martes, 5 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 47


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología


La invención del transgénero como trastorno mental que genera pánico moral

Las transformaciones denominativas y, ami juicio, de mayor interés que, a partir del SXIX, ha venido construyendo la normativa psiquiátrica, en el momento de definir lo que ese corpus de conocimiento médico entiende por enfermedad. Se debe despensar y repensar lo que es “normal” (y en consecuencia lo que es enfermo). Se deben suprimir esas barreras morales que no pueden sostenerse como antaño se sostenían, en su percepción de liberación espiritual. Su continuidad reconvierte la liberación en mercancía. Que transformándose nominativamente mantienen sustantivamente sus principios.

Las transformaciones sufridas por los conceptos psiquiátricos trans  se deben a lo que Ian Hacking denomina nominalismo dinámico. Que expone la imbricación interactiva, cambiante en el tiempo entre las ciencias sociales y los sujetos. Y se acomoda la construcción normativa. Los nominalismos psiquiátricos acuñan, nuevos términos; crean “nominación”; e inventan nuevas expresiones, con sus designaciones, específicamente “nominadas”, correspondientes. Los sujetos sociales “nominados” surgen exnovo al amparo de la dinámica científico social transformadora que los “nomina”.

La construcción normativa de la psiquiatría de la transexualidad también responde a un sistema de valores que evalúan moralmente a las personas trans y al transgénero. En los inicios del SXIX se consideró un gran logro de la medicina establecer un locus para cada enfermedad. La afirmación como tan connota que si no se descubre el locus donde reside la enfermedad, esta, en su inexistencia, no puede diagnosticarse, ni en consecuencia evaluarse. Estamos ante una mirada anatomoclínica de la medicina con lectura patológica.

Con el tiempo, la lectura que de la anatomía hace la medicina pierde vigor. Lo que contribuye el surgimiento de la psiquiatría como especialidad de la medicina. El nacimiento de la psiquiatría con rasgos definitorios de independencia, en el SXIX, tiene contenidos nítidos de proclama médica rupturista.

El itinerario del término médico-psiquiátrico perversión se alarga, como eje controlador de conductas, durante un período innecesariamente elástico cuya duración es superior al siglo y medio. La perversión  se registra en 1842, por primera vez, en el Medical Lexicon y desaparece de los DSM, diluyéndose en el “olvido” en 1987. A partir de 1987, los DSM, en lugar de perversión, emplean el vocablo parafilia. Recurso lingüístico que elude la perversión para incurrir en la desviación, a la que se alude in/directamente.

El uso médico de la perversión atraviesa dos etapas. Que Davidson fija en:

1.    En que la perversión se contempla como enfermedad de los órganos sexuales (al servicio de la reproducción).
2.    Como experiencia de una patología cerebral que debe ser estudiada por la neuroanatomía y la neurofisiología.

En última instancia, en una tercera etapa, surge la psiquiatría como disciplina analítica que se ocupa del estudio de la perversión. Esta se interpreta como una desviación funcional del instinto sexual. Instinto sexual que para Legrain tenía su sede “en todas partes y en ninguna” y que Charcot tradujo como sentido genital. Traducción que sigue a Moreau, creador de la expresión sens genital (sentido genital), en el convencimiento de que las personas disponen de un sexto sentido. Magnana, en 1885, considera que hay cuatro tipos de perversiones, de las que una de ellas sería el instinto sexual contrario. Que estaba integrado en lo que denominó perversiones cerebro-espinales anteriores, para distinguirla de la ninfomanía y la satiriasis, que eran manifestaciones de las perversiones cerebro-espinales posteriores.

El tejer médico y nominativo de la psiquiatría, con respecto al transgénero, continuó, omitiendo o magnificando las contribuciones teóricas relacionadas con el instinto sexual contrario, durante el SXX. La transexualidad  denominada como tal o como disforia de género, clasificada como perversión o parafilia, muestra, con mutaciones expresivas que no cambian su significación médica, las claves de interpretación de la mirada psiquiátrica. En 1910 Hirschfeld aborda los principios de valoración positiva y sienta las bases de la teoría de los estadios sexuales intermedios. Haverlock Ellis recurre al término eonismo para ampliar el concepto de transvestismo de Hirschfeld.

