viernes, 1 de febrero de 2013

Sociología de la Diversidad – Resúmenes Parte 43


En la asignatura de Sociología de la Diversidad del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, el compañero Víctor Riesgo Gómez y yo, realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Como libro de referencia: Sociodiversidad y sexualidad (José Antonio Nieto Piñeroba) Derechos reservados, sus autores.

Tomás Javier Prieto González:
Tema 1 Planteamiento de la sociología de la diversidad // Tema 2 Acción desviada, conducta desviada y alteridad // Tema 3 El finiquito de la desviación y de la conducta desviada // Tema 4 De la desviación y de la diversidad // Tema 6 Sociología de la diversidad //  Tema 7 Antropología de la sexualidad y discursividad // Tema 8 Los guiones sociales. El individuo, el cuerpo y el transgénero // Tema 9 Notas sueltas sobre sexualidad en la disctadura, transición y democracia española // Tema 10 Despsiquiatrizar el transgénero Tema11 El transgénero en las sociedades polinesias

Víctor Riesgo Gómez:
Tema 5 Razones que justifican la diversidad en sociología 

Dictadura

El régimen dictatorial es más fuerte en la década de los cuarenta que en los 70 y, consecuentemente, la represión de la sexualidad más intensa al inicio del franquismo. Puede afirmarse que la disposición e implementación de reglas y normativas administrativas y legislativas se caracterizan por se más o menos intensas, pero siempre represivas.

Hasta cierto punto existía un solapamiento entre ideología política del franquismo y la ideología religiosa de la Iglesia católica. La historia de la República española que precede ala instauración de la dictadura ofrece muchos ejemplos en que se puede observar cómo la influencia de sacerdotes y clero, en general, tiene su contrainfluencia en proclamas de los partidos políticos no clericales, manifestaciones políticas ciudadanas y en el crepitar del fuego de las iglesias, al ser pasto de las llamas, por parte de los más exaltados. Una vez acaparado el poder político por el franquismo, como es bien sabido, se anula el derecho y la libertad de expresión, incluidos los derechos y la libertad de expresión sexuales.

El radicalismo religioso se materializa con consecuencias políticas claras. Estamos ante un Estado confesional cuyos fundamentos son los del “nacionalcatolocismo”. Una forma secular de catolicismo, invirtiendo la formulación, presenciamos la institucionalización de una religión cuya doctrina en su aplicación práctica puede ser concebida, a su vez, como una forma de dictadura.

El control político social de la sexualidad por medio de la religión fue básicamente dirigido a la procreación. El régimen estableció premios de natalidad y para las familias españolas fue relativamente frecuente tener más de 10 hijos. Las familias aceptaban a sus hijos “por designio de Dios”, como “un regalo del Cielo”. Obispos, gobernadores civiles y alcaldes adoctrinaban con el fin de moralizar maneras, modos, formas, usos, normas, costumbres, observancias, prácticas y, en general, reglas morales de buena conducta de todos y cada uno de los distintos aspectos de la vida. Una construcción pormenorizada y instrumentada políticamente y articulada con normativas y disposiciones administrativas y religiosas.

La amalgama de factores políticos y religiosos, sintetizados bajo la etiqueta de la moralidad, se constituye en una retórica oficial para condenar cualquier indicio de connotación sexual. La proclamada indecencia, inmoralidad e inmodestia se censuraba mucho más severamente en las mujeres que en los hombres. Se consideraba singularmente indecente la forma de vestir de la mujer. En el convencimiento incuestionable de que como la mujer nunca podría equipararse al hombre debería ser su verdadero complemento.

A manera de una breve síntesis, la sexualidad de la sociedad española durante la dictadura franquista puede ser contemplada como:

1.    Una forma inductora de la procreación. La reproducción sexual debía ser canalizada exclusivamente por medio del matrimonio canónico. La política oficial del régimen tenía una manifiesta inclinación por la concepción de un número elevado de hijos en el matrimonio. La pronatalidad era su divisa. Cualquier tipo de medidas de control de nacimientos eran ilegales, estaban absolutamente prohibida.
2.    Una sexualidad íntimamente relacionada con los principios morales religiosos del régimen. Un buen ciudadano sexual tenía que ser católico y respetar las homilías y sermones de las autoridades eclesiales. La conducta sexual debía ser también respetuosa con las alocuciones y directrices de los supervisores y las autoridades civiles. Una sexualidad nacionalcatólica.
3.    Una prohibición de la píldora anticonceptiva y por añadidura de cualquier otro método de anticoncepción.
4.    Una expresión represiva de todo tipo de educación sexual. Chicos y chicas recibían si educación en escuelas o aulas diferentes, salvos casos excepcionales.
5.    Un modo de imposición de criterios culturales que abortaran de raíz manifestaciones públicas de conductas sexuales.
6.    Una imposición de criterios culturales mojigatos que no aludía solo a las personas, también incluía los objetos.
7.    Una manifiesta forma de censura sexual para libros, periódicos, canciones, películas, obras de teatro, etc.
8.    Una transparente expresión de heterosexismo que favoreció la expresión sexual de hombres en detrimento de la expresión sexual de las mujeres. Las directrices heteronormativas fueron concebidas bajo el prisma del falocentrismo y del coitocentrismo. Las relaciones sexuales prematrimoniales no eran aconsejables pero mientras la experiencia sexual de los hombres, previas al matrimonio, eran “comprendidas”, la virginidad de la mujer en el momento de contraer matrimonio era un deber inexcusable. Mostraba a las mujeres como personas sin necesidades sexuales, como seres humanos pasivos y desexualizados.
9.    Una pertinaz persecución de la homosexualidad que unas veces, desde un punto vista religioso, era consideraba un pecado y otras, desde la perspectiva política, un delito. Fue perseguida legalmente, por el Código de Justicia Militar; Ley de Vagos y Maleantes. La homosexualidad siguiendo criterios de reeducación terapéutica inspirados en principios de una psiquiatría adicta al régimen franquista, podía ser corregida por medio de prácticas rehabilitadoras. Los homosexuales fueron estigmatizados legal, política y religiosamente. Ser homosexual era equivalente a ser un “gran pecador”.
10. Una postura contradictoria contra la prostitución, que fue abolida en 1956. De 1939 a 1956, a prostitución fue legal.
11. Una generalización de la persecución de cualquier clase de conductas sexual supuestamente heterodoxa. Cualquier conducta “inmoral” y desviada de la ortodoxia del régimen que fuera explicitada más allá de los confines del matrimonio heterosexual con fines procreativos era considerada tabú. A dictadura contaba con el respaldo de los jerarcas eclesiásticos, pero también con el apoyo de autoridades médicas. La persecución, censura y penalización de toda sexualidad no ortodoxa, alejada el “franquismo sexual” y por tanto estigmatizada, responde a pautas sociales de los que convencionalmente se ha etiquetado como “doble moral puritana”. Había distintas reglas para los sujetos practicantes; la conducta sexual se valoraba de distinta forma en función de que su protagonista fuera hombre o mujer.

Las relaciones sexuales prematrimoniales eran, más permisivas para los hombres que para las mujeres. Ideales y estereotipos también se transgredían.