martes, 19 de febrero de 2013

Resúmenes Sociología del Trabajo Parte 6


En la asignatura de Sociología del Trabajo del primer cuatrimestre del Grado en Sociología de la UNED curso 2012/13, algunos compañeros realizamos los resúmenes de los capítulos de la bibliografía obligatoria. Derechos reservados, sus autores.

Tema 1.- La educación profesional para el empleo - Antonio Jesús Acevedo Blanco // Tema 2.- Para una definición social de la juventud  Tomás Javier Prieto González y Ruth Cardedal Fernández // Tema 3.- La ocupabilidad en la familia María Lourdes Ruiz Garde // Tema 4.- Dinámica de la desocupación  Irene Ibañez Sánchez // Tema 5.- Elementos de contexto Blas García Ruiz // Tema 6.- La temporalidad, pacto intergeneracional o imposición Pedro Medina Charavia // Tema 7.- Biografías laborales por sexo y nivel de estudios  Victoria Aguilera Izquierdo // Tema 8.- Dinámica laboral de la inmigración en España Tomás Javier Prieto González 

I.               Sociología de la adolescencia

Su vigencia parece responder a dos factores fundamentales:

1.    El que se deriva de la idea de que lo que hacen los jóvenes de hoy será lo que harán los adultos mañana. Conviene estar preparado y se hace político conocer la juventud.
2.    El aumento relativo (en occidente) de la población no productiva (económicamente dependiente) asociado a la edad.

Respecto al primero, considerar la juventud de hoy como la madurez de mañana es el resultado de la concepción del individuo como unidad estable a través del tiempo. Lo improcedente es la negación implícita de la posibilidad de una sociología que tome en cuenta la situación en función de la edad como un tema pertinente de investigación.
Si son las representaciones las que orientan la acción, y estas representaciones para tener sentido han de responder a una identidad estable, el problema deja de ser social y pasa a ser psicológico, y además no depende de la edad. Si por el contrario se supone que existe una determinación objetiva de los productos significantes y se está de acuerdo con Peirce en que “la función esencial de un signo es transformar relaciones ineficientes en eficientes”; es decir, si los signos son una memoria de regulación de relaciones preexistentes y que la objetividad del concepto es la verdad, su adecuación al fenómeno, se llega fácilmente a un acuerdo con “El Fausto” cuando dice que en el principio no fue el verbo, ni el pensamiento, sino la acción.

Pero una acción que no depende directamente de las representaciones sino de las relaciones existentes, de fenómenos que en el caso de lo social se dan en lo que pueden llamarse “lugares” sociales. El “lugar” es un conjunto estructurado para cada individuo de instituciones a las que pertenece, personas con las que interactúa y relaciones con el mundo físico.

Si para simplificar el modelo y aplicarlo al estudio de los adolescentes se utiliza una definición de lugar con los componentes que se han denominado previamente, se necesitaría, un método de carácter tipológico que desvelase la estructura, y unas técnicas de investigación cuyo acceso a los “datos” no exigiese la utilización de las representaciones de los implicados y no generase relaciones entre ellos.

Respecto al segundo punto, el estudio de la población dependiente no se puede aislar en una explicación sobre la reproducción social.

Se asiste a un auge de teorías que explican la reproducción social como el resultado del sistema educativo. Derivados de estas teorías hay programas políticos que prometen la igualdad social mediante la extensión de la enseñanza y la transformación de los planes de estudio.

La explosión de la enseñanza universitaria ha demostrado que con enseñar “una carrera” no se logra una carrera, es también necesario que exista un puesto en la sociedad para ejercerla. La creación de puestos es una cuestión política, mucho menos relacionada con la educación que con el modo de producción.

Actualmente acompañan a la educación formal aparatos de enfriamiento de las expectativas (cooling-out) que generan conformidad, encauzan los flujos de individuos hacia su ubicación social, e incluso logran que se asuma como propio el fracaso.

La disminución de la crueldad y la extensión en el tiempo de los ritos de iniciación, es un efecto de su pérdida de eficacia social y prolongación del tiempo de dependencia. Esta prolongación, ya se entienda como juvenilización adaptativa, o como paro encubierto tiene su lugar privilegiado en el sistema escolar. Esto es uno de los elementos de “curriculum oculto”, ya que la escuela socializa más a los alumnos por efectos de su estructura que por los contenidos manifiesto de la interacción pedagógica.

II.              Propuesta desorbitada

El hombre, pretende, en un delirio de omnipotencia atribuirse el más absoluto de los poderes: la libertad.

Dado que la producción social del conocimiento tiene como efecto el incremento del control sobre esos límites, la libertad, como campo de las conductas actualmente posibles, pasa a ser una producción histórica analizable sin que pueda admitirse su carácter a priori humano. En tanto que la libertad sea una premisa de la ciencia social y no un resultado dependiente de las condiciones de los procesos biológicos productivos y significacionales, el estatuto científico de tales análisis no logrará superar el mundo de los deseos de quienes los producen y consumen.

Ya que la emergencia de todo paradigma es el resultado de la reducción metódica que construye su objeto, olvidando metodológicamente la libertad y la igual dad y delimitando el estatuto de la conciencia mediante una teoría de la significación ajena a la falacia consensual, cabría estar en condiciones de constituir una Sociología Experimental que dentro de un marco interdisciplinar proporcionase un conocimiento científico de las determinaciones sociales de los procesos humanos.