No obstante no se impide que el transgénero siga contemplándose como enfermedad o trastorno mental que genera pánico moral. Puesto que identidades y conductas trans, con independencia de su denominación y por el mero hecho de ser incluidas en el manual, seguirán siendo identificadas, diagnosticadas y tratadas como disforia de género, como trastorno o enfermedad mental, y continuarán generando pánico moral.



lunes, 4 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 46


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología


La monocultura del saber psiquiátrico

Si el transgénero constituye una enfermedad o trastorno mental para la psiquiatría, la identidad de las personas trans integra el catálogo de la anormalidad, de las desviaciones identitarias. Y sus conductas se explican como conductas perversas, anómalas, parafílicas o/y históricas, es decir, trastornadas. Las personas trans, al ser evaluadas como enfermos mentales, son diferenciadas negativamente por la psiquiatría. Pretende constituirse en un sobresaber (que jerarquiza y lidera el ranking de los expertos), en un sobreconocimiento (por encima de cualquier otro), en una sobre competencia y en un sobreperitaje de poder autosuficiente y soberano. No descubre no desvela una realidad, sino que construye su discurso, a modelo de “verdad revelada”, para instituirse como norma, autoridad y régimen de verdad.

Identidades y conductas que además de ser examinadas por la psiquiatría han sido de interés y estudio por parte de la sociología de la desviación; se ha servido para rotularlas como identidades y conductas desviadas. Pero la sociología de la desviación carece de fundamento teórico que la sustente, para el citado Sumner, se haya transformado en una sociología de obituario.

La desviación resulta ser un imaginario del poder real que la inventa e instituye. La razón sociológica de la desviación construyó sobre los fundamentos arenosos de la razón psiquiátrica de la perversión histórica trans, para transformar a las personas trans de sujetos en objetos. Las personas trans no son tratadas como sujetos dotados de cognición, sino meramente como objetos de examen.

El transgénero abandona la residencia psiquiátrica que lo define y se incluye dentro de la diversidad de género, la identidad y las conductas transgénericas dejan de ser imágenes médica y legalmente estigmatizadas. La estigmatización psiquiátrica de los trans queda reconvertida en una necrológica sociológica. Así, identidades y conductas transgenéricas se constituyen en elementos integrantes diferenciados de la multiplicidad social y de si ilimitada diversidad.

El control psiquiátrico-social del transgénero

A partir del SXIX la relación interactiva entre psiquiatría y sociología ha mostrado acercamientos y distanciamientos, acuerdos y controversias, para concluir que la transexualidad y el transgénero no necesitan de medidas instrumentadas por el control (social) psiquiátrico que en si ideología reproduce los intereses creados del poder perverso. Ni las conductas trans requieren ser identificadas sociológicamente como desviadas. Evaluar el mundo detrae de describir la construcción que de él realizan los sujetos. Los sociólogos deberían concentrarse en la construcción, no en la evaluación, la canalización de lo trans se realiza por medio de la psiquiatrización y de la simplificación de la diversidad, hasta reducirla a parámetros de dualidad. Todo ello hacen innecesarios, por la audiencia de peligrosidad social, los controles psiquiátricos-sociales del transgénero.

La aplicación a las personas trans  de un modelo que, en el ámbito anglosajón, se denomina community proctection (protección comunitaria) no tiene sentido alguno. Este modelo surge a finales de la década de los 80 del siglo pasado, se instrumentaliza mediante medidas de control social y se vincula al trastorno mental de las personas que cometen actos delictivos, como los violadores. Para Petrunik, Murphy y Fedoroff, no se ha publicado ninguna investigación que demuestre la eficacia del modelo de protección comunitaria y su capacidad intrínseca para evitar o reducir riesgos a la sociedad y más concretamente a las víctimas de los perpetradores.

Aplicado al transgénero dicho “modelo protector” no tiene sentido alguno, Porque ante la ausencia de riesgo social de las conductas trans. Cuando en realidad el riesgo incide en ellas. Porque dicho control ha generado y genera pánico moral en un doble sentido: de saturación y de reincidencia. Que no puede ser atribuible, en ninguna de las dos acepciones, a los colectivos y las personas trans.

