 euros, y muchos ni siquiera cobran en plazo su trabajo, sino muchos meses después.

Para poder ser profesor tutor hay que participar en un concurso público, y una vez aprobado se les da la “venia docendi” por el Rector e igualmente pasan a estar “contratados” por su Centro Asociado. Su situación es de una aberración tal en el estado de derecho que clama al cielo. Carecen de contrato alguno, no tienen Seguridad Social ni nada similar, se les califica como becarios, y, pese a ello, no tienen derecho a Seguridad Social ni a los derechos que estos tienen y sus ingresos cotizan a hacienda. Muchos de ellos ni siquiera pueden caer enfermos, porque son cesados o deben volver a dar las clases que su enfermedad ha impedido que impartieran. Sus “contratos” se renuevan cada año, siempre que el Centro Asociado lo decida así, ya que son despedidos sin mas explicación cuando no les interesa a los directores de esos centros y cobran cuando el director tiene a bien pagarles, si es que lo hace.
Ello supone que cada año se vean expuestos a una absoluta e indecente inseguridad, mas propia de países tercermundistas que de un estado social y de derecho. Sus retribuciones llegan a ser inferiores al precio que se abona por una persona que limpie la casa por horas, y eso pese a que son ellos los que estan formando al colectivo de 200.000 alumnos de la UNED. Y actualmente, con la aplicación de los Grados, se les obliga a hacer actividades de corrección que llegan incluso a ocuparles medio día, y todo ello con el típico comentario de que “es voluntario ser profesor tutor”. Incluso hay una carta del rector al colectivo de tutores que no he podido conseguir, pero que realmente viene a decir eso y que al que no le guste que se vaya.

A todo esto hay que añadir que muchos son profesores universitarios, que añaden a su trabajo diario este tipo de actividades, o son funcionarios, profesores de instituto, o profesionales liberales. Imagínense la preparación que conlleva una clase de universidad, para que a los 9 meses de haber empezado con ella, te digan que el año que viene no vuelves, aunque tu trabajo sea excelente. Hace ya algún año se acordó que serían regulados, pero hasta la fecha el Gobierno sigue sin hacer una normativa que los regule, y siguen expuestos al arbitrio más absoluto. Todo son aplazamientos en las soluciones o rebajas en sus derechos. Incluso parece que el Defensor del Pueblo notificó estás irregularidades, aunque no lo se seguro porque el miedo a ser despedidos hace que ninguno hable. Se han hecho muchas reclamaciones por este colectivo, todas ellas rechazadas e incluso hay sentencias que dicen que no son contratados laborales, pero sigue sin darse una solución en el sentido de calificar esta figura decentemente, cosa que poco o nada le cuesta al Ministerio que tantos titulares ha tenido en estos cinco últimos años y que ahora regenta “el hermano del periodista”.

Su regulación no esta exenta de problemas, ya que parece que no pueden ser encajados en ningún sistema existente, puesto que hay incompatibilidades entre muchos de ellos. Pero si se puede hacer que una figura, que, sistemáticamente, sigue desempeñando su función (algunos llevan casi 30 años haciendo lo mismo), mantenga, al menos, una declaración de permanencia en su trabajo, no siendo removidos de su puesto cada año sin indemnización alguna. Lo mismo sucede con su derecho a caer enfermos, situación aberrante en este país en el año 2010. También es necesario que todos los Centros Asociados, al igual que lo hace cualquier empresa normal, paguen un salario digno, y de forma regular y no con atrasos que llegan incluso a muchos meses. Ninguno de ellos se dirigirá a ustedes, ya que ello supone un enfrentamiento y la casi segura expulsión, pero yo, libre de esa amenaza, puedo hacerlo.

Desde la instauración de la democracia y la aprobación de todas las normas sobre trabajadores y funcionarios todo esta regulado, todo menos la prostitución y este grupo de nada menos que 6.000 personas que siguen en la nada mas absoluta. Mi defensa de estos pobres docentes, de gran valía profesional y humana, no puede perder de vista a sus alumnos.

Actualmente, y de forma casi constante, la UNED supera los 175.000 alumnos, y probablemente este año pasen de 200.000. Los alumnos tienen un gran arraigo con sus profesores tutores, ya que son a los que tienen a mano, a los que llaman y preguntan, y los que les imparten las clases. Imagínense ustedes la formación que van a recibir estos alumnos cuando constantemente se denigra la función docente, mal pagando y sometiendo a la interinidad mas absoluta a los docentes. Y ello pese a que la casi totalidad de ellos suplen su lamentable situación con una vocación sin limite, y con unos conocimientos quizá mas cercanos a los alumnos y a la vida diaria que la que se tiene desde un despacho de una universidad. Supongo que estas fechas, vísperas de las elecciones catalanas, no son las mejores para que esto tenga alguna repercusión social, pero quizá con esto se llegue a algún tipo de solución. Entre tanto 6.000 “indefinibles tutores” seguirán formando desde la vocación y el voluntarismo a 200.000 alumnos, sin siquiera una palmada pública en la espalda, como agradecimiento al sostenimiento de la única universidad que pertenece al Gobierno.