Porque el concepto de pánico cuando se presenta discursivamente en público, por su reiteración, sobredimensión, exageración y exacerbación, por saturación de la interpretación de esa realidad. El pánico moral se crea, construye y produce sobre la base del falseamiento de la realidad social. Su actuación repercute negativamente en daño de otro: los/las trans. Como subraya el historiador Jenkins en Moral Panic. Changing conceptos of the Child Molester in Modern America, se crean, construyen y generan problemas inexistentes o se los magnifica cuantitativa y cualitativamente para presentarlos de forma mucho más grave y severa de lo que esencialmente son.

Estamos ante la presencia de un pánico moral reincidente. Cohen ya utilizó la misma expresión, para explicar que ciertas prácticas, efectuadas por diferentes sujetos protagonistas, más o menos duraderas, se demonizan con el fin de ser socialmente controladas, ya que se supone que amenazan la estabilidad del establisment y la permanencia de su sistema de valores. Para Cohen el poder que demoniza se inscribe en la fila de los expertos que diagnostican situaciones y buscan, después de creada la situación, soluciones.


domingo, 3 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 45


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología


DESPSIQUIATRIZAR EL TRANSGÉNERO

Despsiquiatrizar la transexualidad es un objetivo a conseguir que reivindican, desde hace años, los colectivos trans y las personas transgénero. DSM (Manuales de diagnóstico y estadísticos de los trastornos mentales); CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades). Puede afirmarse que la psiquiatría es reflejo desprendido de la división social, integrada en un conjunto heterogéneo y plural que designamos con el término sociedad.

Dese el poder siempre se ha recurrido a ejercitar el control social como instrumento disciplinante de todo tipo de disidencias y diferencias. Las conductas que desde instancias médicos-legales se estipulaban como perversiones y desviaciones y se las atribuía indistintamente su carácter anormal, anómico o anómalo, por un lado, y por otro, de riesgo o peligrosidad social, eran en consecuencia normativamente disciplinadas. Según Summer la multiplicidad moral es más evidente que la unidad espiritual. Permite desvelar que la multiplicidad social se impone a la unidad social. No impide que el “régimen de verdad” del poder, en un acto decisorio de apropiación simplificadora, se apodere de la multiplicidad identitaria para controlarla socialmente. Mediante el acto de apoderamiento se anula la evidencia de lo múltiple y se dogmatiza con el imprimatur. DSM y CIE-10 la psiquiatrización del transgénero y la dualidad de género.

El control social psiquiatrizador de la transexualidad sigue estando vigente. Sin evidencias psiquiátricas sólidas que justifiquen que el transgénero en sí mismo es una enfermedad mental y su instrumentalización psiquiátrica debe interpretarse como una forma de control social, sin aval fundamentado que lo justifique. Se trasluce un claro discenso interpretativo en relación a las manifestaciones de colectivos y personas transgenéricas en lo que respecta al hecho de ser tratados como grupos y sujetos psiquiatrizables.

En el DSM-III de 1980, cuando se introdujo el término “transexualismo”, las variantes de la diversidad de género se ignoran y de ellas se hace una unidad ideal y excluyente: la “unidad transexual”. Se construye la figura del “verdadero” transexual, al que se idealiza y conduce, por medio de protocolos de atención médico-psiquiátrica con un itinerario  preestablecido, a la consecución de la meta a alcanzar: la cirugía genital reasignativa. Del itinerario se iban descolgando los candidatos que no se ceñían al ideal médico-psiquiátrico. Cuando se decide incluir, en 2000, el trastorno de identidad de género, las variantes subjetivas de la identidad de género continúan ignorándose. En su lugar, la pluralidad se reduce para quedar reflejada en dos criterios, cuyas características diagnósticas son:

·      “Haber pruebas de que el individuo se identifica, de un modo intenso y persistente, con el otro sexo, (Criterio A)”
·      “Deben existir también pruebas de malestar persistente por el sexo asignado o un sentido de inadecuación en el papel de su sexo (Criterio B)”

Las variantes de la pluralidad de las diferentes subjetividades trans, en simplificación reductora, se objetivan como trastornos, enmarcados en la transexualidad y la disforia de género.

En lo que concierne a la objetividad subjetivada; primero, incorporar selectivamente en los DSM, como criterios decisivos, las voces de los profesionales que consensúan por mayoría el diagnóstico, la evaluación y el tratamiento del transgénero y, segundo, omitir las voces discrepantes con los métodos de procedimiento y protocolo, tampoco se cumplen criterios con rigor científico. El disenso entre profesionales de la salud que tratan el transgénero no permite aplicar en sentido estricto “Objetividad”. La democracia interna queda devaluada al silenciar las voces discrepantes minoritarias. Porque las cuestiones que se pueden formular acerca de los factores extracientíficos que influyen en los resultados, como afirma Gagnon.

Todo ello constituye un terreno propicio para que la evaluación psiquiátrica del transgénero, como saber/poder ejerciente, se enfrente a la demanda inquebrantable de la consecución de derechos subjetivos trangenéricos: la despsiquiatrización del transgénero. Constituye un terreno minado para el establecimiento de los que Vázquez llama un “constructivismo bien temperado”.


sábado, 2 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 44


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología


Transición y democracia

La transición quiebra los mitos fundadores del franquismo que, como todos los mitos, tienen vocación de eternos. La conjunción dual, Iglesia y Estado franquista, se vertebra, en mi opinión, en una mitologema.

·      Por un lado, la dualidad reside en mostrar, en las monedas de circulación legal, a Franco como “Caudillo de España por la Gracia de Dios”.
·      Y por otro, en mostrar, en una foto para la posteridad, al cardenal Gomá con su saludo fascista.

Monedas y foto constituyen la representación simbólica del mitologema del nacionalcatolicismo. La mitología franquista prescinde del árbol genealógico y de todo vínculo de parentesco y concentra su generosidad divina en la figura del Caudillo. Se instruía en moralidad sexual a la sociedad española y se compensaba con premios a la natalidad a las familias que seguían los dictados del régimen con un número elevado de hijos.

De 1975 a 1978, el periodo político transicional, se vive con gran tensión. La Transición implica transacción. Transacción política entre demócratas y tardofranquistas. De la negociación entre unos y otros surge el, a mi juicio, mal denominado “pacto del olvido”; fruto de un acto deliberado de renuncia al recuerdo. La “recuperación de la memoria”, es la Ley de Memoria Histórica de 2007. La Constitución de 1978 estaba por venir y tampoco se disponía de la ventaja que supone el transcurso del tiempo para analizar la realidad sociocultural y sociosexual de la sociedad española.

Hay que separar la historia de la mitología. Comprobamos que el Holocausto propiciado por la dictadura franquista es irrefutable. Esto es, por evidencia histórica. Pero también lo es por sus huellas existenciales y por memoria oral.

Esta constatación genérica del sistema político franquista es, asimismo, constatable en el ámbito estricto de la sexualidad. La política sexual de la dictadura fue un hecho históricamente indiscutible, pero su proyección de realidad futura fue una aspiración que nunca llegó a cumplirse. La sexualidad del mitologema franquista con el tiempo perdió sus esencias. Pereció, Porque en sexualidad, como en política, las pautas culturales que proyectan se están reescribiendo y reinterpretando constantemente. Historia y mito, en consecuencia, se escinden.

La democracia estableció nuevas regulaciones de la sexualidad, nuevas normativas legales en materia de homosexualidad, matrimoio civil, divorcio, interrupción del embarazo, transexualidad, etc., que derogaron las anteriores leyes franquistas y afectaron positivamente la vida social de individuos y colectivos. Nuevos valores sociales rompieron la inercia continuista, creando un gap generacional.

Las normativas legales más sobresalientes aprobadas durante la transición política y la democracia que modifican, en materia de sexualidad, las disposiciones franquistas son las siguientes.

1.    Educación sexual.- La Ley Orgánica General del Sistema Educativo de 1991 permite introducir en las escuelas la enseñanza de “educación sexual”, corrigiendo, así, disposiciones legislativas posteriores a la muerte de Franco, en concreto, la Ley Orgánica del derecho a la Educación de 1985. El resultado de una ineficiente implementación ha sido, como se ha evidenciado en 2008, un aumento de los embarazos indeseados y de abortos en la adolescencia y juventud. Brückner y Bearman, la educación sexual fundamentada en promover la abstinencia tampoco logra detener la actividad sexual, los embarazos no deseados o la prevención de enfermedades de transmisión sexual.
2.    Homosexualidad masculina.- Los homosexuales eran considerados escoria y constituían un peligro social y se les aplicó la Ley de Vagos y Maleantes y la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. El 26 de septiembre de 1978 se derogan algunos aspectos de la Ley de Peligrosidad Social y los homosexuales, junto con proxenetas y rufianes, entre otros, dejan de constituir peligro social y ya no son perseguidos con el ensañamiento característico de épocas anteriores. La homosexualidad continúa tipificándose como “escándalo público” en 1983 y hay que esperar a 1988 para que se deroguen algunos de los artículos que la contemplan. La Ley de 4 de agosto de 1970. Fueron definitivamente derogadas por el Código Penal de 1995.
3.    La liberación homosexual.- era en los 70 el objetivo fundamental a cumplir por los colectivos. Se vive lo que pudiera denominarse “fiebre de autonomía homosexual”, que en términos de presión política al Gobierno de Unión de Centro Democrático (UCD), en el poder hasta 1982, merma sus posibilidades reivindicativas para la consecución de derechos.
El día 26 de junio de 1977, el día del orgullo homosexual, desde entonces denominado día del orgullo gay, los homosexuales organizaron su primera manifestación pública por las calles de Madrid y Barcelona. Acto fundacional de la transición homosexual. Ese proceso de apertura a la sociedad se expande y alcanza su máximo esplendor en los 80. Todo un largo camino de franquismo, clandestinidad, encarcelamientos, reivindicaciones políticas por la liberación homosexual y luchas por la consecución de derechos, transición política y democracia; 30 años de recorrido median desde la muerte de Franco en 1975 hasta la aprobación por la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo en 2005.
4.    Lesbianismo.- Las actividades de las mujeres lesbianas también se iniciaron y desarrollaron por las mismas fechas. Sin embrago, su presencia pública es menos intensa. Menos conocido que el de la homosexualidad masculina. La eclosión del lesbianismo está asociado al feminismo que, al poco tiempo de la desaparición de la dictadura, como movimiento de mujeres aglutinaba en su ideario distintas tendencias.
5.    Transexualidad.- Para las personas transexuales el reconocimiento oficial fue, hasta cierto punto, más lento. La dirigía de reasignación de sexo fue despenalizada en 1982. Hasta entonces la autorización para modificar la anatomía genital dependía de las decisiones judiciales y las sentencias de los jueces unas veces eran favorables y otras no al cambio de sexo solicitado. La primera dirigía de reasignación de sexo se efectuó en 1979.
6.    Planificación familiar.- El uso de la píldora anticonceptiva, que había estado ilegalizada en el franquismo, se legaliza en 1978 y se permite su expedición en farmacias. También se facilita en centros de planificación Familiar, inexistentes hasta entonces, con el fin de regular los embarazos y la tasa de nacimientos. Los distintos tipos y métodos anticonceptivos, al ser permitidos su empleo, abandonan la clandestinidad de su uso. Desaparecen situaciones embarazosas y grotescas de personas que acudían al médico para conseguir la receta de algún anticonceptivo.
Empiezan a expedirse preservativos en máquinas. En 1990, el Gobierno impulsa una campaña publicitaria institucional, cuyo lema es “¡Póntelo, Pónselo!”. La campaña fue muy criticada por la Iglesia Católica. Otro aspecto novedoso para sociedad española es la apertura de sex shops. La instauración de la democracia supuso que, aunque el modelo de sexualidad reproductora continuara estando presente, la natalidad, que desde 1965 venía decreciendo, a partir de 1974 acelera su ritmo.
7.    Matrimonio y divorcio.- El Fuero de los Españoles, promulgado en 1945, recogía explícitamente que el matrimonio era uno e indivisible y, además, tenía que ser bendecido por el catolicismo. EL matrimonio civil en sí mismo no tenía validez y estaba subordinado y sometido al consentimiento de la Iglesia Católica. No se permitía el divorcio. Este fue legislado, aprobado y puesto en práctica a partir de la Ley de Divorcio de 1981. Para poder divorciarse era obligatorio haber obtenido previamente la separación legal. La pareja separada legalmente no podía contraer matrimonio nuevamente hasta que no hubiera formalizado su divorcio.
Las predicciones (interesadas) de que el divorcio acabaría con la familia tradicional no se han cumplido. Se presencia el aumento de distintas tipologías de familias, su pluralidad. En 1989 se produjo una importante modificación del Código Penal que supuso una mayor protección, en términos de libertad e integridad, para la mujer.
8.    Aborto.- Consideraré la aplicación social de la interrupción voluntaria del embarazo o aborto, cuya implantación se aprobó por ley el 5 de julio de 1985. Se contemplaron y asumieron tres posibilidades, recogidas en un “sistema de indicaciones”, para abortar: éticas, terapéuticas y eugenésicas. Cuando se produce una violación; ante tan éticamente reprobable conducta, puede recurrirse al aborto. La Ley permite el aborto terapéutico cuando corra algún riesgo o esté en peligro la salud física o mental de la madre. Por razones eugenésicas se podrá efectuar siempre que no se haya excedido 22 semanas de gestación.

Hay que apuntar que ante el aumento considerable de abortos en adolescentes y en edades cada vez más tempranas, en 2008, el Gobierno, preocupado, ha lanzado una nueva campaña publicitaria contra los embarazos no deseados, utilizado la jerga coloquial de los adolescentes como mensaje, para insistir en el uso del preservativo. Adolescencia y juventud actual disponen de una información que nunca tuvieron generaciones precedentes. Acaso el quid de la cuestión radique en el uso responsable de la información disponible. La transmisión de una educación sexual y cívica sin cortapisas no contradicciones, y por supuesto también guiada por el principio de la responsabilidad resulta imprescindible. Las disposiciones legales y una renovada cultura de la sexualidad en democracia supuso un revulsivo social para las normativas y discursos del franquismo.


viernes, 1 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 43


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología 

Dictadura

El régimen dictatorial es más fuerte en la década de los cuarenta que en los 70 y, consecuentemente, la represión de la sexualidad más intensa al inicio del franquismo. Puede afirmarse que la disposición e implementación de reglas y normativas administrativas y legislativas se caracterizan por se más o menos intensas, pero siempre represivas.

Hasta cierto punto existía un solapamiento entre ideología política del franquismo y la ideología religiosa de la Iglesia católica. La historia de la República española que precede ala instauración de la dictadura ofrece muchos ejemplos en que se puede observar cómo la influencia de sacerdotes y clero, en general, tiene su contrainfluencia en proclamas de los partidos políticos no clericales, manifestaciones políticas ciudadanas y en el crepitar del fuego de las iglesias, al ser pasto de las llamas, por parte de los más exaltados. Una vez acaparado el poder político por el franquismo, como es bien sabido, se anula el derecho y la libertad de expresión, incluidos los derechos y la libertad de expresión sexuales.

El radicalismo religioso se materializa con consecuencias políticas claras. Estamos ante un Estado confesional cuyos fundamentos son los del “nacionalcatolocismo”. Una forma secular de catolicismo, invirtiendo la formulación, presenciamos la institucionalización de una religión cuya doctrina en su aplicación práctica puede ser concebida, a su vez, como una forma de dictadura.

El control político social de la sexualidad por medio de la religión fue básicamente dirigido a la procreación. El régimen estableció premios de natalidad y para las familias españolas fue relativamente frecuente tener más de 10 hijos. Las familias aceptaban a sus hijos “por designio de Dios”, como “un regalo del Cielo”. Obispos, gobernadores civiles y alcaldes adoctrinaban con el fin de moralizar maneras, modos, formas, usos, normas, costumbres, observancias, prácticas y, en general, reglas morales de buena conducta de todos y cada uno de los distintos aspectos de la vida. Una construcción pormenorizada y instrumentada políticamente y articulada con normativas y disposiciones administrativas y religiosas.

La amalgama de factores políticos y religiosos, sintetizados bajo la etiqueta de la moralidad, se constituye en una retórica oficial para condenar cualquier indicio de connotación sexual. La proclamada indecencia, inmoralidad e inmodestia se censuraba mucho más severamente en las mujeres que en los hombres. Se consideraba singularmente indecente la forma de vestir de la mujer. En el convencimiento incuestionable de que como la mujer nunca podría equipararse al hombre debería ser su verdadero complemento.

A manera de una breve síntesis, la sexualidad de la sociedad española durante la dictadura franquista puede ser contemplada como:

1.    Una forma inductora de la procreación. La reproducción sexual debía ser canalizada exclusivamente por medio del matrimonio canónico. La política oficial del régimen tenía una manifiesta inclinación por la concepción de un número elevado de hijos en el matrimonio. La pronatalidad era su divisa. Cualquier tipo de medidas de control de nacimientos eran ilegales, estaban absolutamente prohibida.
2.    Una sexualidad íntimamente relacionada con los principios morales religiosos del régimen. Un buen ciudadano sexual tenía que ser católico y respetar las homilías y sermones de las autoridades eclesiales. La conducta sexual debía ser también respetuosa con las alocuciones y directrices de los supervisores y las autoridades civiles. Una sexualidad nacionalcatólica.
3.    Una prohibición de la píldora anticonceptiva y por añadidura de cualquier otro método de anticoncepción.
4.    Una expresión represiva de todo tipo de educación sexual. Chicos y chicas recibían si educación en escuelas o aulas diferentes, salvos casos excepcionales.
5.    Un modo de imposición de criterios culturales que abortaran de raíz manifestaciones públicas de conductas sexuales.
6.    Una imposición de criterios culturales mojigatos que no aludía solo a las personas, también incluía los objetos.
7.    Una manifiesta forma de censura sexual para libros, periódicos, canciones, películas, obras de teatro, etc.
8.    Una transparente expresión de heterosexismo que favoreció la expresión sexual de hombres en detrimento de la expresión sexual de las mujeres. Las directrices heteronormativas fueron concebidas bajo el prisma del falocentrismo y del coitocentrismo. Las relaciones sexuales prematrimoniales no eran aconsejables pero mientras la experiencia sexual de los hombres, previas al matrimonio, eran “comprendidas”, la virginidad de la mujer en el momento de contraer matrimonio era un deber inexcusable. Mostraba a las mujeres como personas sin necesidades sexuales, como seres humanos pasivos y desexualizados.
9.    Una pertinaz persecución de la homosexualidad que unas veces, desde un punto vista religioso, era consideraba un pecado y otras, desde la perspectiva política, un delito. Fue perseguida legalmente, por el Código de Justicia Militar; Ley de Vagos y Maleantes. La homosexualidad siguiendo criterios de reeducación terapéutica inspirados en principios de una psiquiatría adicta al régimen franquista, podía ser corregida por medio de prácticas rehabilitadoras. Los homosexuales fueron estigmatizados legal, política y religiosamente. Ser homosexual era equivalente a ser un “gran pecador”.
10. Una postura contradictoria contra la prostitución, que fue abolida en 1956. De 1939 a 1956, a prostitución fue legal.
11. Una generalización de la persecución de cualquier clase de conductas sexual supuestamente heterodoxa. Cualquier conducta “inmoral” y desviada de la ortodoxia del régimen que fuera explicitada más allá de los confines del matrimonio heterosexual con fines procreativos era considerada tabú. A dictadura contaba con el respaldo de los jerarcas eclesiásticos, pero también con el apoyo de autoridades médicas. La persecución, censura y penalización de toda sexualidad no ortodoxa, alejada el “franquismo sexual” y por tanto estigmatizada, responde a pautas sociales de los que convencionalmente se ha etiquetado como “doble moral puritana”. Había distintas reglas para los sujetos practicantes; la conducta sexual se valoraba de distinta forma en función de que su protagonista fuera hombre o mujer.

Las relaciones sexuales prematrimoniales eran, más permisivas para los hombres que para las mujeres. Ideales y estereotipos también se transgredían.